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Posts Tagged ‘superposición cuántica’

La evolución del salto cuántico que estamos dando. El siguiente eslabon evolutivo.

Esta Película Es El Resultado De Un Proyecto de Dos Años de investigación científica sobre nuestras capacidades, nuestro verdadero pontencial, de como todos estamos interconectados y como afectamos a la materia en la creación diaria de nuestra realidad.

Aunque la expresión «salto cuántico» se ha extendido al lenguaje cotidiano, en realidad tiene un significado específico.

Cuando hablamos de los átomos, sabemos que tienen un núcleo con protones y neutrones, y que los electrones giran alrededor de aquél en órbitas fijas ubicadas a distancias distintas.

Los electrones permanecen en una órbita, pero a veces cambian a otra. Si absorbe energía, un electrón puede saltar a una órbita superior; si libera energía, puede caer a una órbita inferior. Y esto es lo importante: cuando un electrón cambia de una órbita a otra, no se mueve a través del espacio que las separa; en un momento está en la órbita A y al siguiente está en la B, sin haber recorrido el espacio entre las dos. A esto se le llama SALTO CUÁNTICO.

En un sentido más amplio, un salto cuántico es un cambio de estatus —de un conjunto de circunstancias a otro— que ocurre de manera inmediata, sin sucesos intermedios.

Los científicos no pueden predecir cuándo ni dónde ocurrirá un salto cuántico. Pueden crear modelos matemáticos que les permiten calcularlo aproximadamente, pero no predecirlo del todo. En el nivel subatómico, esa imprevisibilidad parece no tener consecuencias. Si un electrón salta de una órbita a otra, ¿en qué nos afecta? Si piensas en todos los átomos del mundo y sumas los efectos de su imprevisibilidad, el resultado es, literalmente, el caos.
Los científicos reconocen la imprevisibilidad de la naturaleza y han tratado de encontrarle un sentido. Hasta los sucesos aparentemente más simples están gobernados por esta imprevisibilidad.
¿Cuándo y dónde aparecen las burbujas en una «acerola de agua hirviendo? ¿Qué patrones formará el humo de un cigarrillo encendido? ¿Cómo se relaciona la posición de las moléculas de agua que están en lo alto de una cascada con la que tendrán a la caída?

La nueva ciencia del caos trata de predecir lo impredecible a través de intrincados modelos matemáticos. El ejemplo clásico es que una mariposa bate las alas en Texas y seis días después hay un tornado en Tokio. La conexión tal vez no sea evidente, pero existe. Ese pequeño cambio provocado por la mariposa en la presión del aire puede multiplicarse, magnificarse y producir un tornado, pero es imposible saberlo con precisión.

En el nivel espiritual, esto significa que jamás podremos saber a ciencia cierta qué rumbo
tomará la vida, qué cambios pueden provocar en nuestro destino esos pequeños batimientos de intención y acción. Asimismo, nos dice que nunca podremos conocer plenamente la mente de Dios.
Jamás comprenderemos cabalmente el cómo, el dónde ni el cuándo de nada.
Debemos rendirnos a la incertidumbre y apreciar su belleza.

Toda creatividad se basa en saltos cuánticos e incertidumbre. Las ideas verdaderamente
novedosas surgen del sustrato colectivo de información en momentos especiales. Estas ideas no se originan en el afortunado individuo, sino en la conciencia colectiva. Por eso es frecuente que dos o más personas realicen descubrimientos científicos significativos al mismo tiempo. Las ideas circulan en el inconsciente colectivo y las mentes preparadas están listas para traducir esa información. Ésta es la naturaleza del genio; ser capaz de comprender lo conocible aun cuando nadie más reconozca que está ahí.

En un momento, la innovación o la idea creativa no existe y al siguiente es parte de nuestro mundo consciente. Mientras tanto, ¿en dónde estuvo? En el ámbito virtual, en el nivel del espíritu universal donde todo es potencial. En ocasiones, este potencial genera algo previsible; otras, algo nuevo, pero en este reino ya existen todas las posibilidades.

En última instancia, cuando morimos el alma da un salto cuántico en la creatividad.
En efecto, el alma dice: «Ahora debo expresarme a través de un nuevo organismo o encarnación». Así pues, la intención proviene del alma universal, se localiza en un. alma individual y finalmente se expresa a través de una mente individual, circunscrita.

A partir de las experiencias pasadas creamos los recuerdos, que son la base de la
imaginación y el deseo, y como hemos visto, el deseo es la base de la acción. El ciclo se perpetúa a sí mismo.

Cuando la intención se repite, crea un hábito. Mientras más se repita la intención, más
probable es que la conciencia universal dé lugar al mismo patrón y manifieste la intención en el mundo físico. Si recuerdas el apartado sobre física, una onda-partícula que está dentro de una caja no observada es, simultáneamente, una onda y una partícula, y adopta una forma definitiva sólo hasta que es observada; comprenderás que en el momento de la observación, la probabilidad se transmuta en forma definida. Esta es la misma idea, sólo que cuando la intención se repite, es más probable que el patrón de la mente no circunscrita se transmute siguiendo tu intención, y se manifieste como una realidad física. Esto crea la ilusión de lo fácil y lo difícil, de lo posible y lo imposible. Por ello, si realmente quieres trascender lo mundano debes aprender a pensar y a soñar lo
imposible. Sólo con los pensamientos repetidos lo imposible puede hacerse posible, por medio de la intención de la mente no circunscrita.

La mente no circunscrita que está en ti es la misma que está en mí, o para el caso, en un rinoceronte, una jirafa, un ave o un gusano.

Esta mente no circunscrita, esta conciencia pura, es lo que nos da el sentido del «yo»,el «yo» que dice quién eres o quién crees que eres.
Esta conciencia universales el único «yo» que existe. Pero ese «yo» único y universal experimenta un proceso de diferenciación; se transforma en un número casi infinito de observadores y observados, espectadores y escenarios, formas orgánicas e inorgánicas, todos los seres y objetos que conforman el mundo físico.

Este hábito de la conciencia universal de diferenciarse en conciencias particulares es anterior a la interpretación. Como seres humanos estamos acostumbrados a pensar en
nuestro ser individual como «yo», sin notar o apreciar el «yo» más grande y universal al que llamamos alma universal. La palabra «yo» es simplemente un ingenioso punto de referencia que utilizamos para localizar nuestro punto de vista único en el alma universal.

Sin embargo, cuando nos definimos sólo como un «yo» individual, perdemos la capacidad de imaginar más allá de los límites de lo que tradicionalmente se considera como posible. No es que en el «yo» universal todo sea posible; es que ya existe, y lo único que necesita para transformarse en una realidad en el mundo físico es la INTENCIÓN.

La diferencia entre la mente circunscrita y la no circunscrita es la que hay entre lo ordinario y lo extraordinario. La mente circunscrita es personal e individual para cada uno de nosotros. Es la que sostiene nuestro ego, el «yo» autodefinido que va por el mundo y que está esclavizado a los hábitos condicionados. Por su misma naturaleza, la mente circunscrita nos separa del resto de la creación.
Establece divisiones sólidas que nos sentimos obligados a defender, aun cuando esto implique aislarnos de significados más profundos y conexiones dichosas que resultan de sentirnos parte de lo universal.

