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Archive for the ‘Genética y Exogenética’ Category

Documental Sirius (Doblado al Español Castellano)

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El documental Sirius no se trata ni de una broma, ni de un relato de ficción o un montaje, el documental Sirius es un reportaje científico que muestra la EXISTENCIA DE VIDA EXTRATERRESTRE. El documental Proyecto Sirius mostrará indudables evidencias de la vida alienígena. Hace poco muchos medios científicos hicieron mención a que tenemos ADN extraterrestre, debido a que el ADN humano había estado modificado artificialmente hace miles de años, poco a poco salen a relucir ciertos datos que antes no se conocían, o bien no querían difundirse, poco a poco se va develando la verdad que nos rodea.

El extraterrestre es un cuerpo de ínfimas proporciones, 15 cm de longitud bastan para demostrar lo que hasta hace poco era impensable que fuera declarado por científicos de todo el mundo.

Los creadores del documental Sirius indican que el cuerpo ha sido analizado por reputadas personalidades del sector científico, el extraterrestre fue sometido a una secuencia de ADN para asegurarse de su verdadero origen. Una vez finalizadas las pruebas afirmaron que se trataba de algo que podría cambiar los libros de historia.

El 22 de Abril es el día de la Tierra, y esa es la fecha que se ha elegido para estrenar en Estados Unidos un documental sobre presencia extraterrestre en nuestro planeta y que promete ser revelador en varios puntos.

A cargo de la dirección está el realizador Amardeep Kaleka y el doctor Steven Greer, quien desde hace más de 15 años viene presionando al gobierno estadounidense para que desclasifique documentos donde se confirma la presencia de seres venidos del espacio exterior.

Un gran trabajo de doblaje realizado por Critóbal Doñate:

Visto en Explorando Límites

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Quien lo iba a decir…?????

Cuando el rio suena… ¿Existen en realidad las Sirenas? Ayer hubiera dicho un rotundo no, hoy casi lo afirmaria

Un amiga, Karen Álvarez, me ha mandado un video esta mañana con algo que, de entrada, le he dicho que no me podía creer, dado que, como todo el mundo, el tema de las sirenas lo tengo como pura mitología.

Resulta que un español grabó unas imagenes de un extraño ser en la Gran Barrera de Arrecifes de Australia. Ni el mismo se creyó lo que había grabado, asi que volvió al dia siguiente y obtuvo otra nueva grabacion. En el siguiente video él mismo explica lo ocurrido, a mi parecer es creible, juzguen Uds.:

:Pero lo inquietante es cuando uno se pone a investigar más para llegar al fondo del asunto. Y se encuentra con un documental de Animal Planet, basado en hechos reales, donde cuentan su historia un grupo de científicos del Depto. de Ciencia Oceánica y Atmosférica de U.S.A.

Veanlo, es largo pero apasionante por sus implicaciones. Y tiene mucha lógica, ademas de la existencia de algunos pocos documentos que han superado la censura. Y cuando uno sabe que hay censura en tantos otros temas, sobre todo los que tienen que ver con el hecho de que no estamos solos y nuestro origen, el tema aun casa más.

Ya sé, ya sé… más de uno va a decir que creer en el mito de las sirenas le puede restar credibilidad al estudio de otros temas que investigamos, pero amigos, nuestro compromiso con la Verdad es mucho más grande al miedo al “qué dirán”. Si no fuera asi no avanzariamos.

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Gracias Karen.

Fuente

Exociencias.com

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Reciente investigación científica confirma que el cerebro humano se comporta de la misma forma que el universo; al parecer las personas somos metáforas vivas del cosmos.

Como es arriba, es abajo

Hermes Trimegisto

Todo aquel que haya dedicado algo de tiempo a observar la naturaleza habrá notado que existen ciertos ‘arquetipos estructurales’ que moldean múltiples formas de nuestro entorno. Como una especie de ecos dinámicos, autoreplicantes, encontramos un sinnúmero de ejemplos que nos remiten a la íntima sintonía que une al microcosmos con el macrocosmos. Y sin duda la más majestuosa de estas manifestaciones, al menos para un ser humano, es la proyección analógica entre nuestro cerebro y el universo. 

