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Posts Tagged ‘Universo Mental’

La conciencia afecta la materia, el observador afecta lo observado. Experimento así lo demuestra

Las implicaciones son inmensas, aunque nunca saldrá en el noticiario de la noche

Nuevo experimento realizado por el Dr. Dean Radin sugiere que no existe una realidad independiente de su observación; aparentemente la conciencia actúa sobre las partículas subatómicas, modificando sus estados cuánticos

En el centro del misterio que representa la física cuántica esta la posible interferencia del acto de observar en los resultados de un experimento, como si de alguna forma la conciencia estuviera influyendo en un fenómeno que en apariencia debiera ser independiente, o hasta pudiera estarse creando ese fenómeno con el mero acto de observar. Ocurre que al hacer una medición de un sistema de partículas subatómicas la función de onda varía instantáneamente, y no sólo en la región de la medida sino en cualquier otra por muy distante que esté.

Existe enorme polémica entre los físicos sobre esta teoría de la participación de la conciencia en un fenómeno material; mientras que aquellos más ajustados al paradigma clásico rechazan dicha influencia, una corriente identificada dentro de la Interpretación de Copenhague considera plausible que el colapso de la función de onda de un electrón esté determinado por la acción de una conciencia.

Recordamos a Dean Radin por su participación en el Global Consciousness Project de la Universidad de Princeton, el cual justamente mide, con enorme elegancia, la capacidad de la conciencia colectiva de modficar un aparato de medición y por lo tanto de manifestarse materialmente, así como por su trabajo estudiando la telepatía. Este maverick de las fronteras de la ciencia ha realizado un nuevo experimento en conjunto con una serie de científicos del Noetics Institute, publicado en Physics Essays, el cual sugiere que la conciencia afecta la medición de un fenómeno.

Se realizó un experimento de doble rendija (o experimento de Young, famoso por haber revelado la dualidad onda corpúsculo de la luz). “Se predijo que la proporción del patrón de interferencia de la energía espectral de la doble rendija en relación  a la energía espectral de una sola rendija disminuiría cuando se enfocaba la atención a la doble rendija en comparación a cuando no se dirigía la atención”. El experimento constó de 250 sesiones con 137 personas que enfocaron su atención a las rendijas por las que atravesaban fotones. Se diferenciaron intervalos de tiempo en los que se dirigió esta atención y en los que no se dirigió atención. Radin dice que, mientras que se erradicaron todo tipo de variables que podrían influir en el experimento, factores asociados a la conciencia, como experiencia meditando, apertura emocional y otros factores psicológicos “correlacionaron significativamente con las perturbaciones del patrón de interferencia de la doble rendija”. Eso parece ser “consistente con la interpretación relacionada a la conciencia en el problema de medición cuántica”.

El experimento puede ser consultado a fondo aquí. Todo parece haberse hecho conforme al más estricto método científico. Las implicaciones son inmensas, aunque nunca saldrá en el noticiario de la noche. Dice Radin en la introducción a su experimento:

La medición cuántica es un problema ya que viola la doctrina comúnmente aceptada del realismo, que asume que el mundo en general es independiente de la observación. El conflicto entre el realismo ingenuo y lo que implica el problema de medición cuántica obligó a muchos de los pioneros de la teoría cuántica a considerar el significado de observación y medición. Algunos como Pauli, Jordan y Wigner creyeron que algún aspecto de la conciencia –refiriéndose a capacidades mentales como la atención, la alerta y la intención– eran indispensables para entender la medición cuántica. Jordan escribió: “Las observaciones no sólo perturban lo medido, lo producen…  Provocamos que el electrón asuma cierta posición definida. Nosotros mismos producimos el resultado de la medición”.

Esto evidentemente es algo que la ciencia instintivamente rehuye, puesto que pone en entredicho sus fundamentos: refuta la existencia de una realidad objetiva. Y aunque por años se ha querido desestimar este fenómeno como algo que sólo ocurre en el mundo fantasmagórico de las partículas subatomícas, y que no tiene ningún significado en nuestro mundo macroscópico (una especie de insignificante aberración que aún debiera ser rectificada), lo cierto es que lo que implica es consustancial a toda la existencia del universo e inescapable para cualquier formulación filosófica. ¿Como separar de nuestro sentido existencial el hecho de que todo aquello de lo que estamos compuestos, en su constituyente básico, se ve modificado por el acto de ser observado? ¿Cómo no entender entonces, como lo hiciera Robert Anton Wilson, que cualquier teoría, creencia, modelo o sistema que erigamos no es más que un producto de nuestra observación y no un reflejo de la realidad? “Cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana)”, escribió el autor de Psicología Cuántica.

