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Posts Tagged ‘inteligencia emocional’

Ratas muestran a científicos que la empatía podría ser una emoción universal que conduce la evolución. ¿Podemos sentir lo que siente el otro porque en realidad somos él?

Hay una cierta justica poética, que evoca los mundos decadentes pero eminentemente empáticos de Phillip K. Dick, en que los científicos de nuestra época hayan descubierto que la empatía es una emoción universal estudiando a las ratas –puesto que, aunque sea un claro prejuicio, asociamos lo ruin de la existencia con estos roedores. Y la empatía es quizás la emoción más sublime que conocemos (una forma cuantificable y estrictamente biológica de lo que llamamos amor, que no necesita de categorías metafísicas) –pero no por ello algo fuera de lo común, algo que trascienda a las ratas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago colocó a parejas de ratas en una jaula de cristal. Una de las ratas podía  andar libremente mietras que la otra estaba restringida a un estrecho tubo de plástico que sólo podía abrirse desde fuera. Reiteradamente, sin recibir una recompensa, la rata afuera del tubo de plástico liberó a su compañera encerrada.

“Las ratas se ayudan entre sí cuando están sufriendo. Esto significa que es una herencia biológica”, dijo la neurobióloga Peggy Mason. “Este es el programa biológico que tenemos”. El estudio sugiere que es al menos plausible que las ratas, así como la mayoría de los animales, tengan “un comportamiento pro-social motivado por la empatía”.

El experimento fue la continuación de uno anterior realizado por Jeff Mogil de la Universidad McGill en el que se demostró que los ratones tenían la capacidad de un”contagio emocional” –algo que describe la tendencia entre los ratones a mostrar su molestia cuando uno de sus compañeros de celda padecía dolor.

El etiólogo Frans de Waal en esa ocasión justificó usar el término empatía –el cual debemos llamar no sólo la capacidad de ponerse en los zápatos de los demás, sino también en las “patas” de los demás. Tal vez la empatía no es, como se creía, un proceso cognitivo de alta sofisticación evolutiva, sino un fenómeno simple y universal, “tan viejo al menos como los mamíferos y corre profundamente dentro de nosotros”.

Ampliando esta posibilidad, al mismo tiemnpo el neurobiólogo Inbal Ben-Ami Bartal estaba haciendo una investigación con cáncer en Israel, cuando notó que las ratas en su laboratorio manifestaban una inconformidad cuando se estaba realizando cirugía a otras ratas. A esto se le añade el hecho de que algunas ratas llevan comida a otra rata cuando ésta está atrapada.

El estudio mencionado de la Universidad de Chicago contempló numerosas variables. Cuando se utilizaron ratas falsas en el tubo de plástico las ratas no las liberaron; para descubirir si las ratas no estaban respondiendo a una recompensa social –su versión de un abrazo de gratitud– las ratas fueron liberadas pero en una jaula separada: de todas formas las ratas siguieron liberándose. Cuando se les permitió comer chocolate antes, las ratas tendieron a liberar a sus compañeros antes y luego y comer y compartir el chocolate. “La empatía es una motivación poderosa, a la par con el deseo de chocolate”, dice de Waal. Valdría la pena ver si lo mismo ocurre con los humanos, ¡conozco algunos que pierden la cabeza con el chocolate!

Es interesante regresar a Phillip K. Dick y explicar por qué consideró significativo incluir a este escritor de ciencia ficción estadounidense en este artíuclo sobre la empatía y las ratas. Por un lado Dick consideraba que la divinidad o aquellos principios y diseños eternos de nuestro universo se revelaban en los rescoldos más inesperados y desperrcibidos, en la basura y en el arrabal, ahí, quien tuviera ojos para ver, podía percibir la inmanencia divina del universo. Ciertamente hay una gran distancia entre la empatía de las ratas y la prueba de la existencia de la divinidad, sin embargo, que exista esta solidaridad y esta capacidad de ponerse en el lugar del otro, casi nos habla de un sacrificio programado en el código, una especie de sacralidad profunda o “un ángel en la biología”. Y esto es altamente esperanzador –justamente como aquellas muestras de empatía en el hombre promedio sacudido por la distopia y la decadencia cósmica que aparecen en las novelas de Dick como una luz en los ojos al enfrentar un agujero negro.

