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Posts Tagged ‘mente espejo universal’

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Y esto es el ego: Un reflejo emocional de lo que piensas, piensan y te enseñaron a creer de ti. Nos referimos al condicionamiento recibido, acumulado y auto extendido durante toda tu vida. Un condicionamiento del cual no eres consciente, con el cual estas profundamente identificado y te parece de lo más normal. Soltarlo se convertirá en un verdadero desafío para ti; nadie sabe cuanto depende de algo hasta que trata de vivir sin ello. 

 


El ego es tu enemigo?

El verdadero ser solo se puede llegar a conocer por medio del falso. Solo se puede llegar a conocer lo real a través de la ilusión. No puedes acceder a la verdad en forma directa. El asunto del ego no se debe percibir como una bestia que nos acecha para cazarnos. El ego es un sistema que sirve para cumplir un propósito; “Canalizar nuestra energía interior para convertirla en experiencias”. Es la estructura que nos dota de los medios, es la herramienta que sirve como enlace entre dos mundos. Es el vehículo de transporte para que el espíritu y tu alma puedan acceder a este plano dimensional. El ego es el programa que te permite interactuar con el mundo de la forma y la materia.

Entonces cuál es el problema con el ego? ¿Que tienen de malo sus creaciones o conjunto de ideas o valores?

Cuando una persona carece de la consciencia de su centro original, busca y se le provee de otros elementos que le brinden una personalidad sustituta, nadie puede operar sin una identidad. Quien experimenta una crisis de personalidad se puede sumergir en un profundo dolor existencial con deseos hasta de morir. La apatía y la depresión son algunos ejemplos. Si hacemos un reconocimiento más profundo: el ego es algo que no podemos dejar de usar. Este nos brinda la estructura. El problema reside cuando nos identificamos con cierto tipo de roles que no están alineados con nuestro núcleo. Nuestra vida conforme se va desenvolviendo define sus creencias, sus valores y principios que le gobiernan. Nadie se puede salir de esta dinámica. “Nadie puede operar sin una identidad.”

Hablando con más propiedad, el ego es un producto de la mente, esta última es el autor intelectual de todo lo que nos acontece y como le percibimos, de lo que sentimos y creemos ser. Cuando la actividad mental carece de gobierno (consciencia) puede crear identidades disfuncionales, enfermizas y nocivas. A eso le solemos llamar el ego. La mente suele proporcionarnos ideas interminables acerca de lo que debemos creer, nos satura de necesidades, nos demanda una continua búsqueda de la felicidad que no termina, nunca, no permite que estemos satisfechos con lo que contamos en el presente. Y si lo logramos en algún momento, vivimos con el miedo de perderlo. O simplemente se acabe. La mente sin dirección se convierte en un hoyo negro sin fondo. Siempre nos empuja a desear más. Absorbe toda nuestra energía y nos debilita para estar en paz en el presente.

No olvidemos que el ego aunque se trate de un producto de la mente, es indispensable para el reconocimiento de nuestra existencia y para poder canalizar la energía del corazón. No podemos materializar nuestra energía si carecemos de enfoque. De ahí se desprende que el concepto del ego solo se vuelve un problema cuando carece de comprensión. Cualquier persona necesita contar con una personalidad egótica para tomar consciencia de su existencia y posteriormente de su núcleo. Siempre que alguien se perciba como algo pensante demandará una identidad. La mente no puede vivir sin identificación con algo, de ello depende su supervivencia, si la mente no tiene un marco de referencia que le brinde sentido a la percepción de su presencia, esta se puede colapsar. Un cuerpo sin mente se convierte en algo vegetal, estático, sin capacidad operativa para crear. Una mente sin acceso a la consciencia del ser se puede convertir en algo limitante, controlador y destructivo.

Cuando la mente cumple con su verdadero fin es el constructor mediante el cual tenemos acceso a nuestro ser verdadero, al que solemos llamar alma o espíritu. Por otra parte la mente crea todas nuestras identidades, trátese de las constructivas que brindan gozo o las disfuncionales que otorgan placer momentáneo. Cuando hablo de la mente, suelo referirme al instrumento que nos brinda un conjunto de ideas que alimentan la percepción de nuestra existencia. El ego es un producto de la mente y a su vez nos permite relacionarnos con todo, con nosotros mismos y el mundo que percibimos. Le relación con nosotros mismos, es el origen de todo lo que nos acontece. (más…)

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Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad de New Brunswick (Nueva Jersey) y es doctor en Quiropráctica por la Life University de Atlanta (Georgia). Coautor del filme récord de Y tú qué sabes, llena salas de conferencias en Estados Unidos y Europa explicando de forma sencilla cómo cambiar.

