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Posts Tagged ‘campos morfogenéticos’

Repetidos experimentos, avalados por numerosos científicos, han comprobado la existencia de fenómenos de percepción extrasensorial; sin embargo, el mainstream de la ciencia sigue rechazando a la telepatía, acaso víctima de un nuevo dogma, avatar de una estrecha visión religiosa.

La ciencia lleva la voz dominante de lo que es real en nuestra cultura. Su método de obtención de conocimientos, aparentemente objetivo y riguroso, se ha erigido como el más efectivo dentro de nuestro paradigma sociocultural. Sin embargo, como antes la religión, que tanto criticó, la ciencia ha construido una autoridad oficial que en ocasiones legisla a través del dogma.

Un caso que parece demostrar lo anterior es el de la telepatía o la percepción extrasensorial (ESP, en inglés). Como bien muestra Chris Carter, maestro por la Universidad de Oxford, en un reciente ensayo, existen numerosas pruebas científicas que comprueban la existencia de la telepatía y sin embargo ésta es considerada como una aberacción del pensamiento mágico insuperado por las conciencia primitivas que merodean las afueras de los laboratorios y las universidades.

Este prejuicio que pende sobre lo mal llamado “paranormal” tiene un larga historia, adoptado incluso por científicos tan reconocidos como Einstein, quien llamó despectivamente al fenómeno que hoy conocemos como entrelazamiento cuántico “spooky action at a distance” (“acción fantasmagórica a distancia”).  

Carter traza la historia del sesgo  (paradójicamente) irracional que existe en contra de la telepatía que recurrentemente se manifiesta en la ciencia. Por ejemplo, recientemente el famoso psicólogo escéptico Richard Wiseman admitió que la evidencia que se tiene de la telepatía es tan buena que “para los estándares de cualquier otra área de la ciencia está comprobada”. Carter trae a colación que esto viene sucediendo desde décadas atrás. El psicólogo Donald Hebb escribió en 1951:

¿Por qué no aceptamos la percepción extrasensorial como un hecho psicológico? Rhine ha ofrecido suficiente evidencia para convencernos  en casi cualquier otra cuestión. Personalmente, no aceptó la percepción extrasensorial porque no hace sentido. Mi criterio externo, tanto de física como de fisiología, dice que la la percepción extrasensorial no es un hecho pese a la evidencia de que ha sido reportada. No puedo ver que otra base tienen mis colegas para rechazarla. Rhine puede acabar estando en lo correcto, improbable como pienso que es, y mi propio rechazo de esta perspectiva es –en el sentido literal– prejuicio.

Cuatro años después, George Price, publicó un artículo en la prestigiosa revista Science:

Los creyentes en los fenómenos psíquicos… parecen haber dado con una decisiva victoria y virtualmente silenciado a la oposición. La victoria es el resultado de cuidadosa experimetación e inteligente argumentación. Docenas de experimentadores han obtenido pruebas positivas de percepción extrasensorial en experimentos, y los procedimientos matemáticos han sido aprobados por los más destacados estadísticos… Contra esta evidencia, casi la única defensa  que le queda al científico escéptico es la ignorancia.

George Price, del departamento de medicina de la Universidad de Minnesota, sin embargo, dijo que ya que la parapsicología y la ciencia moderna son incompatibles se debía rechazar la telepatía –como si el edificio de la ciencia moderna hubiera sido construido con oro solido y nada pudiera mancillarlo o derribarlo (o todo aquello que amenazara con hacer esto debería de ser marginado). 

Los anteriores ejemplos muestran claramente que  los escépticos consideraban que si la telepatía fuera un campo de investigación como los otros que investiga la ciencia, ya habría sido aceptada como una realidad. Sin embargo, por ser un caso especial se requiere “evidencia extraordinaria”. Pero esta evidencia extraordinaria contrasta con la experiencia ordinaria de miles y miles de personas que viven la telepatía como algo común en sus vidas cotidianas.

Curiosamente, según un par de encuestas citadas por Carter, incluso los físicos se inclinan en más de un 50% a creer que la telepatía existe, pero los psicólogos se inclinan a negar esta posibildad. 

Una de las principales razones por las que los científicos se oponen a la telepatía, pese a las pruebas experimentales, es que supuestamente, en palabras de Richard Dawkins “pone de cabeza las leyes de la física”. Pero esto, según Carter, en realidad solo aplica a la física clásica, y no a la física cuántica actual. No ocurre una contradicción con el  modelo de la física cuántica actual, en el que partículas subatómicas exhiben una conexión instantánea a distancia, lo que se conoce como entrelazamiento cuántico, repetidas veces probado en el laboratorio desde el seminal experimento de Alain Aspect en 1981.

En el esfuerzo de entender cómo funciona la telepatía desde un modelo científico es interesante revisar el trabajo de Rupert Sheldrake, quien no sólo ha realizado experimentos midiendo la telepatía humana y animal, sino que ha establecido una base teórica para entender la percepción extrasensorial, particularmente la transmisión psíquica de información a distancia. Sheldrake ha observado indirectamente la existencia de lo que llama “campos mórficos” o “campos morfogenéticos”, los cuales almacenan la memoria de una especie incorpóreamente. Sheldrake sugiere que los seres vivos entran en un estado de resonancia con estos campos –o con otros miembros de su especie– y  de esta forma reciben información puntual a distancia.

Quizás sería bueno recordarles a algunos científicos como las creencias religiosas en su momento fueron el enemigo principal del conocimiento… como la creencia en general va en detrimento de la inteligencia. Ya que su creencia en un modelo del mundo les impide observar sin filtros los datos experimentales que se contraponen a su visión de cómo son las cosas (una visión que es más un cómo deberían de ser las cosas). Todos proyectamos  nuestros pensamientos y creencias en el mundo, pero supuestamente la ciencia estaba libre de esto. Una ciencia que por otro lado ha descubierto que esa proyección, ese acto de observación con un instrumento, modifica la realidad observada.

[Reality Sandwich]

Tomado de Pijamasurf

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Estudios demuestran que los beneficios de una meditación colectiva repercuten en los índices de criminalidad de una ciudad; todo está unido, y el saberlo aumenta la responsabilidad individual.

 

 

Intención, meditación, y colectividad

Hace poco postulamos la intención como uno de los ingredientes primordiales de la magia. Cualquier acto de ‘manipulación’ de fuerzas intangibles para consumar un cierto efecto en un plano palpable, implica el canalizar con claridad una intención. Cuando un individuo fija su energía en lograr un algo específico parece que pueden ocurrir milagros –lo cual hemos visto acontecer en distintos contextos, desde hazañas deportivas hasta épicas historias de vida–. Sin embargo, y a pesar de que el poder de la intención es predicado con bastante popularidad, lo cierto es que este fascinante fenómeno ha sido pocas veces comprobado desde una perspectiva científica.