“Lo que nos hace humanos es nuestra habilidad para sentir empatía por otras criaturas vivas”, escribió con máxima honestidad Phillip K. Dick. Constantemente preguntándose cuál es la naturaleza de la realidad, y para ello diseñando mundos alternativos verosímiles en los cuales poder plasmar esta interrogante hasta su última consecuencia, Dick, extendiendo al ser humano a situaciones de otredad cósmica y de desintegración de su estructura fundamental, siempre mantuvo una esencia definitiva de lo humano en su peripecia: la empatía. Afrontando invasiones extraterrestres, dictadores holográficos, vampiros interplanetarios, drogas psicoactivas que modifican la sustancia de lo real y androides y robots que nos ponen en entredicho ontológicamente: la empatía era la única cualidad que nos podía salvar en esta vorágine implacable (y alucinatoria en niveles de algunos niveles de conciencia) que es la evolución del universo/la relación feroz entre especies que buscan perpetuarse.

La empatía como salvaguarda biológica tiene un claro sentido evolutivo dentro de una especie. “Mamíferos que necesitan cuidado y nutrición cuando nacen requieren algún tipo de conexión empática entre madre y crías, dice Bartal. Los científicos creen que la empatía podría estar localizada en el sistema límbico y en varias hormonas y neurotransmisores comunes a todos los mamíferos (aunque es posible que la empatía incluya a otros animales e incluso a las plantas).

El año pasado publicamos en Pijama Surf un ensayo en 10 partes en el que Aeolus Kephas explora la relación entre la empatía, la individuación, la telepatía y la literatura. Kephas esboza una interesante teoría para explicar la telepatía como una forma de empatía a través de la neuronas espejo. Existen en el neurocórtex neuronas que se activan de manera imitativa cuando observamos a otro ser vivo realizar una actividad –así el ejemplo seminal de un mono que, al ver a un hombre comer un cacahuate, activa en su cerebro neuronas como si él mismo estuviera comiéndose ese cacahuate. Ponernos en el lugar de otro parece ser una de las capacidades fundamentales del cerebro animal, para aprender y  para proteger.

Aquellos ratones que se contagiaban emocionalmente del sufrimiento de otros ratones, o aquellas ratas que se perturbaban cuando otra rata era operada quizás apunten a la existencia a una red sensorial transpersonal entre todos los seres vivos. Curiosamente en el hombre aquello que lo hace más humano yace en la profundidad animal y más primitiva de su neurobiología –si bien ahora tiene la capacidad de hacerlo consciente.  En este sentido quizás la evolución humana necesite de un retorno a una esencia biológica prístina –aprender más del perro y de la rata que de la computadora y el bot. Y esto explica porque en medio de las distopias tecnológicas, en la obra de Phillip K. Dick, como en la actualidad mundial que experimentamos, hay una añoranza por regresar a la naturaleza –quizás no tanto a los bosques y jardines que vemos desplazadas sino a las áreas verdes de nuestra propia psique que se van también desplazando hacia profundidades neurales dormidas e inertes. 

Aislados del mundo, desde siempre al construir la ilusión liminal de nuestro ego, pero ahora también por redes de interconexión tecnológica que en ocasiones desarticulan la conexión humana inmediata, quizás sólo desarrollar nuestra empatía pueda conectarnos verdaderamente con el mundo y con nosotros mismos –en ese espejo sin fronteras. Escribe Kephas:

…la empatía nos remite constantemente al momento, de regreso a un estado de “empatía”, un estado de “empatía”, receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. La empatía es la forma más alta de respeto, ya que permite al otro ser un otro y también nos permite experimentar el estado cerebral (sufrimiento, confusión, etc.) como algo igualmente real y valido, como nuestro. La empatía no solo significa tomar en serio los sentimientos de los demás (eso esta más cerca de la simpatía y puede en ocasiones hacer más mal que bien al reforzar esos sentimientos). La empatía significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es transpersonal. Se extiende más allá de lo meramente personal y al mismo tiempo incluye lo personal. Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.