La mente circunscrita es lenta, agotadora y racional, y carece de imaginación o creatividad.
Requiere atención y aprobación constantes, por lo que tiende a sentir temor, desazón y dolor.
Por su parte, la mente no circunscrita es alma o espíritu puro, es la conciencia universal. Actúa más allá de los límites del espacio y él tiempo, y es la gran fuerza organizadora y unificadora del Universo, de alcance y duración infinita. Por naturaleza, el alma no circunscrita se vincula con todas las cosas porque es todas las cosas. No requiere atención, energía ni aprobación; es completa en sí misma, por lo que atrae el amor y la aceptación. Es inminentemente creativa, la fuente de la que fluye toda la creación. Nos permite imaginar más allá de los límites de lo que la mente circunscrita considera posible, pensar sin restricciones y creer en milagros.

Los saltos creativos dados por la mente no circunscrita, han sido confirmados por la ciencia.
Los huecos en los registros de fósiles sugieren saltos creativos de imaginación por parte de la naturaleza, hipótesis conocida como equilibrio discontinuo. Por ejemplo, existen antiguos fósiles de anfibios y aves, pero no de criaturas que los vinculen entre sí. Esto sugiere un salto cuántico de imaginación; los anfibios quisieron aprender a volar y las aves fueron resultado de esa intención. Los científicos creen que los humanos evolucionaron de los primates, pero no hay registro de fósiles de la fase intermedia, el eslabón perdido. Primero había sólo primates y de repente aparecieron los humanos. ¿Qué hubo en medio? Nada.
Estos constantes saltos de imaginación dan lugar a lo que nosotros vemos como el Universo.

El camino a seguir ahora, el próximo paso, es ir aprendiendo a dar “un salto cuántico” desde la mente racional en la que nos manejamos habitualmente hacia la mente universal en donde podemos hacer que se cumplan nuestros “milagros”.

Fuentes:  Frigyes Fogel    2012 Ascensión

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La mente colectiva y el campo unificado. Bianca Atwell con John Hagelin

John Hagelin es uno de los físicos cuánticos más comprometidos por la paz mundial. Trabaja en todo el mundo creando grupos de miles de meditadores entrenados para crear ondas de paz en el planeta, con un sistema que está dando que hablar en los entornos académicos y científicos. Utilizar la meditación trascendental en forma masiva para acabar con las guerras y la violencia en la Tierra.

Bianca Atwell le entrevista en la ciudad de Mexicali, en el entorno del VI Congreso Internacional de la Ciencia del Nuevo Paradigma en la Educación

En el siguiente vídeo, Bianca entrevista al físico cuántico e investigador del CERN (Gran Colisionador de Hadrones) John Hagelin, uno de los primeros científicos que ha aplicado activamente la teoría del campo unificado supersimétrico al bienestar de la humanidad.  Presidente de la Fundación David Lynch para una Educación Basada en la Conciencia de Paz Mundial, presidente del Instituto de Ciencia, Tecnología y Políticas Públicas de la Universidad Maharishi y director internacional de la Unión Global de Científicos por la Paz.

Una conversación en la que ambos sobrevuelan las dinámicas del Universo, las partículas “encantadas”, las supercuerdas y la influencia de la meditación trascendental en la conducta colectiva.

Es emocinante el momento en el que Bianca le pregunta por el gran cambio que se está llevando a cabo en la humanidad. Un mensaje maravilloso de esperanza global…

e esperanza global…

Fuentes:  http://www.biancaatwell.com  Lanzarotecanarias

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Entrelazamiento cuántico o “efecto de Dios”: el pegamento entre el espíritu y la materia

El entrelazamiento cuántico, descrito como el parteaguas entre la física moderna y la clásica y también llamado “el efecto de Dios”, parece servir como un cordón inmaterial que conecta todas las cosas del universo y tiende un puente entre la materia y el espíritu

«Las cosas que han estado alguna vez en contacto entre sí siguen influyéndose mutuamente a distancia tras haberse cortado el contacto físico». James Frazer, La Rama Dorada.

«What is LOVE?- An attempt to create quantum entanglement between two or more macroscopic sentient beings»  @Akposthuman

 

En las últimas décadas la física cuántica ha tomado una enorme popularidad entre los no iniciados, principalmente por virar el materialismo característico de la ciencia hacia antiguas filosofías como el idealismo o religiones tan atractivas para la mente posmoderna como el budismo. Tiende un puente: la ciencia originalmente no se distingue de la filosofía: ambas buscan describir y entender la naturaleza (o el universo). La naturaleza, que en un inicio era concebida como la manifestación visible del espíritu Es parte de la interpretación popular de la física cuántica (ampliamente criticada por científicos que en ocasiones no logran salir de la “caja”) hacer del mundo algo en lo que la mente participa o al menos algo que se parece más a lo mental que a lo inerte y meramente mecánico. A mi juicio atinadamente, el filósofo y físico de Yale Abner Shimony llamó a esta vertiente de la física “metafísica experimental”.

Una de las cosas que ha hecho a la física cuántica tan atractiva para la mente popular, con cierta inclinación a la espiritualidad, es que ha demostrado que el acto de observar un objeto afecta el estado de lo que se observa. Este “efecto del observador” se explica por la interacción inevitable entre un instrumento y el fenómeno que se observa. Por otra parte, el principio de indeterminación de Heisenberg señala que la posición y el momentum de una partícula no pueden determinarse hasta que no es medida –existe en un estado de superposición, está, por así decirlo, en todas partes antes de ser medida u observada. La interpretación popular, que extrapola el mundo micróscopico, espectral e implicado del quantum al mundo macroscópico, que se caracteriza por el dar sentido: la explicación, ha entendido esto como que al observar cualquier fenómeno, al percibir algo, lo modificamos: la mirada transforma, e incluso, bajo cierta influencia del new age, al percibir (o al creer en) algo lo estamos (co)creando. El escritor Robert Anton Wilson, desarolló toda una  teoría de psicología cuántica agnóstica de la realidad bajo este principio: 

Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo… el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos… cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana).

Entre el tesoro de rarezas que descubrió la física cuántica al penetrar en el átomo, probablemente la más significativa y maravillosa sea el entrelazamiento cuántico.  Desde 1935 el físico Erwin Schrödinger notó una propiedad peculiar en la materia subatómica que llamó  ”entrelazamiento” (entanglement, en inglés).  Esto es, cuando dos sistemas cuánticos entran en contacto entre sí permanecen conectados instantáneamente, como si fueran parte de un todo indivisible.  Schrödinger rápidamente apuntó que esta era la diferencia fundamental entre la teoría cuántica y la física clásica.

Actualmente el entrelazamiento cuántico se entiende como un proceso en el que una sola función de onda describe dos objetos separados, los cuales comparten una misma existencia no obstante cuán lejos puedan estar entre sí, como si estuvieran unidos por un cordón umbilical invisible o una onda que, en teoría, se puede propagar por todo el universo. Dos partículas que se han entrelazado tienen una descripción definida juntas, pero cada partícula por separada yace en un estado completamente indefinido: podemos decir que no existe la una sin la otra (aunque una partícula pudiera estar en las Pléyades y la otra entrando a tu púpila en la Tierra: photons that did tango, can never untangle). El entrelazamiento cuántico, que ha sido observado principalmente entre fotones, ha sido descrito por Henry Stapp en los términos de “luz gemela”, una “disposición correlacionada a responder”.

Albert Einstein desdeñó este aspecto de la mecánica cuántica, con su famosa frase “de acción fantasmal a distancia”. Einstein, por supuesto, había impuesto un límite de velocidad al universo, y no concebía posible un efecto superlumínico. Sin embargo, el físico irlandés John Bell demostró con su famoso teorema que el entrelazamiento cuántico sí ocurre (algo que ha sido confirmado en repetidas ocasiones, como es el caso del famoso experimento de Aspect).