Si bien está relación micro-macro había sido advertida hace siglos en distintas tradiciones místicas, por ejemplo el Hermetismo, no fue hasta  2006 que un grupo de investigadores confirmó la intrigante semejanza que existe entre una red neuronal y un cúmulo de galaxias. Y este equipo de astrofísicos incluso sugirió la posibilidad de que el cerebro humano y los cúmulos se desdoblaran de manera similar. Es decir, no solo había una marcada semejanza en la estructura, sino también en el funcionamiento.   

La mística siempre un paso adelante de la ciencia

Como ya hemos mencionado antes, resulta fascinante comprobar que muchos de los más espectaculares descubrimientos que la ciencia logra en años recientes, ya eran advertidos por ancestrales tradiciones místicas. El espejeante vínculo entre lo micro y lo macro era ya sintetizado explícitamente en una de las líneas de la Tabla Esmeralda –probablemente redactada por Hermes Trismigestus–, la cual aparece citada al inicio de este artículo. Esta premisa deriva en uno de los principios herméticos, la Ley de Correspondencia, y de algún modo termina resonando con la estructura holográfica, en la cual el todo está contenido en cada parte, y viceversa.

Pero no solo entre los adeptos de Hermes encontramos antecedentes directos a esta relación, también la escuela tántrica enfatizaba en esta proyección de correspondencia, y lo mismo sucede con algunos preceptos astrológicos. Incluso esa popular sentencia bíblica que afirma en palabras de Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. En síntesis, podríamos afirmar que  la mística va,  siempre, un paso adelante de la ciencia –aunque no por ello deja de resultar excitante cuando el conocimiento científico comprueba alguna de las verdades trascendentales–.

Nuevas pruebas

En un estudio reciente, publicado por la revista Nature, dentro de su apartado de Reportes Científicos, se comprueba que los diálogos eléctricos que sostienen las células del cerebro humano forman una réplica de las figuras que adoptan las galaxias al expanderse. Lo anterior, llevado a un plano aún más ambicioso, podría confirmar que el protocolo bajo el cual un sistema crece, concepto conocido como ‘dinámicas de crecimiento natural’, es el mismo en cualquier tipo de red, independientemente de que se trate de nuestro cerebro, el universo, las redes de colaboración entre individuos de un grupo social, o el propio Internet –nótese que este ineludible eco  no solo envuelve a los sistemas naturales, también a los modelos artificiales–. 

Esta investigación, que fue realizada por un grupo de científicos de la Universidad de California San Diego, representa una provocación directa al estudio científico de la naturaleza, ya que advierte importantes limitaciones propias de las perspectiva con la que la ciencia aborda el entorno original. “Para un físico es una señal inmediata de que hay algo que falta en nuestro entendimiento sobre como funciona la naturaleza” advierte Dimitri Kroukov, co-autor del estudio, ante la causal correspondencia entre la forma de desenvolverse de nuestro cerebro y la del universo.  

 

La unidad como protocolo universal

Al parecer podríamos estar acercándonos a una especie de protocolo único que rige el comportamiento de cualquier sistema, desde el infinito universo hasta la minúscula actividad celular. Y curiosamente, en caso de confirmarse esta máxima, estaríamos percibiendo el eco del más contundente de los principios ligados a lo divino: la unidad.   

¿Pero cuál es ese código detrás de la correspondencia entre la figura de un óvulo fecundado y la del sol envuelto rachas de gran actividad? ¿Qué clase de ritmos arquetípicos modelan a semejanza un embrión humano y la superficie lunar? ¿Se trata acaso del coqueteo de la ciencia con el hallazgo de ese lenguaje impreso en las manchas del jaguar que Tzinacán terminaría por descubrir? La respuesta a estas interrogantes, como la esencia misma del universo, es incierta. Sin embargo, parece cada vez menos excéntrico el acuñar términos lúdicos, como ‘cerebro celestial’ o ‘galaxias cromosómica’. Y por ahora baste saber  que nuestro cerebro, las realidades que se proyectan a partir de nuestra mente, y por lo tanto nosotros mismos, somos una metáfora viva del cosmos. 

