Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘velocidad de la luz’

Dicen haber desarrollado fórmulas para describir viajes más allá de este límite

Científicos australianos reclaman haber 'superado' la velocidad de la luz

Corbis

Según la teoría de la relatividad de Einstein, ninguna información puede viajar a mayor velocidad que la luz. Sin embargo, científicos australianos afirman haber desarrollado las fórmulas que describen viajes más allá de este límite.

Einstein en 1905 mostró que los conceptos como velocidad son todos relativos; es decir, dependen del sistema de referencia del observador. La velocidad de un objeto medida por un observador que se mueve será diferente a la velocidad medida por un observador  inmóvil. Aun más, la relatividad reveló el concepto de la dilatación del tiempo, que plantea que cuanto más rápido alguien se mueve, más despacio transcurrirá el tiempo. La tripulación de una nave espacial que está acelerando puede percibir que su viaje hacia otro planeta duró dos semanas, mientras que la gente que se quedó en la Tierra observará su trayectoria durante 20 años.Sin embargo, esta relatividad especial ‘se rompe’, si la velocidad relativa de dos personas -la diferencia entre sus velocidades respectivas- se aproxima a la velocidad de luz. Según la teoría de la relatividad de Einstein, ε = mc2 donde ε es energía del objeto (o del sistema), m es su masa y c es la velocidad de la luz en el vacío (299.792.458 metros por segundo). Es decir que un objeto que se mueva con la velocidad de la luz, tendrá una masa infinita y, respectivamente, necesitará una cantidad infinita de energía para alcanzar la velocidad de la luz.

Es una extensión natural y lógica de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein”

Mientras tanto, Jim Hill y Barry Cox, especialistas en matemáticas aplicadas de la Universidad de Adelaide (Australia), dicen que han formulado “una extensión natural y lógica de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein”. Explican que fueron inspirados por el anuncio del CERN del año pasado de que habían sido registrados los neutrinos que se aceleraron un poco más allá de la velocidad de la luz. A pesar de que luego esta declaración fue desmentida y atribuida a mediciones mal calibradas, los matemáticos ya no quisieron parar.

“Somos matemáticos, no físicos, así que hemos utilizado una aproximación a este problema desde una perspectiva de la matemática teórica”, asegura Cox. Detalla que sus fórmulas extienden la relatividad especial a una situación donde la velocidad relativa puede ser infinita y pueden usarse para describir el movimiento a velocidades mayores que las de la luz.

Somos matemáticos, no físicos, así que hemos utilizado una aproximación a este problema desde una perspectiva de la matemática teórica”

Los matemáticos comentan que sus “nuevas transformaciones” surgen del mismo marco matemático que las transformaciones de Lorentz (dentro de la Teoría de la Relatividad Especial, las transformaciones de Lorentz son un conjunto de relaciones que dan cuenta de cómo se relacionan las medidas de una magnitud física obtenidas por dos observadores diferentes) mostrando un comportamiento singular, cuando la velocidad relativa se aproxima a la velocidad de la luz.

Usando la dependencia de la velocidad relativa de la transformación de Lorentz, proponen una derivación elemental de las nuevas transformaciones entre sistemas de referencia inercial para las velocidades relativas v que son más altas que la velocidad de la luz c. Ofrecen dos criterios posibles de los cuales uno podría deducir un conjunto de transformaciones que sea físicamente más probable que el otro.

No obstante, debería probarse que la velocidad más allá de la de la luz es posible”

Concluyen que si ecuaciones de energía-momento deben ser invariantes, según las nuevas transformaciones que están planteando, entonces la masa y la energía se dan, respectivamente, por las fórmulas m = (p ⁄ c) [(v ⁄ c)2 – 1] y ε = mc2 , dondep denomina el momento limitativo para la velocidad relativa infinita.

Pero advierten que en caso de remover el requisito de la invariancia, se podrá proponer nuevas ecuaciones de masa y energía, como, por ejemplo, una ecuación que tiene una masa finita no cero en el límite de la velocidad relativa infinita. Por otra parte, las ecuaciones de Hill y Cox presuponen, entre otras cosas, que una nave especial viajando a una velocidad más alta que la de la luz se acelerará más y más,  perdiendo su masa más y más, hasta que, a una velocidad infinita, su masa se haga cero.

 

Imagen: rspa.royalsocietypublishing.org

La infografía es una vista tridimensional de U, donde U es una función de u y v, con todos los múltiplos de unidades de c mostrando isolíneas (una isolínea, para una función de diversas variables, es una curva que conecta los puntos en que la función tiene un mismo valor constante) de U = ±c y U= 0. En otras palabras, la infografía muestra las relaciones entre tres velocidades distintas: v, u y U, donde v es la velocidad de un segundo observador medido por un primer observador;  u es la velocidad de una partícula en movimiento medida por el segundo observador y U es la velocidad relativa de la partícula respecto al primer observador.