Ahora bien, este misterioso efecto de entrelazamiento a distancia difíicilmente se explica por una fuerza física que pueda viajar más allá de la velocidad de la luz para transmitir un estado cuántico entre dos partículas (de existir ciertamente se mantiene fantasmal).  Bell describió esta conexión entre partículas como “no-local”, es decir que no tiene una ubicación en el espacio. Dice Nick Herbert:

Las interacciones no-locales, de existir, serían una especie de vudú de la física en el que una partícula influye en la otra, no a través de una fuerza de campo convencional, sino simplemente porque se han tocado alguna vez en el pasado distante.

Pese a observarse en el laboratorio repetidas veces este fenómeno que afecta a los bloques fundacionales de la materia que conforma a todas las cosas del universo, existe cierta reluctancia a darle importancia al entrelazamiento cuántico. Nuestra vida en el mundo macro discurre sin detenernos a pensar en lo que significa que todas las partículas que han estado en contacto entre sí tengan esta propiedad de conexión cuántica instántanea: no se nos ocurre pensar que estamos entrelazados con ciertas personas, con ciertos objetos, con ciertas ideas que siguen influyéndonos a distancia. Recientemente, sin embargo, científicos han notado que diversos fenómenos “macroscópicos” –como la fotosíntesis y la navegación de las aves– parecen estar ligados al entrelazmiento cuántico. Aún más interesante es la teoría de que nuestro ADN se mantiene unido debido a esta conexión cuántica.

Elisabeth Rieper y colegas de la Universidad Nacional de Singapur dicen que este entrelazamiento es lo que mantiene unida la doble hélice del ADN. Según el sitio Technology Review de MIT, Rieper y sus colegas usaron un modelo teórico del ADN en el que cada nucleótido consiste en una serie de electrones orbitando un núcleo cargado positivamente. El movimiento de la nube negativa es un oscilador armónico. Cuando los nucleótidos se unen para forma un par de bases, las nubes deben de oscilar en direcciones opuestas o la estructura no será estable. Rieper y sus colegas se preguntaron, qué  le sucedería a esas oscilaciones si los pares bases estuvieran apilados en una doble hélice. La hélice debería de vibrar y deshacerse, pero esto no sucede ya que las oscilaciones ocurren como una serie de estados de superposición –lo que significa que oscilan en todos los estados posibles al mismo tiempo. Un entrelazmiento cuántico lo mantiene todo unido. [Daily Galaxy]

Que el ADN esté unido por entrelazamiento cuántico es altamente significativo, y por otra parte algo que podría anticiparse bajo cierto entendimiento de la selección natural y la evolución. Siendo que el ADN es fundamentalmente un programa (bio)informático que ha logrado replicarse con éxito — una especie chip cósmico o libro orgánico (¿el axis mundi de la galaxia?)– y que la forma más efectiva de transmitir información de la cual tenemos conocimiento es el entrelazamiento cuántico, es lógico pensar que el código genético esté vinculado entre sí de esta forma: con el pegamento más potente del universo (curiosamente es esa “oscilación de todos los estados posibles al mismo tiempo” lo que le da cohesión,  una especie de omni-potencia cuántica).

Además de la teoría expuesta por los investigadores de la Universidad de Singapur, el Premio Nobel de Química Luc Montagnier publicó el año pasado un trabajo en el que sugiere que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen su estructura en otras moléculas, algo similar a una teleportación de información, o en otras palabras entrelazamiento cuántico. El experimento realizado por Montagnier ha generado gran controversia y poca aceptación entre la comunidad científica, de cualquier forma avanza hacia una elegante intuición –que parece reflejarse en  la naturaleza. Aún menos aceptado es el trabajo del científico ruso Pjotr Garjaje quien sostiene que el ADN es similar a un internet cósmico. Lo siguiente del libro Vernetzte Intelligenz de Grazyna Fosar y Franz Bludor (traducción de fragmentos aquí): 

De hecho, Pjotr y su equipo encontraron más paralelos aún entre la genética y la informática. Especulan que la estructura del “ADN basura” (el “segundo código” similar a la gramática del lenguaje humano) y su posibilidad de modificación, se deben a que el ADN no acumula toda la información necesaria en cada momento, sino que intercambia información permanentemente (la recibe, modifica y emite), de la misma forma que lo hace una computadora conectada a la web. Cada persona sería, siguiendo esta línea argumental, un nodo de una red o sistema (como Internet) que involucraría a muchos más individuos-nodos. 

Hay que aclarar que Pjotr es una figura oscura, aparentemente miembro de la Academia de Ciencia de Moscú según algunos sitios web,  de quien se tiene poca información y quien cree que el ADN no sólo puede modificarse a través de la interacción de rayos de luz coherente (como lásers), también a través de las palabras –de manera similar a lo que sostiene Masuro Emoto con las moléculas de agua. Aclarando esto –que nos alejamos de la ciencia establecida– la posibilidad de que el ADN de un ser vivo no sólo esté en un estado de entrelazamiento cuántico con cada una de sus células, sino con otros miembros de su especie (y quizás con todo el universo) es muy interesante. Es una forma de explicar la fascinante teoría de los campos mórficos del biólogo Rupert Sheldrake, quien sostiene que existen campos de información  que organizan el desarrollo de una especie y sirven com una memoria de la naturaleza –de tal forma que se pueden transmitir hábitos y mutaciones de manera horizontal, sin tener que pasar de generación a generación.

En 1920 el embriólogo Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta. El Dr. Jeremy Narby  escribió en su libro The Cosmic Serpent:

Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas elctromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigue la literatura sobre fotones de origen biológico […]

Narby formuló la hipótesis de que cuando los ayahuasqueros del Amazonas dicen comunicarse con los espíritus de las plantas, de sus ancestros o de la naturaleza, en realidad se están comunicando con el ADN de esas plantas o con su propio ADN (el cual tiene un campo holográfico) –y de esta forma obtienen información sumamente difícil de obtener por métodos de prueba y error, como fue en su momento el descubrimiento del curare. «Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego». 

Existe en la profundidad del misticismo humano una identidad entre el espíritu y la información, que ha sido recuperada con la física cuántica y con la era de la informática. Del gnosticismo al Internet. De Hermes a MSN. It from bit. Heisenberg escribió “los átomos no son cosas, son sólo tendencias, así que en vez de  pensar en cosas, debes de pensar en posibilidades. Todos son posibilidades de conciencia”. Ervin Lazlo ha dicho que “la información es el software del universo“. Vemos hoy  calaramente que la información es lo que programa a la materia, lo que de alguna manera arde al interior del cuerpo (la manifestación más conspicua de aquello que llamamos alma –”el sol invisible”–  es la información, el código). La versión de Erik Davis del Génesis:

En el principio era la Info, y la Info estaba con Dios, la Info era Dios.

Davis, en su texto Images of Spiritual Information añade:   “El medio es el mensaje y el mensaje es el espíritu al interior que viene de fuera, señal y ruido cruzando las fronteras entre sí en el flujo feroz del desdoblamiento”.

Si el Logos o Espíritu en verdad es omnipresente entonces debe de contar con los servicios de mensajería instantánea del entrelazamiento cuántico.  No por nada el escritor Brian Clegg ha titulado su libro sobre el entrelazamiento cuántico “El Efecto de Dios“, como si este fuera el resultado de la materialización de la divinidad en el universo: el sello elástico de la unidad.

Según el físico Nick Herbert, el teorema de Bell revela que los hechos que experimentamos en el mundo “[…] no pueden ser simulados por una realidad local subyacente. Cualquier realidad que se ajuste a los hechos debe de ser no-local… El teorema de Bell muestra que debajo del mundanal ruido de nuestra existencia local yace oculta una realidad cuántica vudú conectada superlumínicamente que es necesaria para que este mundo ordinario opere”.

