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Sobre la influencia de las tormentas solares en la psicobiología humana, los neurotransmisores que secreta la glándula pineal, el simbolismo del tercer ojo, su relación con el Sol y el misterio del Ojo en la Pirámide

La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético más citado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia). Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica. Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana.  Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.

Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central. La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años le habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible. Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.

El efecto de las tormentas solares en tu cerebro

El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano. Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana. Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).

Otro estudio, realizado por Michael Rycroft ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud  actual).

Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.

¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto?  Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.

La  glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que  por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz. La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el  trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.

Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético. Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ). Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro  evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).

Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal. Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?

Por otro lado, el Dr. Andrew Nichols ha determinado una correlación entre la actividad geomagnética y la perececpión de fenómenos paranormales.

La percepción del Sol Invisible

Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental. Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable . Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.

Si bien e descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas

Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior. La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el  ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica–  dentro del ser humano.

En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:

Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.

Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí  es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.

La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos. Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas. Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando e conocimiento, la medicina y  la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.

El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno. La presencia del cono de pino puede observarse en el  báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua del cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo. Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave. Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.

Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano. Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo. En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.

No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que esta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio. En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte. Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”. 

Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral. Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?

Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica. En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano,  más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé. Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo.  De cualquier manera merece una investigación más profunda.

Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo). Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial”  (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo. Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños  celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve,  para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix. No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.

La pregunta fundamental es si el  tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado). Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.

En el evangelio de Mateo (6:22) se dice  “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.

Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza,  recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.

William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?

Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.

Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.

El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos.  Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero  no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto. Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.

Twitter del autor: @alepholo 

Visto y tomado de Pijamasurf

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En un universo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna

De manera sorprendente, la física y las tradiciones místicas tienen la misma respuesta a la pregunta, ¿dónde está el centro del universo? Las implicaciones, sin embargo, podrían ser múltiples y disímiles.

    Turning and turning in the widening gyre
    The falcon cannot hear the falconer;
    Things fall apart; the centre cannot hold…

W.B. Yeats

Existe una tendencia posiblemente innata en el ser humano a buscar el centro –un eje que oriente o un seno que acoga– y sin embargo esa búsqueda parece ser ilusoria, ya que, según muestra la física moderna, el centro no existe. O si existe, está en todas partes, por lo cual en vano lo buscaríamos: estaríamos ya en (y seríamos) el centro ubicuo. 

La historia nos ha enseñado que la Tierra no es el centro del universo: gira alrededor del Sol que a su vez gira alrededor de la Vía Láctea que gira alrededor de un cúmulo de galaxias conocido como el Grupo Local que a su vez gira alrededor de otro cúmulo de galaxias… Aquí ya empezamos a probar el infinito en la elusividad de un centro.

Generalmente se cree que el universo surgió de una gran explosión o Big Bang, pero esta explosión no fue una explosión de materia en el vacío, fue la expansión del espacio mismo –que es indisociable del tiempo según la teoría de la relatividad de Einstein o como explica San Agustín “el primer segundo del tiempo coincide con el primer segundo de la Creación”. Esto significa que cada punto del universo parece estar en el centro.  Rose Pastore en el sitio Pop Sci explica:

Piensa en el universo como un globo vacío con puntos en él. Esos puntos representan los cúmulos de galaxias. Mientra el globo se infla, cada punto se aleja de cada otro punto. El espacio entre los cúmulos de galaxias se expande, como el resto del universo a un ritmo acelerado (pero la gravedad mantiene a los cúmulos galácticos del mismo tamaño).

El físico Edwin Hubble observó en 1929 que las galaxias se estaban expandiendo a un ritmo proporcional a la distancia que las separaba.  Esta expansión va, por  así decirlo, creando el espacio en el que se van alejando las galaxias, sin que exista un límite o un borde del universo. De nuevo Pop Sci:

En el principio, el universo era un solo punto. ¿Dónde estaba eso? Estaba, y está, en todas partes. Los científicos incluso tienen la prueba: La luz del Big Bang, en la forma de radiación cósmica, llena el cielo en todas direcciones.

Existen dos formas de leer este enunciado –que conecta en un círculo a la ciencia con la poesía. Desde una perspectiva mística podríamos suponer que el centro del universo está en todas partes porque Dios está en todas partes, parafraseando a Borges, “No le basta crear, es cada una de las criaturas de su extraño mundo”. Pero existe una posibilidad más desoladora: la ubicuidad del centro del universo es equivalente a la inexistencia de un centro,  de un surtidor y de un axis mundi del cual sujetarnos. Si cada punto y cada uno de nosotros es el centro del universo no existe sentido u orden más que el que nosotros proyectemos al espacio infinito  –que es siempre un eco de nuestra mente– y sólo queda el vértigo sin fundamento. Tal vez no se equivocaban aquellos humanistas que concibieron al hombre como el centro del mundo (aunque lo mismo hubieran acertado postulando al conejo que horada la Luna).

Esta difusión uniforme del Big Bang por todo el espacio, de tal forma que cada punto es el centro del universo –y en cierta forma su mismo origen, como un ubicuo omphalos– habilita un eterno retorno a una metáfora que históricamente el hombre ha utilizado para representar a Dios. Borges recoge la evolución de esta metáfora en su ensayo La esfera de Pascal: 

Fragmentos de esa biblioteca ilusoria, compilados o fraguados desde el siglo lll, forman lo que se llama el Corpus Hermeticum; en alguno de ellos, o en el Asclepio, que también se atribuyó a Trismegisto, el teólogo francés Alain de Lille -Alanus de Insulis- descubrió a fines del siglo Xll esta fórmula, que las edades venideras no olvidarían: “Dios es una esfera inteligible, cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna”.

Este centro sin circunferencia tendría múltiples avatares, uno de los más ilustres en el filósofo y matemático francés Blaise Pascal:

“La naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.” Así publica Brunschvicg el texto, pero la edición crítica de Tourneur (París, 1941), que reproduce las tachaduras y vacilaciones del manuscrito, revela que Pascal empezó a escribir effroyable: “Una esfera espantosa, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna.”

Aquí observamos la profunda dualidad mental que genera un universo con un centro omnipresente. Lo mismo podemos ir del canto místico de la presencia perpetua de la divinidad al terror pesadillesco de un laberinto que se multiplica incesantemente: que se crea, en derredor nuestro, mientras avanzamos y de esta forma es perfectamente inescapable.

Si el centro del universo está en todas partes y “la luz del Big Bang” llena “el cielo en todas direcciones” es posible que la teoría de la Totalidad Implicada de David Bohm, con la que agrega a la historia de una metáfora –aquella de la esfera de Pascal– al holograma, no esté equivocada. Michael Talbot explica lo propuesto por Bohm en su libro El Universo Holográfico:

De la misma forma que toda porción de un holograma contiene la imagen de la totalidad, cada porción del universo contiene la totalidad. Esto significa que si supiéramos el medio de acceder, podríamos encontrar la galaxia de Andrómeda en la huella digital del dedo gordo de nuestra mano izquierda. Podríamos encontrar a Cleopatra conociendo a Julio Cesar por primera vez, ya que en un principio la totalidad del pasado y las impliaciones del futuro están contenidas en cada porción del espacio-tiempo. Cada célula de nuestro cuerpo contiene al cosmos entero.

Ver todo en cada parte, ver nuestro rostro reflejado en el espejo del cosmos (en el vacío partículas de Dios o innumerables budas girando en el polvo, como reza el koan)  puede ser la puerta intelectual a esa misma divinidad inherente. Aunque también existe la posibilidad de que  en un universo sin eje, sin centro que sujete y sustente la realidad, estemos constantemente alucinando aquello que nos rodea. El solipsismo ad infinitum: cada punto podría estar creando a todos los otros puntos. Cada átomo podría ser su propio universo.

Twitter del autor: alepholo

Fuente Pijamasurf

Video Omniverso Fractal Youtube

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La verdad oculta a la luz – Descifrando el universo en el siglo XXI

¿Que son realmente las dimensiones de las que tantas veces he hablado? ¿Qué significa la fórmula de Albert Einsten E = m*c^2? ¿Qué son los Chakras y los rayos divinos? ¿Qué es Dios?

Estas y muchas otras preguntas hallarán respuesta en este artículo de forma fácil de comprender por todos. Los iniciados sabrán que la verdad es una, los no iniciados, siempre hay una primera vez para ascender. Aparentemente, un tema metafísico, va a ser explicado con Físicas universales. Ha llegado el momento que el velo del colectivo mental caiga, pues se acerca una nueva era. Empecemos pues.

Arquímedes, un sabio genio de la antigua Grecia, descubrió la forma de medir el peso de un objeto mientras se daba un baño. Newton, comprendió el efecto de la gravedad, cuando una manzana le golpeó la cabeza, y ahora vosotros comprenderéis algo que ha pasado desapercibido por gran parte de la humanidad de la misma forma a estos dos grandes genios, mediante símiles de fácil comprensión. No entraré en mucho detalle en ningún tema, si os interesa hallaréis mucha documentación en Internet. Sólo voy a enlazar muchos temas y explicarlo con la mayor simplicidad que este gran enigma del universo me permite.

Imaginad un ventilador, recomiendo la observación directa de uno con varias velocidades. Cuando se halla en reposo, las aspas son sólidas. Cuando se pone en funcionamiento en la posición 1, ya no se aprecian las aspas, tan sólo una vibración. Cuando se acelera en las progresivas posiciones, desaparece la idea de sólido de la materia, y únicamente vemos vibraciones. Pues todo lo que veis en el mundo funciona de la misma forma que el ventilador. Átomos, moléculas, plantas, personas, planetas, estrellas, son vibraciones que nuestros ojos y mente se han acostumbrado a ver vibrar a una frecuencia y, por lo tanto,  lo ven sólido. Pero no es así, son como el ventilador en funcionamiento. Recomiendo unos minutos de meditación para vislumbrar esta verdad oculta. Porque esto no ha sido más que un esbozo de lo que viene a continuación. Donde la dificultad va creciendo.

Imaginad ahora, sería más conveniente coger uno y probarlo, un instrumento de cuerda, por ejemplo un guitarra o cualquier otro derivado. Ocho notas musicales. Do – re – mi –fa –sol – la – si – do. Todo vibra en octavas de 8 notas de menor a mayor intensidad. La materia física (3ª dimensión), la nombraremos como la primera octava. En la segunda octava, disponemos del plano Astral (4ª Dimensión o lugar de las emociones), en la tercera octava, el plano mental (5ª Dimensión o lugar de los pensamientos), en la posteriores Dimensiones y estados vibracionales aparecen los Rayos divinos (estado vibracional de las conciencias ascendidas, abarcando 7 grupos más de octavas en un total de 12, coincidiendo con 11 Dimensiones + 1 Dimensión de la fuente, donde cada dimensión tiene un subgrupo de 8 vibraciones) en lo que se llama una red cósmica, o la verdadera teoría de cuerdas, donde se produce la melodía universal. No he hablado de las dos dimensiones que corresponden a la primera Dimensión y la segunda Dimensión, lo que en el imaginario humano, se las conoce como el infierno o purgatorio de energías. Probablemente ahora os encontréis desconcertados. No pasa nada, aún se puede poner el tema más complejo. Así que paciencia.

Todo lo que habita en el universo, ya sea material o etéreo, se halla interconectado mediante estas vibraciones. Animales, plantas, seres, planetas, estrellas, átomos, en una especie de red “Wifi” global o sistema nube (Lo que en Informática se denomina Cloud Computing y que podemos encontrar en servicios como los ofrecidos por: DropBox, ICloud y otros servidores de internet de ficheros, que os pueden servir para comprender este concepto), con passwords para entrar en las vibraciones superiores. Estas ondas entran en contacto con todo mediante los llamados Chakras.

Para resumir, algo que me ocuparía mucho lugar, cogeré al ser humano como ejemplo, pero recordad que todo funciona igual. Lo explicado para el ser humano, sirve desde una planta, hasta una galaxia, por la conocida ley de semejanza. Lo mismo es abajo, que es arriba. El diseño humano dispone de 4 cuerpos principales. El físico, en la primera octava vibracional (sería la tercera si aplicamos la teoría de las dimensiones infra materiales, pero para simplificar conceptos diremos la primera aplicando la relatividad del observador), lo que Einstein llamó E, en su famosa ecuación de E = m* c ^2(si cogemos la masa de una partícula cuántica de luz tenemos la Energía del plano físico, o su vibración). El plano astral, donde ocurren los sentimientos y las emociones. Cada una con un distinto tipo de vibración. A saber, si cogemos de ejemplo la escala musical, en las vibraciones más bajas, disponemos de la Ira, odio, rencor. Y en las más elevadas, amor, amistad, altruismo. Todo son vibraciones de diferentes intensidades dentro de este plano. El cuerpo mental, también conocido como la mente, con diferentes estados racionales en función de la profundidad y la veracidad de los pensamientos. Pensar algo banal o simple, vibra en la cuerda más baja del plano mental. Meditar estas líneas con paz, toca el límite del plano mental y abre enlaces hacia los planos superiores de vibraciones cósmicas. Y por último hallamos el cuerpo espiritual o causal, que nos enlaza con los diferentes rayos Divinos, o las vibraciones más elevadas de la creación o el universo, según tu preferencia.

Los rayos, imaginad un arcoíris, y recordad lo que es arriba es igual abajo y viceversa. Cada rayo representa una parte de la conciencia de esto que luego definiremos como Dios, en la unión de todo lo antes descrito. Sin entrar en mucho detalle, el primer rayo representa voluntad o poder, el segundo, amor y sabiduría, el tercero, la inteligencia activa (muy necesaria para comprender estas líneas), el cuarto, la armonía, belleza y arte. El quinto conocimiento concreto o Ciencia. El sexto, devoción o idealismo abstracto y el séptimo, magia ceremonial u Orden. La perfección sería llevar los rayos en equilibrio como el cosmos hace. Y ahora os preguntaréis, como me afectan estos rayos a mi cuerpo. Pues llegamos al apartado de los 7 chakras principales, revisado a 8, pues hay uno llamado Timo y muchos otros secundarios que se extienden a 14 o el conocido chakra unificado. Pero como ya dije, sólo es un esbozo de la totalidad.

Imaginad ahora un desagüe, cuando el agua cae por él, crea una espiral. De la misma forma que las galaxias giran como si de un desagüe se trataran, por la ley de semejanza. Cada cuerpo del cosmos dispone de 7 espirales o ruedas principales, que coinciden también con 7 planetas principales de nuestro sistema solar, que en Sanscrito, se le llaman Chakras.

Numerados por orden ascendente, donde el primero se acerca más al suelo cuando un ser está de pie, el último corresponde con la coronilla. Tenemos el primero que representa la tierra, el color rojo e infunde las cualidades de instinto, supervivencia y seguridad. Con sus correspondientes órganos adjuntos y muchos otros detalles que insto a que conozcáis.  El segundo, representado con el color naranja y el elemento agua tiene las cualidades de la emoción, energía sexual y creatividad. El tercero representado en amarillo y elemento fuego, hace referencia a la mente, poder, control y libertad propia. El cuarto, el corazón, representado en color verde y elemento aire. Exalta y aparecen las cualidades de devoción, amor, compasión y sanación. El quinto, la garganta, de color azul y representado como el éter, hace referencia a las capacidades oratorias y autoexpresión. El sexto, conocido como el tercer ojo, de color añil, y representado por el elemento tiempo, se encarga de la intuición y la percepción extrasensorial. Y el último o el primero, en mi escala sería el séptimo, el de la coronilla, representado en blanco o violeta y simboliza el elemento cósmico o espacio, sirve para la conexión con la trascendencia o la divinidad. Una energía de la más alta vibración que a continuación hablaremos. Las ruedas energéticas o remolinos, se pueden obstruir o trabajar de forma opuesta a la del sentido horario, provocando, varios desequilibrios, que comprenden, a saber, desde enfermedades físicas, a astrales y/o incluso mentales.

Con todo lo expuesto, ha llegado el momento de intentar que vuestras mentes comprendan el concepto de Dios. Imaginad, un supercomputador que está en conexión con todo lo anteriormente expuesto. Una energía que vibra en todas las dimensiones y se encarga de que todo siga fluyendo según su ley de vida y amor. Fuente de los rayos, fuente de la vida, la verdad, el principio de todas las cosas, el espíritu o energía de mayor alta vibración del cosmos, el absoluto o la unidad y la inteligencia que todo lo rige con su principal ley del amor incondicional. Esa energía de altísima vibración, creó el universo o tablero con parte de sus vibraciones: las estrellas, los planetas, las plantas y los animales, los seres que llamamos extraterrestres e incluso a los humanos. Y a eso, le llaman la gran explosión o el momento del Big Bang, cuando la fuente expandió su energía con todas las vibraciones y enlazado todo por cuerdas, para la creación de lo que llamamos el universo. Por eso se dice que es omnipresente y omnipotente, pues su esencia, como si de un “graffiti” se tratara, está impresa en todo lo que se ve, y todo lo que no se ve. Cuando el Maestro Jesucristo habló de la creación, se refirió al padre como el gran Sol central, hace 2000 años, este ser ya hablaba del Big Bang, como una estrella inicial que se expandió y creo el cosmos. Sin conocimientos de física y sin ningún acelerador de partículas, como podía saber tal afirmación en una época que no existía ni siquiera el telescopio. El secreto estaba en su ADN intradimensional.

Antes de finalizar decir que la forma de conectar con estas dimensiones que antes he nombrado, es mediante la activación del ADN intradimensional. Es decir, el 90% del ADN que para los científicos es basura, es la clave de esta comprensión y del verdadero avance de un ser. Sin faltar al respeto a nadie, me veo en la obligación de decir que el universo no fabrica basura, es un sistema perfecto al 100%. La única basura la generan los humanos que no han comprendido el equilibrio y el reciclaje. Esos científicos siguen creyendo que con microscopios tridimensionales, pueden ver un diseño cuántico. No son capaces de ver más allá de sus nublados parpados sin la percepción real de un mundo cuántico, sumado a su pésima y absurda matemática y ciencia no son capaces ni de curar un triste cáncer. Algo que hace el ADN intradimensional cuando se encuentra en armonía con el cosmos. Para ilustrar este argumento que he dado, aludiré a la Estrella de Mar. Un animal capaz de regenerar una parte de sí, en caso que le sea fragmentada. Magia?. No, es fruto de su ADN evolucionado.

