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Archive for the ‘Universo Fractal’ Category

It from bit: Un nuevo paradigma emerge de la intersección de la física, la biología y la informática: la información como fundamento primordial del universo que percibimos –la materia y la energía como su representación o desdoblamiento.

Generalmente el paradigma de conocimiento bajo el cual nos movemos nos enseña que el universo en su constitución más básica está hecho de minúsculas partículas subatómicas; estas partículas son equivalentes a discretos paquetes de energía que se transmiten constantemente en el vacío –quantums. Este paradigma gnoseológico nos hace creer que la realidad fundamental del universo es la materia o la energía –según la teoría de la relatividad la masa es una propiedad de la energía. En círculos con una tendencia espiritual, particularmente el New Age, se considera que “todo es energía”, incluso se habla de una versión teológica moderna en la que la divinidad es igual a la energía.

Decir que la energía es un aspecto primordial del universo no resulta precisamente equivocado. La energía ciertamente es como la sangre del universo; y, como si fueramos vampiros, los organismos de este universo –hombres, estrellas o átomos– nos alimentamos de esta energía, la cual nos permite realizar tareas. En este sentido la energía si podría concebirse como aquel icor del Olimpo griego, la sangre de los dioses. La energía, también, es lo que posibilitó la expansión del universo, aquel primordial orgasmo que llamamos Big Bang, es ciertamente una bomba energética. Sin embargo, en tiempos recientes ha surgido, en lo que podemos llamar la fusión de la física con la teoría informática y la genética, un nuevo entendimiento de lo que es el substrato fundamental del universo: la información.

En su libro The Information: A History, A Theory, A Flood, James Gleick traza con una enorme claridad la evolución de la teoría informática, desde el Logos bíblico hasta el q-bit y el meme. La información tiene una realidad física, es justamente aquello que in-forma y por lo tanto genera el mundo material que experimentamos, “la escritura, la pintura, la música, el dinero” son información. Entrevistado por el patriarca de la revista Wired, Kevin Kelly, Gleick nos remite al padre de la teoría informática, Claude Shannon:

Shannon dijo que la noción de información no tiene que ver con el significado. Una cadena de bits tiene una cantidad, ya sea que represente algo que es verdad, o algo que es completamente falso, o algo que simplemente no tiene sentido. Si eras un científico o un ingeniero esta idea fue muy liberadora; te permitía tratar a la información como una cosa manipulable.

Sólo con las metáforas que surgen de la biología molecular y de la computación –de la programación informática– empezamos a comprender esta antonomasia ontológica de la información. Por ejemplo, las imágenes que vemos en una pantalla de computadora en realidad no son más que la representación de una serie de bits, de un código. De igual manera nuestros cuerpos y nuestras funciones biológicas no son más que la representación y la ejecución de una serie de bits (letras de genoma), de un código que literalmente nos forma desde dentro.

La información es crucial para nuestra sustancia biológica –nuestro código genético es información. Pero antes de 1950, no era tan obvio que la herencia tenía que ver con el código. Solo fue después de la invención del telégrafo que entendimos que nuestros nervios transmiten mensajes, como los cables. Cuando vemos atrás en la historia, nos damos cuenta que muchas diferentes historias acaban siendo historias sobre la información.

Los genes son una especie de red nodal, de Internet molecular (según el Premio Nobel Luc Montaigner el ADN podría incluso  podría transmitir información a distancia vía un entrelazamiento cuántico). “La vida se esparce a través de redes. El cuerpo es un procesador de información. La memoria reside no sólo en el cerebro sino en toda célula… 6 mil millones de bits para formar un cuerpo humano” dice Gleick. El famoso biólogo Richard Dawkins añade:

Lo que yace en el corazón de cada ser vivo no es el fuego, ni el calor del aliento, o la “flama de la vida”. Es información, palabras, instrucciones… Si quieres entender la vida, no pienses en vibrantes y pulsantes membranas y gels, piensa en tecnología informática.

En la época industrial surgió la metáfora del universo como una gran máquina; en esa época, la física newtoniana veía al universo como un reloj, una manifestación mecánica (en el caso de Newton, un emblema mecánico de la perfección de Dios). Esta metáfora de una gran máquina era usada puesto que la tecnología del momento mostraba que las máquinas eran efectivos aparatos para realizar una tarea, es decir, para conducir energía. Apropiadamente con un avance tecnológico en el que las máquinas son utilizadas sobre todo para procesar información: la métafora del universo cambia a la de una gran computadora.

La física moderna, que se enfrenta a la naturaleza esquiva de la materia subatómica, también formula una concepción informática de la realidad. El físico John Archibald Wheeler, quien acuñara el término “agujero negro” para aquello de lo cual no escapa la información, cifró este núcleo informático de la naturaleza con su famoso axioma: “It from Bit”, para decir que del bit, de la unidad fundamental de información, se desdobla el ser. Gleick lo cita en su libro The Information:

La información genera “todo ser –toda partícula, todo campo de fuerza, incluso el continuo de tiempo-espacio”. Esta es otra forma de sondear la paradoja del observador: el resultado de un experimento es afectado, incluso determinado, cunado éste es observado. No sólo el observador está observando, está haciendo preguntas y enunciados que a fin de cuentas deben expresarse como bits discretos. “Lo que llamamos realidad”, escribió timidamente Wheeller, “surge en el último análisis de posar preguntas de sí o no”. Añadió: “Todas las cosas físicas son teórico-informáticas en origen, y este es un universio participativo”. Todo el universo es visto entonces como una computadora –una máquina cósmica procesadora de información… Cuando los fotones y los electrones y otras partículas interactúan, ¿qué es lo que en realidad están haciendo? Intercambiando bits, transmitiendo estados cuánticos, procesando información. Las leyes de la física son algoritmos. Cada estrella incandescente, cada nebulosa silenciosa, cada partícula dejando una huella espectral en una cámara de nubes es un procesador de información. El universo computa su propio destino.

Mucha información para procesar en el párrafo anterior, que también se lee como un decálogo gnóstico. Por otros senderos, John Lilly, el científico, para algunos desquiciado, que experimentó en cámaras de aislamiento con LSD y ketamina, llegó a la conclusión de que el universo era una computadora cósmica y el cerebro humano una biocomputadora que podía y debía de ser reprogramada. ”Me convierto en uno de los programadores de la computadora cósmica, como un dios unido con los dioses bajo Dios”, escribió Lilly en un momento de ciber-samadhi en El Centro del Ciclón. 

También el físico David Bohm, uno de los principales proponentes del paradigma holográfico de la realidad, en el que se concibe al universo como un holograma donde cada parte contiene la totalidad de la información de todo el sistema (en un bit están todos los bits, en un átomo: las estrellas), formuló una visión de la física desde la informática. Bohm consideró que la realidad que experimentamos se desdobla de una realidad implicada inconmensurable.

La luz es lo que envuelve al universo. Por ejemplo, si estás observando esta habitación, toda la habitación está envuelta en luz que entra a tu pupila y se desenvuelve en la imagen en tu cerebro. La luz en su sentido generalizado (y no solo la luz ordinaria) es el medio por el cual el universo entero se envuelve en sí mismo.

Bohm concibe a la luz como “contenido informático, forma y estructura. Es el potencial de todo”. Recordemos que la luz justamente es aquello que no tiene masa, y que no tiene antipartícula: el fotón parece escapar del mundo de la dualidad. Y nuestro mismo ADN transmite biofotones para comunicarse entre sí.

El científico y pianista Ervin Lazlo ahonda:

En la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vació cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información. El universo no es un un ensamble de bits de materia inerte moviéndose pasivamente en el espacio vacío: es un todo coherente y dinámico. La energía que constituye el hardware está siempre totalmente in-formada. Esta in-formado por lo que David Bohm llamaba el orden implicado y los físicos ahora llaman el vacío cuántico o campo de punto-cero (también llamado espacio-tiempo físico, campo universal o nuéter). Esta es la in-formación que estructura el mundo físico, la información que percibimos como las leyes de la naturaleza

Lo que nos parece una moderna concepción de la información como realidad primordial del universo en realidad es un retorno al platonismo, al mundo de las ideas, a la dimensión arquetipica que in-forma nuestra existencia. El físico Werner Heisenberg, quien manifestara su cercanía a la filosofía de Platón, dijo “los átomos no son cosas, son solo tendencias, así que en vez de  pensar en cosas, debes de pensar en posibilidades. Todos son posibilidades de conciencia”. Aquí nos acercamos a una idea fascinante: la materia como una especie de frase o proposición enunciada por la conciencia. Los cuerpo como arreglos momentáneos de la codificación de la información inherente.