He ahí una teoría no sólo de la empatía como emoción universal, sino como emoción que nos permite acceder a lo universal. La empatía podría ser tal vez una especie de puente cognitivo que, al colocarnos en el lugar del otro, nos muestra que somos intercambiables, que somos y participamos en los otros, que existe un cordón invisible que nos une con toda la existencia a través de la percepción sensorial. Y aquel que empatiza con alguien empatiza con todos, siente el sufrimiento, la alegría, la angustia de todos los eones –y esa rata que liberó a otra rata en el labortaorio, nos liberó también a nosotros.

 [Wired]

Twitter del autor: alepholo

Tomado de Pijamasurf

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El Mundo cambia.

Cada día más científicos salen del armario. Dejan la rigurosidad y ascetismo propio de la ciencia en pos de la voluptuosidad sensualista que deviene al éxtasis meditativo. Se vuelven fervorosos místicos lanzando desde sus fundaciones fascinantes mensajes que doblegan al corazón para hacernos meditar y trabajar voluntariosamente en nuestro interior, donde reside el verdadero poder para la correcta percepción de la verdad última: la REALIDAD.

John Hagelin es uno de ellos. Licenciado de Harvard University, es catedrático de Física Cuántica, Director del Movimiento Transcendental de Meditación de USA y Director del Instituto de Ciencias, Tecnología y Política Pública de Maharishi University of Management. Fue también un investigador en la Organizacion Europea de la Investigación Nuclear (CERN) y uno de los protagonistas de la película ¿Y tú que sabes?

Aunque tiene multitud de referencias, artículos, libros y entrevistas, he seleccionado un par de éstas últimas que resumen su posición bifocal sobre el CAMPO UNIFICADO y la MEDITACIÓN.  Los puntos fuertes de la primera entrevista:

RELACION ENTRE LA FISICA CUANTICA, LA BIOFISICA MOLECULAR Y LA NEUROINMUNOLOGIA

Las tres disciplinas comparten la visión de que creamos nuestra realidad y que tenemos mucha responsabilidad en el mundo en el que vivimos y la forma en que el mundo se comporta hacia nosotros.

P: ¿Qué es la Física de la Conciencia?

Es el campo unificado; el Campo de Supercuerdas. Ahora entendemos que la vida es fundamentalmente UNA. En la base de toda la diversidad de la vida está la Unidad. En nuestra base, tu y yo, somos uno. Esa unidad es la base de la mente y la materia. Es la Conciencia Universal Consciente. Es importante entender que la Conciencia no está creada por la mente. NO ES EL RESULTADO DE PROCESOS QUÍMICOS MOLECULARES DEL CEREBRO. Y al núcleo de la naturaleza lo llamamos Campo Unificado.

EL CAMPO UNIFICADO

El progreso de la ciencia en la 2ª parte del Siglo XX nos ha llevado a explorar niveles más profundos de las leyes naturales, de la molécula, al átomo, al núcleo, a las partículas subnucleares y a eso se le llama la Gran Escala Unificada y lo que hemos descubierto en el núcleo del universo, es que el cimiento del Universo es este campo universal sencillo de Inteligencia. Un campo que unifica la gravedad con el electromagnetismo, la luz con la radiactividad y con la fuerza nuclear y con todas la partículas de la naturaleza. Los quarks, leptones, los protones son todo uno.

Son sencillamente ondas en un solo océano de existencia. Un solo Campo de Inteligencia Universal, un océano de existencia en la base de todo: mente, materia, las fuerzas en nuestro universo.

Todo en el universo son ondas en un océano de existencia. Todo en el universo: plantas, animales, planetas, tu y yo somos ondas de vibración del campo unificado de supercuerdas esencial.

El campo unificado no es material; es un campo de conciencia. Y todas nuestras conciencias separadas es simplemente Conciencia.

Individualizamos nuestra conciencia a través del filtro de nuestro sistema nervioso, pero la conciencia en sí misma, nuestra subjetividad interna, el sí mismo en un gran sentido es universal.

Y saber eso a través de la experiencia se llama Iluminación, tal cual se ha llamado a través de los tiempos.

P: Suena como si fuéramos el dominio de la física donde los leptones se hacen cada vez más pequeños pero dice que en la base hay INTELIGENCIA…

Buena pregunta…Todos los que hemos nacido en el mundo científico estamos acostumbrados al concepto de que vivimos en un universo material, inerte, un universo de materia muerta. Sin embargo, el universo es abrumadoramente consciente en su base. Los que han visto y estudiado la física clásica durante 300 años sabemos que nos referimos a la física de los billares, la macroscópica; la física de los cañones y los planetas. Pero la Mecánica Cuántica incluso a nivel molecular, sin contar incluso a nivel atómico, nuclear y subnuclear, la idea de la partícula se reemplaza por la idea de la FUNCIÓN DE ONDA.