Cómo los pensamientos provocan reacciones químicas que influyen directamente en la salud y crean una realidad propia. Lleva décadas estudiando la neuroplasticidad, esa capacidad que tiene el cerebro de adaptarse a los cambios y modificar los circuitos que conectan todas las neuronas.

Él es un ejemplo vivo de su propio cambio. A los 24 años sufrió un grave accidente que afectó a sus vértebras dorsales. Le vaticinaron que se quedaría toda la vida en una silla de ruedas. Pero decidió no operarse y experimentar, en cambio, la capacidad de regeneración de su propio cuerpo. Se ofrece la entrevista que le ha realizado Elisabet Bonshoms (Foto de Xavier Cervera)

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Alguien discute con su pareja y termina con un: “Soy así, no puedo cambiar”. ¿Qué le diría usted?

Que no es verdad. Se producen una serie de reacciones químicas en el cuerpo que hacen creer que no se puede cambiar, pero la evidencia de la ciencia dice todo lo contrario. Hay que olvidar la idea de que el cerebro es un órgano estático, rígido e inmutable. Sí, podemos cambiar.
¿Cómo?

Cambiando de pensamiento. El interruptor que activa el cambio es la voluntad, porque desencadenará una nueva información. Cambiar es pensar de forma más amplia, trascender tu propio entorno. Es conectarte a un sueño, a una idea que ya existe en el campo cuántico de posibilidades. Es creer en ese futuro cuando todavía no se puede percibir con los sentidos.
¿Por qué es tan difícil cambiar?

Porque las reacciones emocionales son muy adictivas. Puedes decirte a ti mismo que no te gusta tu trabajo ni tu relación de pareja, que no te gusta nada de lo que haces y tienes en tu vida. Pero eso es una emoción que la mente ha memorizado para reafirmar su identidad. Esas reacciones químicas alteran nuestra percepción de la realidad e impiden la entrada de cualquier otro tipo de información en nuestro cerebro. Para cambiar hay que romper esa emoción.

Pero no es nada fácil cambiar los pensamientos. Lo primero que hay que hacer es observarlos y relacionarlos con lo que te pasa en la vida. Así uno empieza a ver reflejados en su cotidianidad los efectos que ha creado con cada uno de sus ­pensamientos.

¿Por qué da miedo cambiar?

Porque eso supone pasar de una situación cómoda y predecible a otra desconocida. La mayoría de las personas sueñan con emprender cosas nuevas, pero no pasan a la acción, se quedan en el plano intelectual. ¿Cómo podemos realizar estos proyectos si seguimos apegados a lo familiar y convivimos con esta vieja personalidad? Para experimentar algo nuevo tenemos que arriesgar, dejar el territorio de lo predecible y entrar en el terreno de la incertidumbre.

¿Qué se debe cambiar para crear una nueva vida?

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ENCUENTRO SAGRADO con VICTOR BROSSA – 1ra Parte

by Romina Cattoni

El trabajo de Victor Brossa se caracteriza por desarrollarse en series que se superponen unas a otras como dimensiones que se tocan desde algún punto sutil…

Para él el tiempo no existe. Es solo una percepción de la que podemos salir para observar con los ojos del alma.

Victor crea desde un estado de total libertad, sin aferrarse a estilo alguno y casi desconectado de modas y tendencias.

Simplemente trata de ser el mismo desde la expresión de su ser interior.

Un ser conectado al resto de la consciencia, desde ese lugar donde todo es posible, allí donde los contrarios conviven transformandose en complementarios, donde lo sutil se manifiesta, donde el arte es la expresión del absoluto.

Visite la web de Victor Brossa galerialalinea.com

Visite la revista encuentrosagrado.com.ar

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Bianca Atwell.

Cada vez que algo se censura, pongo mi atención allí, ya que seguramente es información relevante para nuestra supervivencia y libertad. La sabiduría acerca de cómo funcionan nuestras emociones, ha sido sutilmente censurada, ridiculizada, ocultada y por supuesto, nuestra atención es permanentemente alejada de las emociones ¿por qué?

Porque las emociones son nuestro panel de control.

Si estudiamos la evolución de los seres vivos, encontramos que el individuo tiene una interface con el medioambiente (el aparato perceptual). Cada una de nuestras células está dotada de un aparato perceptual (la membrana) que “siente” lo que ocurre en el exterior y también en el interior de la célula.

El “sentir” condiciona el “existir” de un ser vivo. Un ser no vive si no puede sentir.

Jeje, ¿no les parece ahora normal que quienes nos controlan quieran que no conozcamos nuestro aparato perceptual?