En el sistema que se esboza superficialmente aquí la información ocupa el lugar del espíritu. Dice Erik Davis parafraseando el génesis de San Juan: “In the beginning was the Info, and the Info was with God, and the Info was God.” [En el principio fue la Info, y la Info estaba con Dios, y la Info era Dios”]. De la misma forma que la materia busca transformarse en espíritu puro, la información busca convertirse en conciencia. Nos dice James Gleick: “A la larga, la historia es la narrativa de la información volviéndose consciente de sí misma”.  Al parecer nosotros somos los vehículos de este proceso en avanzada.

Twitter del autor: @alepholo

La incertidumbre del universo cuántico

Según explica el físico de la universidad de Oxford, Vlatko Vedral, a Eduardo Punset, el Universo mismo no estaría compuesto de materia ni de energía sino de información.

La escala más pequeña del universo –la que se rige por las leyes de la física cuántica– parece un desafío al sentido común. Los objetos subatómicos pueden estar en más de un sitio a la vez, dos partículas en extremos opuestos de una galaxia pueden compartir información instantáneamente, y el mero hecho de observar un fenómeno cuántico puede modificarlo radicalmente. Pero lo más extraño de todo –según le explica el físico de la Universidad de Oxford, Vlatko Vedral, a Eduard Punset en este capítulo de Redes– es que el universo mismo no estaría compuesto de materia ni de energía sino de información

Fuente: Pijamasurf

http://pijamasurf.com/2012/09/por-que-la-realidad-fundamental-del-universo-no-es-la-materia-o-la-energia-sino-la-informacion/

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Estudios demuestran que los beneficios de una meditación colectiva repercuten en los índices de criminalidad de una ciudad; todo está unido, y el saberlo aumenta la responsabilidad individual.

 

 

Intención, meditación, y colectividad

Hace poco postulamos la intención como uno de los ingredientes primordiales de la magia. Cualquier acto de ‘manipulación’ de fuerzas intangibles para consumar un cierto efecto en un plano palpable, implica el canalizar con claridad una intención. Cuando un individuo fija su energía en lograr un algo específico parece que pueden ocurrir milagros –lo cual hemos visto acontecer en distintos contextos, desde hazañas deportivas hasta épicas historias de vida–. Sin embargo, y a pesar de que el poder de la intención es predicado con bastante popularidad, lo cierto es que este fascinante fenómeno ha sido pocas veces comprobado desde una perspectiva científica.

Por otro lado sabemos que la meditación es una de las tecnologías más eficaces que tenemos a nuestro alcance para destilar nuestra atención y, en caso de que así lo deseemos, fijar nuestra intención. Entre otras múltiples bondades, el meditar nos permite allanar los conductos de nuestra mente y en consecuencia proyectarnos hacia un punto con mucho mayor contundencia. En pocas palabras, la intención y la meditación son dos recursos que al aliarse mantienen una simbiótica dinámica que puede arrojar resultados asombrosos. 

También hemos constatado que la voluntad colectiva potencia la ya de por sí contundente naturaleza de este ‘fenómeno’ de la mente (¿o el espíritu?) humano, tal como mencionamos al hablar del proyecto MeditatioSonus el cual organiza meditaciones colectivas guiadas por sonido:

 ”A lo largo de la historia humana se ha probado que la colectividad, dentro de casi cualquier contexto, potencializa la intención. Al momento en que voluntades diversas son sincronizadas con un fin específico sucede algo casi mágico que nos recuerda al recurrido adagio matemático “el todo es mayor que la suma de sus partes” o, en un plano poético, podríamos referirnos a este fenómeno como la tajante magia implícita en el acto de unificar.”

La colectividad de algún modo alude a la naturaleza unitaria y a la hiperconectividad que rige la existencia compartida de todo ser (fenómeno que de acuerdo con Rupert Sheldrake, se intensifica entre miembros de una misma especie, y que nos permite compartir enormes cantidades de data relevante en un proceso que no depende de la cercanía geográfica y que trasciende generaciones). Creo que al emprender algo en forma colectiva no solo estamos reconociendo que este modelo potencia la individualidad (dos personas pueden lograr mas que una persona en el doble de tiempo), sino que incluso es una forma de rendirle tributo a la noción de que todo, todos, estamos unidos en un cierto plano (y por cierto ese plano pudiera ser el más relevante de nuestra existencia). 

De acuerdo a lo anterior, podemos hablar de un singular trinomio compuesto por intención, meditación y colectividad. Y precisamente estos son los ingredientes que involucra un ensayo realizado por John Hagelin, titulado ‘The Power of The Collective’. Doctor en física por la Universidad de Harvard, Hagelin ha participado como investigador en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), así como en el Stanford Linear Accelerator Center (SLAC). Actualmente preside la Fundación David Lynch y es una de las figuras más prominentes en torno a la meditación trascendental.

El Poder de la Colectividad

El ensayo parte de dos premisa especificas. Una se refiere a que los índices de criminalidad están directamente relacionados al volumen de estrés social que se registra al interior de una ciudad. La otra asume, de acuerdo a múltiples estudios relacionados, que la meditación es una óptima herramienta para reducir el nivel de estrés que experimenta un individuo, y que cuando este proceso se experimenta de manera colectiva, los beneficios terminan impactando no solo a cada uno de los involucrados en la práctica, sino que incluso se derraman, de forma medible, en una cierta área alrededor del grupo de practicantes.

Tomando en cuenta ambas premisas, Hagelin y su equipo decidieron implementar un experimento en Washington DC. La capital estadounidense es no solo famosa por ser una de las ciudades con mayor número de crímenes en el país, también es sede de un particular fenómeno que se repite periódicamente: durante la temporada de calor, es decir entre primavera y verano, los índices de criminalidad aumentan (patrón que se debe a múltiples causas aún no determinadas con exactitud). Y precisamente durante este periodo de decidió congregar a un grupo de 2,500 personas con experiencia en meditación profunda (número que por cierto terminó elevándose a 4,000 individuos ya que muchas personas decidieron sumarse al grupo y aprender a meditar). La hipótesis que originaba el estudio es que el número de crímenes registrados en la ciudad se reduciría significativamente como respuesta a estas masivas sesiones de meditación –ello a pesar de que en los seis meses anteriores la tendencia había marcado un aumento en el índice de delitos–.

Colaborando con autoridades locales, el FBI, así como con expertos criminalistas provenientes de reconocidas instituciones, entre ellas las universidades de Maryland, Texas, y Temple, se llevó a cabo el experimento. Para sorpresa de todos los involucrados y en contra de todo pronóstico ‘tradicional’, los índices de criminalidad se redujeron en un 25% (superando incluso las optimistas expectativas de Hagelin y su equipo, quienes habían contemplado un 20%). El éxito fue tal que el Departamento de Policía de Washington solicitó firmar el estudio como uno de los autores.[1]  

Ya digerida la sorpresa inicial ante el fenómeno constatado en dicho estudio, algo que resulta en un complemento fascinante es la relación entre el número de personas que participaron en dichas meditaciones y el número de habitantes que residían en Washington DC. Es decir, la atención/intención orquestadas de solo 4,500 personas repercutieron en la dinámica social de millones de personas. Lo anterior nos sugiere el enorme potencial de este recurso no solo para combatir índices de criminalidad, también conflictos de aún mayor escala, por ejemplo entornos bélicos. De hecho en su ensayo Hagelin cita una serie de estudios realizados en los 80’s, que confirmaron que durante los días en los que había mayor número de meditadores en el medio oriente, las consecuencias del penoso conflicto entre israelíes y palestinos disminuían notablemente. El primero de estos estudios fue publicado por la Universidad de Yale[2], y se convocó a realizar investigaciones en torno al mismo fenómeno, lo cual motivó que otros siete estudios similares se llevarán a cabo, todos arrojando resultados en la misma dirección.

Por si el fenómeno no fuese suficientemente estimulante y, por qué no, esperanzador, en estos estudios posteriores no solo se evidenció una disminución en los niveles de violencia, sino que se redujeron los niveles de cortisol en la población (hormona que liberamos en respuesta al estrés), aumentaron los niveles de producción de serotonina, y se registraron positivas variaciones bioquímicas y neurofisiológicas entre la población, como si de algún modo los beneficios concretos del meditar envolvieran a toda la población y no solo a aquellos que la estaban practicando.


La interferencia constructiva

Este principio fundamental de la física se refiere a lo que sucede cuando un grupo de emisores se unen mediante una misma frecuencia. Por ejemplo, si hay una bocina emitiendo una cierta onda de sonido y eventualmente se le unen un par de bocinas más, entonces la emisión de las tres se multiplicará de manera proporcional, al cuadrado, en una misma onda. Por lo tanto, en este hipotético caso donde tenemos tres bocinas emitiendo una misma onda, el resultado que obtendremos es la potencia equivalente a nueve altoparlantes individuales. Este mismo fenómeno, la interferencia constructiva, se replica en los demás ámbitos, ya sea que el rol de emisores esté representado por bocinas, antenas o personas meditando.    

La conciencia universal

Gracias a algunas de las más destacadas mentes de la humanidad, hoy tenemos multiples modelos que alimentan nuestra noción de que todo está unido mediante una especie de campo omnipresente, el cual es sede de un intercambio permanente de información entre todos los seres. Ya sea la noosfera de Teilhard de Chardin, la conciencia colectiva de Durkheim, los campos morfogenéticos de Sheldrake, o los planos akashikos que retoma Stanislav Groff, cada uno de estos modelos sugieren la presencia de este manto que nos mantiene esencialmente hiperconectados.

Curiosamente, aún estando familiarizados con este esquema de interconexión ineludible, no deja de resultar sorprendente confirmar que estamos permanentemente influyéndonos los unos a los otros sin necesidad de los vínculos que se establecerían, de acuerdo a la ciencia tradicional, como requisitos para que este intercambio sucediese. Ante este excitante enigma Hagelin nos comparte su postura:

¿Pero cómo podemos explicar tal influencia a distancia? Hasta ahora no hay respuestas claras, pero creo que la clave está en la noción de que más allá de los límites físicos de la existencia humana existe un campo unificado de conciencia pura, abstracta y universal. Y es en este nivel de realidad, de mente no local, donde descubres que las características del espacio son capaces, al menos en teoría, de consumar acomodos extraordinarios. Cuando penetras hasta ese nivel el espacio comienza a cambiar, comienza a contornearse en lo que conocemos como la espuma espacio-temporal. Y es aquí, en la continua y espumeante agitación de la geometría del tiempo-espacio, donde los agujeros de gusano se forman, y estos agujeros no obedecen la causalidad einsteniana. Somos capaces de influir las cosas tanto en el pasado como en el futuro.”

Consecuencias de la interconexión

Tras conocer los estudios anteriormente citados y una vez transcurrido el estado de estimulante perplejidad que pueden causar (al menos en mi caso), parece inevitable reflexionar en torno a las consecuencias de esta sublime hiperconectividad que nos lleva a afirmarnos como unidad indivisible. Y en medio de este ejercicio emerge una monumental sensación de responsabilidad: tus actos, pensamientos, y palabras tienen un impacto directo en el entorno (y por entorno quizá nos referimos al universo entero). ¿Así que, en realidad estás listo para aceptarla? –la respuesta, creo, es solo una. Si estamos listos, de hecho estamos diseñados para ello, sin embargo de ahí a que la asumamos existe aún un buen trecho que solo cada quien, en lo individual, podremos recorrer–.

Otra reflexión interesante que detona todo este fenómeno es una especie de doble paradoja. Por un lado, más allá de épicos intentos por movilizar masivamente a un grupo humano en torno a un objetivo ‘noble’, lo cierto es que buena parte de nuestra misión está en ‘hacer lo que nos toca’ en lo individual. Es decir, tal vez en lugar de utilizar tu energía enlistándote en ambiciosos proyectos de evolución colectiva lo mejor sea, por ahora, poner verdaderamente orden en tu propia vida, con medidas como afinar tu intención, disolver tus miedos y hacerte uno con tu lado oscuro, teniendo así la certeza de que, ineludiblemente, estarás contribuyendo con la colectividad (quizá incluso con mayor efectividad que por la vía explícitamente colectiva). Y al afirmar esto tampoco podemos dejar de considerar si el concepto de individualidad existe en realidad (pues todos estamos influyéndonos mutuamente todo el tiempo, pero esta es otra historia). 

Entonces por un lado parece que fortalecer tu unión contigo mismo y buscar la congruencia de acuerdo a tu propio código de principios es la vía más concreta para favorecer el famoso ‘despertar’ colectivo. Lo cual resulta en sí paradójico. Pero la segunda paradoja radica en que una vez establecido este camino, el de la evolución individual, entonces muy probablemente notarás que la fuerza que estás utilizando para lograrlo es provista, en buena medida, por la influencia que ejercen el resto de ‘otros yo’s sobre ti’, y en este sentido jamás será una labor personal sino siempre unificada. Y en este punto la dislexia envuelve mis proyecciones, lo cual me produce una leve confusión (por suerte insuficiente para desanimarme) y debo remitirme una vez más a que la mayor aportación que puedo entregar a ‘la nave tierra’ (en términos de Bucky Fuller) es simplemente enlazar mi propia narrativa de vida con el sendero de la evolución compartida –hacer lo que me corresponde con la conciencia que al llevarlo a cabo estoy facilitando esa misma labor a la gente que me rodea, y que en el momento en que generemos una orquesta suficiente para que su efecto multiplicador arropé al resto de los seres, entonces la fiesta de la conciencia habrá realmente comenzado–.

En fin, hoy más que nunca sé que el futuro no es lo que solía ser, y que su diseño depende de mí (que soy tú), de ellos (que somos nosotros), y de todos (que somos uno en la nada).

 

[1] Social Indicators Research 47:153–201, June 1999

[2] Journal of Conflict Resolution (32:776–812, December 1988

Fuente  Pijamasurf

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Los campos akásicos y la dinámica evolutiva del universo. Ervin László

Dos veces candidato al Nobel de la Paz, este físico y filósofo de la ciencia húngaro aboga por “una cultura más ética”, desde un “interés transdisciplinar”.

Por Ima Sanchis

 La dinámica de la evolución

 

Niño prodigio, virtuoso del piano, el húngaro Ervin László (Budapest, 1932) debutó a los nueve años con la Filarmónica de Budapest. Dos veces nominado para el Premio Nobel de la Paz, este doctor en Filosofía de la Ciencia con cuatro doctorados honoris causa creó el Club de Budapest, un laboratorio de ideas para un mundo más ético, y la Universidad del Cambio Global, que opera por Internet y ofrece un programa de graduación en economía, arte y religión. Tiene 75 libros publicados, entre ellos El cambio cuántico: cómo el nuevo paradigma científico puede transformar la sociedad , El cosmos creativo y La revolución de la conciencia , editados por Kairós. Sus investigaciones le han llevado a defender la existencia de un campo cósmico de interconexiones que conserva y transmite información. “La política de partidos está obsoleta, en el futuro las personas se auto organizarán en grupos –señala–. Creo en una realidad superior que puede incorporarse dentro del conocimiento científico”.

Concertista de piano, filósofo, físico…

Mi interés es transdisciplinar. De lo físico surgió lo biológico y más tarde lo social, psicológico, político. Es todo un continuo y yo siempre he querido entender qué proceso hay detrás de todo ello y cuál es nuestro lugar dentro de ese proceso.

Y fundó el Grupo de Investigación sobre la Evolución General.

Quería saber más y era consciente de que solo no lo iba a conseguir, así que reuní a un grupo de científicos y pensadores para desarrollar una nueva teoría general de la evolución que iluminara el camino de un mundo mejor en respuesta a la rápida proliferación de armas nucleares.

Y el Club de Budapest (1993).

Para cambiar el rumbo de nuestro mundo (insostenible, polarizado e injusto) y encaminarlo hacia la ética y el humanismo.

Los líderes no estaban dispuestos a hacer nada. Nosotros, científicos de distintas áreas, defendíamos otro tipo de crecimiento, que hoy llaman sostenible, y teníamos claro que necesitábamos líderes de opinión para difundirlo. Entre los primeros miembros estaban el Dalái Lama, Milos Forman, Mijaíl Gorbachov, Yehudi Menuhin, Rostropóvich, Arthur Clarke, Desmond Tutu. Ahora ya somos sesenta.

¿Y ha encontrado una teoría científica que sustenta esa lucha?

Creo que hay un campo de información como sustancia del cosmos del que participamos todos. Esa dimensión que no se puede observar pero que es real hace que todas las cosas se conecten entre sí y es también una memoria: cuando algo tiene lugar, la información permanece en esa dimensión.

Lo ha llamado campo akásico.