Dean Radin, junto con científicos como David Bohm o Rupert Sheldrake, manifiesta una gran valentía al investigar estos temas anatemas.  ”La noción de que la conciencia puede estar relacionada a la formación de la realidad física ha sido asociado más con la magia medieval y las ideas New-Age que con la ciencia sobria. Como resultado, es más seguro para la carrera de un científico evitar relacionarse con temas tan dudosos y subsecuentemente los experimentos que examinan  estas ideas son difíciles de encontrar en la física. De hecho el tabú es tan grande que hasta hace poco se había extendido a todo examen sobre los fundamentos de la teoría cuántica. Por más de 50 años estos experimentos se han considerado inapropiados para un investigador serio”.

Tiene cierta lógica, la espectralidad de la realidad pone en riesgo el poder casi divino que ha cobrado la ciencia en nuestra sociedad. Un poder que se ha incrementando en la medida que la magia y el arte han cedido su propio poder. La ciencia se considera el único método legítimo para acercarse al conocimiento –una reputación basada ciertamente en su capacidad de generar tecnología y manipular la naturaleza. Pero si acaso la ciencia no ha de ser cínica y rastrera entonces debería investigar, bajos sus principios, la naturaleza de la realidad sin imbuirle sus propias creencias. Ocurre justamente como en el fenómeno del colapso de onda, que al medir un fenómeno la ciencia proyecta la naturaleza de su conciencia en ese fenómeno: la realidad se convierte en una imagen de su modelo de realidad. Este es su gran poder, aunque de paso podría estar confirmando que el observador afecta lo observado. Una posible explicación, también, de por qué experimentamos más o menos la misma realidad colectivamente: un paradigma de pensamiento dominante se encumbra sobre el mundo proyectando su visión de la realidad: y eso es lo que vemos, puesto que así medimos.

La prueba más consistente de como afectamos la realidad como observadores con nuestros pensamientos la tenemos en el siguiente video, fruto del trabajo de investigación del Dr Masaru Emoto

Twitter del autor: @alepholo

Fuente  Pijamasurf

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Del Microcosmos al que nacemos del Amor, al Macrocosmos que deberemos salvar a través de él.
 
El Amor es la clave, para alcanzar la Nueva Consciencia que dominará una Nueva Era. ¿Dónde está escrito? Esto sólo está escrito en los corazones individuales de aquellos que empezaron a escuchar, “La Voz”. Maestros, para creer y empezar a tener FE, antes sólo hay que experimentarlo. Sólo desde el corazón, se obtiene el verdadero conocimiento, la sabiduría que ahora, algunos dicen, está inscrita en nuestros genes…
 
La transformación depende de cada uno de nosotros…
La verdad no está fuera…
A la vez, mi verdad no puede ser sin la del otro.
 
 
Cuenta la leyenda que a través de la experiencia del contacto algunos seres humanos han aprendido que existe una cosmogonía extraterrestre, un Plan Cósmico que nos narra cómo empezó todo. Ellos dicen, a grandes rasgos, que el Cosmos está dividido en tres grandes universos, uno contenido dentro del otro. El Universo Material, el Universo Mental y el Universo Espiritual.
 
 
El Universo Material
 
Vivimos en un Universo Material de siete dimensiones. En dicho universo, los seres humanos tenemos siete cuerpos para actuar en estas siete dimensiones. Aparte del Cuerpo Físico, denso, material, tenemos un Cuerpo Astral que es el cuerpo de las emociones, de los deseos, unido al cuerpo físico a través de un cordón umbilical de energía, llamado el Cordón de Plata. También nos hablan que hay un tercer vehículo que es el Ego Inferior, el carácter, la personalidad. Cuando una persona muere, muere su cuerpo físico. Lo normal es que al cabo de tres días muera su cuerpo astral y su ego inferior. Todos ellos mueren con uno, y el Ser pasa a la cuarta dimensión, al Mental Superior o al ego superior. Esto es que el ser humano es como un actor de una obra de teatro que terminada la obra, se quita el maquillaje, se quita el vestuario, deja atrás la escenografía, deja atrás el guión y sale a la calle como el actor que es y no como el personaje. Qué problema sería que terminada la obra, el actor se creyera el personaje que le tocó actuar y se confundiera con él.
 
Dejamos al lado al personaje pero asumimos toda la experiencia acumulada en esa encarnación. Los extraterrestres hablan de las vidas sucesivas, de la reencarnación. Pero ellos no la explican como la plantean ciertas religiones orientales que dicen que una persona puede encarnar en un animal. No hay involución. Es como si a una persona le fuera mal en la secundaria o en la universidad, y lo devolvieran al jardín de infantes.
 