Por otro lado sabemos que la meditación es una de las tecnologías más eficaces que tenemos a nuestro alcance para destilar nuestra atención y, en caso de que así lo deseemos, fijar nuestra intención. Entre otras múltiples bondades, el meditar nos permite allanar los conductos de nuestra mente y en consecuencia proyectarnos hacia un punto con mucho mayor contundencia. En pocas palabras, la intención y la meditación son dos recursos que al aliarse mantienen una simbiótica dinámica que puede arrojar resultados asombrosos. 

También hemos constatado que la voluntad colectiva potencia la ya de por sí contundente naturaleza de este ‘fenómeno’ de la mente (¿o el espíritu?) humano, tal como mencionamos al hablar del proyecto MeditatioSonus el cual organiza meditaciones colectivas guiadas por sonido:

 ”A lo largo de la historia humana se ha probado que la colectividad, dentro de casi cualquier contexto, potencializa la intención. Al momento en que voluntades diversas son sincronizadas con un fin específico sucede algo casi mágico que nos recuerda al recurrido adagio matemático “el todo es mayor que la suma de sus partes” o, en un plano poético, podríamos referirnos a este fenómeno como la tajante magia implícita en el acto de unificar.”

La colectividad de algún modo alude a la naturaleza unitaria y a la hiperconectividad que rige la existencia compartida de todo ser (fenómeno que de acuerdo con Rupert Sheldrake, se intensifica entre miembros de una misma especie, y que nos permite compartir enormes cantidades de data relevante en un proceso que no depende de la cercanía geográfica y que trasciende generaciones). Creo que al emprender algo en forma colectiva no solo estamos reconociendo que este modelo potencia la individualidad (dos personas pueden lograr mas que una persona en el doble de tiempo), sino que incluso es una forma de rendirle tributo a la noción de que todo, todos, estamos unidos en un cierto plano (y por cierto ese plano pudiera ser el más relevante de nuestra existencia). 

De acuerdo a lo anterior, podemos hablar de un singular trinomio compuesto por intención, meditación y colectividad. Y precisamente estos son los ingredientes que involucra un ensayo realizado por John Hagelin, titulado ‘The Power of The Collective’. Doctor en física por la Universidad de Harvard, Hagelin ha participado como investigador en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), así como en el Stanford Linear Accelerator Center (SLAC). Actualmente preside la Fundación David Lynch y es una de las figuras más prominentes en torno a la meditación trascendental.

El Poder de la Colectividad

El ensayo parte de dos premisa especificas. Una se refiere a que los índices de criminalidad están directamente relacionados al volumen de estrés social que se registra al interior de una ciudad. La otra asume, de acuerdo a múltiples estudios relacionados, que la meditación es una óptima herramienta para reducir el nivel de estrés que experimenta un individuo, y que cuando este proceso se experimenta de manera colectiva, los beneficios terminan impactando no solo a cada uno de los involucrados en la práctica, sino que incluso se derraman, de forma medible, en una cierta área alrededor del grupo de practicantes.

Tomando en cuenta ambas premisas, Hagelin y su equipo decidieron implementar un experimento en Washington DC. La capital estadounidense es no solo famosa por ser una de las ciudades con mayor número de crímenes en el país, también es sede de un particular fenómeno que se repite periódicamente: durante la temporada de calor, es decir entre primavera y verano, los índices de criminalidad aumentan (patrón que se debe a múltiples causas aún no determinadas con exactitud). Y precisamente durante este periodo de decidió congregar a un grupo de 2,500 personas con experiencia en meditación profunda (número que por cierto terminó elevándose a 4,000 individuos ya que muchas personas decidieron sumarse al grupo y aprender a meditar). La hipótesis que originaba el estudio es que el número de crímenes registrados en la ciudad se reduciría significativamente como respuesta a estas masivas sesiones de meditación –ello a pesar de que en los seis meses anteriores la tendencia había marcado un aumento en el índice de delitos–.

Colaborando con autoridades locales, el FBI, así como con expertos criminalistas provenientes de reconocidas instituciones, entre ellas las universidades de Maryland, Texas, y Temple, se llevó a cabo el experimento. Para sorpresa de todos los involucrados y en contra de todo pronóstico ‘tradicional’, los índices de criminalidad se redujeron en un 25% (superando incluso las optimistas expectativas de Hagelin y su equipo, quienes habían contemplado un 20%). El éxito fue tal que el Departamento de Policía de Washington solicitó firmar el estudio como uno de los autores.[1]  

Ya digerida la sorpresa inicial ante el fenómeno constatado en dicho estudio, algo que resulta en un complemento fascinante es la relación entre el número de personas que participaron en dichas meditaciones y el número de habitantes que residían en Washington DC. Es decir, la atención/intención orquestadas de solo 4,500 personas repercutieron en la dinámica social de millones de personas. Lo anterior nos sugiere el enorme potencial de este recurso no solo para combatir índices de criminalidad, también conflictos de aún mayor escala, por ejemplo entornos bélicos. De hecho en su ensayo Hagelin cita una serie de estudios realizados en los 80’s, que confirmaron que durante los días en los que había mayor número de meditadores en el medio oriente, las consecuencias del penoso conflicto entre israelíes y palestinos disminuían notablemente. El primero de estos estudios fue publicado por la Universidad de Yale[2], y se convocó a realizar investigaciones en torno al mismo fenómeno, lo cual motivó que otros siete estudios similares se llevarán a cabo, todos arrojando resultados en la misma dirección.

Por si el fenómeno no fuese suficientemente estimulante y, por qué no, esperanzador, en estos estudios posteriores no solo se evidenció una disminución en los niveles de violencia, sino que se redujeron los niveles de cortisol en la población (hormona que liberamos en respuesta al estrés), aumentaron los niveles de producción de serotonina, y se registraron positivas variaciones bioquímicas y neurofisiológicas entre la población, como si de algún modo los beneficios concretos del meditar envolvieran a toda la población y no solo a aquellos que la estaban practicando.


La interferencia constructiva

Este principio fundamental de la física se refiere a lo que sucede cuando un grupo de emisores se unen mediante una misma frecuencia. Por ejemplo, si hay una bocina emitiendo una cierta onda de sonido y eventualmente se le unen un par de bocinas más, entonces la emisión de las tres se multiplicará de manera proporcional, al cuadrado, en una misma onda. Por lo tanto, en este hipotético caso donde tenemos tres bocinas emitiendo una misma onda, el resultado que obtendremos es la potencia equivalente a nueve altoparlantes individuales. Este mismo fenómeno, la interferencia constructiva, se replica en los demás ámbitos, ya sea que el rol de emisores esté representado por bocinas, antenas o personas meditando.    