Hace 5.000 años los sabios hindúes, aparte de los cuatro elementos (aire, fuego, tierra y agua), definieron un quinto que los contiene a todos: akasa , matriz de toda materia y fuerza del universo. Me di cuenta de que esa idea era la que yo intentaba definir como campo psíquico profundo y le cambié el nombre. Hoy muchos científicos trabajan con ella.

¿Tiene bases científicas?

Sí, tengo varios libros publicados que ahondan en ello. El campo akásico crea coherencia entre los distintos campos (electromagnético, gravitatorio, nuclear, cuántico y el de Higgs) y explica los misterios que las diversas ciencias compartimentadas no son capaces de explicar, por ejemplo: no se entendía cómo organismos complejos se transformaban en otra especie, capacidad sin la cual todavía seríamos algas marinas.

Las llaman mutaciones espontáneas.

Fred Hoyle, reconocido cosmólogo y físico inglés, calculó la posibilidad de ese azar: “Equivale a que un huracán entre en un desguace y que su paso deje un avión montado”.

Todo está autoorganizado. Otros científicos y yo creemos que el campo akásico está implicado en la evolución de los universos.

¿Cómo evolucionan los universos?

Nacen unos de otros. Al big bang se le llama ahora el big bounce (el gran rebote). Un universo como el nuestro va expandiéndose hasta que se colapsa y empieza a contraerse hasta una dimensión cuántica, toda la materia del universo acaba en la cabeza de un alfiler, y entonces la fuerza de expansión es tan fuerte que ocurre una explosión que crea nuevos universos.

¿Y vuelta a empezar?

La información que se ha generado en este primer universo es heredada por el segundo, de la misma manera que un cigoto tiene la información de los padres. El campo akásico es holográfico, la información de toda la imagen está en cualquier punto. Todo está conectado y nada desaparece.

Entonces, usted o yo, ¿contenemos toda la información del universo?

En un estado alterado de conciencia podemos acceder a esa información que no está en el cerebro pero que este es capaz de capturar. El gran error del mundo moderno ha sido considerar que todo lo que no se puede oír, tocar o ver es una ilusión. La realidad fundamental no es observable directamente. Por ejemplo: si tiro una lapicera observo cómo opera la gravedad, pero no puedo ver el campo gravitatorio, sólo el efecto. Todas las fuerzas de la naturaleza están en esa dimensión más profunda y sólo observamos los efectos. Yo baso mi teoría en la física cuántica, en las observaciones biofísicas de los seres vivos, en la psicología transpersonal y en la cosmología que estudia los multiversos.

¿Cómo explica la convulsión actual?

Es parte de la dinámica de la evolución, cuando se alcanza un punto crítico, el punto de bifurcación, el sistema o bien se desmorona o bien se reorganiza de otra manera para estabilizarse.

Estamos en ese punto crítico.

La Tierra es como una nave espacial con una tripulación de 7.000 millones de personas. Recibe energía del Sol pero no materia, por tanto la regla es sencilla: hay que reciclar, vivir en armonía entre nosotros y con el planeta, crear una cultura más ética.

Conciencia multidimensional. Ser consciente

Fuente  Revista de Cultura  Clarin.com

Visto en Pijamasurf

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Neurocientíficos reconocen la Conciencia en Mamíferos y Aves

Reino Unido. Publicado el martes 31 de julio del 2012.

El neurocientífico canadiense explica por qué los investigadores se han unido para firmar un manifiesto en el que se reconoce la existencia de la conciencia en todos los mamíferos, aves y otras criaturas, como el pulpo, y cómo este descubrimiento podría impactar a la sociedad. Veja / AnimaNaturalis

 

El neurocientífico canadiense Philip Low, ganó prominencia en la prensa científica después de presentar un proyecto con el físico Stephen Hawking, de 70 años. Low quiere ayudar a Hawking, que está completamente paralizado desde hace 40 años a causa de una enfermedad degenerativa, y es por ese motivo que sólo puede comunicarse con la mente. Los resultados del estudio fueron revelados el sábado pasado en una conferencia en Cambridge. Sin embargo, el propósito principal de la reunión era otro. En ella, los neurocientíficos de todo el mundo firmaron una petición afirmando que todos los mamíferos, aves y otras criaturas, incluyendo pulpos; tienen conciencia. Stephen Hawkingestuvo presente en la cena de la firma del manifiesto como invitado de honor.Philip Low: “Todos los mamíferos y pájaros tienen conciencia”.Low es un investigador de la Universidad de Stanford y de MIT (Massachusetts Institute of Technology), ambos lugares se encuentran en los Estados Unidos. Él y 25 investigadores más creen que las estructuras cerebrales que producen la conciencia en los seres humanos también existen en los animales. “Las áreas cerebrales que nos distinguen de otros animales no son los que producen la conciencia”, dice Low, que concedió la siguiente entrevista a una página web:

Entrevistador: Los estudios sobre el comportamiento animal han afirmado que varios animales tienen cierto grado de conciencia. ¿Qué dice la neurociencia al respecto?

Low: Descubrimos que las estructuras que nos distinguen de otros animales, tales como el córtex cerebral, no son responsables de la manifestación de la conciencia. En pocas palabras, si el resto del cerebro es responsable de la conciencia y esas estructuras son semejantes entre seres humanos y otros animales, como mamíferos y aves, llegamos a la conclusión de que estos animales también son conscientes.

Entrevistador: ¿Qué animales tienen conciencia?

Low: Sabemos que todos los mamíferos, todas las aves y muchas otras criaturas, como el pulpo, cuentan con las estructuras nerviosas que producen la conciencia. Esto significa que estos animales sufren. Es una verdad incómoda: siempre era fácil decir que los animales no tienen conciencia. Ahora tenemos un grupo de neurocientíficos respetados que estudian el fenómeno de la conciencia, el comportamiento animal, la red neuronal, la anatomía y la genética del cerebro. Ya no se puede decir que no lo sabíamos.

Entrevistador: ¿Es posible medir la similitud entre la conciencia de los mamíferos y las aves y la de los seres humanos?

Low: Esta pregunta se ha dejado abierta en el manifiesto. No tenemos un indicador, dada la naturaleza de nuestro enfoque. Sabemos que hay diferentes tipos de conciencia. Podemos decir, sin embargo, que la capacidad de sentir dolor y placer en los mamíferos y los seres humanos es muy similar.

Entrevistador: ¿Qué tipo de comportamiento animal apoya la idea de que tienen conciencia?

Low: Cuando un perro tiene miedo o siente dolor o felicidad al ver a su dueño, son activadas en su cerebro estructuras similares a las que se activan en los seres humanos cuando mostramos miedo, dolor y placer. Un comportamiento muy importante es el auto-reconocimiento en el espejo. De entre los animales que pueden hacerlo, además de los humanos, se encuentran los delfines, chimpancés, bonobos, los perros y una especie de ave llamada pica-pica.

Entrevistador: ¿Qué beneficios podrían surgir a partir del entendimiento de la conciencia en los animales?

Low: Aquí hay una cierta ironía. Gastamos mucho dinero tratando de encontrar vida inteligente fuera del planeta mientras estamos aquí; rodeados de inteligencia consciente en el propio planeta. Si tenemos en cuenta que un pulpo – que cuenta con 500 millones de neuronas (los seres humanos tenemos 100 billones) – consigue producir conciencia, estamos mucho más cerca de producir una conciencia sintética de lo que pensábamos. Es mucho más fácil producir un modelo con 500 millones de neuronas que de 100 billones. Es decir que estos modelos sintéticos pueden ser más fáciles ahora.

Entrevistador: ¿Cuál es la ambición del manifiesto? ¿Los neurocientíficos se han convertido en militantes del movimiento por los derechos de los animales?

Low: Se trata de un asunto delicado. Nuestro papel como científicos no es decir lo que la sociedad debe hacer, pero hacemos público lo que descubrimos. La sociedad ahora tendrá una discusión sobre lo que está sucediendo y podrá decidir si formular nuevas leyes, realizar más investigaciones para entender la conciencia de los animales o protegerlos de alguna manera. Nuestro papel es dar a conocer los datos.

Entrevistador: ¿Las conclusiones del manifiesto tuvieron algún impacto en su comportamiento?

Low: Creo que voy a hacerme vegetariano. Es imposible no sentirse tocado por esta nueva percepción sobre los animales, en especial acerca de su experiencia del sufrimiento. Va a ser difícil, pues me encanta el queso.

Entrevistador: ¿Qué puede cambiar con el impacto de este descubrimiento?