Solo me resta recordarte que tu cerebro, y el mío, podrían bien ser, simultáneamente, el universo.

 Twitter del autor: @paradoxeparadis 

Fuente Pijamasurf

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Las pruebas de la existencia del cielo: doctor de Harvard presenta “evidencia” de la vida después de la muerte

“El cielo es real”, sostiene el Dr. Eben Alexander, quien después de sufrir una experiencia cercana a la muerte, en la que su cerebro dejo de funcionar, ha regresado al mundo convencido de que existe una dimensión espiritual superior y de que la conciencia no depende del cerebro, existe más allá del cuerpo y de la muerte.

“Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces, qué?”, Samuel Taylor Coleridge.

Las experiencias cercanas a la muerte son uno de los campos de investigación más interesantes de la neurociencia. En ellos se escinde una perspectiva dualista de la vida: para la mayoría de los científicos son un fenómeno que puede explicarse perfectamente a través de la física (la divinidad y lo espiritual es una experiencia conceptual generada por el cerebro); pero las personas que han experimentado estos encuentros cercanos con la muerte, acaso arrasados por la fuerza intransferible de la experiencia, poco escuchan las voces calificadas de los hombres de bata blanca y, seducidos por la belleza de sus visiones, prontamente afirman una realidad espiritual más allá de la muerte.

La muerte es una frontera epistemológica, un poco de la misma forma que un agujero negro, en tanto a que es difícil (o algunos consideran imposible) extraer información de ella. Como un túnel de la conciencia del cual no podemos regresar –más allá del olvido que presupone la teoría de la reencarnación o de los torpes balbuceos de la fantasmagoría– la muerte se presenta como el máximo enigma de la existencia: el silencio en un universo hecho de información donde todo habla. Sin embargo, tal vez algunas personas puedan cruzar está frontera y regresar para contar –el secreto que no debe ser revelado. Esto es, morir por un momento –pero no morir– para ver lo que le sucede a la conciencia sin el cuerpo. 

Existen miles de relatos que sugieren una especie de campo arquetípico que se activa al coquetear con la muerte –en la suspensión de las funciones corporales–; pero quizás ninguno ha cobrado la importancia (y polémica) que la que ha presentado recientemente el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander. El Dr. Alexander ha escrito un libro Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Near Death Experience and Journey into the Afterlife y una versión condensada de su experiencia ha sido destacada en la portada de Newsweek (una de las últimas ediciones impresas de esta emblemática revista). Lo extraordinario del caso, evidentemente, es que vemos a un científico reconocido dentro del mundo de la academia decantarse sin titubeos por una explicación metafísica de las experiencias cercanas de la muerte.  Y aunque en ocasiones es un tanto snob e inmerecido otorgar un valor añadido a lo que dice una persona –sólo por estar legitimado por un sistema de conocimiento como la ciencia–, lo cierto es que solemos darle una mayor relevancia a las palabras de alguien como el Dr. Alexander que a las de, por ejemplo, una vieja mujer religiosa de algún pueblo del Medio Oeste de Estados Unidos que dice haber visto a Dios en los segundos en los que su corazón se detuvo.

La narración del Dr. Alexander inicia justamente dirigiéndose a los escépticos:

Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de experiencias cercanas a la muerte. Entiendo lo que le sucede al cerebro cuando una persona está cerca de la muerte, y siempre creí que existía una explicación científica adecuada para las visiones celestiales extracorporales descritas por aquellos que estrechamente escaparon de la muerte.