¿QUÉ ES UNA UNA FUNCIÓN DE ONDA?

Técnicamente es un vector en un espacio lineal y eso es lo mismo o se sujeta en lo mismo donde se sujetan los pensamientos. En realidad vivimos en un mundo de pensamientos, es decir es un universo conceptual.

La mecánica cuántica es el juego y demostración de la potencialidad. Lo que quiero decir es que cuanto más profundo te metes en la estructura de las leyes naturales, menos material, inerte y muertas están las cosas; las cosas se vuelven vivas, conscientes, posibles. Y cuando llegas a la fundación o base de todo, el campo unificado, es sencillamente un campo de Ser puro, inteligencia pura. La inteligencia porque es la FUENTE DE TODAS LAS LEYES DE LA NATURALEZA, es todas las fuerzas fundamentales, de todas las partículas fundamentales, de todas las leyes que gobiernan la vida en todas las escalas del Universo; todo esto tienen el anclaje en el campo unificado. El campo más concentrado de inteligencia. Y no es material. Es dinámico, autoconscientemente inteligente. Esas son las propiedades del campo unificado.

P: ¿Podrías usar el mismo término para describir este campo como INFORMACIÓN? ¿Es similar o es otra forma de describir lo mismo?

Es muy parecido. La Mecánica Cuántica es el juego y demostración de información, de potencialidad, de ondas de información, de ondas de electrones potenciales. Y la palabra POTENCIAL, es muy importante. No se trata de un mundo de electrones sino de un mundo de electrones posibles. La pregunta entonces, es ¿Ondas de qué, realmente? Ondas de un océano universal, un océano de existencia abstracta potencial. Eso es de lo que estamos hechos. La física más rigurosa se trató de agarrar a la realidad más física para entender su estructura. Es decir, cuáles eran los materiales de los que estaba hecha la vida. En la base de todo, la vida, el universo se resbala entre los dedos de las manos. Todo es mucho más abstracto, es conciencia abstracta pura que se eleva en ondas de vibración que dan lugar a las partículas de las que está hecho todo en el universo.

EL OBERVADOR

P: No entiendo la diferencia que hacen algunos físicos cuánticos que le dan mucha importancia al Observador. Sin embargo Usted no.

Hay un nivel más profundo de perspectiva en el cual el observador no existe todavía. No se está separado del observador. El observador con el observado es una totalidad indivisible. La Conciencia de uno mismo es nuestra subjetividad y permanece inalterable a través del tiempo. Es el aspecto que ha estado con nosotros desde la infancia. Eso que da continuidad a nuestra experiencia diaria. El SI MISMO, que es el mismo para ti, para mi o el campo unificado descubierto por la nueva ciencia. Sólo ni conociésemos el nosotros mismos y la brillante que es correríamos a experimentar los estados de conciencia más elevados. Esa experiencia de la subjetividad des-limitada no se pierde ni en la profundidad del sueño.

ENTREVISTA CON BIANCA ATWELL

Interesante los giros que se están produciendo en la propia Ciencia. Sin lugar a dudas la Ciencia es la Ciencia en su máxima amplitud de concepción y se debe inequívocamente a la exactitud lógica, al empirismo insobornable, al rigor inmaculado y a la base inquebrantable que sujeta la observación y el razonamiento, con sus supremas consecuencias. Es evidente que John Hagelin sigue representando un porcentaje minoritario y así debe de ser hasta que la exactitud, y cuidadosa observación de los hechos lleven masivamente a los científicos a adoptar una visión única y homogénea porque tanta es la fé que Occidente ha depositado en la ciencia. Mientras, podemos seguir soñando con la fabulosa visión que proporciona Hagelin para empodernos y sabernos creadores y dueños de una realidad voluptuosa, abierta, flexible, conspiradora y oblícua a los valores que el ser humano verdaderamente ha ensalzado desde que se ha sabido hombre.