Uno tendrá que repetir cuantas veces necesite el grado para pasar al nivel inmediatamente superior, más nunca será degradado de nivel. Ellos aseguran además, que el género es circunstancial. Que en algunas vidas somos hombres, en otras mujeres; vamos pasando por todas las experiencias humanas teniendo a los planetas como planos de evolución. Cuando ya nuestro nivel de evolución sea lo suficientemente elevado, no reencarnaremos en este planeta. Ellos dicen que los seres que vivimos en este mundo, en el planeta Tierra, somos seres de 3:3. Seres que estamos en una tercera dimensión física y en un tercer nivel de conciencia.
El cuarto vehículo es el Mental Superior. Este es el cuerpo de las facultades síquicas, cuerpo de la intuición. Luego viene el vehículo del Alma que es la catedral del espíritu donde se acopian las experiencias de nuestras vidas anteriores, el maestro interno, el real ser de cada uno. Un vehículo más es el Espíritu que es la conciencia acumulada y finalmente el Cuerpo de la Esencia. Siete cuerpos para actuar en las siete dimensiones del universo material.
 
Para activar la conciencia en cada uno de esos siete cuerpos, existen siete centros de energía, los llamados siete chakras que se estimulan a través de la respiración.
 
 
Nosotros por medio de la respiración no solamente nos oxigenamos. También con ella nos cargamos de electrones, nos cargamos eléctricamente y esa energía de alguna manera se aloja en el sistema nervioso y emite luz. Esa luz al atravesar nuestro cuerpo, como una luz atravesando un prisma, forma una especie de arco iris de colores que no puede ser percibido a simple vista, sino con la mente. A simple vista lo que vemos es un halo. Eso es la cantidad de energía que una persona tiene. En la mañana más que en la tarde o en la noche. Pero la calidad de esa energía es lo que nosotros conocemos como El Aura. El aura es ese cuerpo bio-plasmático, cinturón electromagnético que todo ser humano tiene que forma una barrera inmunológica o campo de protección. Aprender a respirar es clave para ir activando estos centros que nos van a permitir desarrollar conscientemente cada uno de estos siete vehículos.
 
El Universo Mental
 
Ahora, más allá de la Séptima Dimensión, como en la música, en una octava superior, hay un universo paralelo a este. Es el Universo Mental. Los seres que proceden de allí ya no son extraterrestres, ni terrestres, ni intraterrestes. Son Ultraterrestres. Lo que llamaríamos Angeles, Arcángeles, Tronos, Principados, Serafines, Querubines, todo este tipo de entidades pertenecen a este universo de octava, novena y décima dimensión.
Son conocidos también bajo el nombre de “Helell” o “Resplandecientes”. Seres de energía pura, mental, que habrían sido los responsables de las creaciones materiales. Sobre este punto, los Guías nos han enseñado que se han dado diversas creaciones en el Universo Material como parte de una “emanación” del Universo Mental o “Eternal”, por cuanto en él, el tiempo, sencillamente, no existe.
Dentro de las entidades mentales que moran en este Universo nos encontramos con los Padre Creadores responsables de la aparición de lo “Físico” en el Universo Material y los Guardianes del Destino, conocidos en el ámbito esotérico como “Los Señores del Karma”, entidades que regulan el tránsito de aprendizaje de las esencias que viven en el plano material, creciendo en conocimiento y conciencia a lo largo de vidas sucesivas.
 
 
El Universo Espiritual
 
Más allá habría otro universo, entre la décimo primera y décimo segunda dimensión que ellos denominan el Universo Espiritual o Interno. Tres universos, uno contenido dentro de otro.
Para comprender esto en su relación con la vida humana, por ejemplo, los primeros tres vehículos del hombre: el Cuerpo Físico, Astral y el Mental Inferior, constituyen el plano de la conciencia material y nos conectan con el universo material. El Cuerpo Mental Superior más el del Alma y el del Espíritu constituyen el plano de la conciencia mental y nos conectan con el universo mental. El séptimo vehículo, el de la Esencia, nos conecta con el tercer universo que es el espiritual.
 
Por esta razón al Universo Espiritual se le llama “Interno” o “Esencial”, por cuanto es el propio origen de las cosas, por llamarlo de alguna manera, ya que ni siquiera lo podemos medir o comprender, pero sí “sentir”.
 
¿Dónde queda el concepto de Dios en todo esto? Dios, la divinidad suprema, mora en cada una de estas dimensiones o manifestaciones de Su Conciencia Cósmica, por cuanto toda la creación, forma parte de sus latidos estelares.
 
Esta es la visión extraterrestre del Cosmos. Y es importante conocerla para comprender la crisis que empezó a afectar al Universo Material.
 
Pero como el Fin es el Principio, y el Principio es el Fin, RECORDAD, que empezamos diciendo:  “Cuenta la leyenda…”
 
 
 
MAESTRO, tú tienes las claves para acceder a la verdad.
 
 
 
 
 
Tu Microcosmos 
contenido en el Cosmos al que perteneces
tiene las claves.
 
