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Posts Tagged ‘Terence Mckenna’

2012 convulsión – No pretendo crear alerta social ni miedo en la población, pero sí que estéis informados y avisados: El Apocalipsis existe, pero está dentro de Tí. Ùltimo círculo de las cosechas en Inglaterra: Un reloj polar que apunta al 4 de Agosto ¿? Hay otra fecha más en el reloj 21/12/2012 (Video)

Fanatismo, psicosis, profecías, sectas, movimientos new age, apocalipsis… son algunas de las  palabras que no sin razón enjuician desde un punto de vista racional y bien argumentado, una versión más de los hechos que anticipan un acontecimiento interpretado por unos y otros desde muy diversas perspectivas…

Éste documental ha sido compilado, recopilando información relevante de los últimos meses (2012) disponible en internet, youtube y tv libres como éste vuestro canal.

No pretendo crear alerta social ni miedo en la población, pero sí que estéis informados y avisados

 
“El Fin del Mundo, TAL Y CÓMO LO CONOCEMOS AHORA”.
 
 
Sólo las palabras son apocalipticas en sí mismas…el lenguaje refleja el estado mismo de las “cosas”. Todas nuestras creaciones, un escrito, un dibujo, una fotografía…son reflejos de nuestro propio Ser
Detras de tantas etiquetas, cuestionamientos, movimientos, dudas, estás Tú, y Tú eres pura energía en movimiento, Amor…La Evolución significa tomar conciencia de lo que Somos, y para qué estamos aquí…Si en tu interior hay caos, el apocalipsis se manifiesta; Si en tu interior hay Amor, el Amor te llevará a descubrir lo que hay dentro de tí, en tu Universo, allí está el paraíso, y la tierra prometida se alcanza aquí, sólo debemos elevar nuestra consciencia por encima de todo aquello que nos habían contado y enseñado…”En eso consiste, espiritualizar la materia…VIVIR…”.
 

El Apocalipsis existe, pero está dentro de ti.

 
 
What we call the beginning is often the end.
 
And to make an end is to make a beginning.
 
The end is where we start from.
 
T.S. Elliot
 
 
No es la primera vez que el mundo vive una fiebre apocalíptica. La historia como un fractal recurrente se repite en la psique, con sus relativas variaciones. Tampoco, aunque a veces pareciera, la anticipación del Apocalipsis es solamente el terreno del fanatismo religioso y de las “masas ignorantes”.
 
Es posible que el Apocalipsis sea una parte arquetípica de la conciencia humana.
 
A poco más de dos años de la ominosa fecha cifrada en el solsticio de invierno del 2012 como un conjuro planetario, pesadilla o tal vez sueño lúcido colectivo, vemos cada vez más las manifestaciones psicosociales del milenarismo que rayan en la paranoia, el delirio místico y el wishful thinking (aunque siempre existe la posibilidad de que entre todo esto haya una irradiación de clarividencia, de la evolución acelerada como fruto de la conciencia de que creamos la realidad a través del consenso (o conspiración de los sentidos).
 
Ante la parafernalia —real o ficticia— escatológica, algunas personas planean irse a vivir a cuevas, búnkeres, bosques, lejos de la corrupta Babilonia, guareciéndose del gran cataclismo del clima espacial; establecer nuevos sistemas de intercambio (esto hay que celebrarlo) y sinergia con la naturaleza.
 
Otrosaguardan la llegada del Nuevo Orden Mundial, el tatuaje cibersatánico del ganado humano, la computarización del alma humana: la destrucción del mundo (la alimentación de la divinidad de Lucifer como su fulminación) a través del simulacro o del hoax hiperrealizado. No son los menos los que ven ya una intervención de hermanos de las estrellas —pleyadianos, arturianos, sirianos, etc.—, oscilando entre dimensiones, aparcados entre los mundos, con sus naves de conciencia, extendiendo su mano entre la bóveda azul como un guardián del futuro (los otros nosotros, en la noósfera galáctica) y anticipan su heraldo blanco para elevarnos a una esfera plusdimensional, la fraternidad galáctica de la luz o su versión teosofista previa, la gran fraternidad blanca, boddhisatvas en Shambhala, con sus rayos violetas, humanos iluminados, conectados con el centro de la galaxia y sus rayos cósmicos.
 
La historia como teleología de este momento cúspide: el regreso de Jesucristo, parusia prometida, el edén del gen activado por la espiral danzante. Otros rebeldes del New Age ven en el mesianismo la mano del mass media, mano masónica, Maia. ¿Cristo será un extraterrestre? ¿Un holograma? ¿Una bandera falsa que agrupe al mundo bajo la tiranía velada de los reptiles, arcones, controladores, seres inorgánicos y cualquier otro nombre que se les da estos vampiros programadores y succionadores de la Matrix? Según una de las versiones más interesantes de la nueva mitología cósmica, la cuántica, el mundo se bifurcará (se está ya bifurcando), algunos seguirán viviendo esta alucinación tridimensional, como si nada hubiera pasado, solo que condenados a la prisión de su poca percepción; otros se bifurcarán a un jardín trastemporal que podría ser el paraíso en comunión con la Diosa Gaia Sofia, la divina madre Tierra. Vivirán en una orgía espiritual, de regreso al origen, copulando con mujeres, diosas, estrellas, conversando con plantas y animales, en el siguiente grado del aprendizaje de diseño de universos. Ser es crear.
 
(Creer es Crear…)
 
 
Todo esto parece ser un cóctel extraordinario de creencias y proyecciones en el espejo neuroplástico de la realidad. No se puede negar que es extraordinario, particular al tecnomomento de la humanidad. La (des)información circula como nunca, Internet es el terreno más fértil para la construcción de sistemas de creencias, para viralizar memes y crear sectas (algunas de ellas podrían ser puertas ciertas, pero ¿quién puede estar seguro?). ¿Hasta qué punto los cambios que vemos en el planeta son únicos en su historia? ¿Hasta qué punto son una burbuja de propaganda con agenda incluida? Es difícil decirlo.
 
Lo que sí parece inapelable es que la tecnología está cerca de llegar a un punto singular, en el que se pone en juego la continuación de la especie o su mutación. Estamos al borde de poder manipular nuestro propio código, nuesta álgebra existencial, burlar la decadencia del cuerpo, aumentar nuestra inteligencia, rediseñar nuestra genética, al mismo tiempo que apuntamos a un abismo de inconciencia egocéntrica que coquetea con la aniquilación. ¿Pero tiene esto una contraparte galáctica? ¿Es el resultado de una pauta cósmica que se refleja en el planeta, que nos coloca entre el cielo y el abismo, en un punto único y sin retorno?
 
El ex bajista dela banda Blonde, Gary Lachman, se ha convertido en un escritor relativamente notorio en el ocultismo y en el new age, defendiendo una postura sobria y escéptica.
 
Lachman sostiene que en varias ocasiones la humanidad ha esperado el Apocalipsis: «El deseo de cruzar el límite de las condiciones de vida de una vez por todas parece estar embebido en la psique y es una forma de impaciencia histórica o evolutiva».
 
Lachman, sin embargo, advierte, sobre los niños de la luz de Acuario y el poder de las flores: «Expectativas exoribitantes pueden llevar a profundas depresiones y, en un sentido macrocósmico popular, en algunos años el amor y la paz abrazados sin reserva por la generación hippie se volvieron ‘el sin futuro’ de los punks».
 
 
¿Qué hacer cuando no llegue el Apocalipsis? Por lo pronto lo más sensato parece tomarlo con calma.
 
La escatología muestra que existen numerosos momentos de anticipación apocalíptica. Por ejemplo, en el año 156, el frigio Montanus declaró que era la encarnación del Espíritu Santo, acorde al cuarto evangelio, y que revelaría la llegada de reino de Cristo, quien descendería de forma física del cielo (¿en un OVNI?) para transformar Frigia en una Tierra de santos. Miles de cristianos emigraron a Frigia en espera de la llegada del Mesías. Asimismo, como se sabe, en el año 999 se generó el primer evento de milenarismo masivo, en el que una parte del cristianismo anticipó el fin del mundo. También cerca del 1200 la hermandad del Espíritu Libre, una comunidad de cristianos radicales, crearon una de las primeras comunas hippies rechazando la propiedad privada y se dedicaron al amor libre y al hedonismo, todo porque esperaban la inminente llegada del fin del mundo (¿cómo saber que el Apocalipsis no llegó para los que lo buscaban?). En 1666 el judío turco Sabbatai Zevi abandonó su autoproclamación como mesías cuando tenía ya un enorme grupo de seguidores ante la amenaza del Sultan Mehmet IV de hacer anatema de su doctrina.
 
En el albor del siglo XIX el mago británico Aleister Crowley, después de utilizar a su esposa como médium en un acto de magia sexual para canalizar a un espíritu extraterrestre, anunció la llegada de un nuevo eon, el de Horus. Un par de décadas después Alice Bailey, la continuadora de la teosofía de Helena Blavatsky, canalizando a un espíritu ascendido de la Gran Frat Blanca, dio cuerpo a la visión de una nueva era. Por esos tiempos el filósofo Walter Benjamin, en sus ensayos “Crítica de la Violencia” y el “Carácter Destructivo”, abogaba por la necesidad de un vehemente evento conclusivo que restaurara el paraíso en el mundo caído. Benjamin entiende que la energía creativa es también destructiva, que la muerte es vida.
 
En 1974 el Apocalipsis entró en la imaginería popular con el cometa Kohoutek. Un grupo cristiano llamado los Children of God, que estaba a favor de “hacer el amor de forma revolucionaria”, repartió panfletos anunciando el fin del mundo en enero de ese año.
 
En 1987 Jose Argüelles, el autor de un nuevo calendario maya, organizó eventos mundiales en torno a la Convergencia Armónica, una alineación astrólogica que encauzaría a la humanidad hacia la asención planetaria en diciembre del 2012. El etnobótanico y superestrella psicodélica, Terence Mckenna, en un viaje de hongos en la década de los setentas, habría entrevisto el final, el escatón, un extraño atractor, punto omega, que magnéticamente llameaba como una puerta violeta al final de la historia. Mckenna, combinando el I Ching con matemáticas fractales, marcó el 2012 como la fecha cumbre y luego adaptó su previsión al 21 de diciembre de 2012, en la que aparentemente acaba el calendario maya. Día, también, en el que existe, según John Major Jenkins, una nueva alineación con el centro de la galaxia, Hunab Ku, que simboliza el renacimiento: como en el juego de pelota, el sol atraviesa el vórtice uterino de la madre galáctica. Luego vino el 2000, el Y2K y un fuego de petate en el cielo.
 
 
Todo esto nos introduce a una posibilidad, que a mi juicio es aún más interesante que el cumplimiento de una profecía o de una manipulación histórica. Que el Apocalipsis existe en la mente. Como un drama cósmico que se reactúa. Que el 2012 es justo lo que llama Argüelles en su calendario “el encantamiento del sueño”. Un sueño entrañable en el mandala de la humanidad: la gran ficción que se amalgama conla realidad.
 
 
Consideren esta teoría:
 
Tal vez la noción o deseo de revelación de Apocalipsis (to pop an Apocalypse, a pill, a rabbit, an angel), que genera tanto fanatismo y psicosis sea consustancial a la percepción del universo, justamente la penetración del velo (la fulminante desnudez de Isis).
 
No porque el Apocalipsis esté escrito en una fecha futura, profética, escritura celeste, sino porque es una transmutación de la eternidad, un asomo de la inexistencia del tiempo o presente perpetuo que encierra, como un fractal, la historia entera del universo; una irradiación del paradisíaco jardín hiperespacial entrevelado en cada átomo del universo.
 
No porque el Apocalipsis nos aguarde en el futuro, como un extraño atractor, sino porque todos los instantes son el Apocalipsis. ¿Es posible que más allá de los ciclos naturales de la galaxia, del Sol, de la Tierra y del mismo ser humano, y sus diferencias cualtitativas, el mítico retorno de la Edad de Oro sea la representación del vislumbre de la eternidad?
 
 
El fin del mundo ya sucedió, verlo, como ver el espíritu en todo su esplendor en el cuerpo que muere, es la edad dorada:
 
porque vemos que morimos y nos damos cuenta de que seguimos vivos: redescubrimos que ya somos todo (el Uno y el Otro) y nunca podríamos dejar de serlo.
 
“El chamán es alguien que ha visto el final”, dice Terence Mckenna, y por eso toma su lugar sin ansiedad, mientras la trama se desenvuelve. No existe ansiedad en la visión del final, no solo por saber qué va a pasar, sino por saber que el final es el principio. La serpiente Ouroboros también tiene en la cola el Logos.
 