Visto en  Medicina Cuantica

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¿ Cuantos sabeis, que primero es la percepcion sobre algo. Luego el sentir,y luego el pensar?. La mayoria de la gente,opina que el pensar, va por delante del sentir, es al
contrario. Primero percibimos, luego sentimos, luego pensamos.
Con lo que las personas que son muy emocionales, si no equilibran eso, al ir primero el sentir, pueden incluso anular el pensar, y moverse por impulsos. Os dejo los videos, que hablan sobre este tema.

Las empresas necesitan personas con coeficientes intelectuales altos, para desarrollar todas las tareas lógicas y racionales que deben afrontarse, tanto en el día a día como a medio y largo plazo. Pero también necesitan personas emocionalmente inteligentes para actuar personalmente e interactuar socialmente de una forma dinámica y eficiente.

Fuente:

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Por fin los científicos van abriendose al nuevo paradigma.
Les está costando pero poco a poco se va dando cuenta. Sólo les falta reconocer los campos mórficos o morfogenéticos.

Descárgalo completo: http://wp.me/pmQPB-Mo
Playlist Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=zbN0hN…
Se investigará el músculo más importante de una manera nunca vista. Desde increíbles conexiones entre el corazón y la mente hasta el misterioso sistema de neuronas denominado “el pequeño corazón del cerebro”.

Para ver el resto haz clip aquí en: (más…)

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¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?
http://www.enbuscadelapazinterior.com

Documental muy interesante con distintos puntos de vista.

Para ver el resto haz clip aquí en: (más…)

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Hasta la fecha ningún científico pudo localizar la mente en el cerebro. Sí que el cerebro procesa estímulos procedentes de ella, pero no han podido ni centralizarle ni encontrar sus nodos.

Todavía nos nos hemos puesto de acuerdo en “qué es la mente”, mucho menos tenemos una convicción de dónde está.

La mente sería aquello que necesitamos para preguntarnos qué es la mente, jeje.

La mente humana es no local, del mismo modo que lo son los campos morfogenéticos: “Según esta sugerente teoría —ya experimentalmente demostrable— la memoria no se ubica en el cerebro, sino que es inherente a la naturaleza. Todo parece apuntar a que los sistemas naturales heredan una memoria colectiva de todas las cosas anteriores de su misma especie, sin importar lo lejos que puedan estar ni el tiempo transcurrido desde que existieron”.

Lo que sucede es que estamos programados para darle un sitio a todo en el espacio tridimensional, por lo que nos cuesta entender el concepto de “no-localidad”.

Sí, hay algunas cosas que no tienen lugar. La física cuántica nos muestra las conexiones no locales entre partículas, que pueden estar sincronizadas sin que exista un campo conductor entre ellas. Estamos hablando de un campo universal que es omnipresente.

La mente no local explica la sincronicidad con que se ponen en funcionamiento algunas manifestaciones sin estar conectadas entre ellas. También algunos fenómenos como el comportamiento sincrónico de un colectivo de termitas o de peces.

En el caso de las termitas es muy interesante: si pones a tres o cuatro en una pecera con algo de tierra, no hacen nada. Pero si pones una gran cantidad, comienzan todas a construir  complejas estructuras organizándose sincrónicamente. Todas toman la decisión al mismo tiempo de ponerse a trabajar.

La existencia de campo universal y unificado podría explicar varios fenómenos de la naturaleza, de hecho todo el universo es energía y ese sería el mismo campo no local del que estamos hablando: el campo cuántico.

Einstein rechazaba la teoría de la no-localidad cuántica, le llamaba “acción fantasmagórica a distancia”, porque este fenómeno indicaría que la información para ser sincrónica debería viajar a mayor velocidad que la velocidad de la luz, por o tanto violaba los principios de la Teoría Especial de la Relatividad. Pero más tarde, el físico Alan Aspect demostró que la velocidad de la luz no es un límite absoluto cuando observamos el mundo cuántico. El entrelazamiento cuántico (el fenómeno de la conexión no local entre los fotones) nos muestra cómo todos nosotros estamos entrelazados desde el mismísimo Big Bang, si es que el Universo conocido ha nacido de la explosión de un punto condensado.

Boris Tsirelson halló en 1980 que las correlaciones cuánticas están limitadas por una cota superior: el  límite de Tsirelson.