 

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Siendo luz: el tiempo desde la perspectiva de un fotón

Para un fotón el tiempo no existe: un viaje a través del universo se realiza en un sólo instante. Quizás no sea desatinado decir que la eternidad existe y es la luz.

 

HAIL holy light, offspring of Heav’n first-born,

Or of th’ Eternal Coeternal beam

May I express thee unblam’d? since God is light,

And never but in unapproachèd light

Dwelt from Eternitie, dwelt then in thee, 

Bright effluence of bright essence increate.

John Milton, Paradise Lost

 

La luz es el primer animal visible de lo invisible.

José Lezama Lima

 

La teoría de la relatividad de Einstein sostiene que el tiempo es un fenómeno interrelacionado con el movimiento y la posición de un sistema de referencia, es relativo. No existe el tiempo como un ente abstracto independiente, existe el espaciotiempo, un continuum integral que funge como la arena o el acuario donde ocurre el universo.

La relatividad del tiempo produce efectos paradójicos como el famoso caso teórico de los dos gemelos que viven en la Tierra. Uno de los hermanos viaja en una nave por el cosmos a una velocidad cercana a la de la luz y regresa a la Tierra. Cuando el gemelo astronauta se encuentra con su  gemelo descubre que su hermano ha envejecido más que él . Esto sucede porque una vez que algo se acerca a la velocidad de la luz el tiempo se vuelve más lento. Y a la velocidad de la luz el tiempo simplemente deja de correr.

Desde la perspectiva de un fotón, es emitido y reabsorbido en el mismo instante. Esto es igual para un fotón emitido en el núcleo del Sol,  que puede ser reabsorbido al cruzar apenas un milímetro de distancia, o para un fotón que ha viajado 13 mil millones de años, desde la superficie de una de las primeras estrellas del universo, y entra en contacto con un cuerpo. Pero como el tiempo y el espacio son  dos aspectos de lo mismo, para un fotón tampoco existe la distancia, por lo cual sigue estando en esa primera estrella o sigue estando en el Sol a la vez que entra a tus ojos (y entonces tus ojos están en el Sol). Un único e inmenso instante inseparable es todo el universo para la luz.

Platón definió el tiempo como la “imagen en movimiento de la eternidad”; el universo como una película arquetípica que se proyecta a través de la luz. Y si alguien pudiera ser solo luz o la luz fuera consciente de sí misma, entonces percibiría todas las cosas sucediendo al mismo tiempo, desde todos los ángulos, vería toda la película en un fotograma.

Pero curiosa o místicamente resulta que nosotros estamos hechos de luz —o quizás sería más apropiado decir que la luz es la que nos hace  a nosotros. En 1920 el embriólogo ruso Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta, como relata el Dr. Jeremy Narby en su libro The Cosmic Serpent:

«Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas electromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigue la literatura sobre fotones de origen biológico […]».

Narby, que en el libro citado fórmula la hipótesis de que el ADN es la serpiente que aparece con frecuencia en los mitos de creación de diferentes culturas, cree que el ADN contiene  un tipo de láser holográfico:

«De acuerdo a los investigadores que los midieron[…] [los biofotones] tienen un alto nivel de coherencia, comparables con campos técnicos (láser). 

»Llegué a entender que en una fuente coherente de luz, la cantidad de fotones emitidos puede variar, pero el intervalo permanece constante. El ADN emite fotones con tal regularidad que los investigadores comparan el fenómeno con un ‘láser ultra-débil’.

»Le pregunte a mi amigo experto, quien me explicó: ‘Una fuente coherente de luz, como un láser, da la sensación de colores brillantes, una luminiscencia, y una impresión de profundidad holográfica’».

Narby considera que las alucinaciones y visiones de sanación que experimentan los chamanes son provocadas por la emisión coherente de biofotones del ADN que ocurre cuando las plantas que contienen DMT  activan ciertos receptores en cerebro.«Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego».

Esta transmisión de biofotones que en el caso anterior parece ser responsable de transmitir imágenes —a través de los cuales los chamanes obtienen conocimientos o son usadas para sanar— posiblemente también sea el sistema por el cual se comunican las células  y se difunde la información contenida en el ADN a través de todo un organismo.

En 1974  el Dr. V.P. Kaznacheyev anunció que había detectado comunicación intracelular a través de estos fotones biológicos. Fritz Albert Popp desarrolló una máquina para medir las emisiones de biofotones y  descubrió que los pacientes que tenían cáncer habían perdido sus ritmos naturales y su coherencia. En cierta forma sus líneas de comunicación se habían obstruido.