Sin embargo, cabe mencionar que los propios matemáticos admiten: “No obstante, debería probarse que la velocidad más allá de la de la luz es posible, lo que cambiaría el juego. Nuestro papel no es tratar de explicar cómo podría lograrse esto, sino solo probar cómo las ecuaciones del movimiento podrían operar en esos regímenes”. Acentúan que las velocidades más rápidas que la luz no son “factibles con ningún mecanismo de transporte existente“.

 

Read Full Post »

Siendo luz: el tiempo desde la perspectiva de un fotón

Para un fotón el tiempo no existe: un viaje a través del universo se realiza en un sólo instante. Quizás no sea desatinado decir que la eternidad existe y es la luz.

 

HAIL holy light, offspring of Heav’n first-born,

Or of th’ Eternal Coeternal beam

May I express thee unblam’d? since God is light,

And never but in unapproachèd light

Dwelt from Eternitie, dwelt then in thee, 

Bright effluence of bright essence increate.

John Milton, Paradise Lost

 

La luz es el primer animal visible de lo invisible.

José Lezama Lima

 

La teoría de la relatividad de Einstein sostiene que el tiempo es un fenómeno interrelacionado con el movimiento y la posición de un sistema de referencia, es relativo. No existe el tiempo como un ente abstracto independiente, existe el espaciotiempo, un continuum integral que funge como la arena o el acuario donde ocurre el universo.

La relatividad del tiempo produce efectos paradójicos como el famoso caso teórico de los dos gemelos que viven en la Tierra. Uno de los hermanos viaja en una nave por el cosmos a una velocidad cercana a la de la luz y regresa a la Tierra. Cuando el gemelo astronauta se encuentra con su  gemelo descubre que su hermano ha envejecido más que él . Esto sucede porque una vez que algo se acerca a la velocidad de la luz el tiempo se vuelve más lento. Y a la velocidad de la luz el tiempo simplemente deja de correr.

Desde la perspectiva de un fotón, es emitido y reabsorbido en el mismo instante. Esto es igual para un fotón emitido en el núcleo del Sol,  que puede ser reabsorbido al cruzar apenas un milímetro de distancia, o para un fotón que ha viajado 13 mil millones de años, desde la superficie de una de las primeras estrellas del universo, y entra en contacto con un cuerpo. Pero como el tiempo y el espacio son  dos aspectos de lo mismo, para un fotón tampoco existe la distancia, por lo cual sigue estando en esa primera estrella o sigue estando en el Sol a la vez que entra a tus ojos (y entonces tus ojos están en el Sol). Un único e inmenso instante inseparable es todo el universo para la luz.

Platón definió el tiempo como la “imagen en movimiento de la eternidad”; el universo como una película arquetípica que se proyecta a través de la luz. Y si alguien pudiera ser solo luz o la luz fuera consciente de sí misma, entonces percibiría todas las cosas sucediendo al mismo tiempo, desde todos los ángulos, vería toda la película en un fotograma.

Pero curiosa o místicamente resulta que nosotros estamos hechos de luz —o quizás sería más apropiado decir que la luz es la que nos hace  a nosotros. En 1920 el embriólogo ruso Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta, como relata el Dr. Jeremy Narby en su libro The Cosmic Serpent:

«Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas electromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigue la literatura sobre fotones de origen biológico […]».

Narby, que en el libro citado fórmula la hipótesis de que el ADN es la serpiente que aparece con frecuencia en los mitos de creación de diferentes culturas, cree que el ADN contiene  un tipo de láser holográfico:

«De acuerdo a los investigadores que los midieron[…] [los biofotones] tienen un alto nivel de coherencia, comparables con campos técnicos (láser). 

»Llegué a entender que en una fuente coherente de luz, la cantidad de fotones emitidos puede variar, pero el intervalo permanece constante. El ADN emite fotones con tal regularidad que los investigadores comparan el fenómeno con un ‘láser ultra-débil’.

»Le pregunte a mi amigo experto, quien me explicó: ‘Una fuente coherente de luz, como un láser, da la sensación de colores brillantes, una luminiscencia, y una impresión de profundidad holográfica’».

Narby considera que las alucinaciones y visiones de sanación que experimentan los chamanes son provocadas por la emisión coherente de biofotones del ADN que ocurre cuando las plantas que contienen DMT  activan ciertos receptores en cerebro.«Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego».

Esta transmisión de biofotones que en el caso anterior parece ser responsable de transmitir imágenes —a través de los cuales los chamanes obtienen conocimientos o son usadas para sanar— posiblemente también sea el sistema por el cual se comunican las células  y se difunde la información contenida en el ADN a través de todo un organismo.

En 1974  el Dr. V.P. Kaznacheyev anunció que había detectado comunicación intracelular a través de estos fotones biológicos. Fritz Albert Popp desarrolló una máquina para medir las emisiones de biofotones y  descubrió que los pacientes que tenían cáncer habían perdido sus ritmos naturales y su coherencia. En cierta forma sus líneas de comunicación se habían obstruido.