El Apocalipsis es el eterno retorno del Big Bang en el fractal del universo: el hombre, y en ese sentido es deseable, como rueda cósmica de creación. De conciencia que nosotros creamos el universo. Fuiste tú.
 
El acto de destruir el mundo
sucede en el mismo instante de crearlo.
 
 
Y sin embargo, cuando no llegue el Apocalipsis, hay que celebrar: que seguimos aquí, que aunque no nos hemos convertido en el director de la película, al menos los guionistas no nos han matado en el primer acto dramático presionados por los ejecutivos para insertar pirotecnia y persecuciones. La trama cada vez se vuelve más compleja e interesante, los personajes se vuelven multidimensionales. Los guionistas empiezan a aceptar nuestras recomendaciones, se retroalimenan de nosotros, nos dejan improvisar los diálogos.
 
Celebrar: porque puedes tener tu propio Apocalipsis (tu joystick, tu joyride a la velocidad de la luz) y no el que creías tenían pensado para ti. Es tu derecho divino: decidir, diseñar y poetizar conforme a los prinicipios estéticos del cosmos la forma en la que despiertas del sueño.
 
 

 “Dentro del corazón, se encuentra la verdad. Y la verdad es Luz”

Último  círculo de las cosechas en Inglaterra: Un reloj polar que apunta al 4 de Agosto o al 21/12/2012 (video) (más…)

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Muy interesante video sobre Terence McKenna, un filósofo de EEUU que sin saber nada sobre las predicciones mayas para el 21 de diciembre del 2012, creó un programa de computadora basado en el  calendario chino del I-Ching, donde se muestran los grandes acontecimientos de la historia humana, y donde se ve reflejado que a partir del 21 de diciembre del 2012 van a suceder hechos nunca antes vistos por la humanidad.
 Terence McKenna, descubridor de la fecha del 21 de Diciembre del 2012 según la líneas del Tiempo en el Iching, el libro Taoista de los cambios. Según esto a partir de ese momento, ya cesa el tiempo lineal y por esto para la cuenta del tiempo en este calendario en esta fecha, entramos en otra percepción del tiempo-espacio, o podremos viajar en el Tiempo.
Es un metafísico, contactado por seres de otros mundos y especialista en estados alterados de conciencia. La aceleración del tiempo y Nos habla de la conciencia que surgirá en estos años por el cambio de la percepción del tiempo-espacio, y el alma exteriorizada del ser humano, una versión interesante de lo que puede suceder al ser contactados por seres de otras dimensiones.
 

Fuente:   fundacionSOLIRIS
Visto en  Anunnakis

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Noósfera nosotros: historia del despertar colectivo del cerebro de la Tierra

¿Avanza la evolución hacia el despertar de la mente planetaria? ¿Después de la biósfera, surge la noósfera? Teilhard de Chardin, Vladimir Vernadsky, José Argüelles y Terence Mckenna conspiran con la mente de Gaia para activar una consciencia global que incluya a cada ser vivo como un nodo dentro de un todo interconectado autorreflexivo

“La única verdadera y natural unión humana es el espíritu de la Tierra”. -Pierre Teilhard de Chardin

La noósfera es la más grande utopía en la historia de nuestro planeta. Y aunque esta dimensión prometida por la evolución material, mental y espiritual no pueda existir en el espacio físico como lo conocemos, el éter (o el hiperespacio) con sus jardines dorados de información, sus ríos de luz y su total e instantánea interconexión es suficiente para mantener vivo este sueño de lucidez colectiva.

La palabra noósfera, proviene del greigo nous (mente) y sphaira (esfera). El divino Platón utiliza la palabra nous en el diálogo de Fileb, Sócrates dice: “Todos los filósofos concuerdan – y así se exaltan a sí mismos- que la mente (nous) reina sobre el cielo y la tierra”. En la filosofía gnóstica, el nous, será visto en ocasiones como el padre del Logos, como el primer Eon, cuyo linaje da a luz a Cristo y a Sofía; en otras ocasiones el nous se identificará con Cristo mismo, algo que será retomado por Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuíta que crea el concepto, junto con el geoquímico Vladimir Vernadsky, de la noósfera.

“Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre de la Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin, The Future of Man.

La evolución de una idea mística -la mente como algo que existe más allá del cerebro, que permea el universo y que lo fertiliza  con la imaginación, atributo central de la divinidad- se desdobla a través de la biología y se refuerza, al incluir los procesos de la materia. La mayor influencia en el pensamiento noosférico de Teilhard fue Henry Bergson y su concepto de la evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital (elan vital) constante que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente (el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”, decía Bergson).

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera. Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió de haber estado implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: “En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección… la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente”.

La clave aquí es la concepción de la humanidad como una fuerza geológica, una fuerza de la tierra, incrustada en el río evolutivo del planeta. Es decir la posibilidad de estar siendo usados por la Tierra para lograr conciencia de sí misma. Un proyecto de la mente planetaria, de lo que James Lovelock llamara Gaia, el supraorganismo que compone a la biósfera y trasciende a la suma de sus partes, para sublimarse y quizás convertirse, como un alquimista superno, en una gigantesca piedra filosofal en donde la materia y el espíritu sean indiferenciados, y no exista la dualidad. Quizás un proyecto que podría abortar en el caso de que no la llevemos al punto crítico cósmico de despertar masivamente.

“El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente.  Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña”, Terence Mckenna.

Iniciamos este artículo diciendo que la noósfera es una utopia, porque es la idea-semiilla de una colectividad idílica que busca funda-mentalmente materializar un sueño, en realidad, eterrealizar todas la mentes en una mente, una gran capa radiante de consciencia interpenetrante y como tal va más alla de nuestra concepción del espacio material… Se conecta con la concepción de un espacio espiritual o un espacio de información similar a lo que en sánscrito se conoce como Akasha, palabra que significa éter, pero que también ha sido entendida por la teosofía como una biblioteca inmaterial o un banco de memoria universal: los registros akashicos. En esta cosmovisión, todo el espacio –el éter- en sí mismo es una plétora holográfica de información, en cada partícula de éter, tenemos toda la información del universo, como si en cada bit estuviera todo el internet (la teoría cuántica ha llamado esto el q-bit y la teoría de sistemas el holón). La noósfera es un avatar de Akasha, en el que amanece la posibilidad de conectarnos telepáticamente a toda la información del planeta y de cada uno de los organismos que lo componen, recibiendo en el plano místico la la  galvanización “de la verdad que os hará libres”.

Es una utopia porque las personas que han encarnado la movilización de la noósfera son grandes optimistas que ven en la evolución un vehículo de la inteligencia que no puede cejar, una arrolladora máquina orgánica que se magnetiza con el fin de la historia. Tanto Teilhard, como Vernadsky, como los continuadores de esta idea (Mckenna, José Arguelles, Ken Wilber) son en el fondo utopistas, que acaso por su luminosa capacidad de penetrar en la noósfera misma y obtener la epifanía de su conciencia tienen una enorme confianza en su ineluctable sendero. Pero tenemos el caso de James Lovelock, quien popularizará la noción de que la Tierra es un ser vivo que se autorregula con su teoría de Gaia, y que en su trabajo más reciente considera que debido a la faltalidad de nuestras acciones, y su efecto en el cambio climático, para el fin de este siglo solo existirán 150 millones de seres humanos sobre la faz del planeta ¿Será la noósfera solamente de ellos, los elegidos, concretizando el paraíso de la mente pero destruyendo el espíritu democrático de su origen? ¿O tendrán que reiniciar el sistema y atravesar un nuevo proceso evolutivo para congraciarse con la inteligencia nativa del planeta?

Pero sigamos por el sendero óptimo de la utopia, encausando la cristalización, tal vez participando en el tejido inalámbrico de este gran mandala planetario, esta collar de perlas de Indra en el que cada perla refleja no solo a todas las otras perlas sino todos los reflejos que se dan entre sí (donde las perlas son los pensamientos).

Erik Davis en su libro Techgnosis, postula la tesis de que la tecnología esconde dentro de su hardware, en su inconsciente, el deseo de materializar el espíritu. Davis dice sobre la noósfera de Teilhard:

“Teilhard no tenía dudas que esta transferencia (el mecanismo de evolución transferido hacia el nivel social y consciente) era por el bien, porque a la larga la actividad humana habría de despertar al planeta mismo. Desde sus inicios, el jesuíta creía, la mente humana se tejió a sí misma en una matriz colectiva de comunicación e interacción, una red etérea de consciencia que no solo vinculaba a la individuos humanos sino que estaba destinada a cubrir a toda la biósfera como la piel de una cebolla. Teilhard llamaba a esta corona cerebral de la creación la “noósfera”, una entidad psíquica colectiva que surgió del mismo impulso orgánico y simbiótico hacia la unidad y a la compleijidad que inicialmente llevó a los elementos químicos libres a unirse en moléculas y células”.

En la noósfera, estas unidades que se alían, son bits culturales, memes, lenguaje, imaginación, pensamientos y posiblemente vidas humanas en un crisol holográfico de sueños y emociones cuánticamente entrelazadas.

La influencia de la noósfera de Teilhard fue fundamental en los inicios del internet. Los fundadores y editores de la revista Wired, Kevin Kelley, Louis Rosseto y John Perry Barlow, tomaron las ideas de Teilhard y las reprocesaron dentro de las tecnologías de la información, haciendo del la vision prístina del internet un espacio neo- neurobiológico, donde la Red es la materialización –más allá de la metáfora- de las conexiones neuronales (y la información es el espíritu que se transmite electrofantasmagóricamente, anunciado, como el arcángel, la llegada de una nueva era).

Perry Barlow escribió en Wired: “El punto de toda la evolución hasta este momento es la creación de una organización colectiva de la Mente”.

Rosetto dijo en una entrevista (citado por Erik Davis): “Lo que parece estar evolucionando  es una conciencia global formada de las discusiones y negociaciones y sentimientos que están siendo compartidos por individios conectados a las redes a través de aplicaciones cerebrales como las computadoras. Entre más mentes se conectan, más poderosa la conciencia sera. Para mi, esta es la verdadera revolución digital –no computadoras, no redes, sino cerebros conectándose a cerebros”.

El ver reflejadas en la tecnología las ideas de Teilhard de Chardin y el optimismo generalizado de que la inteligencia  (como en el caso de Tim Leary) conquista el espacio y nos hace emerger del polvo como creadores y controladores de nuestra realidad, da pie al transhumanismo y extropianismo, que postulan la posibilidad de escapar de la prisión del cuerpo y la muerte hacia una especie de noósfera puramente digital en la que nuestras conciencias inmortales, aumentadas por la interacción con las máquinas, estén totalmente conectadas y puedan acceder a paraísos artificiales de diseño. Este es el sendero donde la tecnología reemplaza a la magia, y las máquinas a los cuerpos como vehículos del espítritu (que se vuelve información y luz eléctrica).

Pero por otra parte tenemos a Ken Wilber quien concibe la nueva etapa en nuestra historia como el “nooceno”, una epoca donde la inteligencia toma control de la sociedad, cuyo éxito estará determindado por “como logremos manejar y adaptarnos a la inmensa capacidad de conocimientos que hemos creado”.

El refinado proyecto de la Universidad de Princeton, Gobal Consciousness Project (GCP), mide  los momentos en los que la consciencia humana se sincroniza y se vueleve coherente afectando el comportamiento de sistemas aleatorios. Es decir, momentos en los que la consciencia global afecta la materia. Midiendo eventos como el ataque  de las Torres Gemelas, las elección de Obama o meditaciones colectivas, los científicos de Princeton (liderados por el maverick Roger Nelson) han notado que la sincronización de millones de personas afecta estos sistemas generadores de números aleatorios de forma que  habría 1 en mil millones de posibilidades que esto se debiera al azar. Estos “electrogaiagramas”  o EGGs (electroencefalogramas de la mente de Gaia) sugieren que existe “una noósfera emergente o el campo unificado de la conciencia descrito por los sabios de todas las culturas.”

 

*Esta imagen cambia en tiempo real, cada minuto de data es  traducido en una configuración de estética fractal que refleja el pensamiento colectivo del planeta registrado por el GCP.

Tanto Terence Mckenna como José Argüelles veían en la ominosa fecha del 2012 la cita planetaria con la noósfera. Mckenna concibió la historia como un fractal que se aceleraba hacia su concreción en diciembre del 2012; un punto en el que todos los ciclos de la historia se comprimieran en un sólo instante, en el que todo sucedería a la vez, una especie de Big Bang en reversa. Un punto similar a lo que Ray Kurzweill llama la Singularidad, en el que la cantidad de información apilada y su hiperfluida circulación por una especie de reacción en cadena –o efecto 100 monos– iluminaría al mundo (la pregunta es si ¿a las máquinas o a los hombres?).

Argüelles, quien falleció hace unas semanas, poco más de un año antes del 21 de diciembre del 2012, la fecha culmen a la cual le dedicó todo su trabajo, dejó un libro póstumo: The Manifesto for the Noosphere: Next Stage in the Evolution of Human Consciousnes. Reality Sandwich ha publicado un extracto de este libro que viene a colación como un ouroboros en el dedo.

En el libro Argüelles traza su entrañable relación con la idea de la noósfera y nos remite a la evolución de este concepto dentro del marco de la esperanza onírica del 2012.  Es interesante notar que fue el genio mulifacético R. Buckminister Fuller quien introdujo a Argüelles a la vision noósferica, fue él quien “primero me sugirió la presencia de un sistema de almacenamiento y recolección existiendo como un campo psíquico o cinturón de pensamientos alrededor del planeta. Fue a través de este medio, me escribió Bucky, que podia conversar con los filósofos pre-socráticos mientras caminaba por la playa”.

En su libro In Earth Ascending (1984), Argüelles postula la existencia de un banco psíquico: “ el sistema de recolección y almacenamiento de información codificada de la noósfera y programa de cronometraje de ADN , localizado entre y en resonancia con los dos cinturones de radiación del campo electromagnético de la Tierra”.

Argüelles retoma la noción evolutiva de Teilhard y su punto Omega y, en buena medida, la transforma dando a luz al movimiento new age con el 2012 como punto focal. Entre la destrucción y la iluminación; Argüelles, como Teilhard, gusta de voltear sus huevos al sol:

“Porque nosotros como especie, el agregado de las células que llevan la conciencia de la Tierra en evolución, no estamos aún despiertos a nuestro papel como un organismo planetario, así también la noósfera no está aún del todo consciente… encontraremos la resolución y la voluntad para reconstruir la noósfera… hacia un nuevo orden  armónico de realidad superorgánica basado en un estado de conciencia distinto al que ha existido antes en la Tierra”.

Argüelles considera que estamos al borde de la posibilidad de convertir nuestra existencia en un obra de arte, sublimándonos en la “nave Tierra”.

“Una plétora de estructuras arquetípicas, reprimidas hasta ahora, se liberarán a través de los canales hasta ahora inimaginados de posibilidad artística, dando forma a una simbiosis entre la imaginación humana y el orden natural”.

Teilhard de Chardin veía el desenlace del proceso noósferico en la convergencia de materia y mente, donde según él seremos magnéticamente autodevorados por el Punto Omega, la conciencia crística al final del tiempo. Cristodestellará como un relámpago” y la materia colapsará en espíritu absoluto”. Parfraseando el poema de T.S. Elliiot, el universo no terminará ni con un gemido (whimper) ni con una explosion (bang), terminará con el flash eterno del Espíritu.

Mckenna, en éxtasis psicodélico, veía así este paso al Punto Omega:

“Debemos de lograr exteriorizar el alma humana al fin del tiempo, invocarla a su existencia como un OVNI y abrir el umbral violeta hacia el hiperespacio, atravesarlo, afuera de la historia profana y hacia un mundo más allá de la tumba, más allá del chamanismo, más allá del fin de la historia, hacia el milenio galactico que nos ha llamado por millones de años a través del tiempo y el espacio”

Argüelles continua con esta euforia:

“La humanidad está atravesando la última  etapa preparatoria para entrar, como un colectivo armonizado, a este tiempo de sueño consciente… Una vez que nos alineemos con la noósfera percibiriemos y sabremos radialmente. Experimentaremos todo como múltiples correspondencias que vinculan a todo con todo lo demás en un universo multidimensional armónicamente sincronizado… nos convertiremos en una nueva especie — Homo noosphericus”.