Low: Los datos son perturbadores, pero muy importantes. A la larga, creo que la sociedad va a depender menos de los animales. Será mejor para todos. Déjeme darle un ejemplo. El mundo gasta 20 billones de dólares al año matando a 100 millones de animales vertebrados en investigaciones médicas. La probabilidad de que un fármaco provinente de esos estudios sea eficaz en seres humanos es del 6%. Es una pésima probabilidad. Un primer paso consiste en desarrollar procedimientos no invasivos. No creo que sea necesario quitar vidas para estudiar la vida. Creo que tenemos que apelar a nuestro propio ingenio y desarrollar mejores tecnologías que respeten la vida de los animales. Tenemos que poner la tecnología en una posición en la que sirva a nuestros ideales, en lugar de competir con ellos.

Fuente: Veja

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El Cinturon de Fotones existe (Según la ciencia no debería estar ahí) Nuevos descubrimientos¿NASA Rastreando el Cambio Cosmico?

Cuando se trata de terraformación, el Universo hace que los insignificantes esfuerzos humanos para ser el rey de la colina parezcan bastante patéticos.No sólo estamos completamente a merced de un planeta en constante cambio, sino que también estamos corriendo a toda velocidad a través del espacio totalmente vulnerables a un mar de objetos cósmicos más allá de las influencias de nuestra imaginación.

Sin embargo, intuitivamente tenemos la tranquilidad de que todo está bajo control de una magnífica forma.

La afirmación de largas décadas de que nuestro sistema solar no tardaría en entrar en un Cinturón de Fotones eléctricamente cargado que altera la vida alrededor del sistema estelar de Sirio ha sido regularmente descartado como pseudo ciencia – la NASA hablan de “teoría de la conspiración”.

A pesar de la periódica validación científica ha sido constantemente empujado a un lado por la ciencia convencional.

Hasta ahora …

 

Nuevos descubrimientos Confirmando antiguas afirmaciones
A pesar de que todavía no están haciendo ninguna conexión directa a las afirmaciones sobre el cinturón de fotones, los recientes descubrimientos de los satélites de sondeo está obligando a los científicos a cambiar su tono.

Y su total entendimiento del espacio y la física.

Ahora estamos oficialmente dentro de una nube local de energía detectada hace unos años por los satélites Voyager. ¿Es esto indicativo del inicio de las ondas de los cambios de vibración que se han predicho?

Nuestro entorno interestelar local.
datos IBEX muestran que nuestro Sistema Solar se encuentra actualmente
dentro de los límites de la nube local.
Crédito de la imagen: equipoIBEX, M. Paternostro (Planetario Adler),
Dr. P. Frisch (Universidad de Chicago), Dr. S. Redfield (Wesleyan University)
Primero la nube interestelar – ‘que la física dice que no debería existir’
El sistema solar está atravesando una región de la Vía Láctea llena de rayos cósmicos y nubes interestelares.El campo magnético de nuestro propio Sol, inflado por el viento solar en una burbuja llamada “heliosfera“, sustancialmente nos protege de estas cosas. Sin embargo, la propia burbuja es vulnerable a los campos externos. Un fuerte campo magnético justo en las afueras del sistema solar, podría presionar la heliosfera e interactuar con ella de maneras desconocidas.

¿Esto fortalecerá nuestra protección natural – o la debilitará? Nadie puede decir.

“Utilizando los datos de la Voyager, hemos descubierto un fuerte campo magnético justo en las afueras del sistema solar”, explica el autor principal Merav Opher, un investigador de heliofísica de la NASA invitado a la Universidad George Mason.”Este campo magnético sostiene la nube interestelar y resuelve el enigma de larga data de la forma en que puede existir en absoluto.”

 
Voyager vuela a través de las fronteras exteriores
de la heliosfera en ruta hacia el espacio interestelar.
“El descubrimiento tiene implicaciones para el futuro, cuando el sistema solar finalmente se encuentre con otras nubes similares en nuestro brazo de la galaxia, la Vía Láctea”.Fuente

Luego está la inexplicable cinta IBEX cortando en nuestra Heliosfera
Siguiendo a los satélites Voyager estaba el satélite IBEX para rellenar las mediciones que las Voyager no pudieron detectar.

Los gráficos pueden ser un poco difícil de seguir,

 
“Este es un hallazgo importante”, dice ArikPosner, científico del programa IBEX en la sede de la NASA.
 
“El espacio interestelar más allá del borde del sistema solar es, sobre todo, un territorio inexplorado. Ahora sabemos, podría haber un fuerte y bien organizado campo magnético sentada justo en nuestra puerta.”
Los datos del IBEX encajan muy bien con los resultados recientesde la Voyager. Voyager 1 y 2 se encuentran cerca del borde del sistema solar y éstos también han detectado un fuerte magnetismo * en las cercanías.Sin embargo, las mediciones del Voyager son relativamente locales a la nave espacial. IBEX está completando el “cuadro grande”. La cinta que ve es amplia y se extiende por casi todo el camino por el cielo, lo que sugiere que el campo magnético detrás de él es igualmente extenso.Fuente

¿Qué Otras energías nos aguardan?
Es difícil imaginar esto plenamente.La energía que está siendo detectada es de un campo diferente, más grande de energía exterior que está cortando a través de nuestra heliosfera, la gran burbuja alrededor de nuestro sistema solar, creado por las emisiones de nuestro sol.

De alguna manera, esta energía entrante está creando un anillo … algo que tratan de explicar como un efecto geométrico de interacción con este otro campo energético.

Esto puede o puede no estar en la dirección de nuestra estrella central Alcyone, la gran estrella del sistema de las Pléyades en torno al cual se nos ha reportado que giramos, pero ciertamente todas las cosas están relacionadas.

(He buscado un mapa estelar adecuado, pero aún no he podido encontrar uno.)
 
La cinta IBEX¿Estamos entrando a una nueva era en el viaje del Sol a través de la galaxia?El Sol viajando a través de la galaxia pasa a cruzar actualmente por una burbuja de gas de alrededor de diez años luz de diámetro, con una temperatura de 6-7 mil grados Kelvin.

 
La así llamada Nube Interestelar Local está inmersa en una extensión mucho mayor de un gas de un millón de grados de calor, llamada la Burbuja Local.Los átomos energéticos neutrales (ENA) son generados por intercambio de carga en la interfase entre los dos medios gaseosos. ENA puede ser observado siempre que el Sol esté lo suficientemente cerca a la interfaz.

La aparente Cinta de ENA, descubierta por el satélite IBEX puede ser explicada por un efecto geométrico: Se observan muchas más ENA buscando a lo largo de una línea de visión casi tangente a la interfaz que mirando en dirección perpendicular.Fuente: SRC /Tentaris, ACH /MaciejFrolow

¿Va a entrar el Sol dentro de poco en una nube galáctica de gas interestelar de un millón de grados?Los científicos del Centro de Investigación Espacial de la Academia Polaca de Ciencias, los laboratorios de Los Alamos, el Instituto de Investigación del Suroeste y la Universidad de Boston sugieren que la cinta de emisiones mejoradas de átomos neutros energéticos, descubierta el año pasado por un pequeño explorador de la NASA vía satélite IBEX, podría explicarse por un efecto geométrico surgiendo a causa de acercamiento del Sol a la frontera entre la nube de gas interestelar local y a otra nube de gas muy caliente llamada la Burbuja Local.Si esta hipótesis es correcta, IBEX está capturando materia de una vecina nube interestelar caliente, en la cual el Sol podría entrar dentro de cien años.Fuente

¡Ah, esas burbujas espaciales!Estas recibieron atención masiva recientemente cuando unos “ciudadanos científicos” descubrieron un enorme incremento de éstas en nuestra galaxia.

Estas son el producto de nuevas formaciones de estrellas en la galaxia, por lo que algo está encendiendo la energía! Estamos hablando de grave energía resurgiendo aquí, lo suficiente como para formar nuevas estrellas de las nubes de gas y polvo. Esa es nuestra constante re-creación, ¡increíble universo recargándose!

¿Y 100 años para allá? No estaban seguros de que incluso haya una nube interestelar, no sabíamos que se sostenía junta magéticamente y pensé que estaba lejísimos … y ahora estamos en ella!

Esta jerga científica puede ser difícil de descifrar, pero podemos tratar de atar cabos y mantener una estrecha vigilancia sobre lo que podemos averiguar.

Burbujas espaciales de formación de las estrellas en la Vía Láctea

¿Invasión de Vibraciones de La Verdad?
La NASA puede ser una agencia muy controlada y encubierta en su mayoría, pero tienen que producir resultados lo suficientemente públicos para justificar su financiación y existencia.