En el otoño del 2008, sin embargo, después de 7 días  en coma en los que la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, estaba desactivado, experimenté algo tan profundo que me otorgó una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Todas los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio o parcial malfuncionamiento del córtex. Mi experiencia cercana a la muerte, sin embargo, no sucedió cuando mi córtex estaba malfuncionando, sino cuando simplemente estaba apagado. Según nuestro entendimiento actual de la mente y del cerebro, no existe de ninguna manera forma en la que podría haber experimentado incluso la más mínima y oscura conciencia durante mi coma, mucho menos la odisea coherente e hipervívida que atravese.

Mientras que mis neuronas estaban ofuscadas en completa inactividad por la bacteria que las había atacado, mi conciencia libre-de-cerebro viajó a otra dimensión más grande del universo: una dimensión que nunca soñé que existía.

Después de estas introducción en la que Alexander busca justificar dentro de un paradigma epistemológico su experiencia siguen las mieles de un poética descripción de sus visiones de ultramundo. Reminiscencias de las visiones de Dante, Blake y Swedenborg y por momentos también de los cielos modernos visitados por psiconautas bajo la influencia de sustancias psicodélicas como el DMT (generado naturalmente en el cerebro humano y según algunos especialmente durante el momento del nacimiento y de la muerte).

Al prinicpio de mi aventura, estaba en un lugar lleno de nubes. Grandes y frondosas nubes blancas y rosas que relucían drásticamente contra el cielo azul-negro. Más alto que las nubes –inconmensurablemente alto- parvadas de luminosos seres diáfanos arqueaban a lo largo y ancho del cielo, dejando banderolas detrás de ellos. Formas superiores.

Más raro aún. Por la mayor parte de mi travesía, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y la recuerdo en completo detalle. Tenía pómulos pronunciados y ojos de un azul profundo. Trenzas doradas emarcaban su hermoso rostro. Cuando la vi por primera vez, estabamos deslizándonos juntos en una superficie de patrones intrincados que después de un momento reconocí como las alas de una mariposa. De hecho, miles de mariposas estaban alrededor de nosotros –vastas olas aleteantes  de ellas, internándose en el bosque y resurgiendo de nuevo.

Sin usar palabras, ella me habló. El mensaje recorrió mi ser como un viento, e instantáneamente vi que era verdad. Lo supe de la misma forma que supe que el mundo que nos rodeaba era real –no algo fantasioso, pasajero e insubstancial.

El mensaje tenía tres partes,  y si lo tuviera que traducir al lenguaje terrenal, diría algo así:

“Eres amado y querido para siempre”.

“No tienes nada que temer”.

“No hay nada que puedas hacer que esté mal”.

Vemos aquí indudables imágenes simbólicas, recurrentes como arquetipos del subconsciente colectivo. La mariposa ligada al vuelo del alma (desdoblamiento de la diosa Psique).  La mujer, divina guía (madre, hermana y esposa) que en Dante cristalizó el sueño celeste; alquimia también de la polaridad que permite acceder a las dimensiones sutiles. Ángeles guardianes y pregoneros de una nueva y más alta realidad: transparentes puesto que son extensiones del cuerpo divino que mantiene su unidad en la luz.  Asimismo, como suelen desvelar las visiones del DMT, una clara noción del espacio fractal: las alas de la mariposa están hechas de miles de mariposas. Una descripción rica en símbolos y en referencias culturales, que, por otro lado, quizás ante el asombro, no conserva mucho rigor científico, suponiendo la realidad de algo solamente por la fuerza y claridad con la que se siente. Y aquí es que regresamos a esa escisión fundamental entre la razón y la emoción, entre aquello a lo que accedemos a través de lo meramente intelectual y aquello a lo que accedemos usando el sentimiento (acaso todos los sentidos en uno). Generalmente se considera que aquello avalado por el edificio de la razón se acerca con mayor fuerza a lo “verdadero”, pero esto ocurre solamente desde el frío promontorio del análisis a posteriori, la experiencia a casi todos nos dice que lo que sentimos se acerca más a la verdad que lo que pensamos: al menos tiene mayor fuerza, una fuerza inefable.