Recientemente el premio Nobel de medicina Luc Montagnier encontró “una nueva propiedad de ADN M. pirum: la emisión de ondas de baja frecuencia en algunas diluciones de agua  que  se extendió rápidamente a otro ADN bacterial y viral”. Montagnier y su equipo sugieren que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen la estructura del ADN en otras moléculas. En cierta forma esto significa que el ADN se puede autoproyectar de una célula a otra, donde se realizan copias, en una especie de transmisión cuántica de material genético. Otros estudios también sugieren que el ADN exhibe un tipo de comunicación telepática que permite coordinar al instante los programas genéticos.

Aquí es donde el asunto se pone interesante. Como sabemos los fotones son partículas que forman entrelazamientos cuánticos, son sistemas que no obstante la distancia a la que se encuentren reaccionan instantáneamente de manera conjunta. De tal forma que, por increíble que parezca, una medición realizada a un fotón en Orión tendría un efecto inmediato en un fotón en la Tierra si estos se encontraran en un estado de entrelazamiento cuántico. Esto en teoría acaba con el concepto de individualidad en lo que respecta a las partículas subatómicas, ya que se encuentran inseparablemente ligadas (y si consideramos que  todas las cosas están hechas de estas mismas partículas prácticamente se aniquila la noción de individuos separados). Hablando de la luz es atinado decir que una sola luz es todas las luces —todos los fuegos, el fuego— y que estamos interpenetrados de eternidad.

Resulta efectivo y elegante entonces que el ADN utilice a los fotones como sistema de comunicación (la luz como Logos), precisamente porque esta es la única forma de estar totalmente sincronizado, de otra forma, aunque minúsculo, habría un retardo en la transmisión de información, lo cual podría significar una falta de coordinación operativa en el desarrollo de un programa de vida.

Tal vez no sea casualidad que el descubridor de los biofotones, Alexander Gurwitsch, creyera que estas emisiones de luz estaban ligadas al desarrollo de estructuras morfológicas u órganos al detonar una serie de señales bioquímicas que sirven como comandos de bioprogramación. Esta teoría de los campos morfogenéticos de Gurwitsch fue reformulada por el biólogo Rupert Sheldrake en su teoría de la causación formativa. Sheldrake considera que existen campos mórficoses decir, campos que dan forma, campos de in-formación— que organizan y dan estructura a una especie. Estos campos operan a través de una resonancia, que se transmite como una onda por toda una especie biológica.  El ADN funciona así como una antena que emite y  recibe información a distancia y quizás este sistema de comunicación solo sea posible a través de un sistema de entrelazamiento cuántico, vía la luz. 

Existe otro sistema de comunicación cuántica similar: el cerebro humano. En su teoría del principio holonómico el neurofísico Karl Pribram sugiere que la memoria no está almacenada en las neuronas sino en todo el cerebro, en los patrones de interferencia de ondas electromagnéticas, de manera holográfica. Si la conciencia es un fenómeno cuántico, como creen  Roger Penrose y Stuart Hameroff, es posible que esta esté sustentada en los patrones de intercomunicación fotónica: sea un diálogo entre la luz.

“Bajo condiciones normales la conciencia ocurre en el nivel fundamental de la geometría del espacio-tiempo confinado al cerebro. Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica (en microtúbulos) se pierde, la información cuántica se filtra hacia la geometría del espacio-tiempo en el universo como totalidad. Siendo holográfica y entrelazada, no se disipa. De ahí que la conciencia (o la subconciencia, como la de un sueño) pueda persistir”, dice Hameroff.

Si la conciencia es también un sistema de entrelazamiento cuántico es posible que su andamiaje, su cableo (aunque inalámbrico) sea la luz (el cable del espíritu). Recordemos que la luz y la información, como la materia y la energía, son convertibles. En cierta forma la luz es el respaldo de la memoria del universo  ya que en ella el pasado, el presente y el futuro están ocurriendo en este  único momento y por lo tanto son accesibles a través de ella. La creación y la destrucción, el Big Bang y el Apocalipsis Universal son, al menos para el fotón, aquí y ahora, lo mismo

Algunas doctrinas dentro de la filosofía oriental consideran que el universo es la manifestación (sueño o explosión) de un único ser para experimentarse de todas las formas concebibles. Escribe Sri Aurobindo:

«Preguntas cuál es el principio de todo esto:

Y es esto…

La existencia que se multiplicó por sí misma

Por el puro deleite de ser

Y se proyectó en trillones de seres

Para que pudiera encontrarse a sí misma

Innumerablemente».

¿Cómo podría mantener su unidad esta existencia que se multiplicó, cómo podría ser uno y muchos a la vez si no es a través de las propiedades cuánticas de la luz?  Aunque no podamos probar científicamente que la luz es lo que organiza la conciencia en el universo —¿la red sináptica de la mente de Dios?— , que el fotón tiene una “perspectiva” o que es un pequeño ojo a través del cual la divinidad se mira a sí misma, al menos la intuición sugiere que es la luz la que comunica y preserva la unidad de todas las cosas.  Y quizás la trascendencia espiritual descrita como “la iluminación” por distintas culturas sea un fenómeno donde literalmente la luz obtiene conciencia de sí misma y percibe su eternidad. 