La conciencia universal

Gracias a algunas de las más destacadas mentes de la humanidad, hoy tenemos multiples modelos que alimentan nuestra noción de que todo está unido mediante una especie de campo omnipresente, el cual es sede de un intercambio permanente de información entre todos los seres. Ya sea la noosfera de Teilhard de Chardin, la conciencia colectiva de Durkheim, los campos morfogenéticos de Sheldrake, o los planos akashikos que retoma Stanislav Groff, cada uno de estos modelos sugieren la presencia de este manto que nos mantiene esencialmente hiperconectados.

Curiosamente, aún estando familiarizados con este esquema de interconexión ineludible, no deja de resultar sorprendente confirmar que estamos permanentemente influyéndonos los unos a los otros sin necesidad de los vínculos que se establecerían, de acuerdo a la ciencia tradicional, como requisitos para que este intercambio sucediese. Ante este excitante enigma Hagelin nos comparte su postura:

¿Pero cómo podemos explicar tal influencia a distancia? Hasta ahora no hay respuestas claras, pero creo que la clave está en la noción de que más allá de los límites físicos de la existencia humana existe un campo unificado de conciencia pura, abstracta y universal. Y es en este nivel de realidad, de mente no local, donde descubres que las características del espacio son capaces, al menos en teoría, de consumar acomodos extraordinarios. Cuando penetras hasta ese nivel el espacio comienza a cambiar, comienza a contornearse en lo que conocemos como la espuma espacio-temporal. Y es aquí, en la continua y espumeante agitación de la geometría del tiempo-espacio, donde los agujeros de gusano se forman, y estos agujeros no obedecen la causalidad einsteniana. Somos capaces de influir las cosas tanto en el pasado como en el futuro.”

Consecuencias de la interconexión

Tras conocer los estudios anteriormente citados y una vez transcurrido el estado de estimulante perplejidad que pueden causar (al menos en mi caso), parece inevitable reflexionar en torno a las consecuencias de esta sublime hiperconectividad que nos lleva a afirmarnos como unidad indivisible. Y en medio de este ejercicio emerge una monumental sensación de responsabilidad: tus actos, pensamientos, y palabras tienen un impacto directo en el entorno (y por entorno quizá nos referimos al universo entero). ¿Así que, en realidad estás listo para aceptarla? –la respuesta, creo, es solo una. Si estamos listos, de hecho estamos diseñados para ello, sin embargo de ahí a que la asumamos existe aún un buen trecho que solo cada quien, en lo individual, podremos recorrer–.

Otra reflexión interesante que detona todo este fenómeno es una especie de doble paradoja. Por un lado, más allá de épicos intentos por movilizar masivamente a un grupo humano en torno a un objetivo ‘noble’, lo cierto es que buena parte de nuestra misión está en ‘hacer lo que nos toca’ en lo individual. Es decir, tal vez en lugar de utilizar tu energía enlistándote en ambiciosos proyectos de evolución colectiva lo mejor sea, por ahora, poner verdaderamente orden en tu propia vida, con medidas como afinar tu intención, disolver tus miedos y hacerte uno con tu lado oscuro, teniendo así la certeza de que, ineludiblemente, estarás contribuyendo con la colectividad (quizá incluso con mayor efectividad que por la vía explícitamente colectiva). Y al afirmar esto tampoco podemos dejar de considerar si el concepto de individualidad existe en realidad (pues todos estamos influyéndonos mutuamente todo el tiempo, pero esta es otra historia). 

Entonces por un lado parece que fortalecer tu unión contigo mismo y buscar la congruencia de acuerdo a tu propio código de principios es la vía más concreta para favorecer el famoso ‘despertar’ colectivo. Lo cual resulta en sí paradójico. Pero la segunda paradoja radica en que una vez establecido este camino, el de la evolución individual, entonces muy probablemente notarás que la fuerza que estás utilizando para lograrlo es provista, en buena medida, por la influencia que ejercen el resto de ‘otros yo’s sobre ti’, y en este sentido jamás será una labor personal sino siempre unificada. Y en este punto la dislexia envuelve mis proyecciones, lo cual me produce una leve confusión (por suerte insuficiente para desanimarme) y debo remitirme una vez más a que la mayor aportación que puedo entregar a ‘la nave tierra’ (en términos de Bucky Fuller) es simplemente enlazar mi propia narrativa de vida con el sendero de la evolución compartida –hacer lo que me corresponde con la conciencia que al llevarlo a cabo estoy facilitando esa misma labor a la gente que me rodea, y que en el momento en que generemos una orquesta suficiente para que su efecto multiplicador arropé al resto de los seres, entonces la fiesta de la conciencia habrá realmente comenzado–.

En fin, hoy más que nunca sé que el futuro no es lo que solía ser, y que su diseño depende de mí (que soy tú), de ellos (que somos nosotros), y de todos (que somos uno en la nada).

 

[1] Social Indicators Research 47:153–201, June 1999

[2] Journal of Conflict Resolution (32:776–812, December 1988

Fuente  Pijamasurf

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Vídeo explicativo Sobre los 7 chakras.

Este viaje visionario dentro de su mundo interno representa una guía visual y narrativa verdaderamente espléndida en el tema esotérico de los Chakras. Los magníficos gráficos de computadora y el arte están excepcionalmente bien hechos, es un verdadero placer ver lo qué se revela ante nuestros ojos mientras que el espectador se sumerge en el mundo de la energía y el conocimiento que solamente era accesible a los previamente iniciados en el arte del yoga. La narrativa es una guía comprensiva para entender los Chakras, su propósito y efecto. Los efectos sonoros y la música del fondo son hipnóticamente poderosos, sumando gran alcance a la narrativa que brinda un espectáculo visual. Este DVD tiene solamente 28 minutos de largo pero no es para dejarlo pasar por su duración corta, es un vídeo que vale la pena tener. ¡Nunca he visto antes algo similar, te ayuda a aprender relajándote y poniéndote en trance, esos 28 minutos son verdaderamente espléndidos! Usted obtiene una completa comprensión de los chakras y de cómo trabajan, así como también de los efectos de cómo actúan las energías planetarias y universales trabajando en armonía con el cuerpo y todo alrededor suyo.

proporcionado Por Vida Plena vidaplena.net

Fuente  Gabrielacolores

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Ratas muestran a científicos que la empatía podría ser una emoción universal que conduce la evolución. ¿Podemos sentir lo que siente el otro porque en realidad somos él?