El viaje transceleste continúa:

Me movía constantemente hacia adelante y me descubrí entrando en un inmenso vacío, completamente oscuro, de tamaño infinito, e infinitamente confortante. Totalmente oscuro, como era, también rebosaba de luz: una luz que parecía emanar de un orbe brillante que ahora sentía a mi lado. El orbe era una especie de “interprete” entre yo y esa vasta presencia circundante.  Era como si estuviera naciendo a un mundo más grande, y el universo entero era como un vientre cósmico gigante, y el orbe (que sentía estaba de alguna manera conectado, o incluso era idéntico, a la mujer que montaba el ala de mariposa) me estaba guíando en el proceso.

Cada vez que preguntaba algo, las respuestas prorrumpían instantáneamente en explosiones de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mi como una ola  chocando contra la playa.

En este último pasaje Alexander se encuentra con lo que parece el fin de la dualidad, la conjunción de los opuestos. Él mismo cita al poeta Henry Vaughan “Hay en Dios, algunos dicen, una oscuridad deslumbrante”. Encontramos también la hipóstasis de la omnisciencia: un orbe que es una mujer que responde sus preguntas al instante –es decir que es él mismo: la conciencia universal.  

Eben Alexander, después de dejarse transportar por la riqueza descriptiva, intenta explicar científicamente lo sucedido:

La física moderna nos dice que el universo es una unidad –que yace indiviso.  Aunque aparentemente vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que detrás de la superficie, cada objeto y evento en el universo está completamente entretejido con cualquier otro objeto y evento. No hay verdadera separación.

He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones más prestigiosas de este país. Sé que muchos de mis colegas mantienen –como yo lo hacía– la teoría de que el cerebro, y particularmente el córtex, genera la conciencia y que vivimos en un universo carente de toda emoción, mucho menos que vivimos en un universo de amor incondicional como el que ahora sé nos tienen Dios y el universo. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a mis pies. Lo que me sucedió la destruyó, y mi intención es pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y dando a conocer a mis colegas científicos y a la gente en general el hecho de que somos muchísimo más que nuestros cerebros.

La unidad del universo, según argumenta Alexander, está dada por la física cuántica que señala que en los niveles constituyentes de la materia, todas las partículas están unidas en campos y sistemas de entrelazamiento: existe una interconexión fundamental entre todos los fenómenos de la naturaleza. Algunos especulan que la conciencia es ese campo cósmico unificador, puente entre la mecánica cuántica y la relatividad. Esta ciertamente no es la versión más popular dentro de la ciencia establecida. Como no lo ha sido el relato experiencial de Alexander. El famoso neurocientífico Sam Harris argumenta que simplemente no existe forma de corrobar verdaderamente que “su cerebro estaba apagado” (a lo cual Alexander responde con datos de sus registros neurológicos en el momento y llama a leer su libro donde supuestamente presenta eviencia clínica de lo sucedido). PZ Mayers, del popular blog Pharyngula dice de las visiones de Alexander “es mierda producida por daño cerebral”. 

El año pasado el campo de inevstigación de las experiencias cercanas a la muerte tuvo un notable co-descubrimiento cuando dos neurocientíficos formularon independientemente la teoría de que el fenómeno podía explicarse por una dilación temporal, esto es, en el particular estado en el que el cerebro se encuentra cuando está a punto de entrar en coma, puede ocurrir que un mircosegundo sea percibido como una extensión de tiempo mucho mayor. Las visiones que ocurren entonces, con todo su cariz espiritual, no serían más que el resultado de ese tiempo fractal elástico: es decir no un producto de la divinidad inherente sino de la relatividad del tiempo-espacio.