Antonio Damasio, gran neurólogo, investigador y Premio Príncipe de Asturias, escribía  “Siento, luego existo”.

Cuando recibimos un estímulo externo, por ejemplo un sonido, nuestro oído transmite las frecuencias vibratorias de dicho sonido al cerebro. Nuestro cerebro, con impulsos eléctricos consulta “la base de datos de nuestra experiencia anterior” y decodifica las frecuencias en información emocional. También consulta a cavidad de resonancia de la inteligencia colectiva (la Noosfera) en busca de respuestas de la conciencia de especie.

Nuestro cerebro se hace las siguientes preguntas ¿he escuchado alguna vez este sonido? ¿es este sonido peligroso para mí o para mi manada?, ¿me gusta este sonido?, etc.

Entonces la respuesta de la “base de datos” condiciona “la sensación” disparando una “emoción” y la emoción determina la conducta del individuo frente a dicho estímulo.

Si la respuesta es “es un sonido agradable, no es peligroso para nadie y me gusta”, sentiremos una “emoción agradable” que condicionará a su vez la producción de substancias neurotransmisoras, hormonas, aminoácidos y proteínas de buena calidad que ese sonido desencadenará en nuestro cuerpo. Lo que se fabrique, será el cuerpo nuestro de ese preciso momento y también nuestro estado de conciencia.

Por favor, noten que es la base de datos la que condiciona la respuesta y no el estímulo en sí. Saber esto es muy importante porque cada individuo responde a la realidad según esté programado su cerebro. Las respuestas son individuales y únicas.

La emoción le dice al cuerpo y a la mente cómo reaccionar ante ese estímulo. Por lo que las emociones son el panel de control de la conducta del ser vivo.

-Alejarse o acercarse al estímulo.

-Fabricar una u otra proteína dentro de mi cuerpo de buena o mala calidad.

-Registrar y archivar que es un estímulo positivo o negativo para mi supervivencia y la de mi especie, etc.

Si nos ponemos a reflexionar, las emociones son la mejor guía de supervivencia que tenemos. Nos dicen qué dirección tomar, si lo que hay es bueno o malo para nosotros y para nuestra especie, y qué decidir en cada momento. Y lo que es más asombroso: nos dicen “cómo SER”.

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Hasta la fecha ningún científico pudo localizar la mente en el cerebro. Sí que el cerebro procesa estímulos procedentes de ella, pero no han podido ni centralizarle ni encontrar sus nodos.

Todavía nos nos hemos puesto de acuerdo en “qué es la mente”, mucho menos tenemos una convicción de dónde está.

La mente sería aquello que necesitamos para preguntarnos qué es la mente, jeje.

La mente humana es no local, del mismo modo que lo son los campos morfogenéticos: “Según esta sugerente teoría —ya experimentalmente demostrable— la memoria no se ubica en el cerebro, sino que es inherente a la naturaleza. Todo parece apuntar a que los sistemas naturales heredan una memoria colectiva de todas las cosas anteriores de su misma especie, sin importar lo lejos que puedan estar ni el tiempo transcurrido desde que existieron”.

Lo que sucede es que estamos programados para darle un sitio a todo en el espacio tridimensional, por lo que nos cuesta entender el concepto de “no-localidad”.

Sí, hay algunas cosas que no tienen lugar. La física cuántica nos muestra las conexiones no locales entre partículas, que pueden estar sincronizadas sin que exista un campo conductor entre ellas. Estamos hablando de un campo universal que es omnipresente.

La mente no local explica la sincronicidad con que se ponen en funcionamiento algunas manifestaciones sin estar conectadas entre ellas. También algunos fenómenos como el comportamiento sincrónico de un colectivo de termitas o de peces.

En el caso de las termitas es muy interesante: si pones a tres o cuatro en una pecera con algo de tierra, no hacen nada. Pero si pones una gran cantidad, comienzan todas a construir  complejas estructuras organizándose sincrónicamente. Todas toman la decisión al mismo tiempo de ponerse a trabajar.

La existencia de campo universal y unificado podría explicar varios fenómenos de la naturaleza, de hecho todo el universo es energía y ese sería el mismo campo no local del que estamos hablando: el campo cuántico.

Einstein rechazaba la teoría de la no-localidad cuántica, le llamaba “acción fantasmagórica a distancia”, porque este fenómeno indicaría que la información para ser sincrónica debería viajar a mayor velocidad que la velocidad de la luz, por o tanto violaba los principios de la Teoría Especial de la Relatividad. Pero más tarde, el físico Alan Aspect demostró que la velocidad de la luz no es un límite absoluto cuando observamos el mundo cuántico. El entrelazamiento cuántico (el fenómeno de la conexión no local entre los fotones) nos muestra cómo todos nosotros estamos entrelazados desde el mismísimo Big Bang, si es que el Universo conocido ha nacido de la explosión de un punto condensado.

