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Estudios demuestran que los beneficios de una meditación colectiva repercuten en los índices de criminalidad de una ciudad; todo está unido, y el saberlo aumenta la responsabilidad individual.

 

 

Intención, meditación, y colectividad

Hace poco postulamos la intención como uno de los ingredientes primordiales de la magia. Cualquier acto de ‘manipulación’ de fuerzas intangibles para consumar un cierto efecto en un plano palpable, implica el canalizar con claridad una intención. Cuando un individuo fija su energía en lograr un algo específico parece que pueden ocurrir milagros –lo cual hemos visto acontecer en distintos contextos, desde hazañas deportivas hasta épicas historias de vida–. Sin embargo, y a pesar de que el poder de la intención es predicado con bastante popularidad, lo cierto es que este fascinante fenómeno ha sido pocas veces comprobado desde una perspectiva científica.

Por otro lado sabemos que la meditación es una de las tecnologías más eficaces que tenemos a nuestro alcance para destilar nuestra atención y, en caso de que así lo deseemos, fijar nuestra intención. Entre otras múltiples bondades, el meditar nos permite allanar los conductos de nuestra mente y en consecuencia proyectarnos hacia un punto con mucho mayor contundencia. En pocas palabras, la intención y la meditación son dos recursos que al aliarse mantienen una simbiótica dinámica que puede arrojar resultados asombrosos. 

También hemos constatado que la voluntad colectiva potencia la ya de por sí contundente naturaleza de este ‘fenómeno’ de la mente (¿o el espíritu?) humano, tal como mencionamos al hablar del proyecto MeditatioSonus el cual organiza meditaciones colectivas guiadas por sonido:

 ”A lo largo de la historia humana se ha probado que la colectividad, dentro de casi cualquier contexto, potencializa la intención. Al momento en que voluntades diversas son sincronizadas con un fin específico sucede algo casi mágico que nos recuerda al recurrido adagio matemático “el todo es mayor que la suma de sus partes” o, en un plano poético, podríamos referirnos a este fenómeno como la tajante magia implícita en el acto de unificar.”

La colectividad de algún modo alude a la naturaleza unitaria y a la hiperconectividad que rige la existencia compartida de todo ser (fenómeno que de acuerdo con Rupert Sheldrake, se intensifica entre miembros de una misma especie, y que nos permite compartir enormes cantidades de data relevante en un proceso que no depende de la cercanía geográfica y que trasciende generaciones). Creo que al emprender algo en forma colectiva no solo estamos reconociendo que este modelo potencia la individualidad (dos personas pueden lograr mas que una persona en el doble de tiempo), sino que incluso es una forma de rendirle tributo a la noción de que todo, todos, estamos unidos en un cierto plano (y por cierto ese plano pudiera ser el más relevante de nuestra existencia). 

De acuerdo a lo anterior, podemos hablar de un singular trinomio compuesto por intención, meditación y colectividad. Y precisamente estos son los ingredientes que involucra un ensayo realizado por John Hagelin, titulado ‘The Power of The Collective’. Doctor en física por la Universidad de Harvard, Hagelin ha participado como investigador en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), así como en el Stanford Linear Accelerator Center (SLAC). Actualmente preside la Fundación David Lynch y es una de las figuras más prominentes en torno a la meditación trascendental.

El Poder de la Colectividad

El ensayo parte de dos premisa especificas. Una se refiere a que los índices de criminalidad están directamente relacionados al volumen de estrés social que se registra al interior de una ciudad. La otra asume, de acuerdo a múltiples estudios relacionados, que la meditación es una óptima herramienta para reducir el nivel de estrés que experimenta un individuo, y que cuando este proceso se experimenta de manera colectiva, los beneficios terminan impactando no solo a cada uno de los involucrados en la práctica, sino que incluso se derraman, de forma medible, en una cierta área alrededor del grupo de practicantes.

Tomando en cuenta ambas premisas, Hagelin y su equipo decidieron implementar un experimento en Washington DC. La capital estadounidense es no solo famosa por ser una de las ciudades con mayor número de crímenes en el país, también es sede de un particular fenómeno que se repite periódicamente: durante la temporada de calor, es decir entre primavera y verano, los índices de criminalidad aumentan (patrón que se debe a múltiples causas aún no determinadas con exactitud). Y precisamente durante este periodo de decidió congregar a un grupo de 2,500 personas con experiencia en meditación profunda (número que por cierto terminó elevándose a 4,000 individuos ya que muchas personas decidieron sumarse al grupo y aprender a meditar). La hipótesis que originaba el estudio es que el número de crímenes registrados en la ciudad se reduciría significativamente como respuesta a estas masivas sesiones de meditación –ello a pesar de que en los seis meses anteriores la tendencia había marcado un aumento en el índice de delitos–.

Colaborando con autoridades locales, el FBI, así como con expertos criminalistas provenientes de reconocidas instituciones, entre ellas las universidades de Maryland, Texas, y Temple, se llevó a cabo el experimento. Para sorpresa de todos los involucrados y en contra de todo pronóstico ‘tradicional’, los índices de criminalidad se redujeron en un 25% (superando incluso las optimistas expectativas de Hagelin y su equipo, quienes habían contemplado un 20%). El éxito fue tal que el Departamento de Policía de Washington solicitó firmar el estudio como uno de los autores.[1]  

Ya digerida la sorpresa inicial ante el fenómeno constatado en dicho estudio, algo que resulta en un complemento fascinante es la relación entre el número de personas que participaron en dichas meditaciones y el número de habitantes que residían en Washington DC. Es decir, la atención/intención orquestadas de solo 4,500 personas repercutieron en la dinámica social de millones de personas. Lo anterior nos sugiere el enorme potencial de este recurso no solo para combatir índices de criminalidad, también conflictos de aún mayor escala, por ejemplo entornos bélicos. De hecho en su ensayo Hagelin cita una serie de estudios realizados en los 80’s, que confirmaron que durante los días en los que había mayor número de meditadores en el medio oriente, las consecuencias del penoso conflicto entre israelíes y palestinos disminuían notablemente. El primero de estos estudios fue publicado por la Universidad de Yale[2], y se convocó a realizar investigaciones en torno al mismo fenómeno, lo cual motivó que otros siete estudios similares se llevarán a cabo, todos arrojando resultados en la misma dirección.

Por si el fenómeno no fuese suficientemente estimulante y, por qué no, esperanzador, en estos estudios posteriores no solo se evidenció una disminución en los niveles de violencia, sino que se redujeron los niveles de cortisol en la población (hormona que liberamos en respuesta al estrés), aumentaron los niveles de producción de serotonina, y se registraron positivas variaciones bioquímicas y neurofisiológicas entre la población, como si de algún modo los beneficios concretos del meditar envolvieran a toda la población y no solo a aquellos que la estaban practicando.