Hay una cierta justica poética, que evoca los mundos decadentes pero eminentemente empáticos de Phillip K. Dick, en que los científicos de nuestra época hayan descubierto que la empatía es una emoción universal estudiando a las ratas –puesto que, aunque sea un claro prejuicio, asociamos lo ruin de la existencia con estos roedores. Y la empatía es quizás la emoción más sublime que conocemos (una forma cuantificable y estrictamente biológica de lo que llamamos amor, que no necesita de categorías metafísicas) –pero no por ello algo fuera de lo común, algo que trascienda a las ratas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago colocó a parejas de ratas en una jaula de cristal. Una de las ratas podía  andar libremente mietras que la otra estaba restringida a un estrecho tubo de plástico que sólo podía abrirse desde fuera. Reiteradamente, sin recibir una recompensa, la rata afuera del tubo de plástico liberó a su compañera encerrada.

“Las ratas se ayudan entre sí cuando están sufriendo. Esto significa que es una herencia biológica”, dijo la neurobióloga Peggy Mason. “Este es el programa biológico que tenemos”. El estudio sugiere que es al menos plausible que las ratas, así como la mayoría de los animales, tengan “un comportamiento pro-social motivado por la empatía”.

El experimento fue la continuación de uno anterior realizado por Jeff Mogil de la Universidad McGill en el que se demostró que los ratones tenían la capacidad de un”contagio emocional” –algo que describe la tendencia entre los ratones a mostrar su molestia cuando uno de sus compañeros de celda padecía dolor.

El etiólogo Frans de Waal en esa ocasión justificó usar el término empatía –el cual debemos llamar no sólo la capacidad de ponerse en los zápatos de los demás, sino también en las “patas” de los demás. Tal vez la empatía no es, como se creía, un proceso cognitivo de alta sofisticación evolutiva, sino un fenómeno simple y universal, “tan viejo al menos como los mamíferos y corre profundamente dentro de nosotros”.

Ampliando esta posibilidad, al mismo tiemnpo el neurobiólogo Inbal Ben-Ami Bartal estaba haciendo una investigación con cáncer en Israel, cuando notó que las ratas en su laboratorio manifestaban una inconformidad cuando se estaba realizando cirugía a otras ratas. A esto se le añade el hecho de que algunas ratas llevan comida a otra rata cuando ésta está atrapada.

El estudio mencionado de la Universidad de Chicago contempló numerosas variables. Cuando se utilizaron ratas falsas en el tubo de plástico las ratas no las liberaron; para descubirir si las ratas no estaban respondiendo a una recompensa social –su versión de un abrazo de gratitud– las ratas fueron liberadas pero en una jaula separada: de todas formas las ratas siguieron liberándose. Cuando se les permitió comer chocolate antes, las ratas tendieron a liberar a sus compañeros antes y luego y comer y compartir el chocolate. “La empatía es una motivación poderosa, a la par con el deseo de chocolate”, dice de Waal. Valdría la pena ver si lo mismo ocurre con los humanos, ¡conozco algunos que pierden la cabeza con el chocolate!

Es interesante regresar a Phillip K. Dick y explicar por qué consideró significativo incluir a este escritor de ciencia ficción estadounidense en este artíuclo sobre la empatía y las ratas. Por un lado Dick consideraba que la divinidad o aquellos principios y diseños eternos de nuestro universo se revelaban en los rescoldos más inesperados y desperrcibidos, en la basura y en el arrabal, ahí, quien tuviera ojos para ver, podía percibir la inmanencia divina del universo. Ciertamente hay una gran distancia entre la empatía de las ratas y la prueba de la existencia de la divinidad, sin embargo, que exista esta solidaridad y esta capacidad de ponerse en el lugar del otro, casi nos habla de un sacrificio programado en el código, una especie de sacralidad profunda o “un ángel en la biología”. Y esto es altamente esperanzador –justamente como aquellas muestras de empatía en el hombre promedio sacudido por la distopia y la decadencia cósmica que aparecen en las novelas de Dick como una luz en los ojos al enfrentar un agujero negro.

“Lo que nos hace humanos es nuestra habilidad para sentir empatía por otras criaturas vivas”, escribió con máxima honestidad Phillip K. Dick. Constantemente preguntándose cuál es la naturaleza de la realidad, y para ello diseñando mundos alternativos verosímiles en los cuales poder plasmar esta interrogante hasta su última consecuencia, Dick, extendiendo al ser humano a situaciones de otredad cósmica y de desintegración de su estructura fundamental, siempre mantuvo una esencia definitiva de lo humano en su peripecia: la empatía. Afrontando invasiones extraterrestres, dictadores holográficos, vampiros interplanetarios, drogas psicoactivas que modifican la sustancia de lo real y androides y robots que nos ponen en entredicho ontológicamente: la empatía era la única cualidad que nos podía salvar en esta vorágine implacable (y alucinatoria en niveles de algunos niveles de conciencia) que es la evolución del universo/la relación feroz entre especies que buscan perpetuarse.

La empatía como salvaguarda biológica tiene un claro sentido evolutivo dentro de una especie. “Mamíferos que necesitan cuidado y nutrición cuando nacen requieren algún tipo de conexión empática entre madre y crías, dice Bartal. Los científicos creen que la empatía podría estar localizada en el sistema límbico y en varias hormonas y neurotransmisores comunes a todos los mamíferos (aunque es posible que la empatía incluya a otros animales e incluso a las plantas).

El año pasado publicamos en Pijama Surf un ensayo en 10 partes en el que Aeolus Kephas explora la relación entre la empatía, la individuación, la telepatía y la literatura. Kephas esboza una interesante teoría para explicar la telepatía como una forma de empatía a través de la neuronas espejo. Existen en el neurocórtex neuronas que se activan de manera imitativa cuando observamos a otro ser vivo realizar una actividad –así el ejemplo seminal de un mono que, al ver a un hombre comer un cacahuate, activa en su cerebro neuronas como si él mismo estuviera comiéndose ese cacahuate. Ponernos en el lugar de otro parece ser una de las capacidades fundamentales del cerebro animal, para aprender y  para proteger.

Aquellos ratones que se contagiaban emocionalmente del sufrimiento de otros ratones, o aquellas ratas que se perturbaban cuando otra rata era operada quizás apunten a la existencia a una red sensorial transpersonal entre todos los seres vivos. Curiosamente en el hombre aquello que lo hace más humano yace en la profundidad animal y más primitiva de su neurobiología –si bien ahora tiene la capacidad de hacerlo consciente.  En este sentido quizás la evolución humana necesite de un retorno a una esencia biológica prístina –aprender más del perro y de la rata que de la computadora y el bot. Y esto explica porque en medio de las distopias tecnológicas, en la obra de Phillip K. Dick, como en la actualidad mundial que experimentamos, hay una añoranza por regresar a la naturaleza –quizás no tanto a los bosques y jardines que vemos desplazadas sino a las áreas verdes de nuestra propia psique que se van también desplazando hacia profundidades neurales dormidas e inertes. 