Esta realidad subyacente, es lo que David Bohm llamó el orden implicado, un mar de energía del cual se desprende nuestra existencia apenas como la onda que se forma sobre la superficie de un lago cuando se lanza una piedra. Es también lo que Arthur Schopenhauer llamó el Mundo de la Voluntad (nuestra realidad explícita es el Mundo de la Representación: el Maia, la Matrix). Es también el mundo del Nagual, que expone Don Juan Matus según Carlos Castaneda y que podría ser parte de la tradición oculta tolteca. Es el mundo del Espíritu, el Brahman. El entrelazamiento cuántico parece ser el cordón umbilical (de luz comunicante) entre la dimensión de unidad divina absoluta y el mundo material de la multiplicidad, que es una falsa caída o división, ya que, por el mismo entrelazamiento cuántico, el Espíritu sigue irradiando, transmitiéndose a sí mismo a través de nosotros. In-formándonos.

Con información de Quantum Tantra y de MIT Technology Review

Twitter del autor: @alepholo

Tomado de Pijamasurf

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LA PARTÍCULA DE DIOS – Y despues ¿Qué?

“He hablado con Dios, y él nos ha abandonado“

Es lo unico de esta entrada en lo que no creo: Eso nunca ocurrio.

Físicos se acercan cada vez más a la 'partícula de Dios'
En 1983, un equipo de científicos profundamente piadoso llevó a cabo un experimento radical en un centro de investigaciones no revelado. Los científicos habían teorizado que un ser humano sin acceso a los sentidos o formas de percibir los estímulos sería capaz de percibir la presencia de Dios.
 
Creían que los cinco sentidos habían nublado nuestra conciencia de la eternidad, y sin ellos, un ser humano realmente puede establecer contacto con Dios a través del pensamiento. Un anciano que dijo no tener “nada por qué vivir” fue el sujeto de la prueba como voluntario. Para purgar todos sus sentidos, los científicos realizaron una operación compleja en la que se cortaron todas las conexiones de los nervios sensoriales hasta el cerebro mediante cirugía. Aunque el sujeto mantenía la función muscular completa, no podía ver, oír, saborear, oler, o sentir. No tenía la posibilidad de comunicarse ni de percibir el mundo exterior, quedó solo con sus pensamientos.
 
Los científicos le monitoreaban mientras hablaba en voz alta sobre su estado de ánimo tan mezclado, arrastraba las palabras y pronunciaba frases que ni siquiera se podían entender. Después de cuatro días, el hombre dijo que podía “escuchar” voces ininteligibles dentro de su cabeza. Suponiendo que se trataba del inicio de la psicosis, los científicos prestaron poca atención a las preocupaciones del hombre.
 
 
Dos días después, el hombre gritó que podía escuchar a su esposa muerta hablar con él, y aún más, podía comunicarse de nuevo. Los científicos estaban intrigados, pero no estaban convencidos hasta que el sujeto comenzó a nombrar los parientes muertos de los científicos. Repitió la información personal de los científicos que sólo sus cónyuges y los padres muertos habrían sabido. En este punto, una parte considerable de los científicos abandonaron el estudio.
 
Después de una semana de conversar con las personas fallecidas a través de sus pensamientos, el tema se convirtió en angustia, diciendo que las voces eran abrumadoras. En cada momento, su conciencia fue bombardeada por cientos de voces que se negaban a dejarlo solo. Con frecuencia se lanzaba contra la pared, tratando de provocar una respuesta al dolor. Le rogó a los científicos por sedantes, para poder escapar de las voces y dormir. Esta táctica funcionó durante tres días, hasta que comenzó a tener graves pesadillas. En repetidas ocasiones dijo que él podía ver y oír a los muertos en sus sueños.
 
Sólo un día después, el sujeto comenzó a gritar y a desgarrar su ojos no funcionales, con la esperanza de sentir algo en el mundo físico. El sujeto histérico ahora decía que las voces de los muertos eran ensordecedoras y hostiles, hablando del infierno y el fin del mundo. En un momento dado, le gritaron “No hay cielo, no hay perdón” por cinco horas seguidas. Continuamente rogó que lo matasen, pero los científicos estaban convencidos de que él estaba a punto de establecer contacto con Dios.
 
Después de otro día, ya no podía formar frases coherentes. Al parecer loco, empezó a morder pedazos de carne de su brazo. Los científicos se precipitaron en la cámara de prueba y le contuvieron en una mesa para que no pudiera quitarse la vida. Después de unas horas de estar atado, el sujeto detuvo su lucha y cesó los gritos. Se quedó mirando al techo en silencio mientras las lagrimas cruzaban su rostro. Durante dos semanas tuvo que ser rehidratado manualmente debido al llanto constante. Con el tiempo, volvió la cabeza y, a pesar de su ceguera, se puso en contacto con los ojos enfocados a un científico por primera vez en el estudio.
 
-Le susurró “He hablado con Dios, y él nos ha abandonado“, mientras sus signos vitales desaparecían. No hubo causa aparente de la muerte.
 
REVISTA H XTREMO DICIEMBRE 2011
VÍA MARCIANOS.COM.MX

Físicos se acercan cada vez más a la ‘partícula de Dios’

Investigadores del Gran Colisionador de Hadrones (LCH, por sus siglas en inglés) afirman haber encontrado rastros de la existencia del bosón de Higgs, una de las obsesiones de la física de partículas, por lo que llamada “la partícula de Dios”.

Los físicos realizan experimentos con los detectores CMS y ATLAS del colisionador y lograron no sólo acercarse a medir la probable masa del bosón de Higgs, sino incluso encontrar algunas huellas de la esquiva partícula, informaron en una sesión del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN).

La sesión fue transmitida en tiempo real vía internet y en ella intervino Fabiola Gianotti, la representante de la colaboración internacional que trabaja con el detector ATLAS. La científica informó que con base en el análisis de los datos recibidos, los físicos pueden afirmar que el bosón de Higgs sí existe y su masa es de entre 115,5 y 131 gigaelegtrón voltios, esto con una precisión del 95 %.

Además, lograron encontrar una cierta “señal” que indicaría la existencia de un bosón de Higgs con masa de 126 gigaelegtrón voltios. Sin embargo, reconocieron que el valor estadístico de esta no es suficiente para afirmar que se trate de un bosón. Se espera que en el año 2012, con el aumento de la intensidad de las colisiones se pueda encontrar el bosón o comprobar que este no existe.

A su vez, Guido Tonelli, el representante de la colaboración del detector CMS, informó que su equipo logró detectar las huellas del bosón alrededor del valor de 125 gigaelectrón voltios. Excluyó masas superiores de 127 gigaelegtrón voltios, con un rango de precisión también del  95%. El científico subrayó que las conclusiones presentadas son preliminares y solo el resultado de un rápido análisis de datos recogidos en el 2011.

El bosón de Higgs es una partícula elemental hipotética masiva cuya existencia es predicha por el Modelo Estándar de la física de partículas y explicaría el origen de la masa de otras partículas elementales. El Modelo es una teoría compleja que establece una serie de ecuaciones matemáticas que predicen la existencia de un gran número de partículas subatómicas con distintas características y las interacciones entre ellas: analizando las ecuaciones puede concluirse qué partículas existen y cuáles no, y cómo son las que existen.

Sin embargo, la teoría no predice la masa exacta de esta partícula clave para saber la estructura del universo. Su búsqueda, o la comprobación de su inexistencia es una de las obsesiones principales de los experimentos en el LHC.