La interferencia constructiva

Este principio fundamental de la física se refiere a lo que sucede cuando un grupo de emisores se unen mediante una misma frecuencia. Por ejemplo, si hay una bocina emitiendo una cierta onda de sonido y eventualmente se le unen un par de bocinas más, entonces la emisión de las tres se multiplicará de manera proporcional, al cuadrado, en una misma onda. Por lo tanto, en este hipotético caso donde tenemos tres bocinas emitiendo una misma onda, el resultado que obtendremos es la potencia equivalente a nueve altoparlantes individuales. Este mismo fenómeno, la interferencia constructiva, se replica en los demás ámbitos, ya sea que el rol de emisores esté representado por bocinas, antenas o personas meditando.    

La conciencia universal

Gracias a algunas de las más destacadas mentes de la humanidad, hoy tenemos multiples modelos que alimentan nuestra noción de que todo está unido mediante una especie de campo omnipresente, el cual es sede de un intercambio permanente de información entre todos los seres. Ya sea la noosfera de Teilhard de Chardin, la conciencia colectiva de Durkheim, los campos morfogenéticos de Sheldrake, o los planos akashikos que retoma Stanislav Groff, cada uno de estos modelos sugieren la presencia de este manto que nos mantiene esencialmente hiperconectados.

Curiosamente, aún estando familiarizados con este esquema de interconexión ineludible, no deja de resultar sorprendente confirmar que estamos permanentemente influyéndonos los unos a los otros sin necesidad de los vínculos que se establecerían, de acuerdo a la ciencia tradicional, como requisitos para que este intercambio sucediese. Ante este excitante enigma Hagelin nos comparte su postura:

¿Pero cómo podemos explicar tal influencia a distancia? Hasta ahora no hay respuestas claras, pero creo que la clave está en la noción de que más allá de los límites físicos de la existencia humana existe un campo unificado de conciencia pura, abstracta y universal. Y es en este nivel de realidad, de mente no local, donde descubres que las características del espacio son capaces, al menos en teoría, de consumar acomodos extraordinarios. Cuando penetras hasta ese nivel el espacio comienza a cambiar, comienza a contornearse en lo que conocemos como la espuma espacio-temporal. Y es aquí, en la continua y espumeante agitación de la geometría del tiempo-espacio, donde los agujeros de gusano se forman, y estos agujeros no obedecen la causalidad einsteniana. Somos capaces de influir las cosas tanto en el pasado como en el futuro.”

Consecuencias de la interconexión

Tras conocer los estudios anteriormente citados y una vez transcurrido el estado de estimulante perplejidad que pueden causar (al menos en mi caso), parece inevitable reflexionar en torno a las consecuencias de esta sublime hiperconectividad que nos lleva a afirmarnos como unidad indivisible. Y en medio de este ejercicio emerge una monumental sensación de responsabilidad: tus actos, pensamientos, y palabras tienen un impacto directo en el entorno (y por entorno quizá nos referimos al universo entero). ¿Así que, en realidad estás listo para aceptarla? –la respuesta, creo, es solo una. Si estamos listos, de hecho estamos diseñados para ello, sin embargo de ahí a que la asumamos existe aún un buen trecho que solo cada quien, en lo individual, podremos recorrer–.

Otra reflexión interesante que detona todo este fenómeno es una especie de doble paradoja. Por un lado, más allá de épicos intentos por movilizar masivamente a un grupo humano en torno a un objetivo ‘noble’, lo cierto es que buena parte de nuestra misión está en ‘hacer lo que nos toca’ en lo individual. Es decir, tal vez en lugar de utilizar tu energía enlistándote en ambiciosos proyectos de evolución colectiva lo mejor sea, por ahora, poner verdaderamente orden en tu propia vida, con medidas como afinar tu intención, disolver tus miedos y hacerte uno con tu lado oscuro, teniendo así la certeza de que, ineludiblemente, estarás contribuyendo con la colectividad (quizá incluso con mayor efectividad que por la vía explícitamente colectiva). Y al afirmar esto tampoco podemos dejar de considerar si el concepto de individualidad existe en realidad (pues todos estamos influyéndonos mutuamente todo el tiempo, pero esta es otra historia). 

Entonces por un lado parece que fortalecer tu unión contigo mismo y buscar la congruencia de acuerdo a tu propio código de principios es la vía más concreta para favorecer el famoso ‘despertar’ colectivo. Lo cual resulta en sí paradójico. Pero la segunda paradoja radica en que una vez establecido este camino, el de la evolución individual, entonces muy probablemente notarás que la fuerza que estás utilizando para lograrlo es provista, en buena medida, por la influencia que ejercen el resto de ‘otros yo’s sobre ti’, y en este sentido jamás será una labor personal sino siempre unificada. Y en este punto la dislexia envuelve mis proyecciones, lo cual me produce una leve confusión (por suerte insuficiente para desanimarme) y debo remitirme una vez más a que la mayor aportación que puedo entregar a ‘la nave tierra’ (en términos de Bucky Fuller) es simplemente enlazar mi propia narrativa de vida con el sendero de la evolución compartida –hacer lo que me corresponde con la conciencia que al llevarlo a cabo estoy facilitando esa misma labor a la gente que me rodea, y que en el momento en que generemos una orquesta suficiente para que su efecto multiplicador arropé al resto de los seres, entonces la fiesta de la conciencia habrá realmente comenzado–.

En fin, hoy más que nunca sé que el futuro no es lo que solía ser, y que su diseño depende de mí (que soy tú), de ellos (que somos nosotros), y de todos (que somos uno en la nada).

 

[1] Social Indicators Research 47:153–201, June 1999

[2] Journal of Conflict Resolution (32:776–812, December 1988

Fuente  Pijamasurf

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BIANCA ATWELL, ¿Qué es la Realidad? -Segunda y primera parte

Habíamos publicado con anterioridad la primera parte de este vídeo,  ahora publicamos la segunda, en este post incluimos las 2 partes.

Primera parte

Audio de este vídeo

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Segunda parte

II JORNADAS CONCIENCIA CON CIENCIA – Hellín, Albacete –

concienciaconciencia.com.es

 

BIANCA ATWELL, ¿Qué es la Realidad? – Primera Parte –

Bianca nació en la ciudad de Buenos Aires y residió varios años en Brasil y en Canada. Actualmente vive a la entrada de una reserva natural en la isla de Lanzarote. Considerada como una de las pioneras del arte experimental en Sudamérica como compositora y videasta, se ha interesado por divulgar la ciencia a través de la música y la imagen, por lo que viaja constantemente realizando conferencias multimediales siempre comprometidas con temas de la actualidad.

Se formó en la Universidad de Belgrano en comunicación visual y en la Universidad de Buenos Aires en sistemas de la información con lo que adquirió una gran ductilidad para el manejo de la tecnología de medios de comunicación.

Ha participado de varios programas de divulgación científica en radio y televisión de varios países, escribe artículos en la prensa y hace entrevistas a investigadores y científicos del nuevo paradigma, que son publicadas en varias plataformas en Internet.

Se ha prestado como voluntaria para diversos experimentos de neurología, glándula pineal y aparato perceptual en la Universidad de Sao Paulo y en la Universidad de Toronto, trabajando con prestigiosos científicos que estudian la mente humana. En Buenos Aires en los años ochenta, formó parte de un equipo de investigación multidisciplinar para el estudio de la percepción, a través de técnicas de aislación sensorial utilizando cámaras de flotación.