Esta es una admisión asombrosa por su parte, aunque a menudo cambian las cosas de este tipo en algún susto catastrófico para impedir que alguien saque algo que lo empodere al respecto .

¿Quién conoce la situación exacta, pero todo esto es muy significativo

Y tal incrementada energía con seguridad podría ser, al menos parcialmente responsable de los cambios catastróficos de la tierra c que estamos experimentando con,

No se olvide, también estamos experimentando una gran culminación des ciclos llamada Convergencia Armónicaal alinearnos con el centro galáctico y encontrarnos con sorprendentes alineaciones cosmológicas y astrológicas.¡Quién sabe lo que esto va a desbloquear!

El cambio está aquí – Espere lo inesperado
Cuando esta “cinta” de partículas energéticas fue descubierta por primera vez en 2009, los principales científicos estaban ciertamente “preocupados” por lo que encontraron. Esto no se suponía que debía estar allí de acuerdo a la totalidad de sus cálculos y a la comprensión de la física.

Tampoco estaba supuesto a volar el proverbial abejorro. Ejem…

Esperemos que estos cambios vibracionales como se han manifestado al menos parcialmente por estos sistemas de energía masiva que nuestro sistema solar está encontrando hará que sus cerebros y los de muchos otros trabajen nuevamente con los hemisferios derecho e izquierdo otra vez y finalmente se comenzarán a “entender las cosas”. Sí, incluso entre la gente enganchada a la matriz.

Va a suceder.

Tiene que ocurrir, como dice la famosa frase de Carl Jung,

“Porque tiene que suceder”.
Es todo parte de llevar estas realidades a la conciencia despiertapara todos los que lo recibirán, en todos y cada uno de los niveles. Depende de cada individuo y su libre elección.Y todo esto va a suceder en una escala masiva. Muchos lo entenderán, la mayoría no.

Así que tenga cuidado, mucha inestabilidad será desatada cuando estas vibraciones golpeen todas las esferas de la creación y cada aspecto de nuestras vidas mientras la gente lucha con estas nuevas realidades. Observe sus actividades cuidadosamente.

Por eso digo:

El Cosmos está sacando jugo – ¡a beber! Esto es bueno
Sin embargo, mantenga un ojo a su alrededor!
 

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Científico investiga la posibilidad de que las estrellas sean seres conscientes

La ciencia de la conciencia de las estrellas: desde milenios atrás la mente religiosa ha considerado la posibilidad de que las estrellas sean seres conscientes, ahora la ciencia retoma esta resplandeciente posibilidad

La idea de que los cuerpos celestes tienen conciencia resulta disparatada para la ciencia establecida, pero no para la religión y la filosofía hermética que desde hace miles de años han estudiado secretamente esta posibilidad. Decirle a un científico que el Sol tiene conciencia de sí mismo y posee una voluntad sería inmediatamente recibido como la declaración de una conciencia primitiva, enteramente animista –de la que la ciencia se enorgullece de haber superado hace siglos. Y sin embargo esta intuición poética de una inteligencia cósmica ha atravesado el tiempo, reapareciendo en mentes diversas, resistiéndose a ser domesticada, como una salvaje conexión con lo que el poeta Allen Ginsberg llamó  ”la  estrellada dinamo de la maquinaria de la noche”. Las voces de las estrellas en nosostros son difíciles de callar del todo.

Ahora resurge dentro de la misma ciencia legitimada que ha sanitizado las ideas, pero que ante la incomensurabilidad del cosmos y las propiedades “espectrales” de la materia subatómica, de vez en cuando debe recurrir a la imaginación para intentar entender el universo. El Dr. Gregory Matloff, académico del New York City College of Technology, planeta la hipótesis de que la conciencia estelar podría resolver el enigma de por qué las estrellas giran alrededor de los centros galácticos a una velocidad superior a la que se esperaría si solo se cuenta la materia observable del universo. Generalmente se conjura la existencia de la materia oscura para explicar el movimiento estelar, pero la materia oscura permanece elusiva e indetectada –por lo pronto materia de ciencia ficción. Matloff se sirve de la ciencia ficción para proponer una teoría de la conciencia estelar para explicar la velocidad de las estrellas: en su novela Star Maker, Olaf Stapledon juega con la idea de que las estrella podrían tener una forma de conciencia. Matloff considera plausible, aunque acepta que no existen pruebas concluyentes, que las estrellas mantienen su posición galáctica a través de la acción volitiva, apelando al efecto Casimir como explicación generadora esta conciencia estelar.

Una posible explicación física para la moción estelar anómala es la psicokinesis. La hipótesis presentada aquí es que la “mente” o la conciencia de una estrella sintiente puede actuar directamente sobre las propiedades físicas (en este caso la velocidad galáctica) de la estrella.

Aunque no se pretende que la psicokineses sea parte de la física establecida o la psicología, al menos un estudio teórico indica que es posible dentro del marco aceptado de la mécanica cuántica.

De acuerdo a los argumentos presentados en este estudio, la conciencia (o la mente) puede influir directamente en las propiedades de un sistem físico utilizando la energía presente en las fulctuaciones de la mecánica cuántica.  La conciencia podría hacer esto afectando el colapso de la función de onda en el sistema hacia un estado cuántico deseado.

Seguramente esto suena como herejía para el mainstream de la ciencia, pero si concedemos que el misterio del universo de ninguna manera ha sido resuelto y que es una propiedad fundamental, al menos de la realidad humana, ver reflejado en el mundo lo que pensamos sobre el mundo, esta teoría resuena con fibras profundas de formas de conocimiento alternativos, como puede ser la intuición o la imaginación poética. Matloff, sin embargo, intenta formular un argumento científico para explicar el surgimiento  de la conciencia en los hornos de las estrellas:

Los conceptos desarrollados en este trabajo aceptan que la conciencia, como la gravedad, está adherida a la estructura del universo. Como la gravedad no puede ser explicada invocando a la materia y a los campos de manera independiente; requiere de su interacción.

Varias teorías de la conciencia orgánica basadas en la física cuántica postulan que un campo universal de conciencia interactúa con nanoestructuras eléctricas dentro del sistema nervioso. En animales como el ser humano el espacio intersináptico de~20-nm dentro de la estructura neuronal del cerebro ha sido analizado por Evan Harrus Walker como la locación de los eventos a nivel cuántico que contribuyen a la conciencia. Pero todas las células eukaryotas contienen microtúbulos. Como es sugerido por Lynn Margolis, una forma de “conciencia microbial” podría estar basada en estas nanoestructuras.

Un acercamiento desde el efecto Casimir a la conciencia estelar. Se asume que la interacción dentro de las fluctuaciones cuánticas produce una forma de conciencia en todos los enlaces moleculares, aunque esta es más débil que las formas de conciencia afectadas por las interacciones de las fuctuaciones del vacío con las nanoestructuras orgánicas como los microtúbulos y el espacio intersináptico.

En otras palabras, la conciencia sería una propiedad emergente del vacío cósmico, el cual se comporta de la misma forma que las partículas discretas de energía (quantums). Este pampsiquismo tendría diferentes interacciones, de mayor o menor fuerza, según la complejidad de las moléculas que se forman. El “yo” que identificamos con la conciencia no es una propiedad fundamental de ésta sino una consecuencia de una forma de autopercepción de la misma.: la conciencia existe antes y más allá de un ente que la integre o identifique como suya.

Matloff se cuestiona cómo comunicarnos con estas hipotéticas inteligencias estelares cuyas vidas son tan largas que un siglo nuestro les parecería menos de un segundo. E incluso como prevenir una guerra entre inteligencias planetarias e inteligencias astrales.

Otros científicos ya se han hecho las mismas preguntas. Recientemente el biólogo Ruper Sheldrake en su libro La Física de los Ángeles:

Nuestro acercamiento a un nuevo paradigma científico (ya no mecánico) es con la idea del universo como un organismo viviente. El Big Bang describe el origen del universo como una pequeña, indiferenciada unidad. Luego el universo evoluciona y crece y nuevas formas y estructuras aparecen a su interior. Esto se da más como un organismo que como una máquina. La vieja idea de la Tierra muerta ha dado paso a Gaia, la idea de la Tierra viviente. La vieja idea del universo sin creatividad, ha dado paso a la evolución creativa. Primero en el reino de las cosas vivas, por Darwin, y ahora vemos que todo el cosmos está en proceso de evolución creativa. Así que si todo el universo está vivo, si el universo es como un gran organismo, entonces todo lo que contiene se entiende mejor como organismos que como máquinas.