Aislados del mundo, desde siempre al construir la ilusión liminal de nuestro ego, pero ahora también por redes de interconexión tecnológica que en ocasiones desarticulan la conexión humana inmediata, quizás sólo desarrollar nuestra empatía pueda conectarnos verdaderamente con el mundo y con nosotros mismos –en ese espejo sin fronteras. Escribe Kephas:

…la empatía nos remite constantemente al momento, de regreso a un estado de “empatía”, un estado de “empatía”, receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. La empatía es la forma más alta de respeto, ya que permite al otro ser un otro y también nos permite experimentar el estado cerebral (sufrimiento, confusión, etc.) como algo igualmente real y valido, como nuestro. La empatía no solo significa tomar en serio los sentimientos de los demás (eso esta más cerca de la simpatía y puede en ocasiones hacer más mal que bien al reforzar esos sentimientos). La empatía significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es transpersonal. Se extiende más allá de lo meramente personal y al mismo tiempo incluye lo personal. Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.

He ahí una teoría no sólo de la empatía como emoción universal, sino como emoción que nos permite acceder a lo universal. La empatía podría ser tal vez una especie de puente cognitivo que, al colocarnos en el lugar del otro, nos muestra que somos intercambiables, que somos y participamos en los otros, que existe un cordón invisible que nos une con toda la existencia a través de la percepción sensorial. Y aquel que empatiza con alguien empatiza con todos, siente el sufrimiento, la alegría, la angustia de todos los eones –y esa rata que liberó a otra rata en el labortaorio, nos liberó también a nosotros.

 [Wired]

Twitter del autor: alepholo

Tomado de Pijamasurf

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Ten cuidado de lo que piensas porque afecta a todo el mundo (la resonancia mórfica de Sheldrake)

La teoría de la resonancia mórfica de Rupert Sheldrake podría ser una de las teorías científicas más revolucionarias de la historia, sentando las basaes para entender la interdependencia existencial. O podría ser solamente una versión más del pensamiento new age, sin bases en la realidad, sólo que postulada por un biólogo de Cambridge.

“Darwin pensaba que los animales y las plantas, más que especies, podían considerarse como hábitos”, Rupert Sheldrake.

Cuando en 1981 Rupert Sheldrake publicó su libro Una Nueva Ciencia de la Vida:  La Hipótesis de la Resonancia Mórfica, el editor de la prestigiosa revista Nature, John Maddox, reaccionó diciendo que la obra de Sheldrake era una herejía y sugiriendo que tal vez su libro debería de ser quemado. Quizás, como le sucedió a Galileo, Sheldrake supera el entendimiento de sus coetáneos.

La polémica siempre ha rodeado la obra de este vanguardista biólogo, doctor por la Universidad de Cambridge, quien lo mismo es considerado un hereje seudocientífico que vende humo metafísico, que una de las mentes más brillantes de nuestra época y unos de los pocos científicos suficientemente valientes para aventurarse más allá de lo que el paradigma científico valida.

Años después del anatema  de la revista Nature, que básicamente exilió a Sheldrake a los márgenes de la academia, cuando sus teorías ya se habían popularizado, una nueva controversia lo enfrentó con uno de los científicos más reconocidos de Gran Bretaña y del mundo, Richard Dawkins (autor de la teoría memética del gen egoista). Tanto Sheldrake como Dawkins iban a participar en un documental de televisión en el que se discutirían temas en las fronteras de la ciencia. Al parecer Dawkins se negó a discutir el trabajo de Sheldrake sobre la telepatía, descartando de antemano analizar la evidencia recopilada durante años por Sheldrake, bajo la premisa de que la mera discusión de este tema es irracional.

Sheldrake ha sido ridiculizado por la ciencia mainstream por su trabajo estudiando la telepatía entre animales y sus dueños, la telepatía telefónica o la preciencia de que alguien nos está observando. Pero generalmente estas críticas son más a los temas que Sheldrake investiga que a su trabajo científico, el cual no carece, ciertamente, de rigor.

Hacemos esta introducción biográfica para más o menos establecer un marco equilibrado sobre el cual exponer, en las palabras del mismo Sheldrake, la teoría de la resonancia mórfica, una posible explicación científica a la interconexión que muchas personas personas perciben entre sí, a distancia. Esto no es sólo una teoría para explicar la telepatía, sino para explicar la evolución conjunta de una especie influida por campos colectivos de información que van más allá de su mera genética: ideas, pensamientos y acciones que se convierten en hábitos y que van in-formando la memoria que comparte una especie y de esta forma interviniendo en su desarrollo. Tenemos aquí la evolución científica de los conceptos de campos akáshicos de la filosofía védica y del inconsciente colectivo de Carl Jung.

Rupert Sheldrake considera que existen campos mórficos –campos morfogenéticos de información que van moldeando nuestra existencia como parte de una especie. Estos campos son invisibles, como lo es la gravedad, pero pueden ser observados por sus efectos. Quizás una de la razones por las cuales  la teoría de Sheldrake no es considerada seriamente por la ciencia establecida, es debido a que no postula la acción de una fuerza física conocida –y la ciencia se ha esmerado en erradicar todo tipo de acciones misteriosas a distancia y de desacreditar el concepto del éter. Sin embargo, el hecho de que no podamos todavía explicar bien a bien cómo es que ocurre algo no necesariamente significa que ese algo no ocurre. Y aunque no podamos explicar cabalmente cómo es que estamos ligados a una conciencia colectiva, cómo es que en ocasiones podemos conectarnos con los pensamientos de los demás o cómo es que toda la información que genera nuestra especie  nos influye sin entrar en contacto directamente con nosotros, millones de personas en el mundo han experimentado esto, más allá de que la ciencia les diga que esto no es posible dentro de su modelo (dominante y excluyente) del mundo. 

Dejemos que el mismo Sheldrake explique:

La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza.

Curiosamente esta la intuición del poeta Octavio Paz, quien parece coincidir con Sheldrake: “Todo es presencia, todos los siglos son este Presente”, verso que hace algunos años fue inscrito en una moneda conmemorativa en México y que forma parte del poema “Fuente” incluido en La estación violenta. Sheldrake va más allá de Bergson, quien postuló que la memoria no estaba solamente en el cerebro, y sugiere que la naturaleza misma es memoria, que el espacio es una especie de inmensa biblioteca que transmite constantemente la información que almacena de manera no-local. Una fracción de segundo en realidad es un fractal de todos los siglos. Todo lo que pasó sigue pasando …  El ADN, más que el “libro de la vida”, es el sintonizador o decodificador de la memoria: el libro de la vida, está inscrito, en su totalidad, en cada cosa.