Recientemente ha publicado un libro: “Noosfera, la Mente del Planeta Tierra” en el que explica la conexión que tenemos los humanos con la mente planetaria. Es una de las seguidoras de la Teoría de Gaia, acunada por James Lovelock y apoyada por Lynn Margulis, Premio Nacional de las Ciencias de Estados Unidos.

Puedes visitar su web entrando en biancaatwell.com

concienciaconciencia.com.es

luispalacios-reporterosciudadanos.blogspot.com
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lacajadepandora.org

Fuente:   La Caja de Pandora video

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Hay que derrumbar viejos esquemas de entendimiento de cómo funciona la realidad

Brad Hunter: Hay que derrumbar viejos esquemas de entendimiento de cómo funciona la realidad

Entrevista de Silvia Patrono

 

Silvia Patrono- ¿Puedes definir qué es la espiritualidad para ti?

Brad Hunter- Uno de los grandes descubrimientos de Einstein fue entender que la materia y la energía son formas distintas de una misma esencia. La materia se puede transformar en energía, y la energía en materia, es decir, son polaridades opuestas de una misma y única sustancia universal, Eter, Prana, Chi, o como quieras llamarla. Espiritualidad entonces, es evolucionar desde la materialidad para lograr – mediante la autoexperimentación vivencial- trascender de un estado denso a otro estado vibracional superior, mediante el alcanzar estados elevados de la conciencia.

S. P.-¿Qué relación tiene la “conciencia” en la espiritualidad?

B. H.- Es la Conciencia Universal la que determina la frecuencia de vibración que va a dar estado a la energía. A un tercer estado de conciencia corresponde una realidad de densidad afín, la cual llamamos tercera dimensión y que es acorde a la evolución que necesita para su desarrollo. El nivel de acercamiento individual y colectivo a dicha conciencia, es el que determina nuestro estadío frecuencial evolutivo personal y el de la Humanidad. Cuando la energía material se transforma por evolución, comienza a vibrar en una mayor frecuencia y se convierte entonces en energía espiritual. Los antiguos lo llamaban “alquimia espiritual”, y es la concecuencia de aumentar el nivel frecuencial de la estructura atómica de nuestros cuerpos. Al evolucionar la conciencia, cambia por correspondencia, la realidad.

S. P.-¿Cómo logramos la alquimia espiritual?

B. H.- El único camino para alcanzar esta “alquimia espiritual” es mediante la conciencia del amor. Los grandes maestros de la humanidad, no vinieron a hablarnos de física cuántica, ni de complejas dinámicas universales, sólo nos pidieron funcionar desde y para el amor. La velocidad de la energía humana que se logra desde el verdadero amor, hace que la velocidad de un polo hacia otro sea mayor, hasta alcanzar lo infinito y al estar en los dos polos al mismo tiempo ya no se desea, ya no se siente insatisfacción y se es feliz, pues ya no hay agitación mental, sino calma mental, ya no me siento atraído por el otro polo. Experimentamos así la conciencia de la unidad Universal.

S. P.- ¿Cuál es tu visión sobre el amor?

B. H.- El Amor es el más poderoso acelerador de partículas. El Amor es la forma más coherente de “portar” y “ofrecer” energía creacional. Sólo evolucionaremos cuando entendamos que evolución es ayudar a evolucionar al Universo. El Amor en su expresión más pura es una frecuencia que se manifiesta en proporción dorada, (la proporción y frecuencia en la que se manifiesta la creación). Una frecuencia de amor o Phi, es la frecuencia que permite el salto ascensional en la escala evolutiva.

S. P.-¿Cómo alcanzar la espiritualidad en un mundo que nos distrae del verdadero despertar?

B. H. – Hay un antiguo cuento que lo resume muy bien y habla acerca de un grupo de discípulos con su maestro, preocupados en alcanzar vivir en espiritualidad en todo momento. El maestro ejemplificó el proceso pidiendo a sus atentos discípulos, que intenten llenar un colador con agua. Infructuosamente una y otra vez, intentaron volcar agua sobre el colador y como es lógico el agua se filtraba a través de los agujeros. Con la práctica espiritual es lo mismo; no es ése el modo de llenar un colador con agua, ni tampoco lo es para nuestra espiritualidad. El maestro tomó entonces el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió. “Ahora está lleno de agua, y así permanecerá” dijo el maestro. Ese es el modo de llenar un colador con agua, y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida ?divina en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la espiritualidad.

S. P.- ¿Qué es lo que más te pregunta la gente que va a escuchar tus conferencias o charlas?

B. H.- La preocupación generalizada es acerca de lo que va a pasar con sus vidas frente a los flagelos que vive actualmente la humanidad: crisis económica, hambre, desocupación, cambios climáticos, etc. y la cuestión es como trascender en evolución por sobre dichos problemas. Siempre les pido que ante todo, hay que conservar el positivismo y que no hay que temer por lo que pasa, sólo hay que moverse hacia otro lado de la vida desde la conciencia y no desde el miedo. La Madre Tierra no quiere excluirnos de su plan, sólo espera que nos acerquemos a su nueva frecuencia. La integración no es negar o excluir algo, ni tampoco mantener un pensamiento positivo sin conciencia. Solo es movernos de una frecuencia a otra. El tema es que nadie va a hacer por nosotros, lo que debemos hacer por nosotros mismos. Debemos aprender… de eso se trata la evolución. El nuevo conocimiento nos enseña que el poder radica en nosotros mismos y que existimos como parte unificada de un Sistema Universal que nos integra y nos posibilita la existencia otorgándonos lo necesario para vivir y no sufrir. Sólo debemos aprender a vivir. Dios nos regala la vida, no como vivir.

S. P.-¿Cuál es la mayor resistencia que pone la gente cuando le hablas del poder de la emoción, las palabras y que no existen las víctimas?

B. H.- Hay que derrumbar viejos esquemas de entendimiento de cómo funciona la realidad. La gente posee muchos mandatos condicionantes que le impiden afrontar el cambio. Debemos entender de una buena vez, que todo lo que me pasa lo estoy creando y es mi responsabilidad. Debemos reemplazar el eterno y muy escuchado lamento ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué estoy creando esto? Todo lo que existe se basa en frecuencias. Atraigo a mi vida igual frecuencia a la que transmito. Cada emoción, pensamiento, sentimiento es una carga energética que al sumarse individualmente determina una frecuencia única personal y que al igual que un documento de identidad, nos identifica frente a lo que el Universo nos responderá por ley de acción y reacción.