Recientemente el premio Nobel de medicina Luc Montagnier encontró “una nueva propiedad de ADN M. pirum: la emisión de ondas de baja frecuencia en algunas diluciones de agua  que  se extendió rápidamente a otro ADN bacterial y viral”. Montagnier y su equipo sugieren que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen la estructura del ADN en otras moléculas. En cierta forma esto significa que el ADN se puede autoproyectar de una célula a otra, donde se realizan copias, en una especie de transmisión cuántica de material genético. Otros estudios también sugieren que el ADN exhibe un tipo de comunicación telepática que permite coordinar al instante los programas genéticos.

Aquí es donde el asunto se pone interesante. Como sabemos los fotones son partículas que forman entrelazamientos cuánticos, son sistemas que no obstante la distancia a la que se encuentren reaccionan instantáneamente de manera conjunta. De tal forma que, por increíble que parezca, una medición realizada a un fotón en Orión tendría un efecto inmediato en un fotón en la Tierra si estos se encontraran en un estado de entrelazamiento cuántico. Esto en teoría acaba con el concepto de individualidad en lo que respecta a las partículas subatómicas, ya que se encuentran inseparablemente ligadas (y si consideramos que  todas las cosas están hechas de estas mismas partículas prácticamente se aniquila la noción de individuos separados). Hablando de la luz es atinado decir que una sola luz es todas las luces —todos los fuegos, el fuego— y que estamos interpenetrados de eternidad.

Resulta efectivo y elegante entonces que el ADN utilice a los fotones como sistema de comunicación (la luz como Logos), precisamente porque esta es la única forma de estar totalmente sincronizado, de otra forma, aunque minúsculo, habría un retardo en la transmisión de información, lo cual podría significar una falta de coordinación operativa en el desarrollo de un programa de vida.

Tal vez no sea casualidad que el descubridor de los biofotones, Alexander Gurwitsch, creyera que estas emisiones de luz estaban ligadas al desarrollo de estructuras morfológicas u órganos al detonar una serie de señales bioquímicas que sirven como comandos de bioprogramación. Esta teoría de los campos morfogenéticos de Gurwitsch fue reformulada por el biólogo Rupert Sheldrake en su teoría de la causación formativa. Sheldrake considera que existen campos mórficoses decir, campos que dan forma, campos de in-formación— que organizan y dan estructura a una especie. Estos campos operan a través de una resonancia, que se transmite como una onda por toda una especie biológica.  El ADN funciona así como una antena que emite y  recibe información a distancia y quizás este sistema de comunicación solo sea posible a través de un sistema de entrelazamiento cuántico, vía la luz. 

Existe otro sistema de comunicación cuántica similar: el cerebro humano. En su teoría del principio holonómico el neurofísico Karl Pribram sugiere que la memoria no está almacenada en las neuronas sino en todo el cerebro, en los patrones de interferencia de ondas electromagnéticas, de manera holográfica. Si la conciencia es un fenómeno cuántico, como creen  Roger Penrose y Stuart Hameroff, es posible que esta esté sustentada en los patrones de intercomunicación fotónica: sea un diálogo entre la luz.

“Bajo condiciones normales la conciencia ocurre en el nivel fundamental de la geometría del espacio-tiempo confinado al cerebro. Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica (en microtúbulos) se pierde, la información cuántica se filtra hacia la geometría del espacio-tiempo en el universo como totalidad. Siendo holográfica y entrelazada, no se disipa. De ahí que la conciencia (o la subconciencia, como la de un sueño) pueda persistir”, dice Hameroff.

Si la conciencia es también un sistema de entrelazamiento cuántico es posible que su andamiaje, su cableo (aunque inalámbrico) sea la luz (el cable del espíritu). Recordemos que la luz y la información, como la materia y la energía, son convertibles. En cierta forma la luz es el respaldo de la memoria del universo  ya que en ella el pasado, el presente y el futuro están ocurriendo en este  único momento y por lo tanto son accesibles a través de ella. La creación y la destrucción, el Big Bang y el Apocalipsis Universal son, al menos para el fotón, aquí y ahora, lo mismo

Algunas doctrinas dentro de la filosofía oriental consideran que el universo es la manifestación (sueño o explosión) de un único ser para experimentarse de todas las formas concebibles. Escribe Sri Aurobindo:

«Preguntas cuál es el principio de todo esto:

Y es esto…

La existencia que se multiplicó por sí misma

Por el puro deleite de ser

Y se proyectó en trillones de seres

Para que pudiera encontrarse a sí misma

Innumerablemente».

¿Cómo podría mantener su unidad esta existencia que se multiplicó, cómo podría ser uno y muchos a la vez si no es a través de las propiedades cuánticas de la luz?  Aunque no podamos probar científicamente que la luz es lo que organiza la conciencia en el universo —¿la red sináptica de la mente de Dios?— , que el fotón tiene una “perspectiva” o que es un pequeño ojo a través del cual la divinidad se mira a sí misma, al menos la intuición sugiere que es la luz la que comunica y preserva la unidad de todas las cosas.  Y quizás la trascendencia espiritual descrita como “la iluminación” por distintas culturas sea un fenómeno donde literalmente la luz obtiene conciencia de sí misma y percibe su eternidad. 

Fuente:  Pijamasurf

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: