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Archive for 11/06/10

Las imagenes son de finales del 2008. Pero son espectaculares y merece la pena volver a verlas y recordarlas.

 Max Schiaffino presenta una de las imagenes OVNI más claras de Antonio Urzi que grabó en Italia el 24 de diciembre. La cual ha sido sometida a analisis para saber porque el reflejo de la misma.
Jaime Maussan
Los Grandes Misterios del Tercer Milenio
Sencillamente impresionante, juzga por ti mismo. El debate esta abierto.

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En todos los países de mundo se presenta un fenómeno similar, aviones militares dejan unas inexplicables estelas en el cielo cuando pasan. Parece haber una intención encubierta de fumigar a la población indefensa. Se han hecho estudios de las substancias que se han dejado caer sobre la tierra, afectando con ello los campos, personas y animales y los resultados son alarmantes. Sales de Bario y Aluminio entre otros metales pesados. Los baños químicos vertidos en la atmósfera provocan extraños cambios climáticos y efectos sobre las personas, como son alergias, dolores de cabeza, picor de los ojos etc.

Alguna gente trata de hacer ver que los aviones blancos y grises sin logos reconocidos que pasan fumigandonos son para paliar el cámbio climático y reflejar los rayos solares, por esa razón están fumigando partículas de bario y aluminio, pero esta explicación no sirve porque es común ver esas estelas por la noche cuando el sol duerme, entonces, ¿para qué fumigar el aire? ¿Por qué hay chemtrails de noche también? Los chemtrails parecen formar parte de un plan de control mental y esterilización de población por parte de los poderes en la sombra.

Pero las pulverizaciones masivas por aviones pueden llagar no sólo a alterar el clima o provocar unos molestos dolores de cabeza. Como sabéis la resonancia Schuman está cambiando mucho en los últimos años.  Los metales son inhibidores de las Resonancias Schuman. Se nota sobre todo en las grandes ciudades:

1º.-El filtro a nivel ionosférico de los metales en la capas bajas, inhibe intermitentemente las RS, generando el efecto Jaula de Faraday en las grandes ciudades.

2º.-A nivel bioquímico, las dosis de metales en los medicamentos, especialmente el mercurio, la plata y el plomo, generan intoxicación metabólica progresiva, que en el caso del mercurio llega a provocar crisis del sistema nervioso.

3º.-A nivel bioquímico, lo metales inhiben la negociación neuronal, impidiendo que se desarrolle normalmente la sinapsis. (con nuestro ADN) El mecanismo clave es la producción del glutamato y la interacción del Ca con la Calmodulina. Los metales inhiben este proceso y con el tiempo generan intoxicación silenciosa.

Se está produciendo un despertar de la conciencia a nivel mundial desde hace algunos años. Este despertar puede confirmarse por el cambio de algunas de las constantes de la física. Estos cambios físicos llevan a las mentes de las personas a un despertar colectivo. Pero existe también un interés encubierto en frenar este proceso. En las manos de cada uno está el conseguir ser libre de esta ilusión colectiva.

Visto en:Pensamiento consciente.

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 Este documental de la cadena BBC, nos invita a un pequeño viaje por las principales ocurrencias y aristas del fenomeno OVNI, desde la mutilacion de ganado hasta los contactados. El protagonista y anfitrion termina el documento siendo testigo el mismo de la evolucion en el cielo de estos objetos en el famoso rancho del contactado James Gillilan.
Mas informacion del tema en: http://www.enigma-tico.com

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A veces hay enseñanzas que, por sencillas, se nos pasan desapercibidas. O, por el contrario, al haberlas leído, visto o escuchado tantas veces creemos que “ya las tenemos”. Suelen ser ideas simples pero complejas de llevar a cabo, y casualmente la mayoría de ellas son centrales, fundamentales, algo así como la base sobre la cual se edifica todo lo que con tanto esfuerzo intentamos construir.

Eckhart Tolle nos habla de que uno de los mecanismos más fuertes del ego es el de querer siempre tener razón. En Un curso de Milagros aparece también esta idea, y sin duda podemos encontrarla si hacemos un rastreo en la profundidad de cada una de las filosofías que más nos resuenen como verdaderas. Nos parece sencilla, es cierto. Pero hagamos silencio, y con esta idea en el corazón salgamos a vivir un día cualquiera de nuestra vida. Durante todo ese día dediquemos nuestra atención a observarnos y a observar. En nuestro encuentro con los otros, en nuestro actuar con las cosas y con la naturaleza, e incluso en nuestra relación con el devenir de los acontecimientos, se nos filtra todo el tiempo el mecanismo de “querer tener razón”. Queremos usar las cosas, la naturaleza y los acontecimientos en función de unas pautas que nosotros establecemos de antemano, loables tal vez, altruistas, o simplemente prácticas o marcadas por nuestro deseo. ¿Pero cuántas veces nos situamos limpios y abiertos ante el otro o ante cualquier cosa o acontecimiento, simplemente para relacionarnos con él de corazón y ver qué tiene para traernos?