Esta interconexión a distancia entre los miembros de un grupo, de una especie, de un reino e incluso de un planeta, en diferentes niveles e intensidades, revela una nueva concepción ética que abarca todas las manifestaciones de la existencia:

Un aspecto importante de la resonancia mórfica es que estamos interconectados con otros miembros de un grupo social. Los grupos sociales también tienen campos mórficos, por ejemplo una parvada de aves, un cardúmen de peces o una colonia de hormigas. Los individuos dentro de un grupo social más grande y los mismos  grupos sociales más grandes tienen su propio campo mórfico, sus patrones de organización. Lo mismo aplica para los humanos.

Lo que haces, lo que dices y lo que piensas puede influir a otra persona por resonancia mórfica. Así que somos más responsables de nuestras acciones, palabras y pensamientos bajo este principio que lo seríamos de otra forma. No hay un filtro inmoral en la resonancia mórfica, lo que significa que debemos ser más cuidadosos de lo que estamos pensando si es que nos importa el efecto que tenemos en los demás.

Nuestros pensamientos, dentro de la teoría de Sheldrake, literalmente constituyen una medio ambiente que permea el planeta y pueden en cierta forma contaminarlo o depurarlo; podemos, con una idea o un descubrimiento, detonar toda una ola de creatividad.  

Si alguien aprende una nueva habilidad, dijamos el windsurfing, entonces entre más personas  lo aprenden, lo más fácil que esta actividad se vuelve para todos los demás debido a la resonancia mórfica. Por otro lado, si enseñas a ratas en Los Angeles un truco nuevo, entonces las ratas en todo el mundo deberían de aprender este truco más rápido debido a que el primer grupo de ratas ya lo aprendió. 

La teoría de Shelrdake resuena con la selección natural de la evolución que economiza procesos con una sorprendente eficiencia para seguir avanzando en su complejidad.  Es decir, que un miembro de una especie solo pueda aprender una conducta o generar una nueva mutación a través de la transmisión genética vertical sería una pérdida de tiempo. En cambio la transmisión de una nueva habilidad de manera horizonal, a distancia y difundida entre todos los miembros de una especie a través de la resonancia mórfica muestra una mayor eficiencia, tiene sentido evolutivo y posibilita la aceleración de un proceso de adaptación.

Queda al lector formar su propia opinión y decidir si la teoría de la resonancia mórfica le resuena o es una versión más del pensamiento new age, que sin fundamentos en la realidad busca explicar y espiritualizar el universo como proyección de sus propias creencias. Personalemente me parece que el modelo de Sheldrake –siendo solo un modelo, una imagen que hace la mente del universo– es uno de los más coherentes que ha formulado el pensamiento contemporáneo para acercarse a entender la relación entre el hombre y la naturaleza, la mente y la materia,  Pero esto es sólo una opinión en base a la intuición y a la experiencia individual; quizás influida por que el modelo de Sheldrake resuena más con una concepción poética y espiritual del universo. Pero esto no debería de ser algo necesariamente desdeñable, ¿acaso no los físicos más reconocidos, incluyendo a Einstein, incluyeron la elegancia y la belleza de una teoría como una de las variables a considerarse dentro de la valía de una teoría científica? Siguiendo lo dicho por Sheldrake, de que las leyes físicas evolucionan, consideró que  posiblemente en este momento en la historia del pensamiento humano, la resonancia mórfica es una de las puntas de lanza para entender lo que nos sucede, uno de los modelos que mejor funcionan en un plano existencial –más allá del cánon científico– para observarnos en el espejo líquido de memoria atravesada, y seguir evolucionando hacia un nuevo entendimiento, en sintonía con el principio mutante del universo.

Citas de Rupert Sheldrake tomadas de Cross Road Times

Twitter del autor: alepholo

Fuente Pijamasurf

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La mente colectiva y el campo unificado. Bianca Atwell con John Hagelin

John Hagelin es uno de los físicos cuánticos más comprometidos por la paz mundial. Trabaja en todo el mundo creando grupos de miles de meditadores entrenados para crear ondas de paz en el planeta, con un sistema que está dando que hablar en los entornos académicos y científicos. Utilizar la meditación trascendental en forma masiva para acabar con las guerras y la violencia en la Tierra.

Bianca Atwell le entrevista en la ciudad de Mexicali, en el entorno del VI Congreso Internacional de la Ciencia del Nuevo Paradigma en la Educación

En el siguiente vídeo, Bianca entrevista al físico cuántico e investigador del CERN (Gran Colisionador de Hadrones) John Hagelin, uno de los primeros científicos que ha aplicado activamente la teoría del campo unificado supersimétrico al bienestar de la humanidad.  Presidente de la Fundación David Lynch para una Educación Basada en la Conciencia de Paz Mundial, presidente del Instituto de Ciencia, Tecnología y Políticas Públicas de la Universidad Maharishi y director internacional de la Unión Global de Científicos por la Paz.

Una conversación en la que ambos sobrevuelan las dinámicas del Universo, las partículas “encantadas”, las supercuerdas y la influencia de la meditación trascendental en la conducta colectiva.

Es emocinante el momento en el que Bianca le pregunta por el gran cambio que se está llevando a cabo en la humanidad. Un mensaje maravilloso de esperanza global…

e esperanza global…

Fuentes:  http://www.biancaatwell.com  Lanzarotecanarias

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Tomado de Medicina Cuantica

¿Qué nos quiere decir el Sol con tanta actividad que llega al planeta cada vez con más intensidad?

Todos los periódicos de los últimos dos días recogen la noticia sobre las tormentas solares y los efectos que la última tormenta ha provocado en el planeta.

Sin ir más lejos el ABC de hoy, 26 de enero resalta: “Tal como estaba previsto, una densa nube de materia solar golpeó ayer a la Tierra, alcanzó su máxima intensidad hacia las tres de la tarde (hora española) e hizo notar sus efectos en una buena parte del mundo, especialmente en el hemisferio norte. Varios vuelos que debían sobrevolar el Ártico fueron desviados para evitar el exceso de radiación.”

Tras entrar en la página de la NASA, http://solarstormwarning.com, entiendo que el ABC se atreva a publicar en tono catastrofista la noticia ya que sin ir más lejos la NASA no se corta y sacude a los internautas que entran en dicha web con mensajes llamativos, a lo cartel-neón con el “Breaking News” incluido, las últimas novedades respecto a las tormentas del Sol con avisos reiterativos de alarma sobre qué hacer si de hecho nos sobreviene la tormenta solar de nuestras vidas(¿)

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Quizá sea arrogante pero no me parece que ninguno de estos mensajes sea apropiado o responsable. En cuanto a la NASA, más allá de cubrir el culo asegurando butacas de los responsables en su papel de informadores y vigilantes de los cielos, parece lógico que nos digan sencillamente datos –información precisa- de las actividades solares registradas minuto a minuto. Pero hasta ahí.