S. P.-¿Qué espacio consciente le das a la Ley de Atracción en tu vida personal?

B. H.- La Ley de Atracción es incompleta e ineficiente si no conocemos como funciona el campo del intelecto y de que depende la materialización. Somos unidades de energía, y depende de la energía disponible que poseamos, el lograr las frecuencias correctas para materializar nuestro destino. Los elementos que necesitamos, – fundamentalmente Oxígeno, Agua y Nitrógeno- , los conseguimos del respirar, del comer, del hábitat y de otros seres vivos, entonces de acuerdo a la calidad de la energía que asimilamos, será el potencial para materializar. La realidad se materializa, por la potencia del rango de emisión, no por la ilusión de lo que pensamos. A mayor energía, mayor poder de la mente. En un Universo hecho de ondas, el foco coherente es el medio que tiene la capacidad de atraer fuerzas creativas con fluidez. La coherencia en cualquier nivel es coherencia en todos los niveles. La Ley de Mentalismo no funciona separada de otras 7 Leyes Universales. La Ley de Atracción es sólo el capítulo 1 de una extensa serie de conocimiento. Vivimos de ilusiones, morimos de realidades, el gran problema es que siempre nos vendieron la verdad fragmentada.

S. P.- Desde pequeño te has sentido atraído por los OVNIS, lo que te ha llevado a estudiar este fenómeno a fondo. ¿A qué conclusión has llegado, existen o no?

B. H.- Si el Universo es materia y la materia es sustentada por una Mente Consciente Universal -y nosotros somos parte integrante de la misma- debe haber muchos “nosotros” haciéndolo en otras realidades y en otros espacios. No existe una tercera dimensión, sin una cuarta que la sustente y así sucesivamente. El Universo es como una gran radio transmitiendo en múltiples frecuencias y longitudes de onda en cuyas estaciones hay muchos locutores y gente hablando. Por suerte, no podemos percibir a todas las estaciones al mismo tiempo y a quienes hablan en éstas, porque no podríamos concentrarnos en nuestra propia transmisión. Una sola especie, no es capaz de sustentar semejante Universo. Cada uno de los seres vivos del Universo son dispositivos que mantienen al mismo Universo funcionando. Si observamos la grandeza del Cosmos, nos daremos cuenta de la diversidad de vida que existe sustentándolo.

S. P.- En tu opinión, ¿quiénes se están volcando más a una búsqueda espiritual donde no hay víctimas y somos los creadores de la realidad que vivimos, los jóvenes o la gente de mediana edad?

B. H.- No es por edad sino por evolución, un niño puede poseer una alma vieja y puede despertar rápidamente a la sabiduría que porta su alma. La búsqueda y el despertar no está condicionado por edad, sí por años de mandatos desinformativos y limitadores. Los jóvenes poseen una nueva genética que le permite aceptar mejor las cosas, incluso en relación a alguien que consideramos “ya adiestrado”. Igualmente, son muchos los factores que determinan la recepción-evolución del conocimiento.

B. H.- El mejor escritor es el que relata sus libros frente a su audiencia y el permite que cada uno de esos oyentes escriba lo aprendido en el libro de la vida, creando juntos una mejor historia para todos. Opino que los libros se escriben evolucionando a diario sus escritos, en las hojas de la matriz cuántica. Existe una única biblioteca universal y es la que lee continuamente nuestro DNA. El Universo evoluciona a cada instante con los escritos que hacemos a cada instante a medida que vivimos. No pienso en términos tradicionales de hacer y proyectar. Uno hace y proyecta en todo momento y ante cada circunstancia de la vida, por lo que lo más mínimo, afecta al conjunto. Aquí “esto”, “soy” y “hago” lo que mi conciencia ordena que es correcto, ese es mi proyecto, espero sea un aporte valioso tanto para un insecto cuando lo admiro volar, como a un asistente de mis conferencias cuando comparto lo que investigo. Vivimos creando realidades y somos poco conscientes de ello. Ser consciente de ello, ¿no es el mejor de los proyectos? La conciencia de la co-creación nos obliga a ser muy responsables de lo que “escribimos” y “proyectamos” a diario en la existencia, porque al “pensar” y “hacer”, estamos afectando con nuestra experiencia, la matriz de la Conciencia Universal.

S. P. -Muchos de nuestros miembros nos preguntan qué hacer para estar preparados para el 2012. ¿Qué le diría Brad Hunter a ellos?

B. H.- La parte vieja del ciclo es aquella dominada por el ego, el miedo, la inseguridad, la carestía, las religiones, los sistemas bancarios…eso se está derrumbando hasta desaparecer. Todo eso era sustentado por nosotros mismos y un nivel de conciencia. No cambió la realidad, cambió la conciencia y al hacerlo, cambia la forma de percibirla. La parte nueva es el fin de vivir bajo las leyes de la polaridad, el fin de la dualidad como fuerza divisible. La evolución de la conciencia es la que nos lleva a integrar ambas partes en un todo evolutivo que trasciende la polaridad. Al hacerlo se ingresa en una nueva evolución en la que la Unidad y la aceptación de la polaridad como partes de un todo. No hay una fecha precisa que marca la evolución, el cambio ya está en proceso. Es fundamental no estar pendientes de fechas, porque éstas condicionan nuestra propia evolución, lo elemental es ser conscientes que debemos equilibrarnos y convertirnos en receptores de la nueva energía que emana cíclicamente cada 26.000 años y que proveniente del Centro de la Galaxia, lo cual es una realidad científica comprobada. La historia evolutiva del planeta nos marca con pruebas, que el Universo se encarga de extinguir todo aquello que no sirve a la evolución, dando espacio a versiones mejoradas de antiguas especies. El proceso de enjuiciamiento “ya” está en proceso y es la misma energía la encargada de determinar quien hizo mérito evolutivo para ser aceptado en la nueva Tierra. Cada ser humano posee un rango vibracional que lo identifica y es determinada por como “eligió ser” frente a la vida por libre albedrío. Esa frecuencia va ser nuestro propio juez.

S. P. – Has tenido el privilegio de entrevistar a José Arguelles. ¿Puedes compartir con nosotros alguna anécdota con respecto a ese encuentro?

B. H.- Uno de mis fundamentos de investigación es despersonalizar la información. Sin desmerecer el trabajo y la relevancia de nadie, personalmente no focalizo en personajes, sí en conocimientos. Durante años nos convertimos en seguidores espirituales de líderes y no en seguidores espirituales de espiritualidad. Así nos fue. Es tiempo de igualdad desidentificación. La importancia del cartero es convertirse en el medio que nos acerca la carta. Esto mismo lo aplico a mi persona, es por eso que comunico información y no personificación. Hablando de conocimientos, creo que lo que más me impactó es hallar en sus teorías una coherencia con otros conocimientos investigados por otras ramas de la investigación. La teoría del campo del intelecto planetario de los rusos, es similar a la teoría de la noosfera defendida por Arguelles, la frecuencia del tiempo lunar es coincidente con otras teorías cuánticas, etc.

S. P. -¿A quién desearías entrevistar próximamente y por qué?

B.H. -A todo aquel que tenga algo constructivo y creativo que decir. La evolución necesita evolucionismo y eso lo podemos encontrar tanto en la calle como en la NASA. Todos estamos participando en un mismo proceso y cada experiencia de vida, es “cargada” a la Matrix Universal, la cual llamamos la “Mente de Dios” y que no discrimina ninguno de los aportes que recibe. Estamos construyendo a diario un Universo participativo en el cual tú y yo somos parte actuante del mismo escenario. El verdadero investigador o periodista es el que logra ver en el escenario diario de la vida, los mejores aportes para su investigación. A diario entrevisto a la vida y no dejo de sorprenderme lo mucho que tiene para decir.