 Tomado de  despierta imbécil!   y  RT – Noticias internacionales

http://actualidad.rt.com/ciencia_y_tecnica/inventos/issue_33591.html

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Un nuevo paradigma en la búsqueda de seres extraterrestres: la conciencia

La búsqueda de vida extraterrestre bajo el paradigma de la biología basada en el carbono descuida la posibilidad de que existan conciencias extraterrestres radicalmente distintas a nuestros preceptos, conciencias que podrían distribuirse por todo el universo de manera incorpórea.

Desde hace algunas décadas, particularmente por los esfuerzos de Carl Sagan, uno de los temas más populares de la divulgación científica es la búsqueda de vida extraterrestre. Todo los días numerosos medios de comunicación reportan sobre los últimos descubrimientos en la exploración del cosmos, desde el estudio de bacterias en meteoros, agua en la superficie de Marte o el más reciente exoplaneta que podría albergar vida. La NASA y el Instituto Seti, entre otras organizaciones, gastan millones de dólares en esta importante tarea que ejerce una profunda y vital reflexión sobre nuestro lugar en el universo. 

Casi todos los esfuerzos de búsqueda de inteligencia extraterrestre están formulados desde una perspectiva biológica y desde el paradigma antropomórfico de que la vida debe de estar basada en el carbono —ya que nosotros, la supuesta punta de lanza del universo, y toda la vida de nuestro planeta, evolucionamos con base en este elemento. Consideramos entonces que el desarrollo de la conciencia es el resultado de la complicación de la materia, un subproducto de la selección natural, embebido en un soporte de moléculas de carbono. Y entonces buscar inteligencia o conciencia fuera del planeta equivale a buscar planetas donde se podrían desarrollar seres orgánicos basados en el carbono, similares a nosotros.

Además de esta tendencia, que ha sido denominada chauvinismo de carbono, también existe la limitante que se ha seguido al suponer que los extraterrestres, de existir, intentarían comunicarse con nosotros por medio de ondas de radio, o que monitoreando las ondas de radio en el espacio podríamos detectar su presencia. Al respecto Terence Mckenna escribió: «Buscar expectantes una señal de radio de una fuente extraterrestre es probablemente una presunción limitada a nuestra cultura, tal como buscar una buen restaurante italiano en la galaxia».

Algunos científicos consideran que la vida podría formarse a partir de diferentes elementos, tales como el silicio o el hierro. El profesor de la Universidad Glasgow, Lee Bronin, se encuentra trabajando en construir células inorgánicas que sean capaces de autorreplicarse, bajo su teoría de  que “la vida” (aunque esta palabra cobra un nuevo significado) podría darse a partir de otro tipo de elementos. 

El astrofísico Victor J. Stenger va más lejos y  cree que es un “chauvinismo molecular” pensar que  la moléculas son completamente necesarias para la generación de vida en el universo. Núcleos atómicos podrían bastar en un universo tan desconocido como el nuestro.

La tecnofilosofía del transhumanismo no solo cree factible y cercana la creación de inteligencia artificial, sino que plantea la posibilidad de que en un futuro podamos descargar nuestra conciencia en un objeto, de la misma forma que se puede subir un software a una computadora. Esto nos lleva a la evidente pregunta de si en apenas miles de años de evolución el ser humano se acerca a un estadio donde esto ya se puede imaginar con cierta base teórica, y por lo tanto seguramente realizar (tal es el poder de la imaginación),  entonces, ¿qué podría ser de una civilización que haya tenido millones de años para evolucionar? ¿Acaso no habrían entrado al ámbito de la postbiología y podrían descargar su conciencia en un satélite computarizado o incluso dismeninarla por todo un planeta o una galaxia entera? Recurriendo a la multicitada frase de Arthur C. Clarke, “La tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, una magia tal que fusiona la conciencia con el tecné.

¿No sería entonces razonable pensar que podrían existir extraterrestres inorgánicos, inteligencias cósmicas de formas que van más allá de lo que podemos ver en la Tierra y de lo que nuestra mente refleja en el universo? (más…)

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Siendo luz: el tiempo desde la perspectiva de un fotón

Para un fotón el tiempo no existe: un viaje a través del universo se realiza en un sólo instante. Quizás no sea desatinado decir que la eternidad existe y es la luz.

 

HAIL holy light, offspring of Heav’n first-born,

Or of th’ Eternal Coeternal beam

May I express thee unblam’d? since God is light,

And never but in unapproachèd light

Dwelt from Eternitie, dwelt then in thee, 

Bright effluence of bright essence increate.

John Milton, Paradise Lost

 

La luz es el primer animal visible de lo invisible.

José Lezama Lima

 

La teoría de la relatividad de Einstein sostiene que el tiempo es un fenómeno interrelacionado con el movimiento y la posición de un sistema de referencia, es relativo. No existe el tiempo como un ente abstracto independiente, existe el espaciotiempo, un continuum integral que funge como la arena o el acuario donde ocurre el universo.

La relatividad del tiempo produce efectos paradójicos como el famoso caso teórico de los dos gemelos que viven en la Tierra. Uno de los hermanos viaja en una nave por el cosmos a una velocidad cercana a la de la luz y regresa a la Tierra. Cuando el gemelo astronauta se encuentra con su  gemelo descubre que su hermano ha envejecido más que él . Esto sucede porque una vez que algo se acerca a la velocidad de la luz el tiempo se vuelve más lento. Y a la velocidad de la luz el tiempo simplemente deja de correr.

Desde la perspectiva de un fotón, es emitido y reabsorbido en el mismo instante. Esto es igual para un fotón emitido en el núcleo del Sol,  que puede ser reabsorbido al cruzar apenas un milímetro de distancia, o para un fotón que ha viajado 13 mil millones de años, desde la superficie de una de las primeras estrellas del universo, y entra en contacto con un cuerpo. Pero como el tiempo y el espacio son  dos aspectos de lo mismo, para un fotón tampoco existe la distancia, por lo cual sigue estando en esa primera estrella o sigue estando en el Sol a la vez que entra a tus ojos (y entonces tus ojos están en el Sol). Un único e inmenso instante inseparable es todo el universo para la luz.

Platón definió el tiempo como la “imagen en movimiento de la eternidad”; el universo como una película arquetípica que se proyecta a través de la luz. Y si alguien pudiera ser solo luz o la luz fuera consciente de sí misma, entonces percibiría todas las cosas sucediendo al mismo tiempo, desde todos los ángulos, vería toda la película en un fotograma.

Pero curiosa o místicamente resulta que nosotros estamos hechos de luz —o quizás sería más apropiado decir que la luz es la que nos hace  a nosotros. En 1920 el embriólogo ruso Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta, como relata el Dr. Jeremy Narby en su libro The Cosmic Serpent:

«Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas electromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigue la literatura sobre fotones de origen biológico […]».

Narby, que en el libro citado fórmula la hipótesis de que el ADN es la serpiente que aparece con frecuencia en los mitos de creación de diferentes culturas, cree que el ADN contiene  un tipo de láser holográfico:

«De acuerdo a los investigadores que los midieron[…] [los biofotones] tienen un alto nivel de coherencia, comparables con campos técnicos (láser). 

»Llegué a entender que en una fuente coherente de luz, la cantidad de fotones emitidos puede variar, pero el intervalo permanece constante. El ADN emite fotones con tal regularidad que los investigadores comparan el fenómeno con un ‘láser ultra-débil’.

»Le pregunte a mi amigo experto, quien me explicó: ‘Una fuente coherente de luz, como un láser, da la sensación de colores brillantes, una luminiscencia, y una impresión de profundidad holográfica’».