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Foto perteneciente al video del artículo de las Tormentas Solares del ABC, 26 de enero, 2012. Me parece ridículo eso de que “el sol nos ataca”. (?) ¿Nos hemos vuelto todos locos?  Según veo ahora, han debido de eliminar esta foto pues no debo de ser yo la única que se queja de semejante mamarrachada.

El sol es lo más cercano al corazón del sistema. Es de hecho al astro que chuta la energía y la distribuye, alimentando toda la red del sistema tal como el corazón genera y manda sangre a las arterias que recibe de vuelta a través de las venas. Este movimiento circular y retro-alimentario, es el mismo en el Sol solo que en lugar de enviar y recibir sangre, envía y recibe energía. Funciona como un gran bucle, el transformador que gobierna la actividad energética del sistema solar.  Ahora el flujo energético del Sol al planeta es altísimo.

Y lo verdaderamente interesante es empezar a tomar consciencia de los efectos que produce este grandioso y espectacular despliegue solar. ¿Por qué se está produciendo esta actividad y qué incidencia tiene en todos nosotros?  ¿Qué quiere decir esto y qué efecto tiene en el organismo?

EL SOL, EL CORAZÓN DEL SISTEMA SOLAR

corazongalaxias

“Una cosa es cierta, que nuestro sistema solar es una interacción asombrosa de energía y fuerzas; ¿Cómo podría ser que un cuerpo tan inmenso de materia circular y orbitar, mantuviese patrones de conducta cíclica, a no ser que hubiera alguna organización de fuerzas? Nuestros propios cuerpos son instrumentos extraordinarios y aunque tenemos capacidad intelectual con habilidad para razonar y comprender, la estructura básica del cuerpo está organizada sin interferencia intelectual por parte nuestra. Hay una inteligencia comandando o dirigiendo la estructura y los trabajos del cuerpo; una estructura que está enraizada, nos dicen los científicos, en el ADN. Dentro del cuerpo, la energía se organiza para realizar funciones específicas tales como  aquellas que comandan los órganos principales: el cerebro, el corazón, hígado, páncreas, colon y demás. Todos estos órganos juntos forman estructuras que apoyan una forma más inteligente -la conciencia humana-. Y así no hace falta ser un científico (de la nasa?) para darse cuenta que el sistema solar opera como una unidad. Sabemos por ejemplo, que los planetas mantienen órbitas estables alrededor del sol y sencillamente no podrían hacer esto sin su presencia. Los astrónomos pueden explicar las fuerzas más importantes que mantienen el equilibrio –fuerzas opuestas que atraen a los planetas al sol y al mismo tiempo les previenen de chocar violentamente contra él. Pero de cualquier forma que lo consideremos, el sistema solar es una única estructura física que tiene, como nuestros cuerpos, una inteligencia innata”.  Andrew Marshall (Consultar fuentes de Scrib citadas abajo).

En una de las página de la petrolera BP donde se explica el funcionamiento solar, se lee “La energía del sol es capturada y convertida en electricidad para el consumo diario en una célula solar –el corazón del sistema eléctrico solar”.

AL ser de una naturaleza energética ambos, -los astros y el ser humano- no hay fronteras divisorias –excepto un escudo del que hablaremos a continuación- entre unos y otros y no creo incluso que haya un mecanismo distinto al ejercicio propio de la polaridad que se da entre fuerzas unidas mediante un sistema de atracción perfecto y preciso, como es el nuestro. Es decir, posiblemente afectamos – como planeta- al Sol tanto como el Sol nos afecta a nosotros mediante una conexión continua y holista -a todos los niveles-. Y lo que sabemos es que el Sol ahora mismo está enviando grandísimas cantidades de energía –fotones- al sistema solar; una sobre carga parecida a la actividad del corazón cuando bombea a un ritmo mucho más alto que el habitual creando los consabidos efectos sobre la salud, como la hipertensión.

ACTIVIDAD DEL SOL

El Sol es una estrella activa.  Apoya un campo magnético cambiante que varía cada año y cambia de dirección cada 11 años. El campo magnético del Sol crea muchos efectos conocidos como la actividad solar. Aquí se incluyen las manchas solares de la corteza del Sol, las llamaradas y las variaciones en los vientos solares que portan materiales a través del sistema solar.  Siendo la estrella más cercana a la Tierra y habiendo sido intensamente estudiada por científicos, seguimos con muchísimas preguntas que no tienen respuesta.

Tierra-magnetica

El centro o núcleo es el unico lugar del Sol que produce una cantidad apreciable de calor a través de la fusión: el resto de la estrella se calienta por la energía que se transfiere desde el núcleo. Toda la energía producida por fusión en el nucleo debe viajar a través de capas sucesivas a la fotosfera solar antes de escapar al espacio como partículas kinéticas o rayos de sol.

Cuando observamos el Sol bajo una filtración correcta, los aspectos más inmediatamente visibles son normalmente las manchas solares, el área bien definida de la superficie donde aparecen manchas más oscuras debido a las bajas temperaturas. Las manchas solares son regiones de actividad magnética intensa que reducen el transporte de la energía desde el calor extremo del interior a la superficie. Los campos magnéticos crean un calentamiento en la corona, formando regiones activas que son la causa de las llamaradas intensas solares y las expulsiones masivas de la corona. Las manchas más grandes pueden tener una extensión de hasta decenas de miles de kilómetros.

El número de manchas solares en el Sol no es constante, pues varía en el ciclo de 10 a 12 años llamado ciclo solar. Con una actividad mínima, hay pocas manchas visibles, o incluso ninguna. Las que aparecen son perceptibles solo a latitudes altas. En la medida que el ciclo solar progresa, se incrementan las manchas solares y se mueven más cerca del ecuador del sol, un fenómeno descrito como la Ley Spörer. Las manchas normalmente existen como pares con polaridades magnéticas opuestas. La polaridad de las manchas solares más grandes se alternan en cada ciclo solar resultando en un polo norte magnético un ciclo y un polo sur al ciclo siguiente.

focusitaly_singularityouttake1_thumb El ciclo solar tiene una gran influencia en el tiempo espacial y parece tener una fuerte influencia en el clima del planeta. Los ciclos mínimos solares se corresponden con las temperaturas bajas y los ciclos solares más largos se correlacionan con un tiempo más caluroso.