En su libro “El Futuro del Hombre”, Teilhard de Chardin argumentó que las experiencias místicas descritas por santos o yoguis eran en realidad emanaciones del Punto Omega. Algo similar ha dicho el físico David Bohm: las experiencias de interconexión total, el misticismo, la telepatía, provienen del mar de energía subcuántica que llama la Totalidad Implicada; el Mundo de la Voluntad en palabras de Schopenhauer. Es posible que este tipo de epifanías provengan de una conexión con el código fuente de nuestra realidad que podemos llamar Akasha. Argüelles a lo largo de su trabajo desarrollando una nueva versión del calendario maya, la frecuencia 13:20, dijo haberse conectado con el espírirtu de Pakal Votan; Teilhard de Chardin tuvo un momento místico en el desierto de Gobi en China que fue fundamental a su fusión del cristianismo con la teoría de la evolución, creando un cristianismo cósmico; Mckenna vislumbró su Onda del Tiempo Cero, de la cual dedujo que el 2012 sería el fin del fractal de la historia, en un viaje de hongos. ¿Es posible que estos hombres se hayan conectado con la misma noósfera que describen, por un momento deslumbrante descargando datos de la matriz arquetípica que resguarda en su biblioteca etérea la gnosis de la mente divina?

Es difícil decir si la noósfera sólo es uno de nuestros mejores sueños, cultivado en mentes brillantes pero con un dejo de delirio religioso y mesiánico, o es inmanente a la evolución misma, una inevitabilidad de vivir en un universo creado por la Mente misma, un enorme espejo del plan de la creación, el final es el principio, un mismo instante que la evolución hace río, que proyecta la eternidad en tiempo. Lo cierto es que construimos la realidad a través de modelos y el modelo de la noósfera es el mejor que tenemos para incluir la interconexión, la telepatía, la sincronicidad, la capacidad de crear con la palabra, de fundir el mundo de la ideas con nuestra realidad experiencial… El modelo que postula la posibilidad de despertar colectivamente a un sueño lúcido.

DREAMING THE DIMENSION OF RANDOM SIGHT

Monte Carlo and Random Walks flow through the synapses of the meditating monk,

Brownian Motion the master says,

you’ll not find it in this dimension even if you use your head,

He picked up a stick and threw it into the air,

and said now that’s a perfect motion in which you can declare.

Find not my son the trajectory of the cannon ball’s flight,

the sea is the mother the wave is the light,

You think you are separate and that’s your fate,

if you could only see from where I’m sitting there would be no debate,

Stochastic processes, multidimensional parabolic states,

I don’t think so, you’re way too late,

Consciousness continually searching for itself in every delight,

so how might I find you on this continuous flight?

Look not at the structure or the zero point wave,

where you’ll find me is whispering in a EGG.

– Tom Sawyer, Santa Rosa, CA (Global Consciousness Project)

Fuente: Pijamasurf

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LA CONCIENCIA DEL FINAL DE LOS TIEMPOS Terence McKenna

Con Terence McKenna, descubridor de la fecha del 21 de Diciembre del 2012 según la líneas del Tiempo en el Iching, el libro Taoista de los cambios. Según esto a partir de ese momento, ya cesa el tiempo lineal y por esto para la cuenta del tiempo en este calendario en esta fecha, entramos en otra percepción del tiempo-espacio, o podremos viajar en el Tiempo.
Es un metafísico, contactado por seres de otros mundos y especialista en estados alterados de conciencia. La aceleración del tiempo y Nos habla de la conciencia que surgirá en estos años por el cambio de la percepción del tiempo-espacio, y el alma exteriorizada del ser humano, una versión interesante de lo que puede suceder al ser contactados por seres de otras dimensiones.

El peligro de crear otra nueva religión en este planeta con la visita de los seres de otros planetas que nos pueden mostrar su poderío y su capacidades extraordinarias. Sin embargo, lo que debemos tomar en cuenta si queremos seguir evolucionando es que el poder está dentro de nosotros mismos y no afuera. Es importante esta visión porque ahora este riesgo puede ocurrir si no hemos aun crecido en nuestra individualidad. Al desplegar tantas fuerzas sobrenaturales no nos quedara mas remedio de sentir nuestra impotencia, sin embargo está en nuestras manos como podemos manejar tal encuentro sin que esto anule de nuevo la creatividad humana. La tercera parte de este video habla del tiempo del ensueño, las experiencias psicodélicas en el otro lado del velo.
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