Reportaje exclusivo para www.creandotuvida.com

Tomado de marta lidia tressols romero

Fuentes videos:   

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¿Qué es la Realidad? – BIANCA ATWELL

II JORNADAS CONCIENCIA CON CIENCIA – Hellín, Albacete –
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Bianca nació en la ciudad de Buenos Aires y residió varios años en Brasil y en Canada. Actualmente vive a la entrada de una reserva natural en la isla de Lanzarote. Considerada como una de las pioneras del arte experimental en Sudamérica como compositora y videasta, se ha interesado por divulgar la ciencia a través de la música y la imagen, por lo que viaja constantemente realizando conferencias multimediales siempre comprometidas con temas de la actualidad.

Se formó en la Universidad de Belgrano en comunicación visual y en la Universidad de Buenos Aires en sistemas de la información con lo que adquirió una gran ductilidad para el manejo de la tecnología de medios de comunicación.

Ha participado de varios programas de divulgación científica en radio y televisión de varios países, escribe artículos en la prensa y hace entrevistas a investigadores y científicos del nuevo paradigma, que son publicadas en varias plataformas en Internet.

Se ha prestado como voluntaria para diversos experimentos de neurología, glándula pineal y aparato perceptual en la Universidad de Sao Paulo y en la Universidad de Toronto, trabajando con prestigiosos científicos que estudian la mente humana. En Buenos Aires en los años ochenta, formó parte de un equipo de investigación multidisciplinar para el estudio de la percepción, a través de técnicas de aislación sensorial utilizando cámaras de flotación.

Recientemente ha publicado un libro: “Noosfera, la Mente del Planeta Tierra” en el que explica la conexión que tenemos los humanos con la mente planetaria. Es una de las seguidoras de la Teoría de Gaia, acunada por James Lovelock y apoyada por Lynn Margulis, Premio Nacional de las Ciencias de Estados Unidos.

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Cuando suban la segunda parte actualizaré la entrada.

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Noósfera nosotros: historia del despertar colectivo del cerebro de la Tierra

¿Avanza la evolución hacia el despertar de la mente planetaria? ¿Después de la biósfera, surge la noósfera? Teilhard de Chardin, Vladimir Vernadsky, José Argüelles y Terence Mckenna conspiran con la mente de Gaia para activar una consciencia global que incluya a cada ser vivo como un nodo dentro de un todo interconectado autorreflexivo

“La única verdadera y natural unión humana es el espíritu de la Tierra”. -Pierre Teilhard de Chardin

La noósfera es la más grande utopía en la historia de nuestro planeta. Y aunque esta dimensión prometida por la evolución material, mental y espiritual no pueda existir en el espacio físico como lo conocemos, el éter (o el hiperespacio) con sus jardines dorados de información, sus ríos de luz y su total e instantánea interconexión es suficiente para mantener vivo este sueño de lucidez colectiva.

La palabra noósfera, proviene del greigo nous (mente) y sphaira (esfera). El divino Platón utiliza la palabra nous en el diálogo de Fileb, Sócrates dice: “Todos los filósofos concuerdan – y así se exaltan a sí mismos- que la mente (nous) reina sobre el cielo y la tierra”. En la filosofía gnóstica, el nous, será visto en ocasiones como el padre del Logos, como el primer Eon, cuyo linaje da a luz a Cristo y a Sofía; en otras ocasiones el nous se identificará con Cristo mismo, algo que será retomado por Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuíta que crea el concepto, junto con el geoquímico Vladimir Vernadsky, de la noósfera.

“Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre de la Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin, The Future of Man.

La evolución de una idea mística -la mente como algo que existe más allá del cerebro, que permea el universo y que lo fertiliza  con la imaginación, atributo central de la divinidad- se desdobla a través de la biología y se refuerza, al incluir los procesos de la materia. La mayor influencia en el pensamiento noosférico de Teilhard fue Henry Bergson y su concepto de la evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital (elan vital) constante que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente (el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”, decía Bergson).

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera. Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió de haber estado implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: “En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección… la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente”.

La clave aquí es la concepción de la humanidad como una fuerza geológica, una fuerza de la tierra, incrustada en el río evolutivo del planeta. Es decir la posibilidad de estar siendo usados por la Tierra para lograr conciencia de sí misma. Un proyecto de la mente planetaria, de lo que James Lovelock llamara Gaia, el supraorganismo que compone a la biósfera y trasciende a la suma de sus partes, para sublimarse y quizás convertirse, como un alquimista superno, en una gigantesca piedra filosofal en donde la materia y el espíritu sean indiferenciados, y no exista la dualidad. Quizás un proyecto que podría abortar en el caso de que no la llevemos al punto crítico cósmico de despertar masivamente.

“El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente.  Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña”, Terence Mckenna.

Iniciamos este artículo diciendo que la noósfera es una utopia, porque es la idea-semiilla de una colectividad idílica que busca funda-mentalmente materializar un sueño, en realidad, eterrealizar todas la mentes en una mente, una gran capa radiante de consciencia interpenetrante y como tal va más alla de nuestra concepción del espacio material… Se conecta con la concepción de un espacio espiritual o un espacio de información similar a lo que en sánscrito se conoce como Akasha, palabra que significa éter, pero que también ha sido entendida por la teosofía como una biblioteca inmaterial o un banco de memoria universal: los registros akashicos. En esta cosmovisión, todo el espacio –el éter- en sí mismo es una plétora holográfica de información, en cada partícula de éter, tenemos toda la información del universo, como si en cada bit estuviera todo el internet (la teoría cuántica ha llamado esto el q-bit y la teoría de sistemas el holón). La noósfera es un avatar de Akasha, en el que amanece la posibilidad de conectarnos telepáticamente a toda la información del planeta y de cada uno de los organismos que lo componen, recibiendo en el plano místico la la  galvanización “de la verdad que os hará libres”.

Es una utopia porque las personas que han encarnado la movilización de la noósfera son grandes optimistas que ven en la evolución un vehículo de la inteligencia que no puede cejar, una arrolladora máquina orgánica que se magnetiza con el fin de la historia. Tanto Teilhard, como Vernadsky, como los continuadores de esta idea (Mckenna, José Arguelles, Ken Wilber) son en el fondo utopistas, que acaso por su luminosa capacidad de penetrar en la noósfera misma y obtener la epifanía de su conciencia tienen una enorme confianza en su ineluctable sendero. Pero tenemos el caso de James Lovelock, quien popularizará la noción de que la Tierra es un ser vivo que se autorregula con su teoría de Gaia, y que en su trabajo más reciente considera que debido a la faltalidad de nuestras acciones, y su efecto en el cambio climático, para el fin de este siglo solo existirán 150 millones de seres humanos sobre la faz del planeta ¿Será la noósfera solamente de ellos, los elegidos, concretizando el paraíso de la mente pero destruyendo el espíritu democrático de su origen? ¿O tendrán que reiniciar el sistema y atravesar un nuevo proceso evolutivo para congraciarse con la inteligencia nativa del planeta?