Fuente:  Pijamasurf

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Física del hiperespacio: la naturaleza está compuesta de frecuencias que interpretamos como “la realidad”, sintonizando ciertas longitudes de onda y dejando de percibir otras: “sería un error suponer que (lo invisible) no existe sólo porque no entra en el espectro limitado de nuestra perecpción”.

 

 

 

 Uno de los axiomas del Kybalión, libro del pulso o de la escuela de Hermes, dice: “el universo es vibración”.

El concepto de vibración (o el de frecuencia) se maneja en la cultura popular desde la revolución psicodélica de los sesenta; pero casi siempre sólo como una intuición o como sucedáneo de nuestras limitaciones lingüísticas; al no poder precisar algo esto se generaliza en el enjambre nebular de “la vibra”. Sin embargo, esta incipiente alerta a las modulaciones del ambiente, a los aludes de ondas electromagnéticas, azoga una resonancia profunda con la naturaleza del universo y la construcción de la realidad a través de la percepción.

Esta es la teoría de la Naturaleza Poliarmónica de la Realidad, expresada por Julian West:

“El planeta Tierra es un organismo electromagnético que exhibe una resonancia periódica (generalmente se conoce como la resonancia Schumann, 7.8 hertz por segundo), una frecuencia natural de vibración sintonizada por el momento angular de su rotación axial. Ionizada por un constante influjo de radiación solar, el patrón de onda habitual propagado por el dominio de frecuencia fundamental de la tierra es amplificado y aumentado en un complejo patrón de ondas que se entretejen e interpenetran pero sin superponerse e interferir (en la gran mayoría de los casos), pues si esto ocurriera percibiríamos el mundo como una confusa y caótica borrasca (algo como un holograma divido hasta perder su imagen).

“Realmente no existe el color, el aroma o el sonido en la naturaleza, sólo hay una matriz de energía que se desdobla en materia en un flujo (holomovimiento) eterno. Y este flujo es una red poliarmónica de longitudes de onda que se entretejen, las cuales cuando son transducidas por la neurobiología humana se convierten en el mundo fenoménico cuya reproducción reconocemos como la realidad o la vigilia”.

“Pero la neurobiología humana es ya de suyo un organismo electromagnético sintonizado y restringido a un dominio específico de frecuencia dentro de la Hiperesfera-Mundo. Cualquier longitud de onda que se propaga más allá del dominio de frecuencia específico en el cual opera comúnmente la neurobiología humana se filtra inaccesible, se vuelve invisible, imperceptible, inexistente. Sin embargo sería un error suponer que (lo invisible) no existe sólo porque no entra en el espectro limitado de nuestra percepción.

“Si aceleramos el momento angular de los electrones que componen el neurosistema humano, la frecuencia fundamental del cuerpo se eleva, produciendo sobretonos armónicos más altos, expandiendo de esta forma la conciencia a estratos de percepción más sutiles dentro de la Hiperesfera”.

[Texto Completo]

[Future Hi]

Visto en Pijamasurf

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Tomado de bianca

 La biología oficial tiene sus reglas para definir lo que es un organismo. Para ella, un ser para estar considerado “vivo”, necesita cumplir con estas características:

1) Tiene que reproducirse.

2) Tiene que reaccionar al medioambiente.

3) Tiene que intercambiar materia y energía con el medioambiente.

4) Tiene que auto-regularse internamente (homeóstasis)

5) Tienen que adaptarse al medioambiente y evolucionar.

Para la biología, un ser que no cumple estrictamente todas estas funciones, es un ser inorgánico, es decir, no tiene vida.

Por ello, ningún científico se anima a afirmar que la Tierra está viva, porque sería el fin de su carrera.

1) Reproducción: La Tierra, que sepamos no se reproduce (no tiene “tierritas”) sin embargo es capaz de reproducir la vida actuando como medioambiente idóneo. En este concepto, nuestro planeta no cumple con los estándares de los “organismos”.

2) Reacción al medioambiente: Nuestro planeta reacciona a las CME o eyecciones de masa coronal del sol, cuando éstas se dirigen hacia la Tierra, avanzando su magnetosfera y la recientemente descubierta capa de plasma protectora de rayos cósmicos.

3) Intercambio de materia y energía con el medioambiente: El medioambiente de la Tierra es el sistema solar, la galaxia y el cosmos. Allí vive ella y con él intercambia todo tipo de materia y energía. Desde material traido por meteoritos, hasta distintos tipos de plasmas y rayos cósmicos.