Narby considera que las alucinaciones y visiones de sanación que experimentan los chamanes son provocadas por la emisión coherente de biofotones del ADN que ocurre cuando las plantas que contienen DMT  activan ciertos receptores en cerebro.«Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego».

Esta transmisión de biofotones que en el caso anterior parece ser responsable de transmitir imágenes —a través de los cuales los chamanes obtienen conocimientos o son usadas para sanar— posiblemente también sea el sistema por el cual se comunican las células  y se difunde la información contenida en el ADN a través de todo un organismo.

En 1974  el Dr. V.P. Kaznacheyev anunció que había detectado comunicación intracelular a través de estos fotones biológicos. Fritz Albert Popp desarrolló una máquina para medir las emisiones de biofotones y  descubrió que los pacientes que tenían cáncer habían perdido sus ritmos naturales y su coherencia. En cierta forma sus líneas de comunicación se habían obstruido.

Recientemente el premio Nobel de medicina Luc Montagnier encontró “una nueva propiedad de ADN M. pirum: la emisión de ondas de baja frecuencia en algunas diluciones de agua  que  se extendió rápidamente a otro ADN bacterial y viral”. Montagnier y su equipo sugieren que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen la estructura del ADN en otras moléculas. En cierta forma esto significa que el ADN se puede autoproyectar de una célula a otra, donde se realizan copias, en una especie de transmisión cuántica de material genético. Otros estudios también sugieren que el ADN exhibe un tipo de comunicación telepática que permite coordinar al instante los programas genéticos.

Aquí es donde el asunto se pone interesante. Como sabemos los fotones son partículas que forman entrelazamientos cuánticos, son sistemas que no obstante la distancia a la que se encuentren reaccionan instantáneamente de manera conjunta. De tal forma que, por increíble que parezca, una medición realizada a un fotón en Orión tendría un efecto inmediato en un fotón en la Tierra si estos se encontraran en un estado de entrelazamiento cuántico. Esto en teoría acaba con el concepto de individualidad en lo que respecta a las partículas subatómicas, ya que se encuentran inseparablemente ligadas (y si consideramos que  todas las cosas están hechas de estas mismas partículas prácticamente se aniquila la noción de individuos separados). Hablando de la luz es atinado decir que una sola luz es todas las luces —todos los fuegos, el fuego— y que estamos interpenetrados de eternidad.

Resulta efectivo y elegante entonces que el ADN utilice a los fotones como sistema de comunicación (la luz como Logos), precisamente porque esta es la única forma de estar totalmente sincronizado, de otra forma, aunque minúsculo, habría un retardo en la transmisión de información, lo cual podría significar una falta de coordinación operativa en el desarrollo de un programa de vida.

Tal vez no sea casualidad que el descubridor de los biofotones, Alexander Gurwitsch, creyera que estas emisiones de luz estaban ligadas al desarrollo de estructuras morfológicas u órganos al detonar una serie de señales bioquímicas que sirven como comandos de bioprogramación. Esta teoría de los campos morfogenéticos de Gurwitsch fue reformulada por el biólogo Rupert Sheldrake en su teoría de la causación formativa. Sheldrake considera que existen campos mórficoses decir, campos que dan forma, campos de in-formación— que organizan y dan estructura a una especie. Estos campos operan a través de una resonancia, que se transmite como una onda por toda una especie biológica.  El ADN funciona así como una antena que emite y  recibe información a distancia y quizás este sistema de comunicación solo sea posible a través de un sistema de entrelazamiento cuántico, vía la luz. 

Existe otro sistema de comunicación cuántica similar: el cerebro humano. En su teoría del principio holonómico el neurofísico Karl Pribram sugiere que la memoria no está almacenada en las neuronas sino en todo el cerebro, en los patrones de interferencia de ondas electromagnéticas, de manera holográfica. Si la conciencia es un fenómeno cuántico, como creen  Roger Penrose y Stuart Hameroff, es posible que esta esté sustentada en los patrones de intercomunicación fotónica: sea un diálogo entre la luz.

“Bajo condiciones normales la conciencia ocurre en el nivel fundamental de la geometría del espacio-tiempo confinado al cerebro. Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica (en microtúbulos) se pierde, la información cuántica se filtra hacia la geometría del espacio-tiempo en el universo como totalidad. Siendo holográfica y entrelazada, no se disipa. De ahí que la conciencia (o la subconciencia, como la de un sueño) pueda persistir”, dice Hameroff.

Si la conciencia es también un sistema de entrelazamiento cuántico es posible que su andamiaje, su cableo (aunque inalámbrico) sea la luz (el cable del espíritu). Recordemos que la luz y la información, como la materia y la energía, son convertibles. En cierta forma la luz es el respaldo de la memoria del universo  ya que en ella el pasado, el presente y el futuro están ocurriendo en este  único momento y por lo tanto son accesibles a través de ella. La creación y la destrucción, el Big Bang y el Apocalipsis Universal son, al menos para el fotón, aquí y ahora, lo mismo

Algunas doctrinas dentro de la filosofía oriental consideran que el universo es la manifestación (sueño o explosión) de un único ser para experimentarse de todas las formas concebibles. Escribe Sri Aurobindo:

«Preguntas cuál es el principio de todo esto:

Y es esto…

La existencia que se multiplicó por sí misma

Por el puro deleite de ser

Y se proyectó en trillones de seres

Para que pudiera encontrarse a sí misma

Innumerablemente».

¿Cómo podría mantener su unidad esta existencia que se multiplicó, cómo podría ser uno y muchos a la vez si no es a través de las propiedades cuánticas de la luz?  Aunque no podamos probar científicamente que la luz es lo que organiza la conciencia en el universo —¿la red sináptica de la mente de Dios?— , que el fotón tiene una “perspectiva” o que es un pequeño ojo a través del cual la divinidad se mira a sí misma, al menos la intuición sugiere que es la luz la que comunica y preserva la unidad de todas las cosas.  Y quizás la trascendencia espiritual descrita como “la iluminación” por distintas culturas sea un fenómeno donde literalmente la luz obtiene conciencia de sí misma y percibe su eternidad. 

Fuente:  Pijamasurf

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Noósfera nosotros: historia del despertar colectivo del cerebro de la Tierra

¿Avanza la evolución hacia el despertar de la mente planetaria? ¿Después de la biósfera, surge la noósfera? Teilhard de Chardin, Vladimir Vernadsky, José Argüelles y Terence Mckenna conspiran con la mente de Gaia para activar una consciencia global que incluya a cada ser vivo como un nodo dentro de un todo interconectado autorreflexivo

“La única verdadera y natural unión humana es el espíritu de la Tierra”. -Pierre Teilhard de Chardin

La noósfera es la más grande utopía en la historia de nuestro planeta. Y aunque esta dimensión prometida por la evolución material, mental y espiritual no pueda existir en el espacio físico como lo conocemos, el éter (o el hiperespacio) con sus jardines dorados de información, sus ríos de luz y su total e instantánea interconexión es suficiente para mantener vivo este sueño de lucidez colectiva.

La palabra noósfera, proviene del greigo nous (mente) y sphaira (esfera). El divino Platón utiliza la palabra nous en el diálogo de Fileb, Sócrates dice: “Todos los filósofos concuerdan – y así se exaltan a sí mismos- que la mente (nous) reina sobre el cielo y la tierra”. En la filosofía gnóstica, el nous, será visto en ocasiones como el padre del Logos, como el primer Eon, cuyo linaje da a luz a Cristo y a Sofía; en otras ocasiones el nous se identificará con Cristo mismo, algo que será retomado por Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuíta que crea el concepto, junto con el geoquímico Vladimir Vernadsky, de la noósfera.

“Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre de la Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin, The Future of Man.