Pero sigamos por el sendero óptimo de la utopia, encausando la cristalización, tal vez participando en el tejido inalámbrico de este gran mandala planetario, esta collar de perlas de Indra en el que cada perla refleja no solo a todas las otras perlas sino todos los reflejos que se dan entre sí (donde las perlas son los pensamientos).

Erik Davis en su libro Techgnosis, postula la tesis de que la tecnología esconde dentro de su hardware, en su inconsciente, el deseo de materializar el espíritu. Davis dice sobre la noósfera de Teilhard:

“Teilhard no tenía dudas que esta transferencia (el mecanismo de evolución transferido hacia el nivel social y consciente) era por el bien, porque a la larga la actividad humana habría de despertar al planeta mismo. Desde sus inicios, el jesuíta creía, la mente humana se tejió a sí misma en una matriz colectiva de comunicación e interacción, una red etérea de consciencia que no solo vinculaba a la individuos humanos sino que estaba destinada a cubrir a toda la biósfera como la piel de una cebolla. Teilhard llamaba a esta corona cerebral de la creación la “noósfera”, una entidad psíquica colectiva que surgió del mismo impulso orgánico y simbiótico hacia la unidad y a la compleijidad que inicialmente llevó a los elementos químicos libres a unirse en moléculas y células”.

En la noósfera, estas unidades que se alían, son bits culturales, memes, lenguaje, imaginación, pensamientos y posiblemente vidas humanas en un crisol holográfico de sueños y emociones cuánticamente entrelazadas.

La influencia de la noósfera de Teilhard fue fundamental en los inicios del internet. Los fundadores y editores de la revista Wired, Kevin Kelley, Louis Rosseto y John Perry Barlow, tomaron las ideas de Teilhard y las reprocesaron dentro de las tecnologías de la información, haciendo del la vision prístina del internet un espacio neo- neurobiológico, donde la Red es la materialización –más allá de la metáfora- de las conexiones neuronales (y la información es el espíritu que se transmite electrofantasmagóricamente, anunciado, como el arcángel, la llegada de una nueva era).

Perry Barlow escribió en Wired: “El punto de toda la evolución hasta este momento es la creación de una organización colectiva de la Mente”.

Rosetto dijo en una entrevista (citado por Erik Davis): “Lo que parece estar evolucionando  es una conciencia global formada de las discusiones y negociaciones y sentimientos que están siendo compartidos por individios conectados a las redes a través de aplicaciones cerebrales como las computadoras. Entre más mentes se conectan, más poderosa la conciencia sera. Para mi, esta es la verdadera revolución digital –no computadoras, no redes, sino cerebros conectándose a cerebros”.

El ver reflejadas en la tecnología las ideas de Teilhard de Chardin y el optimismo generalizado de que la inteligencia  (como en el caso de Tim Leary) conquista el espacio y nos hace emerger del polvo como creadores y controladores de nuestra realidad, da pie al transhumanismo y extropianismo, que postulan la posibilidad de escapar de la prisión del cuerpo y la muerte hacia una especie de noósfera puramente digital en la que nuestras conciencias inmortales, aumentadas por la interacción con las máquinas, estén totalmente conectadas y puedan acceder a paraísos artificiales de diseño. Este es el sendero donde la tecnología reemplaza a la magia, y las máquinas a los cuerpos como vehículos del espítritu (que se vuelve información y luz eléctrica).

Pero por otra parte tenemos a Ken Wilber quien concibe la nueva etapa en nuestra historia como el “nooceno”, una epoca donde la inteligencia toma control de la sociedad, cuyo éxito estará determindado por “como logremos manejar y adaptarnos a la inmensa capacidad de conocimientos que hemos creado”.

El refinado proyecto de la Universidad de Princeton, Gobal Consciousness Project (GCP), mide  los momentos en los que la consciencia humana se sincroniza y se vueleve coherente afectando el comportamiento de sistemas aleatorios. Es decir, momentos en los que la consciencia global afecta la materia. Midiendo eventos como el ataque  de las Torres Gemelas, las elección de Obama o meditaciones colectivas, los científicos de Princeton (liderados por el maverick Roger Nelson) han notado que la sincronización de millones de personas afecta estos sistemas generadores de números aleatorios de forma que  habría 1 en mil millones de posibilidades que esto se debiera al azar. Estos “electrogaiagramas”  o EGGs (electroencefalogramas de la mente de Gaia) sugieren que existe “una noósfera emergente o el campo unificado de la conciencia descrito por los sabios de todas las culturas.”

 

*Esta imagen cambia en tiempo real, cada minuto de data es  traducido en una configuración de estética fractal que refleja el pensamiento colectivo del planeta registrado por el GCP.

Tanto Terence Mckenna como José Argüelles veían en la ominosa fecha del 2012 la cita planetaria con la noósfera. Mckenna concibió la historia como un fractal que se aceleraba hacia su concreción en diciembre del 2012; un punto en el que todos los ciclos de la historia se comprimieran en un sólo instante, en el que todo sucedería a la vez, una especie de Big Bang en reversa. Un punto similar a lo que Ray Kurzweill llama la Singularidad, en el que la cantidad de información apilada y su hiperfluida circulación por una especie de reacción en cadena –o efecto 100 monos– iluminaría al mundo (la pregunta es si ¿a las máquinas o a los hombres?).

Argüelles, quien falleció hace unas semanas, poco más de un año antes del 21 de diciembre del 2012, la fecha culmen a la cual le dedicó todo su trabajo, dejó un libro póstumo: The Manifesto for the Noosphere: Next Stage in the Evolution of Human Consciousnes. Reality Sandwich ha publicado un extracto de este libro que viene a colación como un ouroboros en el dedo.

En el libro Argüelles traza su entrañable relación con la idea de la noósfera y nos remite a la evolución de este concepto dentro del marco de la esperanza onírica del 2012.  Es interesante notar que fue el genio mulifacético R. Buckminister Fuller quien introdujo a Argüelles a la vision noósferica, fue él quien “primero me sugirió la presencia de un sistema de almacenamiento y recolección existiendo como un campo psíquico o cinturón de pensamientos alrededor del planeta. Fue a través de este medio, me escribió Bucky, que podia conversar con los filósofos pre-socráticos mientras caminaba por la playa”.

En su libro In Earth Ascending (1984), Argüelles postula la existencia de un banco psíquico: “ el sistema de recolección y almacenamiento de información codificada de la noósfera y programa de cronometraje de ADN , localizado entre y en resonancia con los dos cinturones de radiación del campo electromagnético de la Tierra”.