Boris Tsirelson halló en 1980 que las correlaciones cuánticas están limitadas por una cota superior: el  límite de Tsirelson.

Pero en 1994, los físicos Sandu Popescu y Daniel Rohrlich descubrieron que una clase particular de correlación puede existir por encima de ese límite, lo que se llama hoy en física “correlaciones post cuánticas”, que son los fenómenos que se dan cuando algunas correlaciones entre las partículas parecen ser más “no-locales” que otras.

Más tarde Rosembaum llevó a cabo un experimento con cristales, que demostró que este fenómeno de no-localidad se manifiesta también en el mundo visible y no sólo en el cuántico.

Después Sheldrake creó un laberinto para determinada especie de ratones de laboratorio. Ese laberinto es un campo morfogenético experimental. En otro laboratorio pusieron a la misma especie de ratones en un laberinto exactamente duplicado.

Cuando los ratones de Sheldrake descubrieron el camino más corto hacia la comida, al mismo tiempo en el otro laboratorio (situado en otro país), los ratones comenzaron a tomar el mismo camino llegando más rápido a la comida. Algo así como el experimento del mono 101.

Esto sucede todo el tiempo con las ballenas del Atlántico Norte y las ballenas del Atlántico Sur. Son manadas que no están conectadas entre sí, sin embargo cuando una de las manadas cambia su canción (una vez al año), la otra comienza a cantar (al mismo tiempo) la nueva melodía.

En la naturaleza hay muchas manifestaciones de estas conexiones de inteligencia colectiva no localizada y se producen interespecies también. No sólo entre seres de la misma especie (lo que podría ser un recurso de supervivencia).

Incluso seres unicelulares sin cerebro demuestras inteligencia y comportamiento.

Pero volvamos a casa y a nuestra mente. Nuestra mente NO ESTA  EXCLUSIVAMENTE EN EL CEREBRO.

Desde Descartes hasta las teorías más recientes, la cuestión llamada “el problema-mente-cerebro” o “el problema alma-cuerpo”, o también el llamado “problema conciencia-cuerpo”, es uno de los problemas fundamentales de la fílosofía, la neurología, la biología y otras ciencias.

Sin embargo ¿por qué creer que mente y cerebro son dos cosas distintas? ¿Por qué seguimos intentando fragmentarlo todo?

¿No será que mente y cuerpo son manifestaciones de una sola esencia?, porque a ver si dejamos de rompernos la cabeza con esta eterna dualidad…

¿No será que lo físico y lo no físico es una dualidad fruto de nuestra ilusión perceptual? (lo visible y lo invisible).

El científico chileno Alejandro Serani Merlo, decía en un congreso de bioética: “…-No es, en consecuencia, el cerebro el que percibe, por más que el cerebro sea necesario para la percepción. Es el animal el que -en tanto que todo unificado- percibe por su cerebro. De lo anterior se desprende que un viviente no es una colección de partes accidentalmente reunidas, sino una totalidad esencialmente unificada, que posee identidad y acciones propias irreductibles. Un viviente no es una colección de moléculas casualmente reunidas sino un tipo especial de realidad natural, con su propia unidad, identidad y leyes específicas irreductibles…”.

Son interesantes las observaciones del invesigador holandés Pin Van Lommel, publicadas en la revista The Lancet (una publicación científica muy respetada en el ámbito de la ciencia oficial), en las que revela la existencia de procesos concientes aún más allá de la muerte clínica. Es decir, que para Lommel, una persona sigue siendo conciente más allá de la inactividad de su cerebro. Estos experimentos demuestran la no localidad de la mente en el cerebro. Su independencia de él.

El problema de que haya tan pocos científicos tratando el tema es la imposibilidad de llevarlo al campo empírico y demostrar la naturaleza de la mente con el visto bueno de los académicos que habrán de aprobar la teoría.

Lo tenemos a  Karl Pribram con su teoría (al fin) no materialista de la mente holográfica, una estructura holónica de energía, una porción del Universo en cada uno de nosotros.

Solo una mente no local e inmaterial puede explicar la mayoría de los fenómenos de los seres vivos. Una mente que sea un campo unificado, como lo es el Universo. Ya no hay por qué dividir entre cuerpo-mente, son interdependientes, forman parte de una unidad.

Y todo tiende a la vuelta al origen, a la UNIDAD.

Porque de allí venimos, y hacia allí vamos.

Fuente: BIANCA ATWELL

Visto en: Conciencia Cuántica

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