La evolución de una idea mística -la mente como algo que existe más allá del cerebro, que permea el universo y que lo fertiliza  con la imaginación, atributo central de la divinidad- se desdobla a través de la biología y se refuerza, al incluir los procesos de la materia. La mayor influencia en el pensamiento noosférico de Teilhard fue Henry Bergson y su concepto de la evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital (elan vital) constante que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente (el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”, decía Bergson).

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera. Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió de haber estado implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: “En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección… la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente”.

La clave aquí es la concepción de la humanidad como una fuerza geológica, una fuerza de la tierra, incrustada en el río evolutivo del planeta. Es decir la posibilidad de estar siendo usados por la Tierra para lograr conciencia de sí misma. Un proyecto de la mente planetaria, de lo que James Lovelock llamara Gaia, el supraorganismo que compone a la biósfera y trasciende a la suma de sus partes, para sublimarse y quizás convertirse, como un alquimista superno, en una gigantesca piedra filosofal en donde la materia y el espíritu sean indiferenciados, y no exista la dualidad. Quizás un proyecto que podría abortar en el caso de que no la llevemos al punto crítico cósmico de despertar masivamente.

“El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente.  Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña”, Terence Mckenna.

Iniciamos este artículo diciendo que la noósfera es una utopia, porque es la idea-semiilla de una colectividad idílica que busca funda-mentalmente materializar un sueño, en realidad, eterrealizar todas la mentes en una mente, una gran capa radiante de consciencia interpenetrante y como tal va más alla de nuestra concepción del espacio material… Se conecta con la concepción de un espacio espiritual o un espacio de información similar a lo que en sánscrito se conoce como Akasha, palabra que significa éter, pero que también ha sido entendida por la teosofía como una biblioteca inmaterial o un banco de memoria universal: los registros akashicos. En esta cosmovisión, todo el espacio –el éter- en sí mismo es una plétora holográfica de información, en cada partícula de éter, tenemos toda la información del universo, como si en cada bit estuviera todo el internet (la teoría cuántica ha llamado esto el q-bit y la teoría de sistemas el holón). La noósfera es un avatar de Akasha, en el que amanece la posibilidad de conectarnos telepáticamente a toda la información del planeta y de cada uno de los organismos que lo componen, recibiendo en el plano místico la la  galvanización “de la verdad que os hará libres”.

Es una utopia porque las personas que han encarnado la movilización de la noósfera son grandes optimistas que ven en la evolución un vehículo de la inteligencia que no puede cejar, una arrolladora máquina orgánica que se magnetiza con el fin de la historia. Tanto Teilhard, como Vernadsky, como los continuadores de esta idea (Mckenna, José Arguelles, Ken Wilber) son en el fondo utopistas, que acaso por su luminosa capacidad de penetrar en la noósfera misma y obtener la epifanía de su conciencia tienen una enorme confianza en su ineluctable sendero. Pero tenemos el caso de James Lovelock, quien popularizará la noción de que la Tierra es un ser vivo que se autorregula con su teoría de Gaia, y que en su trabajo más reciente considera que debido a la faltalidad de nuestras acciones, y su efecto en el cambio climático, para el fin de este siglo solo existirán 150 millones de seres humanos sobre la faz del planeta ¿Será la noósfera solamente de ellos, los elegidos, concretizando el paraíso de la mente pero destruyendo el espíritu democrático de su origen? ¿O tendrán que reiniciar el sistema y atravesar un nuevo proceso evolutivo para congraciarse con la inteligencia nativa del planeta?

Pero sigamos por el sendero óptimo de la utopia, encausando la cristalización, tal vez participando en el tejido inalámbrico de este gran mandala planetario, esta collar de perlas de Indra en el que cada perla refleja no solo a todas las otras perlas sino todos los reflejos que se dan entre sí (donde las perlas son los pensamientos).

Erik Davis en su libro Techgnosis, postula la tesis de que la tecnología esconde dentro de su hardware, en su inconsciente, el deseo de materializar el espíritu. Davis dice sobre la noósfera de Teilhard:

“Teilhard no tenía dudas que esta transferencia (el mecanismo de evolución transferido hacia el nivel social y consciente) era por el bien, porque a la larga la actividad humana habría de despertar al planeta mismo. Desde sus inicios, el jesuíta creía, la mente humana se tejió a sí misma en una matriz colectiva de comunicación e interacción, una red etérea de consciencia que no solo vinculaba a la individuos humanos sino que estaba destinada a cubrir a toda la biósfera como la piel de una cebolla. Teilhard llamaba a esta corona cerebral de la creación la “noósfera”, una entidad psíquica colectiva que surgió del mismo impulso orgánico y simbiótico hacia la unidad y a la compleijidad que inicialmente llevó a los elementos químicos libres a unirse en moléculas y células”.

En la noósfera, estas unidades que se alían, son bits culturales, memes, lenguaje, imaginación, pensamientos y posiblemente vidas humanas en un crisol holográfico de sueños y emociones cuánticamente entrelazadas.

La influencia de la noósfera de Teilhard fue fundamental en los inicios del internet. Los fundadores y editores de la revista Wired, Kevin Kelley, Louis Rosseto y John Perry Barlow, tomaron las ideas de Teilhard y las reprocesaron dentro de las tecnologías de la información, haciendo del la vision prístina del internet un espacio neo- neurobiológico, donde la Red es la materialización –más allá de la metáfora- de las conexiones neuronales (y la información es el espíritu que se transmite electrofantasmagóricamente, anunciado, como el arcángel, la llegada de una nueva era).

Perry Barlow escribió en Wired: “El punto de toda la evolución hasta este momento es la creación de una organización colectiva de la Mente”.

Rosetto dijo en una entrevista (citado por Erik Davis): “Lo que parece estar evolucionando  es una conciencia global formada de las discusiones y negociaciones y sentimientos que están siendo compartidos por individios conectados a las redes a través de aplicaciones cerebrales como las computadoras. Entre más mentes se conectan, más poderosa la conciencia sera. Para mi, esta es la verdadera revolución digital –no computadoras, no redes, sino cerebros conectándose a cerebros”.

El ver reflejadas en la tecnología las ideas de Teilhard de Chardin y el optimismo generalizado de que la inteligencia  (como en el caso de Tim Leary) conquista el espacio y nos hace emerger del polvo como creadores y controladores de nuestra realidad, da pie al transhumanismo y extropianismo, que postulan la posibilidad de escapar de la prisión del cuerpo y la muerte hacia una especie de noósfera puramente digital en la que nuestras conciencias inmortales, aumentadas por la interacción con las máquinas, estén totalmente conectadas y puedan acceder a paraísos artificiales de diseño. Este es el sendero donde la tecnología reemplaza a la magia, y las máquinas a los cuerpos como vehículos del espítritu (que se vuelve información y luz eléctrica).

Pero por otra parte tenemos a Ken Wilber quien concibe la nueva etapa en nuestra historia como el “nooceno”, una epoca donde la inteligencia toma control de la sociedad, cuyo éxito estará determindado por “como logremos manejar y adaptarnos a la inmensa capacidad de conocimientos que hemos creado”.

El refinado proyecto de la Universidad de Princeton, Gobal Consciousness Project (GCP), mide  los momentos en los que la consciencia humana se sincroniza y se vueleve coherente afectando el comportamiento de sistemas aleatorios. Es decir, momentos en los que la consciencia global afecta la materia. Midiendo eventos como el ataque  de las Torres Gemelas, las elección de Obama o meditaciones colectivas, los científicos de Princeton (liderados por el maverick Roger Nelson) han notado que la sincronización de millones de personas afecta estos sistemas generadores de números aleatorios de forma que  habría 1 en mil millones de posibilidades que esto se debiera al azar. Estos “electrogaiagramas”  o EGGs (electroencefalogramas de la mente de Gaia) sugieren que existe “una noósfera emergente o el campo unificado de la conciencia descrito por los sabios de todas las culturas.”