Argüelles retoma la noción evolutiva de Teilhard y su punto Omega y, en buena medida, la transforma dando a luz al movimiento new age con el 2012 como punto focal. Entre la destrucción y la iluminación; Argüelles, como Teilhard, gusta de voltear sus huevos al sol:

“Porque nosotros como especie, el agregado de las células que llevan la conciencia de la Tierra en evolución, no estamos aún despiertos a nuestro papel como un organismo planetario, así también la noósfera no está aún del todo consciente… encontraremos la resolución y la voluntad para reconstruir la noósfera… hacia un nuevo orden  armónico de realidad superorgánica basado en un estado de conciencia distinto al que ha existido antes en la Tierra”.

Argüelles considera que estamos al borde de la posibilidad de convertir nuestra existencia en un obra de arte, sublimándonos en la “nave Tierra”.

“Una plétora de estructuras arquetípicas, reprimidas hasta ahora, se liberarán a través de los canales hasta ahora inimaginados de posibilidad artística, dando forma a una simbiosis entre la imaginación humana y el orden natural”.

Teilhard de Chardin veía el desenlace del proceso noósferico en la convergencia de materia y mente, donde según él seremos magnéticamente autodevorados por el Punto Omega, la conciencia crística al final del tiempo. Cristodestellará como un relámpago” y la materia colapsará en espíritu absoluto”. Parfraseando el poema de T.S. Elliiot, el universo no terminará ni con un gemido (whimper) ni con una explosion (bang), terminará con el flash eterno del Espíritu.

Mckenna, en éxtasis psicodélico, veía así este paso al Punto Omega:

“Debemos de lograr exteriorizar el alma humana al fin del tiempo, invocarla a su existencia como un OVNI y abrir el umbral violeta hacia el hiperespacio, atravesarlo, afuera de la historia profana y hacia un mundo más allá de la tumba, más allá del chamanismo, más allá del fin de la historia, hacia el milenio galactico que nos ha llamado por millones de años a través del tiempo y el espacio”

Argüelles continua con esta euforia:

“La humanidad está atravesando la última  etapa preparatoria para entrar, como un colectivo armonizado, a este tiempo de sueño consciente… Una vez que nos alineemos con la noósfera percibiriemos y sabremos radialmente. Experimentaremos todo como múltiples correspondencias que vinculan a todo con todo lo demás en un universo multidimensional armónicamente sincronizado… nos convertiremos en una nueva especie — Homo noosphericus”.

En su libro “El Futuro del Hombre”, Teilhard de Chardin argumentó que las experiencias místicas descritas por santos o yoguis eran en realidad emanaciones del Punto Omega. Algo similar ha dicho el físico David Bohm: las experiencias de interconexión total, el misticismo, la telepatía, provienen del mar de energía subcuántica que llama la Totalidad Implicada; el Mundo de la Voluntad en palabras de Schopenhauer. Es posible que este tipo de epifanías provengan de una conexión con el código fuente de nuestra realidad que podemos llamar Akasha. Argüelles a lo largo de su trabajo desarrollando una nueva versión del calendario maya, la frecuencia 13:20, dijo haberse conectado con el espírirtu de Pakal Votan; Teilhard de Chardin tuvo un momento místico en el desierto de Gobi en China que fue fundamental a su fusión del cristianismo con la teoría de la evolución, creando un cristianismo cósmico; Mckenna vislumbró su Onda del Tiempo Cero, de la cual dedujo que el 2012 sería el fin del fractal de la historia, en un viaje de hongos. ¿Es posible que estos hombres se hayan conectado con la misma noósfera que describen, por un momento deslumbrante descargando datos de la matriz arquetípica que resguarda en su biblioteca etérea la gnosis de la mente divina?

Es difícil decir si la noósfera sólo es uno de nuestros mejores sueños, cultivado en mentes brillantes pero con un dejo de delirio religioso y mesiánico, o es inmanente a la evolución misma, una inevitabilidad de vivir en un universo creado por la Mente misma, un enorme espejo del plan de la creación, el final es el principio, un mismo instante que la evolución hace río, que proyecta la eternidad en tiempo. Lo cierto es que construimos la realidad a través de modelos y el modelo de la noósfera es el mejor que tenemos para incluir la interconexión, la telepatía, la sincronicidad, la capacidad de crear con la palabra, de fundir el mundo de la ideas con nuestra realidad experiencial… El modelo que postula la posibilidad de despertar colectivamente a un sueño lúcido.

DREAMING THE DIMENSION OF RANDOM SIGHT

Monte Carlo and Random Walks flow through the synapses of the meditating monk,

Brownian Motion the master says,

you’ll not find it in this dimension even if you use your head,

He picked up a stick and threw it into the air,

and said now that’s a perfect motion in which you can declare.

Find not my son the trajectory of the cannon ball’s flight,

the sea is the mother the wave is the light,

You think you are separate and that’s your fate,

if you could only see from where I’m sitting there would be no debate,

Stochastic processes, multidimensional parabolic states,

I don’t think so, you’re way too late,

Consciousness continually searching for itself in every delight,

so how might I find you on this continuous flight?

Look not at the structure or the zero point wave,

where you’ll find me is whispering in a EGG.

– Tom Sawyer, Santa Rosa, CA (Global Consciousness Project)

Fuente: Pijamasurf

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Tomado de bianca

 La biología oficial tiene sus reglas para definir lo que es un organismo. Para ella, un ser para estar considerado “vivo”, necesita cumplir con estas características:

1) Tiene que reproducirse.

2) Tiene que reaccionar al medioambiente.

3) Tiene que intercambiar materia y energía con el medioambiente.

4) Tiene que auto-regularse internamente (homeóstasis)

5) Tienen que adaptarse al medioambiente y evolucionar.

Para la biología, un ser que no cumple estrictamente todas estas funciones, es un ser inorgánico, es decir, no tiene vida.

Por ello, ningún científico se anima a afirmar que la Tierra está viva, porque sería el fin de su carrera.

1) Reproducción: La Tierra, que sepamos no se reproduce (no tiene “tierritas”) sin embargo es capaz de reproducir la vida actuando como medioambiente idóneo. En este concepto, nuestro planeta no cumple con los estándares de los “organismos”.

2) Reacción al medioambiente: Nuestro planeta reacciona a las CME o eyecciones de masa coronal del sol, cuando éstas se dirigen hacia la Tierra, avanzando su magnetosfera y la recientemente descubierta capa de plasma protectora de rayos cósmicos.

3) Intercambio de materia y energía con el medioambiente: El medioambiente de la Tierra es el sistema solar, la galaxia y el cosmos. Allí vive ella y con él intercambia todo tipo de materia y energía. Desde material traido por meteoritos, hasta distintos tipos de plasmas y rayos cósmicos.

4) Homeóstasis: La Tierra se auto-regula, y ésta es también una capacidad exclusiva de los seres vivos. El científico James Lovelock proclamó esta función terrestre a la comunidad científica, sugiriendo que nuestro planeta podría ser un organismo. Más tarde Lynn Margulis (premio nacional de las ciencias de Estados Unidos) afirmó esta propiedad orgánica de nuestro planeta. Se auto-regula en temperatura, humedad, salinidad de las aguas y en múltiples variables más. La Tierra, también respira. El principal centro entrópico que hace que la Tierra se auto-regule es el Sol.