Personalmente no considero que la experiencia de Alexander sea una prueba contundente de la existencia de una dimensión celestial o de que la conciencia existe más allá de la muerte.  Su experiencia probablemente no difiera de la de miles de personas más que han tenido un desdoblamiento astral acercándose a la muerte, o sólo difiere en que esta le ocurrió a un científico respetado. De igual forma tampoco creo que la ciencia tenga argumentos irrefutables para afirmar que todo lo que ocurre en estas experiencias –o en algunos otros estados de conciencia elevada– sea solamente el resultado de una función cerebral alterada. Hemos explorado en algunos artículos anteriores la posibilidad de que la conciencia vaya más allá del cerebro, como sugieren las religiones orientales, y sea una especie de cama universal sobre la cual se desarrolla el sueño de la realidad. Esta es una de las grandes  interrogantes de la filosofía y de la ciencia moderna: la naturaleza de la conciencia. ¿Es esl cerebro la cúspide, la punta de lanza de este fenómeno? ¿O es apenas un órgano más, en una delirante casa de espejos, generado por esa misma conciencia para observarse a sí misma? ¿Conciencia más allá de la muerte, es este el verdadero polvo de la eternidad? ¿Qué es la conciencia? Saber que soy, pero también, ¿saber que no muero?

Twitter del autor: @alepholo

[Daily Beast]

Tomado de Pijamasurf

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Drúnvalo Melchizedek El por qué de la unidad de toda la vida en todas partes

Drúnvalo, a través de la explicación de la escuela de misterios del ojo derecho de Horus (la Escuela de Akenaton) nos da el por qué de la unidad de toda la vida en todas partes.


Se llama así a la sintonía y repetición de las formas que ocurren naturalmente a través de todo la creación.  Estas formas son consideradas como el lenguaje de Dios. La Geometría Sagrada está en la creación de todo el Universo, en el Génesis, y en nuestra propia creación como Seres Humanos.  Entenderemos formas geométricas, como campos de energía alrededor de nuestro cuerpo.
La mayoría de nosotros siente alguna conexión con los demás y con lo demás e  intuitivamente abrazamos el concepto de Unidad, también podemos experimentarlo emocionalmente  pero no hemos llevado  a la práctica este concepto concientemente.  Un propósito del taller es mostrar la unidad por toda la  vida en todas partes; no estamos separados, somos un holograma dentro de otro holograma y otro y otro más.    Cuando tomamos conciencia de la Unidad, ésto le permite a la glándula pineal activarse en una forma completamente nueva; ésta es la base para la utilización exitosa del Campo Mer-Ka-Ba.  Vivirás íntimamente lo que es la unidad a través la Meditación Fase de la Unidad.


Cuando las enseñanzas sobre la geometría son utilizadas para mostrar la verdad ancestral de que toda la Vida emerge desde el mismo plano, podemos ver claramente que la Vida florece desde la misma fuente… La Fuerza Inteligente que algunos llaman Dios. Cuando se utiliza la geometría para explorar esta gran verdad, se despliega una comprensión más amplia del Universo, hasta que podemos ver que todos los aspectos de la realidad se vuelven sagrados. Comprender las simples verdades de la Geometría Sagrada, conducen a una evolución de conciencia y a la apertura del corazón, que son el siguiente paso en le proceso de la evolución humana.