La segunda pregunta que viene a la mente es: bueno, si el universo está vivo, si los sistemas solares y las galaxias y los planetas están vivos, ¿también están conscientes? ¿O están vivos pero no tienen conciencia, de la misma forma que tal vez una bacteria puede estar viva pero no tiene conciencia? ¿ El tipo de vida que puede existir en el cosmos tiene más conciencia que nosotros, o presumimos que es mucho menos conciente que nosotros? ¿Somos los seres más conscientes que existen en el universo? La respuesta común de la ciencia es que sí. Yo creo que esa es una presunción muy poco probable. Así que si llegamos a la idea de muchas formas distintas de conciencia, si la galaxia tiene vida y conciencia, entonces debería de tener una conciencia mucho mayor que la nuestra —mayor en extensión, mayor en sus implicaciones y poder y mayor en la expansión de su actividad. Esto desde el punto de vista de la ciencia es una idea ridícula, porque la ciencia ha erradicado la conciencia de cualquier otro lugar en el universo que no sea el cerebro humano.

La idea de que los planetas pueden ser seres conscientes es central a la mayoría de las religiones primitivas: se concibe a la naturaleza como un ser inteligente, con el cual se puede establecer una comunicación (y marca un ritmo) o es una Gran Madre que provee alimento material como espiritual (las almas son como ramas de un árbol invisible cuya raíz está en el centro de todas las cosas). La filosofía gnóstica concibe al planeta como la manifestación de una diosa (o demiurgo benigno): Sophia (actualmente Gaia Sophia) y al sistema solar como la creación-encarnación de una serie de espirítus tutelares conocidos como Arcontes equivalentes a los planetas ( y a etapas de conciencia: eones). A grandes rasgos, el gnosticismo considera que estamos dentro de la mente de estas entidades planetarias que diseñan una especie de juego o misión divina (muchas veces similar  a una matriz de realidad virtual) para nosotros, que somos extensiones de su conciencia. Phillip K. Dick da voz al Arconte en su novela  The Three Stigmata of Palmer Eldritch:

Lo que quiero decir es que me convertiré en todas las personas del planeta…Seré todos los colonos mientras arriban y empiezan a vivir aquí. Guiare su civilización. Es más, seré su civilización.

El místico francés Eliphas Levi escribió “Dentro de los soles recuerdan todo; dentro de los planetas olvidan”, tal vez en esta frase radiante de platonismo esté la clave del enigma. ¿Vivimos en la mente de un planeta observando las luces en las estrellas a distancia, como si intentaramos deletrear algo que olvidamos: nuestro nombre? No es mi intención tratar de agotar el misterio de la conciencia o de la relación entre una forma de vida y la matriz que la genera. Al contrario, la intención es despertar el asombro y motivar a la reflexión que atraviesa su propio espejo: nos preguntamos en la noche, observando las estrellas, sobre nuestro origen y nuestra esencia, nos hacemos las eternas preguntas, y de alguna manera sospechamos que las estrellas tienen la respuesta.

[Centauri Dreams]

Twitter del autor: alepholo

Fuente Pijamasurf

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2012 convulsión – No pretendo crear alerta social ni miedo en la población, pero sí que estéis informados y avisados: El Apocalipsis existe, pero está dentro de Tí. Ùltimo círculo de las cosechas en Inglaterra: Un reloj polar que apunta al 4 de Agosto ¿? Hay otra fecha más en el reloj 21/12/2012 (Video)

Fanatismo, psicosis, profecías, sectas, movimientos new age, apocalipsis… son algunas de las  palabras que no sin razón enjuician desde un punto de vista racional y bien argumentado, una versión más de los hechos que anticipan un acontecimiento interpretado por unos y otros desde muy diversas perspectivas…

Éste documental ha sido compilado, recopilando información relevante de los últimos meses (2012) disponible en internet, youtube y tv libres como éste vuestro canal.

No pretendo crear alerta social ni miedo en la población, pero sí que estéis informados y avisados

 
“El Fin del Mundo, TAL Y CÓMO LO CONOCEMOS AHORA”.
 
 
Sólo las palabras son apocalipticas en sí mismas…el lenguaje refleja el estado mismo de las “cosas”. Todas nuestras creaciones, un escrito, un dibujo, una fotografía…son reflejos de nuestro propio Ser
Detras de tantas etiquetas, cuestionamientos, movimientos, dudas, estás Tú, y Tú eres pura energía en movimiento, Amor…La Evolución significa tomar conciencia de lo que Somos, y para qué estamos aquí…Si en tu interior hay caos, el apocalipsis se manifiesta; Si en tu interior hay Amor, el Amor te llevará a descubrir lo que hay dentro de tí, en tu Universo, allí está el paraíso, y la tierra prometida se alcanza aquí, sólo debemos elevar nuestra consciencia por encima de todo aquello que nos habían contado y enseñado…”En eso consiste, espiritualizar la materia…VIVIR…”.
 

El Apocalipsis existe, pero está dentro de ti.

 
 
What we call the beginning is often the end.
 
And to make an end is to make a beginning.
 
The end is where we start from.
 
T.S. Elliot
 
 
No es la primera vez que el mundo vive una fiebre apocalíptica. La historia como un fractal recurrente se repite en la psique, con sus relativas variaciones. Tampoco, aunque a veces pareciera, la anticipación del Apocalipsis es solamente el terreno del fanatismo religioso y de las “masas ignorantes”.
 
Es posible que el Apocalipsis sea una parte arquetípica de la conciencia humana.
 
A poco más de dos años de la ominosa fecha cifrada en el solsticio de invierno del 2012 como un conjuro planetario, pesadilla o tal vez sueño lúcido colectivo, vemos cada vez más las manifestaciones psicosociales del milenarismo que rayan en la paranoia, el delirio místico y el wishful thinking (aunque siempre existe la posibilidad de que entre todo esto haya una irradiación de clarividencia, de la evolución acelerada como fruto de la conciencia de que creamos la realidad a través del consenso (o conspiración de los sentidos).
 
Ante la parafernalia —real o ficticia— escatológica, algunas personas planean irse a vivir a cuevas, búnkeres, bosques, lejos de la corrupta Babilonia, guareciéndose del gran cataclismo del clima espacial; establecer nuevos sistemas de intercambio (esto hay que celebrarlo) y sinergia con la naturaleza.
 
Otrosaguardan la llegada del Nuevo Orden Mundial, el tatuaje cibersatánico del ganado humano, la computarización del alma humana: la destrucción del mundo (la alimentación de la divinidad de Lucifer como su fulminación) a través del simulacro o del hoax hiperrealizado. No son los menos los que ven ya una intervención de hermanos de las estrellas —pleyadianos, arturianos, sirianos, etc.—, oscilando entre dimensiones, aparcados entre los mundos, con sus naves de conciencia, extendiendo su mano entre la bóveda azul como un guardián del futuro (los otros nosotros, en la noósfera galáctica) y anticipan su heraldo blanco para elevarnos a una esfera plusdimensional, la fraternidad galáctica de la luz o su versión teosofista previa, la gran fraternidad blanca, boddhisatvas en Shambhala, con sus rayos violetas, humanos iluminados, conectados con el centro de la galaxia y sus rayos cósmicos.
 
La historia como teleología de este momento cúspide: el regreso de Jesucristo, parusia prometida, el edén del gen activado por la espiral danzante. Otros rebeldes del New Age ven en el mesianismo la mano del mass media, mano masónica, Maia. ¿Cristo será un extraterrestre? ¿Un holograma? ¿Una bandera falsa que agrupe al mundo bajo la tiranía velada de los reptiles, arcones, controladores, seres inorgánicos y cualquier otro nombre que se les da estos vampiros programadores y succionadores de la Matrix? Según una de las versiones más interesantes de la nueva mitología cósmica, la cuántica, el mundo se bifurcará (se está ya bifurcando), algunos seguirán viviendo esta alucinación tridimensional, como si nada hubiera pasado, solo que condenados a la prisión de su poca percepción; otros se bifurcarán a un jardín trastemporal que podría ser el paraíso en comunión con la Diosa Gaia Sofia, la divina madre Tierra. Vivirán en una orgía espiritual, de regreso al origen, copulando con mujeres, diosas, estrellas, conversando con plantas y animales, en el siguiente grado del aprendizaje de diseño de universos. Ser es crear.
 