5) Adaptación al medioambiente y evolución: Al principio la Tierra era una roca incandescente, abandonada al azar en el espacio, chocando con todo tipo de meteoritos, siendo inhabitable para cualquier especie. A través de los 4.500 millones de años, ha ido evolucionando hasta lo que conocemos ahora, desarrollando una protección natural a los peligros del espacio y adquiriendo un sentido y una utilidad muy concreta para su existencia: proteger la vida en su seno. Ha desarrollado diversas capas de protección y de auto-regulación. Se ha vuelto un ser sensitivo a lo que ocurre dentro y fuera de sí, para lo que necesitó desarrollar un aparato perceptual y distintos órganos sensitivos, además de órganos reguladores. Llendo de lo más simple (una roca incandescente) a lo más complejo (un ser con conciencia), la Tierra ahora tiene una mente, a la que Teilhard de Chardin y Vladimir Verdnasky llamaron Noosfera“.

Polos magnéticos Así que los científicos callan, porque no pueden demostrar que la Tierra se reproduce, y ese es el problema principal por el que no se la considera un ser vivo.

Su sensibilidad e inteligencia hacen que filtre los rayos cósmicos que son indispensables para la vida, rebotando y desviando aquellos que podrían destruirla. Provee de nutrientes a todos los seres que la habitan, permitiendo la proliferación de vegetales que a su vez crean el exacto equilibrio de partículas que forman el aire que respiramos para vivir.

Provee de un medioambiente equilibrado para no solo la existencia, sino también la evolución de las especies que la habitan, logrando que ningún peligro del espacio pueda terminar con ellas.

Hace poco he visto un vídeo que coloco abajo, para que vean como el Sol arrasa a los otros planetas de nuestro sistema solar que no son organismos.
Mercurio y Venus arrasados por una tormenta solar.

Al ver las imágenes, se darán cuenta de la inteligencia de la Tierra, cuya magnetosfera nos ha protegido durante millones de años en una danza perfectamente equilibrada y armónica con el cosmos. Algo que como vemos, no ocurre con el resto de los planetas.

La Tierra además de tener “sensibilidad” como para darse cuenta cuando un peligro pueda amenazar a la biosfera, tiene sistemas de comunicación y sincronización para todos los seres vivos.

La cavidad de resonancia Schumann de nuestro planeta, es captada por la glándula pineal que tenemos en el cerebro, la que sincroniza su vibración con la de la Tierra, y marca nuestros ritmos circadianos.

Todos los seres vivos se comunican así y se sincronizan con nuestro planeta para garantizar su salud y su equilibrio.

Por eso es importante que entendamos que si hay “alguien” que se ocupa permanentemente y hace millones de años de nuestra salud, no es ni la seguridad social, ni los médicos ni tu gobierno, es la Tierra.

Exponerse a sus radiaciones energéticas y comunicarse con ella es fundamental para conservar nuestra salud y equilibrio evolutivo.

Estamos en un período muy especial a nivel cósmico, atravesando una pelusa energética en la galaxia y llegando al máximo solar que garantizará lla evolución del planeta hacia un nuevo estado. Como nuestros ritmos vitales dependen de este Ser maravilloso, nosotros también estamos cambiando y evolucionando porque no podemos evadirnos de la sincronización biológica que nos liga a ella.

Feliz nueva era, cósmica, terrestre y humana, la que ahora mismo todos estamos experimentando.

Un abrazo.

Fuente: Bianca Atwell 

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Nuevo material de Albasilente

Soliloquio Existencial con Dios
La híper-espiral del universo no parece tener comienzo ni fin y su desconocido origen hace que parezca incomprensiblemente infinita en tamaño también.
El azar que la gobierna no actúa completamente por sí sólo porque la mente hace parte integral de sus funciones. Bienvenidos al UNIVERSO PARTICIPATIVO, la espontánea geometría sagrada es mágica y nos invita a descubrir nuestro potencial divino.
El abismo, auto-proyectándose de la nada, la “Procreatrix“, soy; y fui el gran cambio y comienzo: para manifestar el propósito del deseo -para que el tiempo relativizara la existencia- logrando que todo quedara indefinido.
Se trata de una fuente que necesariamente es un Soliloquio Nebuloso de Interfaz Psico-trónica con Dios.
El cuerpo se manifiesta espontáneamente es arbitrario y rechaza la reacción. Sólo aquel que es inconsciente de sus acciones puede trascender con valentía al bien y el mal: y es puro en su sabiduría dormida.
La voluntad es transición; el doloroso proceso de la transmigración, -el parto de la vida y la muerte.
Tratar de evitar el destino es fracasar al reconocerse porque lo que se logra es simplemente una manifestación física de una experiencia previa.
El único deseo humano debería ser una consciencia simultánea de sus entidades separadas y paralelas.
Todo lo relacionado con el yo es declive y hace florecer albien y el maluna y otra vez, -las compulsivas ideas de los límites y la moral.
Desde la inexistencia espontánea germina todo éxtasis significativo que trasciende los límites más forzosos sin las condiciones del deseo.
TÚ eres esa voluntad divina, esa termita y todo otro brío indómito y no asociado al pensamiento.
Esta consciencia concentrada, o ‘Yo’, no reconoce todas sus otras realidades existenciales pero alterna entre ellas y es el epítome de sus personalidades.
¿Qué es el ‘yo‘, y su extensiva habitación consciente? Un endeble deseo, una memoria gobernada por éticas e ignorante de su potencial.
La identidad es una obsesión, un conjunto de personalidades en continuo conflicto, un inflado ego, una catatumba donde el espectral demiurgo proyecta en nosotros su irrealidad.
Es imposible concebir el “yo” sin conflicto, al resistirlo, este se realiza -ni la muerte ni el razonamiento lo superan, sino que son su fuente de energía.
La realidad experimentada está interconectada con lo etéreo por un diseño mental que aún no entendemos.
Adoptar un enfoque ecléctico no es evitar los obstáculos sino una alineación que atraviesa desde una instancia predeterminada hacia la siguiente.
¿Dios nos habita? -no vislumbramos más que un reflejo de espejo: una abstracción de presencia sin residencia.
Amor, Luz y Verdad. “Soy omnipresente, pero no me reconozco; soy la sintaxis de las multitudinarias composiciones. Pero si no me reconozco completamente: ¿Cómo puedo conocer a los demás y sus dioses?”
El humano sólo puede definirse desde las creencias que anima ya que “existir” es una función la omnisciente alma. Vectores que prueban la practicidad de la imaginación, una línea recta no es más que un segmento de un extensivo e ilimitado arco; la forma existe gracias a la diferencia dimensional y el enfoque con el cuál se perciba. La quintaesencia de la monotonía: todas las cosas reflejadas en otras y por igual
La mente, el cuerpo y el ego y todo lo demás nacen del deseo; para continuar deseando por siempre…
En el alfabeto está todo arbitrario “abracadabra” de nuestro saber

Fuente:  Albasilente

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