Pero en 1994, los físicos Sandu Popescu y Daniel Rohrlich descubrieron que una clase particular de correlación puede existir por encima de ese límite, lo que se llama hoy en física “correlaciones post cuánticas”, que son los fenómenos que se dan cuando algunas correlaciones entre las partículas parecen ser más “no-locales” que otras.

Más tarde Rosembaum llevó a cabo un experimento con cristales, que demostró que este fenómeno de no-localidad se manifiesta también en el mundo visible y no sólo en el cuántico.

Después Sheldrake creó un laberinto para determinada especie de ratones de laboratorio. Ese laberinto es un campo morfogenético experimental. En otro laboratorio pusieron a la misma especie de ratones en un laberinto exactamente duplicado.

Cuando los ratones de Sheldrake descubrieron el camino más corto hacia la comida, al mismo tiempo en el otro laboratorio (situado en otro país), los ratones comenzaron a tomar el mismo camino llegando más rápido a la comida. Algo así como el experimento del mono 101.

Esto sucede todo el tiempo con las ballenas del Atlántico Norte y las ballenas del Atlántico Sur. Son manadas que no están conectadas entre sí, sin embargo cuando una de las manadas cambia su canción (una vez al año), la otra comienza a cantar (al mismo tiempo) la nueva melodía.

En la naturaleza hay muchas manifestaciones de estas conexiones de inteligencia colectiva no localizada y se producen interespecies también. No sólo entre seres de la misma especie (lo que podría ser un recurso de supervivencia).

Incluso seres unicelulares sin cerebro demuestras inteligencia y comportamiento.

Pero volvamos a casa y a nuestra mente. Nuestra mente NO ESTA  EXCLUSIVAMENTE EN EL CEREBRO.

Desde Descartes hasta las teorías más recientes, la cuestión llamada “el problema-mente-cerebro” o “el problema alma-cuerpo”, o también el llamado “problema conciencia-cuerpo”, es uno de los problemas fundamentales de la fílosofía, la neurología, la biología y otras ciencias.

Sin embargo ¿por qué creer que mente y cerebro son dos cosas distintas? ¿Por qué seguimos intentando fragmentarlo todo?

¿No será que mente y cuerpo son manifestaciones de una sola esencia?, porque a ver si dejamos de rompernos la cabeza con esta eterna dualidad…

¿No será que lo físico y lo no físico es una dualidad fruto de nuestra ilusión perceptual? (lo visible y lo invisible).

El científico chileno Alejandro Serani Merlo, decía en un congreso de bioética: “…-No es, en consecuencia, el cerebro el que percibe, por más que el cerebro sea necesario para la percepción. Es el animal el que -en tanto que todo unificado- percibe por su cerebro. De lo anterior se desprende que un viviente no es una colección de partes accidentalmente reunidas, sino una totalidad esencialmente unificada, que posee identidad y acciones propias irreductibles. Un viviente no es una colección de moléculas casualmente reunidas sino un tipo especial de realidad natural, con su propia unidad, identidad y leyes específicas irreductibles…”.

Son interesantes las observaciones del invesigador holandés Pin Van Lommel, publicadas en la revista The Lancet (una publicación científica muy respetada en el ámbito de la ciencia oficial), en las que revela la existencia de procesos concientes aún más allá de la muerte clínica. Es decir, que para Lommel, una persona sigue siendo conciente más allá de la inactividad de su cerebro. Estos experimentos demuestran la no localidad de la mente en el cerebro. Su independencia de él.

El problema de que haya tan pocos científicos tratando el tema es la imposibilidad de llevarlo al campo empírico y demostrar la naturaleza de la mente con el visto bueno de los académicos que habrán de aprobar la teoría.

Lo tenemos a  Karl Pribram con su teoría (al fin) no materialista de la mente holográfica, una estructura holónica de energía, una porción del Universo en cada uno de nosotros.

Solo una mente no local e inmaterial puede explicar la mayoría de los fenómenos de los seres vivos. Una mente que sea un campo unificado, como lo es el Universo. Ya no hay por qué dividir entre cuerpo-mente, son interdependientes, forman parte de una unidad.

Y todo tiende a la vuelta al origen, a la UNIDAD.

Porque de allí venimos, y hacia allí vamos.

Fuente: BIANCA ATWELL

Visto en: Conciencia Cuántica

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