(Creer es Crear…)
 
 
Todo esto parece ser un cóctel extraordinario de creencias y proyecciones en el espejo neuroplástico de la realidad. No se puede negar que es extraordinario, particular al tecnomomento de la humanidad. La (des)información circula como nunca, Internet es el terreno más fértil para la construcción de sistemas de creencias, para viralizar memes y crear sectas (algunas de ellas podrían ser puertas ciertas, pero ¿quién puede estar seguro?). ¿Hasta qué punto los cambios que vemos en el planeta son únicos en su historia? ¿Hasta qué punto son una burbuja de propaganda con agenda incluida? Es difícil decirlo.
 
Lo que sí parece inapelable es que la tecnología está cerca de llegar a un punto singular, en el que se pone en juego la continuación de la especie o su mutación. Estamos al borde de poder manipular nuestro propio código, nuesta álgebra existencial, burlar la decadencia del cuerpo, aumentar nuestra inteligencia, rediseñar nuestra genética, al mismo tiempo que apuntamos a un abismo de inconciencia egocéntrica que coquetea con la aniquilación. ¿Pero tiene esto una contraparte galáctica? ¿Es el resultado de una pauta cósmica que se refleja en el planeta, que nos coloca entre el cielo y el abismo, en un punto único y sin retorno?
 
El ex bajista dela banda Blonde, Gary Lachman, se ha convertido en un escritor relativamente notorio en el ocultismo y en el new age, defendiendo una postura sobria y escéptica.
 
Lachman sostiene que en varias ocasiones la humanidad ha esperado el Apocalipsis: «El deseo de cruzar el límite de las condiciones de vida de una vez por todas parece estar embebido en la psique y es una forma de impaciencia histórica o evolutiva».
 
Lachman, sin embargo, advierte, sobre los niños de la luz de Acuario y el poder de las flores: «Expectativas exoribitantes pueden llevar a profundas depresiones y, en un sentido macrocósmico popular, en algunos años el amor y la paz abrazados sin reserva por la generación hippie se volvieron ‘el sin futuro’ de los punks».
 
 
¿Qué hacer cuando no llegue el Apocalipsis? Por lo pronto lo más sensato parece tomarlo con calma.
 
La escatología muestra que existen numerosos momentos de anticipación apocalíptica. Por ejemplo, en el año 156, el frigio Montanus declaró que era la encarnación del Espíritu Santo, acorde al cuarto evangelio, y que revelaría la llegada de reino de Cristo, quien descendería de forma física del cielo (¿en un OVNI?) para transformar Frigia en una Tierra de santos. Miles de cristianos emigraron a Frigia en espera de la llegada del Mesías. Asimismo, como se sabe, en el año 999 se generó el primer evento de milenarismo masivo, en el que una parte del cristianismo anticipó el fin del mundo. También cerca del 1200 la hermandad del Espíritu Libre, una comunidad de cristianos radicales, crearon una de las primeras comunas hippies rechazando la propiedad privada y se dedicaron al amor libre y al hedonismo, todo porque esperaban la inminente llegada del fin del mundo (¿cómo saber que el Apocalipsis no llegó para los que lo buscaban?). En 1666 el judío turco Sabbatai Zevi abandonó su autoproclamación como mesías cuando tenía ya un enorme grupo de seguidores ante la amenaza del Sultan Mehmet IV de hacer anatema de su doctrina.
 
En el albor del siglo XIX el mago británico Aleister Crowley, después de utilizar a su esposa como médium en un acto de magia sexual para canalizar a un espíritu extraterrestre, anunció la llegada de un nuevo eon, el de Horus. Un par de décadas después Alice Bailey, la continuadora de la teosofía de Helena Blavatsky, canalizando a un espíritu ascendido de la Gran Frat Blanca, dio cuerpo a la visión de una nueva era. Por esos tiempos el filósofo Walter Benjamin, en sus ensayos “Crítica de la Violencia” y el “Carácter Destructivo”, abogaba por la necesidad de un vehemente evento conclusivo que restaurara el paraíso en el mundo caído. Benjamin entiende que la energía creativa es también destructiva, que la muerte es vida.
 
En 1974 el Apocalipsis entró en la imaginería popular con el cometa Kohoutek. Un grupo cristiano llamado los Children of God, que estaba a favor de “hacer el amor de forma revolucionaria”, repartió panfletos anunciando el fin del mundo en enero de ese año.
 
En 1987 Jose Argüelles, el autor de un nuevo calendario maya, organizó eventos mundiales en torno a la Convergencia Armónica, una alineación astrólogica que encauzaría a la humanidad hacia la asención planetaria en diciembre del 2012. El etnobótanico y superestrella psicodélica, Terence Mckenna, en un viaje de hongos en la década de los setentas, habría entrevisto el final, el escatón, un extraño atractor, punto omega, que magnéticamente llameaba como una puerta violeta al final de la historia. Mckenna, combinando el I Ching con matemáticas fractales, marcó el 2012 como la fecha cumbre y luego adaptó su previsión al 21 de diciembre de 2012, en la que aparentemente acaba el calendario maya. Día, también, en el que existe, según John Major Jenkins, una nueva alineación con el centro de la galaxia, Hunab Ku, que simboliza el renacimiento: como en el juego de pelota, el sol atraviesa el vórtice uterino de la madre galáctica. Luego vino el 2000, el Y2K y un fuego de petate en el cielo.
 
 
Todo esto nos introduce a una posibilidad, que a mi juicio es aún más interesante que el cumplimiento de una profecía o de una manipulación histórica. Que el Apocalipsis existe en la mente. Como un drama cósmico que se reactúa. Que el 2012 es justo lo que llama Argüelles en su calendario “el encantamiento del sueño”. Un sueño entrañable en el mandala de la humanidad: la gran ficción que se amalgama conla realidad.
 
 
Consideren esta teoría:
 
Tal vez la noción o deseo de revelación de Apocalipsis (to pop an Apocalypse, a pill, a rabbit, an angel), que genera tanto fanatismo y psicosis sea consustancial a la percepción del universo, justamente la penetración del velo (la fulminante desnudez de Isis).
 
No porque el Apocalipsis esté escrito en una fecha futura, profética, escritura celeste, sino porque es una transmutación de la eternidad, un asomo de la inexistencia del tiempo o presente perpetuo que encierra, como un fractal, la historia entera del universo; una irradiación del paradisíaco jardín hiperespacial entrevelado en cada átomo del universo.
 
No porque el Apocalipsis nos aguarde en el futuro, como un extraño atractor, sino porque todos los instantes son el Apocalipsis. ¿Es posible que más allá de los ciclos naturales de la galaxia, del Sol, de la Tierra y del mismo ser humano, y sus diferencias cualtitativas, el mítico retorno de la Edad de Oro sea la representación del vislumbre de la eternidad?
 
 
El fin del mundo ya sucedió, verlo, como ver el espíritu en todo su esplendor en el cuerpo que muere, es la edad dorada:
 
porque vemos que morimos y nos damos cuenta de que seguimos vivos: redescubrimos que ya somos todo (el Uno y el Otro) y nunca podríamos dejar de serlo.
 
“El chamán es alguien que ha visto el final”, dice Terence Mckenna, y por eso toma su lugar sin ansiedad, mientras la trama se desenvuelve. No existe ansiedad en la visión del final, no solo por saber qué va a pasar, sino por saber que el final es el principio. La serpiente Ouroboros también tiene en la cola el Logos.
 
El Apocalipsis es el eterno retorno del Big Bang en el fractal del universo: el hombre, y en ese sentido es deseable, como rueda cósmica de creación. De conciencia que nosotros creamos el universo. Fuiste tú.
 
El acto de destruir el mundo
sucede en el mismo instante de crearlo.
 
 
Y sin embargo, cuando no llegue el Apocalipsis, hay que celebrar: que seguimos aquí, que aunque no nos hemos convertido en el director de la película, al menos los guionistas no nos han matado en el primer acto dramático presionados por los ejecutivos para insertar pirotecnia y persecuciones. La trama cada vez se vuelve más compleja e interesante, los personajes se vuelven multidimensionales. Los guionistas empiezan a aceptar nuestras recomendaciones, se retroalimenan de nosotros, nos dejan improvisar los diálogos.
 
Celebrar: porque puedes tener tu propio Apocalipsis (tu joystick, tu joyride a la velocidad de la luz) y no el que creías tenían pensado para ti. Es tu derecho divino: decidir, diseñar y poetizar conforme a los prinicipios estéticos del cosmos la forma en la que despiertas del sueño.
 
 

 “Dentro del corazón, se encuentra la verdad. Y la verdad es Luz”

Último  círculo de las cosechas en Inglaterra: Un reloj polar que apunta al 4 de Agosto o al 21/12/2012 (video) (más…)

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