LA PROTECCIÓN TERRESTRE

La actividad solar tiene varios efectos en el Tierra y su entorno. Como la Tierra tiene un campo magnético, las partículas cargadas procedentes del viento solar no pueden impactar la atmósfera directamente sino que son reflectadas por el campo magnético para formar el cinturón de Van Allen. Este cinturón consiste a su vez en un cinturón interior compuesto principalmente de protones y uno exterior compuesto principalmente de electrones. La radiación dentro de los cinturones Van Allen han causado ocasionalmente daños a los satélites Los cintutones de Van Allen forman arcos alrededor de la Tierra teniendo sus picos cerca del polo norte y sur. Las partículas mas energéticas pueden colarse y entrar en la atmósfera terrestre causando las famosas auroras llamadas aurorae borealis en el hemisferio norte y australis en el Sur.

LA NATURALEZA ELÉCTRICA DEL CORAZÓN


“El corazón genera el más poderoso y más extenso campo eléctrico del cuerpo. Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y puede ser detectado a varios pies de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles. El corazón genera series continuas de pulsos electromagnéticos en los cuales el intervalo de tiempo entre cada latido varia de forma dinámica y compleja.

Nosotros proponemos que el campo del corazón actúa como una onda de información que provee una señal global sincronizadora para todo el cuerpo. Específicamente, sugerimos que así como lo que son, ondas de energía transmitidas desde nuestro corazón, estas interactuarían con otros órganos y sistemas. Estas ondas codifican o graban las características y las actividades dinámicas de estos sistemas en forma de olas de patrones de energía que se distribuyen a lo largo del cuerpo. De esta manera, la información codificada actúa para formar (literalmente le da forma) a la actividad de todas las funciones corporales para coordinar y sincronizar los procesos en el cuerpo como un todo. Esta perspectiva requiere de un concepto de información energética, en el cual los patrones de organización son envueltos dentro de olas de energía de actividad sistemática distribuidas a través del sistema como un todo”. Instituto HeartMath

CONSECUENCIAS DE HIPERTENSIÓN ELECTRICA

Si las tormentas solares aumentan proporcionalmente y llegan a la escala X9, la máxima establecida, posiblemente habrá una sobrecarga eléctrica que desestabilice las comunicaciones y la mayoría de aparatos eléctricos.  Podríamos considerar que esta sobre carga, o hipertensión eléctrica, afectaría o castigaría de un modo mucho más notable al llamado primer mundo, mientras que los países pertenecientes al tercer orden -o peyorativamente llamados por todos nosotros los países “subdesarrollados”- no se verían muy afectados por la sobre descarga.  3856417596_599fa04b3d Y quizá de nuevo nos veríamos enfrentados a otro ejemplo de cambio de ejes: donde lo que está arriba baja y lo más bajo sube.  Y quizá y de ser así, sería un ajuste que la naturaleza se encargaría de realizar para mantener el equilibrio de los polos.

En cualquier caso, el efecto más notable atañe a los sistemas eléctricos aunque uno pueda -o deba- hacer la equivalencia al sistema eléctrico del cuerpo humano y así confrontarnos con nuestro propio sistema nervioso.  Y quizá de nuevo sea por eso, que ahora incluso la NASA pida que ante todo haya mucha, mucha calma.  Cuando hay estrés en el organismo, ya se sabe que el mejor remedio es la calma y la tranquilidad.  Sin embargo admito que detesto los mensajes catastrofistas, ya que están muy lejos de la solución del problema; lejos de resolver, de proporcionar la elección de la mejor alternativa posible -de entre infinitas posibilidades-, generan miedo y le dejan a uno el cuerpo asfixiado, bloqueado,  paralizado, indefenso, con la mira en la proyección -la victimización- y por tanto, ¿Culpando ahora al SOL porque nos ataca? (???)

Entre el miedo que los responsables de menear los mercados financieros se aseguran de meternos en el cuerpo diariamente y ahora la despiadada activida solar, vamos que nos lo hemos montado pasón de bien.

Hagamos una profunda reflexión.  Comienzo yo.  En concreto, para mi el Sol es lo más cercano a Dios pues con seguridad es lo que da vida y eso es ¡mucho! o más bien TODO. Es además la luz y por tanto la Conciencia. Comprendí hace tiempo que si no podía entender más la naturaleza del SOL, sería imposible ni ligeramente atisbar a comprender precisamente algo tan ininteligible o indescifrable como es la naturaleza divina y así desde hace tiempo centro mi atención en el astro que veo todos los días traer vida y luz al planeta.  Las reflexiones que me inspira la tremenda actividad solar me han de forzar a descubrir precisamente el brillo que aporta esta situación.  A fin de cuantas, ¿cuántas veces le he dado la razón a Emilio Duró cuando dice eso de que somos muy jovencitos como especie y mucho más negativos de lo que cada uno nos pensamos?  ¿Porqué nos quedamos a nivel generalizado con la idea catastrofista y calamitosa de este evento?  ¿No es verdad que el Sol está mandando muchos más fotones -luz- al planeta? Esto no es pseudocientífico sino datos puros y duros.  ScreenHunter_96 Jan. 26 14.07 Aunque es verdad que yo traslado el concepto de luz a la Conciencia y así ¿No habrán efectos maravillosos y necesarios de ese aporte de luz al planeta?  ¿Porque hemos de pensar tan mal -de ser posible en el peor escenario- ante cualquier evento, sea a gran escala o algo insignificante que pasa a diario?  ¿Tan pequeños nos sentimos que todo nos asusta?  SI hay una inteligencia innata en el Sol conforme se argumenta al inicio, ¿no habrá al mismo tiempo una necesidad imperiosa de que esto tenga que pasar tal cual pasa? Por otro lado no tiene mucho sentido asumir que los seres humanos estemos dotados de inteligencia pero aquello que nos da vida, no.  Es un sin sentido, sin más. Así siendo el Sol más que una masa física, es decir, de naturaleza energética cargada de Conciencia -¡es la fuente productora de fotones!-, un cambio ligerísimo, remotísimo de cualquier variable en cualquier momento imposibilitaría la vida porque somos muy dependientes de las condiciones ambientales…No hace falta que produzca cantidades masivamente indigestas de fotones y las lance “contra nosotros” a través de las tormentas solares.  Variando minimísimamente su composición de oxígeno, hidrógeno, o helio, desapareceríamos de un plumazo, mucho antes de cantar el gallo.  En definitiva, ¿Porque no andamos buscando la parte positiva de todo esto en lugar de asumir el miedo colectivo?

En fin, me quedo con esto último para ver si me inspiro algo más y tengo la suerte de que me llegue alguna chispita celestial que bien agradecería.

FUENTES CONSULTADAS

El ABC

Storming Warning

Tormenta Solar, Wikipedia

Texas Heart Org

The Sun, the Head or the Head of the Solar System

Astronoo

Universe-Galaxy-Stars

Wingmakers

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