EL LENGUAJE UNIVERSAL DE TODA LA VIDA
Las enseñanzas sobre Geometría Sagrada, alguna vez sólo accesibles para las Escuelas Secretas de Misterios, ¡están disponibles ahora para todos! Estas pueden utilizarse para ayudarnos a conectar más plenamente con el Universo, así como para asistirnos con la curación emocional y física y una paz mental mucho mayor. Una vez que la mente (el cerebro izquierdo) comprende estas verdades y son experimentadas a través del corazón (el cerebro derecho), emerge un mundo totalmente nuevo. Esas enseñanzas antes se les daban a los iniciados en Egipto y eran llamadas La Escuela de Misterios del Ojo Derecho de Horus.
El patrón geométrico que forman diecinueve círculos entrelazados e insertados a su vez dentro de una esfera se llama La Flor de la Vida. Esta Flor de la Vida y otros patrones basados en ella y conocidos como El Arbol de la Vida, la Fruta de la Vida y la Semilla de la Vida se han encontrado en todo el mundo. a través de los tiempos, y en culturas que según nuestra información nunca han tenido contacto entre ellas, tales como los antiguos Egipcios y los Celtas Medievales. Uno de los patrones que “emergen” de la Flor de la Vida es el tetraedro en forma de estrella insertado en una esfera. Todas las formas de vida tienen campos de energía alrededor del cuerpo que se acoplan a esta geometría. Cuando activamos estos campos de energía de una forma concreta. se crea campos de fuerza energética que podemos usar para viajar entre dimensiones y “ascender”. La aparición de este patrón en las pirámides de Marte (según Richard Hoagland de la NASA) y en algunos de los círculos en los cultivos, indican que esta información esta en poder de formas mas avanzadas de conciencia.
El símbolo de La Flor de la Vida es considerado sagrado entre diversas culturas alrededor del mundo, tanto antiguas como modernas. Dentro de este símbolo se pueden encontrar todos los bloques de construcción del universo que nosotros llamamos los Sólidos Platónicos. El símbolo puede usarse como una metáfora para ilustrar la conexión de toda la vida y del espíritu dentro del universo.
En el curso de La Flor de la Vida, se estudian los Sólidos Platónicos y la forma como se relacionan al cuerpo humano y a la naturaleza de la conciencia, conduciendo al estudiante, no solo a una comprensión intelectual del universo, sino hacia una conciencia experimental de “Dios” y a un sentimiento de conexión con Todo Lo Que Es.
La Flor de la Vida es una plantilla universal con muchos lentes, La Flor de la Vida traza una ventana hacia la unidad de la infinidad y convierte lo ordinario en una revelación de lo extraordinario.
Ver dentro de la ventana de La Flor de la Vida nos reta a unificar nuestra mente, corazón y espíritu. Cuando podemos ver realmente a toda la vida tejida tan íntimamente, fortalecemos el abrazo de lo divino en nuestras vidas y podemos transformar nuestro mundo a través de la visión de la unidad universal.

El símbolo de La Flor de la Vida puede ser encontrado en diversas ubicaciones alrededor del planeta. Nadie sabe con certeza qué tan viejo es realmente este símbolo .Podemos tener una idea
aproximada de una edad mínima por el templo medio de Osirión en Abydos, Egipto, en donde se encuentra este símbolo.

   
Muro grabado en Abydos   
 
Templo de Seti I
Donde se encuentra el muro
 
Fractales de la imagen

El templo medio en Abydos tiene una elevación mucho más baja que los otros dos templos. El templo estaba enterrado en el tiempo en el que el faraón Seti I estaba construyendo los otros dos templos en Abydos. Es notablemente diferente en su construcción. Utilizando grandes bloques de granito y una precisión asombrosa, este templo es diferente a cualquier otra arquitectura Egipcia de templos, excepto la del templo que está al lado de la Esfinge.

El patrón de La FLV fue colocado sobre una pared de granito de este templo. No fue cincelada dentro del granito. Parece haber sido pirograbada dentro del granito o de alguna forma dibujada sobre éste con increíble precisión.
El símbolo de La FLV también ha sido encontrado en Masada Israel, el Monte Sinaí y muchos templos en Japón y en China. Se ha encontrado recientemente en la India y hemos escuchado un reporte de que también fue encontrado en España.

Fuentes:       http://www.flordelavida.com.mx/default.html

Dj Xhemary Omniverso Fractal Dj Xhemary Omniverso Fractal

 
 

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Gregg Braden habla sobre cómo todos formamos parte de un campo de energía, el cual acabaría con toda la institución de la medicina moderna si fuera sabido y entendido por el mundo. En China, una clínica aplica esta tecnología oculta para curar todo tipo de enfermedades, y se muestra en el video cómo un tumor de vejiga es eliminado en 3 minutos a través de únicamente el uso de la energía positiva

Fuente   buhitocineasta

Tomado de Nueva Conciencia

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