4) Homeóstasis: La Tierra se auto-regula, y ésta es también una capacidad exclusiva de los seres vivos. El científico James Lovelock proclamó esta función terrestre a la comunidad científica, sugiriendo que nuestro planeta podría ser un organismo. Más tarde Lynn Margulis (premio nacional de las ciencias de Estados Unidos) afirmó esta propiedad orgánica de nuestro planeta. Se auto-regula en temperatura, humedad, salinidad de las aguas y en múltiples variables más. La Tierra, también respira. El principal centro entrópico que hace que la Tierra se auto-regule es el Sol.

5) Adaptación al medioambiente y evolución: Al principio la Tierra era una roca incandescente, abandonada al azar en el espacio, chocando con todo tipo de meteoritos, siendo inhabitable para cualquier especie. A través de los 4.500 millones de años, ha ido evolucionando hasta lo que conocemos ahora, desarrollando una protección natural a los peligros del espacio y adquiriendo un sentido y una utilidad muy concreta para su existencia: proteger la vida en su seno. Ha desarrollado diversas capas de protección y de auto-regulación. Se ha vuelto un ser sensitivo a lo que ocurre dentro y fuera de sí, para lo que necesitó desarrollar un aparato perceptual y distintos órganos sensitivos, además de órganos reguladores. Llendo de lo más simple (una roca incandescente) a lo más complejo (un ser con conciencia), la Tierra ahora tiene una mente, a la que Teilhard de Chardin y Vladimir Verdnasky llamaron Noosfera“.

Polos magnéticos Así que los científicos callan, porque no pueden demostrar que la Tierra se reproduce, y ese es el problema principal por el que no se la considera un ser vivo.

Su sensibilidad e inteligencia hacen que filtre los rayos cósmicos que son indispensables para la vida, rebotando y desviando aquellos que podrían destruirla. Provee de nutrientes a todos los seres que la habitan, permitiendo la proliferación de vegetales que a su vez crean el exacto equilibrio de partículas que forman el aire que respiramos para vivir.

Provee de un medioambiente equilibrado para no solo la existencia, sino también la evolución de las especies que la habitan, logrando que ningún peligro del espacio pueda terminar con ellas.

Hace poco he visto un vídeo que coloco abajo, para que vean como el Sol arrasa a los otros planetas de nuestro sistema solar que no son organismos.
Mercurio y Venus arrasados por una tormenta solar.

Al ver las imágenes, se darán cuenta de la inteligencia de la Tierra, cuya magnetosfera nos ha protegido durante millones de años en una danza perfectamente equilibrada y armónica con el cosmos. Algo que como vemos, no ocurre con el resto de los planetas.

La Tierra además de tener “sensibilidad” como para darse cuenta cuando un peligro pueda amenazar a la biosfera, tiene sistemas de comunicación y sincronización para todos los seres vivos.

La cavidad de resonancia Schumann de nuestro planeta, es captada por la glándula pineal que tenemos en el cerebro, la que sincroniza su vibración con la de la Tierra, y marca nuestros ritmos circadianos.

Todos los seres vivos se comunican así y se sincronizan con nuestro planeta para garantizar su salud y su equilibrio.

Por eso es importante que entendamos que si hay “alguien” que se ocupa permanentemente y hace millones de años de nuestra salud, no es ni la seguridad social, ni los médicos ni tu gobierno, es la Tierra.

Exponerse a sus radiaciones energéticas y comunicarse con ella es fundamental para conservar nuestra salud y equilibrio evolutivo.

Estamos en un período muy especial a nivel cósmico, atravesando una pelusa energética en la galaxia y llegando al máximo solar que garantizará lla evolución del planeta hacia un nuevo estado. Como nuestros ritmos vitales dependen de este Ser maravilloso, nosotros también estamos cambiando y evolucionando porque no podemos evadirnos de la sincronización biológica que nos liga a ella.

Feliz nueva era, cósmica, terrestre y humana, la que ahora mismo todos estamos experimentando.

Un abrazo.

Fuente: Bianca Atwell 

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Este jueves les presentamos una entrevista con el reconocido investigador J. J. Hurtak que en esta ocasión nos presenta a su esposa Desire Hurtak con quienes conversamos sobre la conciencia y los estudios que realizó Estados Unidos sobre la “percepción remota” y que gasto más de 20 millones de dólares y que es utilizado, según Hurtak, por los militares norteamericanos para saber que hay en lugares lejanos. Así también, platicamos sobre los “seres de luz”, quiénes son y qué hacen en nuestro mundo.

Una entrevista impactante…

Fuente:yohanandiaz

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El despertar al nuevo paradigma viene acompañado con algunos síntomas.
La pregunta es relevante, porque aún cuando creemos que estamos “concientes y despiertos” después viene la física cuántica y nos muestra que todo lo que vemos alrededor es sólo una interpretación de nuestro cerebro y que estamos más ciegos que murciélago con Rayban.