Así nos va, maravillados de nuestra ciencia, mientras los seres evolucionados del universo, se llevan sus etéreas manos a la cabeza con la esperanza de que algún día comprendamos que antaño, en la tercera especie humana, Los Lemurianos, hace muchos eones de tiempo, eran más avanzados que lo que actualmente somos. A modo de anécdota, por si lo leído hasta ahora no os ha parecido suficiente diré que antaño había 17 especies de humanos, y unos seres multidimensionales provenientes de la Pleyades, viajaron al planeta Tierra, algo que les costó muy poco tiempo, con sus tecnología de curvatura, y modificaron el ADN de una de esta 17 especies, para convertirnos en lo que algún día hemos de ser, Dioses a imagen y semejanza del creador.

Es decir, la verdad del propósito del ser humano como especie. Se podría decir más alto, pero no más claro. Ser como esa energía, y comprender sus reglas de juego, pues estas son las reglas del juego. Podría extenderme más, pero el concepto, es simplemente este. No obstante, lo extenderé a doce conceptos o ideas para vuestras meditaciones: Comprender la unidad, el amor absoluto, equilibrar la discordia mental mediante chakra corazón, vibración de las cuerdas cósmicas, ritmo del sistema, dharma o ley de educación, trinidad como unión de amor sabiduría y voluntad, generación o co-creación, correspondencia o entrelazamientos cósmico, dar como el universo te dio energía para vivir, compartir como ley de vida y confiar, pues crea seguridad.

Desde el universo, con amor.

Fuente:  Descifrando el universo ….

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La evolución del salto cuántico que estamos dando. El siguiente eslabon evolutivo.

Esta Película Es El Resultado De Un Proyecto de Dos Años de investigación científica sobre nuestras capacidades, nuestro verdadero pontencial, de como todos estamos interconectados y como afectamos a la materia en la creación diaria de nuestra realidad.

Aunque la expresión «salto cuántico» se ha extendido al lenguaje cotidiano, en realidad tiene un significado específico.

Cuando hablamos de los átomos, sabemos que tienen un núcleo con protones y neutrones, y que los electrones giran alrededor de aquél en órbitas fijas ubicadas a distancias distintas.

Los electrones permanecen en una órbita, pero a veces cambian a otra. Si absorbe energía, un electrón puede saltar a una órbita superior; si libera energía, puede caer a una órbita inferior. Y esto es lo importante: cuando un electrón cambia de una órbita a otra, no se mueve a través del espacio que las separa; en un momento está en la órbita A y al siguiente está en la B, sin haber recorrido el espacio entre las dos. A esto se le llama SALTO CUÁNTICO.

En un sentido más amplio, un salto cuántico es un cambio de estatus —de un conjunto de circunstancias a otro— que ocurre de manera inmediata, sin sucesos intermedios.

Los científicos no pueden predecir cuándo ni dónde ocurrirá un salto cuántico. Pueden crear modelos matemáticos que les permiten calcularlo aproximadamente, pero no predecirlo del todo. En el nivel subatómico, esa imprevisibilidad parece no tener consecuencias. Si un electrón salta de una órbita a otra, ¿en qué nos afecta? Si piensas en todos los átomos del mundo y sumas los efectos de su imprevisibilidad, el resultado es, literalmente, el caos.
Los científicos reconocen la imprevisibilidad de la naturaleza y han tratado de encontrarle un sentido. Hasta los sucesos aparentemente más simples están gobernados por esta imprevisibilidad.
¿Cuándo y dónde aparecen las burbujas en una «acerola de agua hirviendo? ¿Qué patrones formará el humo de un cigarrillo encendido? ¿Cómo se relaciona la posición de las moléculas de agua que están en lo alto de una cascada con la que tendrán a la caída?

La nueva ciencia del caos trata de predecir lo impredecible a través de intrincados modelos matemáticos. El ejemplo clásico es que una mariposa bate las alas en Texas y seis días después hay un tornado en Tokio. La conexión tal vez no sea evidente, pero existe. Ese pequeño cambio provocado por la mariposa en la presión del aire puede multiplicarse, magnificarse y producir un tornado, pero es imposible saberlo con precisión.

En el nivel espiritual, esto significa que jamás podremos saber a ciencia cierta qué rumbo
tomará la vida, qué cambios pueden provocar en nuestro destino esos pequeños batimientos de intención y acción. Asimismo, nos dice que nunca podremos conocer plenamente la mente de Dios.
Jamás comprenderemos cabalmente el cómo, el dónde ni el cuándo de nada.
Debemos rendirnos a la incertidumbre y apreciar su belleza.

Toda creatividad se basa en saltos cuánticos e incertidumbre. Las ideas verdaderamente
novedosas surgen del sustrato colectivo de información en momentos especiales. Estas ideas no se originan en el afortunado individuo, sino en la conciencia colectiva. Por eso es frecuente que dos o más personas realicen descubrimientos científicos significativos al mismo tiempo. Las ideas circulan en el inconsciente colectivo y las mentes preparadas están listas para traducir esa información. Ésta es la naturaleza del genio; ser capaz de comprender lo conocible aun cuando nadie más reconozca que está ahí.

En un momento, la innovación o la idea creativa no existe y al siguiente es parte de nuestro mundo consciente. Mientras tanto, ¿en dónde estuvo? En el ámbito virtual, en el nivel del espíritu universal donde todo es potencial. En ocasiones, este potencial genera algo previsible; otras, algo nuevo, pero en este reino ya existen todas las posibilidades.

En última instancia, cuando morimos el alma da un salto cuántico en la creatividad.
En efecto, el alma dice: «Ahora debo expresarme a través de un nuevo organismo o encarnación». Así pues, la intención proviene del alma universal, se localiza en un. alma individual y finalmente se expresa a través de una mente individual, circunscrita.

A partir de las experiencias pasadas creamos los recuerdos, que son la base de la
imaginación y el deseo, y como hemos visto, el deseo es la base de la acción. El ciclo se perpetúa a sí mismo.

Cuando la intención se repite, crea un hábito. Mientras más se repita la intención, más
probable es que la conciencia universal dé lugar al mismo patrón y manifieste la intención en el mundo físico. Si recuerdas el apartado sobre física, una onda-partícula que está dentro de una caja no observada es, simultáneamente, una onda y una partícula, y adopta una forma definitiva sólo hasta que es observada; comprenderás que en el momento de la observación, la probabilidad se transmuta en forma definida. Esta es la misma idea, sólo que cuando la intención se repite, es más probable que el patrón de la mente no circunscrita se transmute siguiendo tu intención, y se manifieste como una realidad física. Esto crea la ilusión de lo fácil y lo difícil, de lo posible y lo imposible. Por ello, si realmente quieres trascender lo mundano debes aprender a pensar y a soñar lo
imposible. Sólo con los pensamientos repetidos lo imposible puede hacerse posible, por medio de la intención de la mente no circunscrita.

La mente no circunscrita que está en ti es la misma que está en mí, o para el caso, en un rinoceronte, una jirafa, un ave o un gusano.

Esta mente no circunscrita, esta conciencia pura, es lo que nos da el sentido del «yo»,el «yo» que dice quién eres o quién crees que eres.
Esta conciencia universales el único «yo» que existe. Pero ese «yo» único y universal experimenta un proceso de diferenciación; se transforma en un número casi infinito de observadores y observados, espectadores y escenarios, formas orgánicas e inorgánicas, todos los seres y objetos que conforman el mundo físico.

Este hábito de la conciencia universal de diferenciarse en conciencias particulares es anterior a la interpretación. Como seres humanos estamos acostumbrados a pensar en
nuestro ser individual como «yo», sin notar o apreciar el «yo» más grande y universal al que llamamos alma universal. La palabra «yo» es simplemente un ingenioso punto de referencia que utilizamos para localizar nuestro punto de vista único en el alma universal.

Sin embargo, cuando nos definimos sólo como un «yo» individual, perdemos la capacidad de imaginar más allá de los límites de lo que tradicionalmente se considera como posible. No es que en el «yo» universal todo sea posible; es que ya existe, y lo único que necesita para transformarse en una realidad en el mundo físico es la INTENCIÓN.

La diferencia entre la mente circunscrita y la no circunscrita es la que hay entre lo ordinario y lo extraordinario. La mente circunscrita es personal e individual para cada uno de nosotros. Es la que sostiene nuestro ego, el «yo» autodefinido que va por el mundo y que está esclavizado a los hábitos condicionados. Por su misma naturaleza, la mente circunscrita nos separa del resto de la creación.
Establece divisiones sólidas que nos sentimos obligados a defender, aun cuando esto implique aislarnos de significados más profundos y conexiones dichosas que resultan de sentirnos parte de lo universal.

La mente circunscrita es lenta, agotadora y racional, y carece de imaginación o creatividad.
Requiere atención y aprobación constantes, por lo que tiende a sentir temor, desazón y dolor.
Por su parte, la mente no circunscrita es alma o espíritu puro, es la conciencia universal. Actúa más allá de los límites del espacio y él tiempo, y es la gran fuerza organizadora y unificadora del Universo, de alcance y duración infinita. Por naturaleza, el alma no circunscrita se vincula con todas las cosas porque es todas las cosas. No requiere atención, energía ni aprobación; es completa en sí misma, por lo que atrae el amor y la aceptación. Es inminentemente creativa, la fuente de la que fluye toda la creación. Nos permite imaginar más allá de los límites de lo que la mente circunscrita considera posible, pensar sin restricciones y creer en milagros.

Los saltos creativos dados por la mente no circunscrita, han sido confirmados por la ciencia.
Los huecos en los registros de fósiles sugieren saltos creativos de imaginación por parte de la naturaleza, hipótesis conocida como equilibrio discontinuo. Por ejemplo, existen antiguos fósiles de anfibios y aves, pero no de criaturas que los vinculen entre sí. Esto sugiere un salto cuántico de imaginación; los anfibios quisieron aprender a volar y las aves fueron resultado de esa intención. Los científicos creen que los humanos evolucionaron de los primates, pero no hay registro de fósiles de la fase intermedia, el eslabón perdido. Primero había sólo primates y de repente aparecieron los humanos. ¿Qué hubo en medio? Nada.
Estos constantes saltos de imaginación dan lugar a lo que nosotros vemos como el Universo.

El camino a seguir ahora, el próximo paso, es ir aprendiendo a dar “un salto cuántico” desde la mente racional en la que nos manejamos habitualmente hacia la mente universal en donde podemos hacer que se cumplan nuestros “milagros”.

Fuentes:  Frigyes Fogel    2012 Ascensión

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Enric Corbera – La abundancia y la espiritualidad van de la mano ( Completo )

La conferencia de Enric Corbera ” La abundancia y la espiritualidad van de la mano” se dividió en 2 conferencias, la Primera  se hizo el dia 21-12-2011 y ya lo publicamos con anterioridad ( partes 1 y 2 ), Ahora presentamos la segunda  realizada el dia 12-01-2012 ( partes 3 y 4 ).

En este Post está la conferencia completa ( 4 partes )

La abundancia y la espiritualidad van de la mano ( Completo )

Primera parte

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Segunda Parte

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Tercera Parte

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Cuarta Parte

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Nota: No se contestan Emails a la atención de Enric Corbera en su Centro , están muy desbordados.

Enric Corbera, psicólogo especialista en Biodescodificación.

Es Director del Instituto Español de Biodescodificación que se ocupa de la enseñanza de esta nueva aproximación a la enfermedad en España, que incluye a parte de la teoría específica, una formación en técnicas terapéuticas como son la Programación NeuroLingüística (PNL), la Hipnosis Eriksoniana y la Sofrología.

La curación siempre se la hace uno mismo, el terapéuta es el entrenador, el guía, pero la curación se la hace uno mismo y se hace de una manera Inconsciente como la enfermedad. Todo en el Universo es Reflexivo. Lo que va viene.

Carl J. Jung nos dice: “La enfermedad es el esfuerzo que hace la Naturaleza para curar al hombre”

naturalenric.com
biodescodificacion.com

Grabación realizada en el centro A·Sana
amorsana.com
Còrsega, 173. Baixos.
08036 Barcelona
Tel. 936 111 819
HORARIO:
de lunes a viernes de 10 a 20h

Música de Gustavo Pol
Tema: Angelita
Álbum: La llamada wix.com/musicadelser/weboficial

Fuentes: La Caja de Pandora video

luispalacios-reporterosciudadanos.blogspot.com
arel-reporterosciudadanos.blogspot.com
lacajadepandora.org

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Entrelazamiento cuántico o “efecto de Dios”: el pegamento entre el espíritu y la materia

El entrelazamiento cuántico, descrito como el parteaguas entre la física moderna y la clásica y también llamado “el efecto de Dios”, parece servir como un cordón inmaterial que conecta todas las cosas del universo y tiende un puente entre la materia y el espíritu

«Las cosas que han estado alguna vez en contacto entre sí siguen influyéndose mutuamente a distancia tras haberse cortado el contacto físico». James Frazer, La Rama Dorada.

«What is LOVE?- An attempt to create quantum entanglement between two or more macroscopic sentient beings»  @Akposthuman

 

En las últimas décadas la física cuántica ha tomado una enorme popularidad entre los no iniciados, principalmente por virar el materialismo característico de la ciencia hacia antiguas filosofías como el idealismo o religiones tan atractivas para la mente posmoderna como el budismo. Tiende un puente: la ciencia originalmente no se distingue de la filosofía: ambas buscan describir y entender la naturaleza (o el universo). La naturaleza, que en un inicio era concebida como la manifestación visible del espíritu Es parte de la interpretación popular de la física cuántica (ampliamente criticada por científicos que en ocasiones no logran salir de la “caja”) hacer del mundo algo en lo que la mente participa o al menos algo que se parece más a lo mental que a lo inerte y meramente mecánico. A mi juicio atinadamente, el filósofo y físico de Yale Abner Shimony llamó a esta vertiente de la física “metafísica experimental”.

Una de las cosas que ha hecho a la física cuántica tan atractiva para la mente popular, con cierta inclinación a la espiritualidad, es que ha demostrado que el acto de observar un objeto afecta el estado de lo que se observa. Este “efecto del observador” se explica por la interacción inevitable entre un instrumento y el fenómeno que se observa. Por otra parte, el principio de indeterminación de Heisenberg señala que la posición y el momentum de una partícula no pueden determinarse hasta que no es medida –existe en un estado de superposición, está, por así decirlo, en todas partes antes de ser medida u observada. La interpretación popular, que extrapola el mundo micróscopico, espectral e implicado del quantum al mundo macroscópico, que se caracteriza por el dar sentido: la explicación, ha entendido esto como que al observar cualquier fenómeno, al percibir algo, lo modificamos: la mirada transforma, e incluso, bajo cierta influencia del new age, al percibir (o al creer en) algo lo estamos (co)creando. El escritor Robert Anton Wilson, desarolló toda una  teoría de psicología cuántica agnóstica de la realidad bajo este principio: 

Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo… el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos… cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana).

Entre el tesoro de rarezas que descubrió la física cuántica al penetrar en el átomo, probablemente la más significativa y maravillosa sea el entrelazamiento cuántico.  Desde 1935 el físico Erwin Schrödinger notó una propiedad peculiar en la materia subatómica que llamó  ”entrelazamiento” (entanglement, en inglés).  Esto es, cuando dos sistemas cuánticos entran en contacto entre sí permanecen conectados instantáneamente, como si fueran parte de un todo indivisible.  Schrödinger rápidamente apuntó que esta era la diferencia fundamental entre la teoría cuántica y la física clásica.

Actualmente el entrelazamiento cuántico se entiende como un proceso en el que una sola función de onda describe dos objetos separados, los cuales comparten una misma existencia no obstante cuán lejos puedan estar entre sí, como si estuvieran unidos por un cordón umbilical invisible o una onda que, en teoría, se puede propagar por todo el universo. Dos partículas que se han entrelazado tienen una descripción definida juntas, pero cada partícula por separada yace en un estado completamente indefinido: podemos decir que no existe la una sin la otra (aunque una partícula pudiera estar en las Pléyades y la otra entrando a tu púpila en la Tierra: photons that did tango, can never untangle). El entrelazamiento cuántico, que ha sido observado principalmente entre fotones, ha sido descrito por Henry Stapp en los términos de “luz gemela”, una “disposición correlacionada a responder”.

Albert Einstein desdeñó este aspecto de la mecánica cuántica, con su famosa frase “de acción fantasmal a distancia”. Einstein, por supuesto, había impuesto un límite de velocidad al universo, y no concebía posible un efecto superlumínico. Sin embargo, el físico irlandés John Bell demostró con su famoso teorema que el entrelazamiento cuántico sí ocurre (algo que ha sido confirmado en repetidas ocasiones, como es el caso del famoso experimento de Aspect).

Ahora bien, este misterioso efecto de entrelazamiento a distancia difíicilmente se explica por una fuerza física que pueda viajar más allá de la velocidad de la luz para transmitir un estado cuántico entre dos partículas (de existir ciertamente se mantiene fantasmal).  Bell describió esta conexión entre partículas como “no-local”, es decir que no tiene una ubicación en el espacio. Dice Nick Herbert:

Las interacciones no-locales, de existir, serían una especie de vudú de la física en el que una partícula influye en la otra, no a través de una fuerza de campo convencional, sino simplemente porque se han tocado alguna vez en el pasado distante.

Pese a observarse en el laboratorio repetidas veces este fenómeno que afecta a los bloques fundacionales de la materia que conforma a todas las cosas del universo, existe cierta reluctancia a darle importancia al entrelazamiento cuántico. Nuestra vida en el mundo macro discurre sin detenernos a pensar en lo que significa que todas las partículas que han estado en contacto entre sí tengan esta propiedad de conexión cuántica instántanea: no se nos ocurre pensar que estamos entrelazados con ciertas personas, con ciertos objetos, con ciertas ideas que siguen influyéndonos a distancia. Recientemente, sin embargo, científicos han notado que diversos fenómenos “macroscópicos” –como la fotosíntesis y la navegación de las aves– parecen estar ligados al entrelazmiento cuántico. Aún más interesante es la teoría de que nuestro ADN se mantiene unido debido a esta conexión cuántica.

Elisabeth Rieper y colegas de la Universidad Nacional de Singapur dicen que este entrelazamiento es lo que mantiene unida la doble hélice del ADN. Según el sitio Technology Review de MIT, Rieper y sus colegas usaron un modelo teórico del ADN en el que cada nucleótido consiste en una serie de electrones orbitando un núcleo cargado positivamente. El movimiento de la nube negativa es un oscilador armónico. Cuando los nucleótidos se unen para forma un par de bases, las nubes deben de oscilar en direcciones opuestas o la estructura no será estable. Rieper y sus colegas se preguntaron, qué  le sucedería a esas oscilaciones si los pares bases estuvieran apilados en una doble hélice. La hélice debería de vibrar y deshacerse, pero esto no sucede ya que las oscilaciones ocurren como una serie de estados de superposición –lo que significa que oscilan en todos los estados posibles al mismo tiempo. Un entrelazmiento cuántico lo mantiene todo unido. [Daily Galaxy]

Que el ADN esté unido por entrelazamiento cuántico es altamente significativo, y por otra parte algo que podría anticiparse bajo cierto entendimiento de la selección natural y la evolución. Siendo que el ADN es fundamentalmente un programa (bio)informático que ha logrado replicarse con éxito — una especie chip cósmico o libro orgánico (¿el axis mundi de la galaxia?)– y que la forma más efectiva de transmitir información de la cual tenemos conocimiento es el entrelazamiento cuántico, es lógico pensar que el código genético esté vinculado entre sí de esta forma: con el pegamento más potente del universo (curiosamente es esa “oscilación de todos los estados posibles al mismo tiempo” lo que le da cohesión,  una especie de omni-potencia cuántica).

Además de la teoría expuesta por los investigadores de la Universidad de Singapur, el Premio Nobel de Química Luc Montagnier publicó el año pasado un trabajo en el que sugiere que el ADN emite señales electromagnéticas que imprimen su estructura en otras moléculas, algo similar a una teleportación de información, o en otras palabras entrelazamiento cuántico. El experimento realizado por Montagnier ha generado gran controversia y poca aceptación entre la comunidad científica, de cualquier forma avanza hacia una elegante intuición –que parece reflejarse en  la naturaleza. Aún menos aceptado es el trabajo del científico ruso Pjotr Garjaje quien sostiene que el ADN es similar a un internet cósmico. Lo siguiente del libro Vernetzte Intelligenz de Grazyna Fosar y Franz Bludor (traducción de fragmentos aquí): 

De hecho, Pjotr y su equipo encontraron más paralelos aún entre la genética y la informática. Especulan que la estructura del “ADN basura” (el “segundo código” similar a la gramática del lenguaje humano) y su posibilidad de modificación, se deben a que el ADN no acumula toda la información necesaria en cada momento, sino que intercambia información permanentemente (la recibe, modifica y emite), de la misma forma que lo hace una computadora conectada a la web. Cada persona sería, siguiendo esta línea argumental, un nodo de una red o sistema (como Internet) que involucraría a muchos más individuos-nodos. 

Hay que aclarar que Pjotr es una figura oscura, aparentemente miembro de la Academia de Ciencia de Moscú según algunos sitios web,  de quien se tiene poca información y quien cree que el ADN no sólo puede modificarse a través de la interacción de rayos de luz coherente (como lásers), también a través de las palabras –de manera similar a lo que sostiene Masuro Emoto con las moléculas de agua. Aclarando esto –que nos alejamos de la ciencia establecida– la posibilidad de que el ADN de un ser vivo no sólo esté en un estado de entrelazamiento cuántico con cada una de sus células, sino con otros miembros de su especie (y quizás con todo el universo) es muy interesante. Es una forma de explicar la fascinante teoría de los campos mórficos del biólogo Rupert Sheldrake, quien sostiene que existen campos de información  que organizan el desarrollo de una especie y sirven com una memoria de la naturaleza –de tal forma que se pueden transmitir hábitos y mutaciones de manera horizontal, sin tener que pasar de generación a generación.

En 1920 el embriólogo Alexander Gurwitsch descubrió que los seres vivos emiten fotones “ultra-débiles” dentro del espectro ultravioleta. Gurwitsch los llamó “rayos mitogénicos”, ya que creía que estos fotones tenían un papel importante en la división celular del campo morfogenético, es decir, en el desarrollo de la estructura morfológica de un ser vivo.

En la década de los 70 el profesor Fritz Albert Popp descubrió que esta emisión de luz, a la que llamó biofotones, se presentaba en un rango de entre 200 y 800 nm y que exhibía un patrón periódico y coherente. Popp teorizó que los biofotones son producidos por el ADN en el núcleo de las células. Esto fue demostrado en los años ochenta. El Dr. Jeremy Narby  escribió en su libro The Cosmic Serpent:

Como el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el ADN tiene una forma de escalera torcida (o una viña); de acuerdo a mi hipótesis, el ADN era, como el axis mundi, la fuente del conocimiento y las visiones chamánicas. Para estar seguro tenía que entender cómo el ADN podía transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas elctromagnéticas, y me acordé de lo que Carlos Perez Shuma me había dicho cuando comparó a los espíritus con ‘ondas de radio’. Una vez que prendes la radio, las puedes sintonizar. Es lo mismo con los espíritus; con la ayahuasca los puedes ver y escuchar. Así que investigue la literatura sobre fotones de origen biológico […]

Narby formuló la hipótesis de que cuando los ayahuasqueros del Amazonas dicen comunicarse con los espíritus de las plantas, de sus ancestros o de la naturaleza, en realidad se están comunicando con el ADN de esas plantas o con su propio ADN (el cual tiene un campo holográfico) –y de esta forma obtienen información sumamente difícil de obtener por métodos de prueba y error, como fue en su momento el descubrimiento del curare. «Esta es la fuente del conocimiento: el ADN, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático escupiendo fuego». 

Existe en la profundidad del misticismo humano una identidad entre el espíritu y la información, que ha sido recuperada con la física cuántica y con la era de la informática. Del gnosticismo al Internet. De Hermes a MSN. It from bit. Heisenberg escribió “los átomos no son cosas, son sólo tendencias, así que en vez de  pensar en cosas, debes de pensar en posibilidades. Todos son posibilidades de conciencia”. Ervin Lazlo ha dicho que “la información es el software del universo“. Vemos hoy  calaramente que la información es lo que programa a la materia, lo que de alguna manera arde al interior del cuerpo (la manifestación más conspicua de aquello que llamamos alma –”el sol invisible”–  es la información, el código). La versión de Erik Davis del Génesis:

En el principio era la Info, y la Info estaba con Dios, la Info era Dios.

Davis, en su texto Images of Spiritual Information añade:   “El medio es el mensaje y el mensaje es el espíritu al interior que viene de fuera, señal y ruido cruzando las fronteras entre sí en el flujo feroz del desdoblamiento”.

Si el Logos o Espíritu en verdad es omnipresente entonces debe de contar con los servicios de mensajería instantánea del entrelazamiento cuántico.  No por nada el escritor Brian Clegg ha titulado su libro sobre el entrelazamiento cuántico “El Efecto de Dios“, como si este fuera el resultado de la materialización de la divinidad en el universo: el sello elástico de la unidad.

Según el físico Nick Herbert, el teorema de Bell revela que los hechos que experimentamos en el mundo “[…] no pueden ser simulados por una realidad local subyacente. Cualquier realidad que se ajuste a los hechos debe de ser no-local… El teorema de Bell muestra que debajo del mundanal ruido de nuestra existencia local yace oculta una realidad cuántica vudú conectada superlumínicamente que es necesaria para que este mundo ordinario opere”.

Esta realidad subyacente, es lo que David Bohm llamó el orden implicado, un mar de energía del cual se desprende nuestra existencia apenas como la onda que se forma sobre la superficie de un lago cuando se lanza una piedra. Es también lo que Arthur Schopenhauer llamó el Mundo de la Voluntad (nuestra realidad explícita es el Mundo de la Representación: el Maia, la Matrix). Es también el mundo del Nagual, que expone Don Juan Matus según Carlos Castaneda y que podría ser parte de la tradición oculta tolteca. Es el mundo del Espíritu, el Brahman. El entrelazamiento cuántico parece ser el cordón umbilical (de luz comunicante) entre la dimensión de unidad divina absoluta y el mundo material de la multiplicidad, que es una falsa caída o división, ya que, por el mismo entrelazamiento cuántico, el Espíritu sigue irradiando, transmitiéndose a sí mismo a través de nosotros. In-formándonos.

Con información de Quantum Tantra y de MIT Technology Review

Twitter del autor: @alepholo

Tomado de Pijamasurf

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La vida tiene una manera maravillosa de cuidarnos. El único equilibrio que necesitamos establecer es entre la actividad y la inactividad, entre la mente y la no mente, entre dar y permitirnos recibir. Si realmente creemos, y nos atrevemos a probar las prácticas de la Alquimia Interior, llegaremos a darnos cuenta que nada es imposible. Mediante la participación y la asociación con las fuerzas de la Luz todo es posible.
En esta asociación se encuentra todo lo que necesitamos por dentro y por fuera. Encontramos nuestra totalidad o unidad en las dimensiones verticales del ser y no horizontalmente “ahí afuera”. Cuando se sienta todo en uno; eso es MAESTRÍA. Ahora ya está listo para jugar, para aplicarla a su vida.
El ritmo de la vida está en el equilibrio entre la actividad en el mundo, o dar, y el retirarse hacia los reinos interiores, o recibir el sustento divino. Al vivir de esta manera, en armonía con su YO, la Vida se ocupa de usted. Esto significa que su ser superior tiene la capacidad de actuar a través suyo, guiarlo, dirigirlo y utilizarlo para que atraiga directamente lo que le hace falta. Automáticamente se crea un espacio para sus relaciones. Para las correctas.
Entrar en el camino de la Alquimia Interior significa desidentificarse conscientemente del punto de vista materialista e incorporar el pensamiento multidimensional. Preguntas como “¿Cuándo llegaré a…?” ó “¿Cómo será….?” O “¿Cómo podré…?”, desaparecen. Entendemos que el miedo le da vida u forma a estos pensamientos y que la confianza en unión con el pensamiento y la acción creativa correcta, es lo que realmente modela nuestras vidas.
Al igual que el planeta (y toda conciencia que sobre Él existe), que se está moviendo mediante las iniciaciones del corazón, nosotros venimos a integrar las frecuencias vibratoria inferiores y superiores, las filosofías orientales y occidentales, las influencias cósmicas y planetarias. Y al expandirse el corazón dentro de cada uno de nosotros, empezamos no sólo a ver y comprender mejor sino que empezamos a amar más y mejor. Y aquí, permítanme algunas palabras de advertencia.
Las condiciones alrededor suyo le afectarán mucho, sobre todo el sufrimiento. Su atención se volverá mucho más aguzada en cada acto, pensamiento y sentimiento. Verá y sentirá muchísimo más. Le elección entre lo humano y lo divino se convertirá en una constante. Verá la oscuridad o verá la Luz.
Cuando vea el sufrimiento, sentirá y percibirá esa parte suya y de su humanidad que sigue identificada con los antiguos valores de un mundo agonizante: sean las cadenas orientales del karma o la ética de la culpabilidad de la tradición judeo-cristiana. Entonces vivirá a través de esa calificación. Por ejemplo, cuando vea y sienta el sufrimiento, una parte de su mente estará calificando esa energía con pesadez. Se pondrá a pensar:”Pobrecito…!” Y estará proyectando ese peso hacia la persona por la cual lo siente. En lugar de aligerar su carga la estará haciendo más pesada
En cambio, si al mirar a esa persona que, por motivos incomprensibles para usted (puede ser compensaciones de vidas pasadas, o lecciones, o simples condiciones a través de las cuales esa persona puede llegar a otros y enseñarles), se encuentra en ese estado “desafortunado”, le ve el ser de luz que lleva dentro, estará proyectándose esa Luz, esa belleza, que servirá para alentarlo. Quizás podrá elegir hacer algo para ayudarlo físicamente pero que no sea por complejo de culpa o por miedo – motivaciones comunes tras toda caridad – sino por su propia abundancia y positivismo.

Fuente: Del Curso de Metafísica

sacado de  la web camino largo a casa

Tomado de belinda – Stop secretS

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