 

*Esta imagen cambia en tiempo real, cada minuto de data es  traducido en una configuración de estética fractal que refleja el pensamiento colectivo del planeta registrado por el GCP.

Tanto Terence Mckenna como José Argüelles veían en la ominosa fecha del 2012 la cita planetaria con la noósfera. Mckenna concibió la historia como un fractal que se aceleraba hacia su concreción en diciembre del 2012; un punto en el que todos los ciclos de la historia se comprimieran en un sólo instante, en el que todo sucedería a la vez, una especie de Big Bang en reversa. Un punto similar a lo que Ray Kurzweill llama la Singularidad, en el que la cantidad de información apilada y su hiperfluida circulación por una especie de reacción en cadena –o efecto 100 monos– iluminaría al mundo (la pregunta es si ¿a las máquinas o a los hombres?).

Argüelles, quien falleció hace unas semanas, poco más de un año antes del 21 de diciembre del 2012, la fecha culmen a la cual le dedicó todo su trabajo, dejó un libro póstumo: The Manifesto for the Noosphere: Next Stage in the Evolution of Human Consciousnes. Reality Sandwich ha publicado un extracto de este libro que viene a colación como un ouroboros en el dedo.

En el libro Argüelles traza su entrañable relación con la idea de la noósfera y nos remite a la evolución de este concepto dentro del marco de la esperanza onírica del 2012.  Es interesante notar que fue el genio mulifacético R. Buckminister Fuller quien introdujo a Argüelles a la vision noósferica, fue él quien “primero me sugirió la presencia de un sistema de almacenamiento y recolección existiendo como un campo psíquico o cinturón de pensamientos alrededor del planeta. Fue a través de este medio, me escribió Bucky, que podia conversar con los filósofos pre-socráticos mientras caminaba por la playa”.

En su libro In Earth Ascending (1984), Argüelles postula la existencia de un banco psíquico: “ el sistema de recolección y almacenamiento de información codificada de la noósfera y programa de cronometraje de ADN , localizado entre y en resonancia con los dos cinturones de radiación del campo electromagnético de la Tierra”.

Argüelles retoma la noción evolutiva de Teilhard y su punto Omega y, en buena medida, la transforma dando a luz al movimiento new age con el 2012 como punto focal. Entre la destrucción y la iluminación; Argüelles, como Teilhard, gusta de voltear sus huevos al sol:

“Porque nosotros como especie, el agregado de las células que llevan la conciencia de la Tierra en evolución, no estamos aún despiertos a nuestro papel como un organismo planetario, así también la noósfera no está aún del todo consciente… encontraremos la resolución y la voluntad para reconstruir la noósfera… hacia un nuevo orden  armónico de realidad superorgánica basado en un estado de conciencia distinto al que ha existido antes en la Tierra”.

Argüelles considera que estamos al borde de la posibilidad de convertir nuestra existencia en un obra de arte, sublimándonos en la “nave Tierra”.

“Una plétora de estructuras arquetípicas, reprimidas hasta ahora, se liberarán a través de los canales hasta ahora inimaginados de posibilidad artística, dando forma a una simbiosis entre la imaginación humana y el orden natural”.

Teilhard de Chardin veía el desenlace del proceso noósferico en la convergencia de materia y mente, donde según él seremos magnéticamente autodevorados por el Punto Omega, la conciencia crística al final del tiempo. Cristodestellará como un relámpago” y la materia colapsará en espíritu absoluto”. Parfraseando el poema de T.S. Elliiot, el universo no terminará ni con un gemido (whimper) ni con una explosion (bang), terminará con el flash eterno del Espíritu.

Mckenna, en éxtasis psicodélico, veía así este paso al Punto Omega:

“Debemos de lograr exteriorizar el alma humana al fin del tiempo, invocarla a su existencia como un OVNI y abrir el umbral violeta hacia el hiperespacio, atravesarlo, afuera de la historia profana y hacia un mundo más allá de la tumba, más allá del chamanismo, más allá del fin de la historia, hacia el milenio galactico que nos ha llamado por millones de años a través del tiempo y el espacio”

Argüelles continua con esta euforia:

“La humanidad está atravesando la última  etapa preparatoria para entrar, como un colectivo armonizado, a este tiempo de sueño consciente… Una vez que nos alineemos con la noósfera percibiriemos y sabremos radialmente. Experimentaremos todo como múltiples correspondencias que vinculan a todo con todo lo demás en un universo multidimensional armónicamente sincronizado… nos convertiremos en una nueva especie — Homo noosphericus”.

En su libro “El Futuro del Hombre”, Teilhard de Chardin argumentó que las experiencias místicas descritas por santos o yoguis eran en realidad emanaciones del Punto Omega. Algo similar ha dicho el físico David Bohm: las experiencias de interconexión total, el misticismo, la telepatía, provienen del mar de energía subcuántica que llama la Totalidad Implicada; el Mundo de la Voluntad en palabras de Schopenhauer. Es posible que este tipo de epifanías provengan de una conexión con el código fuente de nuestra realidad que podemos llamar Akasha. Argüelles a lo largo de su trabajo desarrollando una nueva versión del calendario maya, la frecuencia 13:20, dijo haberse conectado con el espírirtu de Pakal Votan; Teilhard de Chardin tuvo un momento místico en el desierto de Gobi en China que fue fundamental a su fusión del cristianismo con la teoría de la evolución, creando un cristianismo cósmico; Mckenna vislumbró su Onda del Tiempo Cero, de la cual dedujo que el 2012 sería el fin del fractal de la historia, en un viaje de hongos. ¿Es posible que estos hombres se hayan conectado con la misma noósfera que describen, por un momento deslumbrante descargando datos de la matriz arquetípica que resguarda en su biblioteca etérea la gnosis de la mente divina?

Es difícil decir si la noósfera sólo es uno de nuestros mejores sueños, cultivado en mentes brillantes pero con un dejo de delirio religioso y mesiánico, o es inmanente a la evolución misma, una inevitabilidad de vivir en un universo creado por la Mente misma, un enorme espejo del plan de la creación, el final es el principio, un mismo instante que la evolución hace río, que proyecta la eternidad en tiempo. Lo cierto es que construimos la realidad a través de modelos y el modelo de la noósfera es el mejor que tenemos para incluir la interconexión, la telepatía, la sincronicidad, la capacidad de crear con la palabra, de fundir el mundo de la ideas con nuestra realidad experiencial… El modelo que postula la posibilidad de despertar colectivamente a un sueño lúcido.

DREAMING THE DIMENSION OF RANDOM SIGHT

Monte Carlo and Random Walks flow through the synapses of the meditating monk,

Brownian Motion the master says,

you’ll not find it in this dimension even if you use your head,

He picked up a stick and threw it into the air,

and said now that’s a perfect motion in which you can declare.

Find not my son the trajectory of the cannon ball’s flight,

the sea is the mother the wave is the light,

You think you are separate and that’s your fate,

if you could only see from where I’m sitting there would be no debate,

Stochastic processes, multidimensional parabolic states,

I don’t think so, you’re way too late,

Consciousness continually searching for itself in every delight,

so how might I find you on this continuous flight?

Look not at the structure or the zero point wave,

where you’ll find me is whispering in a EGG.

– Tom Sawyer, Santa Rosa, CA (Global Consciousness Project)

Fuente: Pijamasurf

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