Así cuando yo veo una mariposa, en realidad estoy colapsando ondas del campo cuántico. Allí no hay ninguna mariposa, pues lo único que hay es energía vibrando a distintas frecuencias que mi aparato perceptual interpreta como un ser alado de colores.

Cuando miro la TV, en realidad lo que hay en la pantalla es un montón de puntitos de luz, y mi cerebro les da la forma de imágenes y también le da un significado.

Primero está la entrada de datos a mis ojos, la señal se transmite al cerebro y luego (en exactamente 500 milisegundos) se produce un segundo colapso que es el que hace el cerebro para dar significado a lo que veo.

Sí, percibimos la realidad 500 milisegundos después que se produce. Es el tiempo que tarda el cerebro en consultar nuestra “base de datos” para interpretar lo que vemos.

Luego vienen las jerarquías enredadas que hacen que lo que percibimos del campo cuántico produzcan efectos en nuestro organismo.

Para saber si estoy despierto, primero debo entender concientemente que soy un ser de energía, un ser electromagnético completamente involucrado en el organismo de la Tierra. Vibro con ella, vivo gracias a ella y comparto su mente, sus emociones y su sabiduría.

En segundo lugar, para saber si estoy despierto debo de haber tenido un colapso muy grande, una crisis, un proceso en el que todos mis miedos se me pusieron delante y pude no sólo hacerlos concientes, sino transformarlos en emociones positivas.

Un científico dijo que lo que nos distingue de los animales es la capacidad para transmutar emociones. pero observando a mi perro, me he dado cuenta que los animales también son capaces de transmutarlas.

Otro síntoma de mi despertar es un cambio de actitud hacia la vida en general. Ya no me quejo de nada, y muy por el contrario me he convertido en una persona totalmente agradecida.

Estás despierto cuando al despertar por las mañanas tienes ganas de vivir y te entusiasma salir de la cama para comenzar a hacer todas esas cosas que quieres hacer. Tu día se convierte en una nueva posibilidad de CREAR.

Una persona despierta ACEPTA lo que viene, ha aprendido a doblarse como la caña de bambú ante las dificultades. No lucha contra nada, nada con la corriente, se convierte en una persona fluida con las circunstancias y con las personas que se encuentra día a día.

Una persona despierta es capaz de transmitir AMOR en cada uno de sus actos. Sus palabras son amorosas, sus manifestaciones físicas y sus obras.

Una persona despierta es responsable por lo que hace y por lo que dice, pero además SABE que todo lo que le sucede, está sucediendo en su interior.

LAS GUERRAS QUE VEO EN LA TELEVISION SON MIS PROPIAS GUERRAS INTERNAS.

SI ME PELEO CON UN AMIGO, ME ESTOY PELEANDO CONMIGO MISMO.

LA POBREZA QUE VEO EN LA CALLE ES MI PROPIA IMPOSIBILIDAD DE AUTOABASTECERME.

LA VIOLENCIA QUE VEO, ES MI PROPIO DOLOR QUE AUN NO HA ENCONTRADO UNA SALIDA.

LA IMPOTENCIA QUE SIENTO ES EL BLOQUEO DE MIS PROPIOS CENTROS ENERGETICOS.

LA TRISTEZA QUE SIENTO ES MI IMPOSIBILIDAD PARA SOLTAR EL PASADO.

EL ODIO QUE SIENTO HACIA LOS HOMBRES QUE ASESINAN Y TORTURAN, ES EL PROPIO ASESINO Y TORTURADOR
QUE AUN VIVE EN MI MENTE.

El que está despierto se siente UNO con todos los demás.

El que está despierto se siente uno con la Madre Tierra, porque sabe que vive en su cuerpo y que ella le protege de todos los peligros del espacio. Es conciente de el amor entre la Tierra y el Sol, que nos envía su plasma/esperma para fertilizarnos y mantenernos vivos.

El que está despierto sabe que cada palabra que sale de su boca implica una responsabilidad universal.

El que está despierto vive en tiempo presente amando cada momento, con atención plena.

El que está despierto se puede comunicar con las plantas y con los animales.

El que está despierto reconoce a quienes están despiertos y les abraza incondicionalmente con amor, les protege y les cuida para que no vuelvan a dormirse.

El que está despierto es conciente de su poder de cambiar la realidad al instante.

Les invito a seguir la lista de “El que está despierto” con sus propias opiniones, y les mando un abrazo grande, muy grande de alguien que aún está en el quinto sueño y tiene ganas de que venga el máximo solar y le despierte definitivamente.

Visto en: Vedim’s Blog

Fuente:  Bianca Atwell

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