El querer tener razón es la fuente de conflictos más grande entre los seres humanos, y se manifiesta día a día, minuto a minuto. Recuerdo ahora una frase de Violeta Parra en una canción: “Por un puñado de tierra no quiero guerra”. ¿En cuántas pequeñas o grandes batallas cotidianas nos sumimos por un pequeño puñado de tierra en el que nuestro ego pueda sentirse seguro hasta la próxima contienda? En realidad, de lo único que podemos estar seguros es de que en ese terreno las batallas nunca terminan y que siempre habrá una próxima, hasta que podamos desactivar nuestros mecanismos. Para contrarrestar o intentar desactivar esta tendencia a mí me ayuda tener preguntas claves que recuerdo en los momentos en que la tendencia aparece y, al menos, la puedo reconocer. Una de esas preguntas es: “¿qué es lo importante?”.


Cuando estamos frente a otro ser humano, cada uno de nosotros está parado ahí, sin darse cuenta, detrás de una gran mole de identificaciones. Ejemplo: soy Gabriela, mamá de Ana y Pedro, librepensadora y sensible, ex maestra waldorf, buen ser humano promedio con sus luces y sus sombras, que cocina rico y come sano salvo excepciones, que opina esto sobre esto y aquello sobre aquello, que es amiga de fulanita y no se banca a menganita, que tiene tal amor posible o imposible y tales dolores en su historia, etc, etc, etc. Y allí enfrente está el otro con su propio bagaje coleccionado a través de los años. En el medio van y vienen los juicios y prejuicios que cada uno hizo o tiene sobre el otro. Y encima, cada cual pone en juego en el encuentro esta necesidad de querer tener razón. Vista así la escena, la posibilidad de encuentro verdadero entre esos dos seres humanos aparece, como mínimo, lejana. Y sin embargo, si miramos a los ojos al otro e intentamos despojarnos de todo o de buena parte del equipaje mencionado, y recordamos la pregunta: “¿qué es lo importante?”, tal vez la posibilidad de encuentro se acerque.

Lo estoy diciendo aquí, no porque para mí sea pan comido sino precisamente porque es una asignatura pendiente que cada día me exige trabajo y atención y que más de una vez se me pierde debajo de funcionamientos automáticos. Cabe aclarar que el problema no está en tener opiniones, en el mundo es vital e incluso sanador saber qué opinamos, qué deseamos y qué necesitamos desde nuestra esencia, precisamente para poder permanecer en él con libertad y eligiendo a conciencia cada paso que damos. El problema está en creer que somos lo que opinamos, y en esa sutil diferencia hay todo un universo que puede acercarnos o alejarnos. A menudo olvidamos lo que en verdad somos, y ese ser profundo y verdadero tiene poco que ver con la visión pequeña y de momento desde la cual una opinión nace, por más que uno la sostenga durante toda la vida.

Hijos y padres se pelean por querer tener razón. Amigos se separan, relaciones se dificultan, proyectos admirables se complican, incluso entre gente bien intencionada y consciente. Muchas veces hasta los aprendizajes más bonitos y más profundos se convierten si nos descuidamos en nuevas banderas que defender.
En cuanto a eso y para terminar, me gusta la simpleza con que Un Curso de Milagros habla sobre estos temas. La defensa y el ataque no existen, la mejor defensa es deponer las armas pues si nos defendemos, si estamos a la defensiva, no hacemos otra cosa que conferirle realidad al ataque y a la separación. De la mano de las preguntas “¿qué es lo real?”, y “¿qué es lo importante?” podemos ir llegando a vislumbrar el amor detrás de todas las máscaras, el ser propio y el ajeno intentando volver a reunirse desde la hermosura de una individualidad que sume, que abra puertas, que abrace.

“Solo el amor alumbra la maravilla, solo el amor convierte en milagro el barro.” Silvio Rodríguez

Por Gabriela Alberoni

Fuente:El Mago

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